"A veces pienso que, si escribo algo que se parece a un diario, y lo hago a mano, y no en la pantalla del ordenador, es nada más que para poder utilizar los cuadernos y plumas que compro. Los escaparates de las papelerías y las -hoy inaccesibles: llevo tres años en crisis- tiendas de estilográficas son los únicos templos del consumo que me han atraído". Así comienza el diario de Rafael Chirbes en la
revista Eñe número 19.