El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 30 de julio de 2010

 Blog de Javier Rioyo

Fuera de casa con Gamero

imagen descriptiva

 

 

La cosa se pone fea. Se siguen muriendo los mejores. Y lo que es peor, los últimos de una memoria, de un país, de una ciudad, muchas ciudades, que se evaporan mientras sus cenizas se esparcirán por la barra de algunos bares. Antonio Gamero, que no era un joven, que no lo fue ni en edad de merecerlo, era uno de los últimos conocedores de la ciudad como barra abierta y con música de jazz de fondo. Cuando muy jóvenes nos colábamos en el viejo, prehistórico, whisky jazz de Madrid- al piano Tete Montoliú, al vibráfono Lou Bennet- Gamero ya estaba de vuelta. Sin duda uno de los mejores conocedores de la historia, casi secreta, del jazz en nuestro país.

Y luego estaba lo del cine. Una forma no muy molesta de ganarse la vida. Casi siempre se interpretaba a sí mismo con distintos papeles, en distintas épocas y con diferentes directores. Fue actor fetiche, y amigo, de José Luis García Sánchez, pero era un perfecto personaje de Berlanga, aunque trabajaran poco y no muy bien. Gamero era un berlanguiano en estado de calle y normalidad. No le hacía falta guión, ni historia. Un gran interprete de sí mismo. Y un crítico feroz de casi todos. Le gustaban muy pocos, y casi nunca lo reconocía. Un inteligente cascarrabias. Un sabio en cuestiones de jazz, historia del cine, supervivencia en bares y un maestro en saber pagar lo justo, incluso un poco menos.

Con él hemos disfrutado muchas noches, algunos días, en San Sebastián o en el barrio del Retiro, en Huelva o en Huesca. Era un seguro de inteligencia, de chulería culta, de ingenio izquierdista y de bon vivant, no importa con qué whisky o con que foie. Exquisito y tabernario, degustador de escabeches y experto en setas, amigo del caviar y del bocata de sardinas, conocedor de la vida como barrio. Le debo unas cuántas cosas- menos dinero, bastantes cosas- una de las más conocidas es que de su famosa frase: "Como fuera de casa en ninguna parte", hice principio, filosofía y título de una columna que tuve unos años en "El País". Nos falta Gamero, nos faltan otras cosas, pero esta noche nos vuelve a servir de excusa para tener que salir de casa y hacer un brindis en algunas barras que yo se me. Y con el fondo de Miles Davis, que quisimos tanto, que seguiremos queriendo, incluso sin Gamero. Qué putada.

[Publicado el 27/7/2010 a las 19:44]

[Enlace permanente] [Imprimir] [4 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Miguel, así que pasen cincuenta años

imagen descriptiva

 

 

Mi infancia son recuerdos de una plaza de la Universidad, de los bancos corridos de la vieja universidad Complutense, la Cisneriana. Allí jugábamos al futbol y a las chapas. Aquellos bancos del renacimiento, aquél granito pulido, era una buena pista para las carreras con chapas de botellas de "Cinzano" con nuestros ciclistas: Ocaña, Julio Jiménez, Anquetil o Poulidor. Por allí las chicas, por allí los besos furtivos y el pick-up de Carmelo, el gordito, que era famoso porque salía en la tele- en una serie que se llamaba "Siempre alegres para hacer felices a los demás"- y porque tenía una madre muy moderna y muchos discos. Entonces conocimos a Miguel Ríos, un poco después de ser Mike, pero todavía con aquel vendaval que llamaban "twis". Otros tenían a Jhonny Holiday y Silvie Vartan, a Celentano y Mina: nosotros teníamos a Miguel Ríos y Pili y Mili. Eso era como decirles, vosotros tenéis ONU, nosotros tenemos dos. Pero eso eran cosas de mayores, nosotros estábamos con el twis y "Pototitos". Aunque para bailar "agarrado" la mejor era "El ritmo de la lluvia".

Después llegaron los Beatles y mandaron parar. Aunque no olvidaremos la vuelta de Miguel Ríos, con esas ganas de cantar, con anuncios en la televisión- en la única- y un poco después su "Vuelvo a Granada". Nos llegó antes su himno a Granada que el de Alberti y Paco Ibáñez, que nunca habían estado en Granada. Con el pick-up, con las chicas de las filipenses, de las escolapias y con algunas del Instituto- no muchas porque no eran tan "modernas", nos acercábamos a las orillas del río y, para ser originales, llevábamos "El Río" de Miguel y su interminable estribillo.

A Miguel le debemos algunos ligues. Después nos hicimos mayores e internacionales, aprendimos Beethoven y cantamos "El himno a la alegría", ya habíamos conquistado el "Billboard "unos años antes con "Los Bravos", ahora volvíamos con Miguel.

Y llegaron los progres, se separaron los Beatles, nos quedaron los Rolling y quisimos ser neoyorquinos en peregrinación a California, pasando por Woodstock. Y Miguel se reinventó entre el rock, el amor y un poco de marihuana...y un poco de trullo, que los franquistas todavía mandaban mucho.

Volvimos a Miguel en Granada, en su Granada, en nuestra Granada, cuando los poetas, los músicos, actores y toda clase de gente decente hicieron un homenaje a Lorca en una tarde de Junio con palos y en Fuente vaqueros. Llegó la democracia, pasó la transición, Miguel se puso a recorrer las plazas con el "Rock and Ríos", siguió con el rock para las noches de verano, llegó el año del cometa,  los viejos roqueros que nunca mueren y así pasaron treinta años, y Miguel siguió con nosotros. Y por suerte entró en nuestra vida, solo o en compañía de otros: de Joan Manuel, de Víctor, de Ana...ay Ana! Ya quisiera Silvie Vartan haber cantado, contado y actuado como Ana Belén.

Y así que pasen cincuenta años y Miguel que se arruga, que dice adiós con su rock y por el morro. No me lo creo, ahí están sus ejemplos a seguir: la joven María Dolores Pradera y la eterna Chavela Vargas, han vivido y bebido mucho más que el atlético, perdón, quiero decir: que el madridista Miguel y no se van retirando por una crisis de mierda, dos arrugas y unas canas. Siempre te quedará el Grecian Dos Mil, algunas prótesis y unas muletas rockeras. Los viejos roqueros deben morir a pie de carretera. No confundir los sesenta y seis son años perfectos para seguir en la ruta.

No nos hagas esto Miguel, por tu familia, por tus sobrinas, por tus amigos, por tu hija y por Regina. Que un jubilado se pone muy pesado. Tienes que seguir porque tú eres para nosotros mejor que ese protagonista del cuento de Monterroso.

Cuando el rock español despertó Miguel Ríos ya estaba allí.

Hoy le hacen un homenaje en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en la Magdalena de Santander. La universidad no se puede cargar a los roqueros con honores y galardones. Los roqueros deben volver a nuestras calles. Aunque sean madridistas.

[Publicado el 22/7/2010 a las 09:33]

[Enlace permanente] [Imprimir] [15 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Dias de Julio en Madrid

imagen descriptiva

 

 

Estar en Julio en Madrid no es la mejor de las ideas. Estoy porque vendrá Patti Smith. Estoy por esos cursos de El Escorial. Estoy porque no me ido, pero me estoy fugando. Hoy es 19 de Julio, el día después del 18. Casi nadie, ni lo más fantoches de los nostálgicos, hacen ya ruido en esa fecha de tanto odio. Aquello que fue impuesto ya es impostura hace mucho. Mejor así. Pero tampoco olvidar.

Ayer, 18 de Julio, al lado de la plaza de Lavapiés, cerca de una taberna de gambas y boquerones que me gusta, un viejo me pidió el periódico. Quería comprobar que era el día ese. El día aquél. Y comenzó a contar cosas de su vida. De niño de pueblo que escuchó la guerra. De joven huyendo de miserias,  trabajando en la posguerra como camarero en uno de esos cafés que de la Gran Vía en los que los vencedores quisieron olvidar sus miserias. Un hombre que creció en el franquismo y que todavía no olvida esos días de Julio. Se siente un poco raro frente a sus compañeros, a sus vecinos, a él le gusta pasar el tiempo en los museos. Le hubiese gustado leer más historia, más novelas, más poesía. Me voy a mis cañas. Le dejo con sus recuerdos.

Hoy, el día después, vuelvo al libro rescatado de Blas de Otero: "Hojas de Madrid con La Galerna". Un libro rescatado, mitificado, mal conocido, parcialmente inédito y muy cercano a las cosas que pasaban, que le pasaban y que pasaron por nuestra historia. También un libro enamorado. El poeta vive un nuevo amor, se nota en sus labios, en sus versos.

Yo hoy, 19 de Julio, día en que muchos madrileños se armaron para defenderse de los sublevados, de los fascistas armados en el Cuartel de la Montaña, no quiero olvidar esos días de Julio en una ciudad llena de vida que peleó contra los negros heraldos de la muerte, de los cobardes amparados en las armas de algunos cuarteles. Blas de Otero sacó sus palabras, su memoria a pleno sol y dejó escrito un poema para éste día:

 

"No olvides Madrid el día

 

....Madrid se encuentra en peligro,

Madrid defenderse quiere,

sobre sus rojos tejados,

sus fachadas indelebles,

y un dos de mayo interior

que ataca y canta y sostiene

una bandera encarnada

que el aire rosa estremece...

Fachadas rosas. Madrid,

Madrid de bravas mujeres

y niños que irrumpen hacia

un porvenir que se mueve

en las entrañas de un hoy

oscuro pero imponente.

No olvides, Madrid, el día

en que asaltaste de frente

el cuartel de la Montaña

con un cuchillo en los dientes"

 

Pues eso. Hoy me he levantado republicano. Casi de la "roja" de aquellos años. De aquellos que se levantaron contra los sublevados de aquél cuartel. Después perderíamos. Pero esos días de dignidad y combate no los borrará nadie. Mañana, posiblemente, volveremos a ser los escépticos que solemos. Todavía no toca ser reaccionario. ¿O sí?    

[Publicado el 19/7/2010 a las 14:56]

[Enlace permanente] [Imprimir] [5 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Un mundo al sur

imagen descriptiva

 

 

Es un cosmopolita de pueblo. Vive al lado de una de las más hermosas playas del sur en la que nunca se baña. Por su culpa, gracias a él, un grupo de escritores, poetas, músicos, y otros peculiares humanos que beben juntos al caer la noche, se reúnen el  pueblo de Rota, cerca de Cádiz y al lado de una de las mayores "bases americanas" de Europa.

Es Felipe Benítez Reyes uno de los más curiosos, raros, elegantes  e inclasificable entre los escritores españoles. Pertenece discretamente a un grupo que se creó por seguir su senda vital, parece un centroeuropeo con acento del sur, le sientan bien las patillas- pero se ha dejado barba- y los sombreros, aunque los usa con secuencia descendente. Sus libros narrativos nos reconfortan por el humor y sutiles tramas inteligentes. Sus poemas nos abren a otros mundos, otras voces. Tiene la gracia de saber decir y saber contar.

Desde hace unos días, y con el dulce placer de no hacer nada, estoy en los alrededores del "grupo de Rota", todos en vacaciones menos el sonetista y cantautor Sabina, que anda ganándose las perras en los escenarios. Manía de trabajar cantando para muchos que le permite mantener sus vicios. Sobre todo el feo vicio de comprar los mejores libros en las mejores ediciones.

Yo sigo instalado en la dulce pereza, el deseo de no hacer nada, el vagar sin apenas obligaciones, hacen que no haya abierto el ordenador. Una suerte de huida de tanto grito, tanta euforia, tantas banderas y tanto "viva España".

Entre lecturas y amigos, entre copas y atardeceres, y buscando una sombra para leer el último libro de Benítez Reyes, un libro de informes literarios y con collages del propio Felipe. Un ejercicio de imaginación con la marca de la casa. Una hermosa edición para un libro que se titula: "Formulaciones tautológicas". Estrena colección en la editorial ZUT. Y ante de copiarles uno de sus cuentos breves, me entretengo un instante en el principio de su biografía autorizada: "Poco más o menos, lo mismo que casi todo el mundo, aunque diferente- en lo accesorio al menos- a casi todo el mundo, como le sucede a casi todo el mundo en su paso por el mundo..." Pues, eso.

 

"LA FANTASIOSA"

 

"Lucrecia Urbach, prima de Matilde Urbach, siempre tuvo muy mala cabeza.

A los seis años de edad se aficionó al robo de identidades. "Hoy soy Leopoldo Lugones", podía proclamar. O bien: "A partir de ahora, sabed que soy el gato de Cheshire y que no pienso dejar de sonreír hasta que se me gasten los dientes". Un día se apoderó de la identidad de su abuela Magy, a consecuencia de lo cual la anciana se quedó anclada en una especie de limbo hasta la hora de su muerte, ya que su identidad era lo único que le quedaba, aparte de su colección de esmaltes húngaros, por supuesto, y de su abono para el Gran Teatro de la capital, donde tenía como vecino de palco al novelista Mujica Lainez.

Al cumplir los 18 años cogió la manía, en cambio, de regalar identidades incluso a los desconocidos. "Vos sos el astronauta Bowman", podía decirle a su padre. "Vos sos el obispo Ignacio de Antioquia", podía decirle al panadero.

A causa de aquellas fantasías, una mañana se levantó con dolor de cabeza, se miró en el espejo y vio lo que vio, tan incrédula como todos los que la vieron el resto de su vida"

 

Habrá que mirar el collage para entenderlo mejor. También se recomienda volver al poema de Borges. Incluso no viene mal reconocer que nunca fuimos aquellos que recibieron los favores de ninguna Urbach.

[Publicado el 15/7/2010 a las 10:18]

[Enlace permanente] [Imprimir] [13 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Yo soy español, español, español

imagen descriptiva

 

 

 

No estoy seguro que el fútbol nos haga mejores. Incluso tengo muchas dudas. Pero sí, algunas veces, nos hace más felices. Ayer durante una hora y media fuimos pasionalmente españoles. No llegamos a esos que cantan por las calles:"¡Yo soy español, español, español". Ser español. Ser de España. Pues sí, eso nos pasa a unos millones vivos y a muchos millones de muertos. Creo que es inevitable si lo eres y si no quieres cambiar la nacionalidad por razones de trabajo, vida, política o hartazgo. Sigo siendo español a pesar de todos los que me atizan con sus cantos, sus banderas y sus himnos. Lo soy porqué me tocó y, además, me gusta. Y me gusta a pesar de tantos españoles.

Soy español de la selección de fútbol. De esos jóvenes ricos que tienen cabeza y piernas. Soy español como David Villa, pero sin decir "¡Arriba España!", como le gustaba decir al "guaje" antes de entender- creo- que quería decir eso. Antes de que fuera una estrella del Barca. Mucho más que un club. Mucho más que el equipo mayoritario de Barcelona. Español y del Barca, además de catalán y español, comp. Carlos Puyol. El héroe de ayer.

Hoy desde Santander, al lado del estadio del Sardinero, ese lugar de épicas del pasado y de poco fútbol de ahora, me doy cuenta que el fútbol es lo que nos queda de España. De varias españas. Dentro de pocas horas muchos catalanes cabreados con la roñosería española del Estatut quiere robarles señas de identidad. Manifestarán sus diferencias, sus desacuerdos con España. Hoy, por la selección, sus periódicos referentes, sus medios de comunicación hablan del éxito de la selección española como algo suyo. Con seis jugadores del Barca y un héroe español y catalán llamado Carlos Pujol. Una cabeza que hace patria.

Pujol "el emperador" dice la prensa de Cantabria. Pujol tan español como aquél emperador alemán que murió bebiendo cerveza entre las molestias de la gota en su retiro español de un lugar de Extremadura. Pujol, Carlos I de España y V de Alemania. Otra vez  volviendo al sueño imperial. Y todo por un cabezazo bien dado en un momento oportuno a una cosa redonda de cuero. ¿Así se forjan los imperios? No creo. Más bien es que los imperios, las patrias y los españoles ya no somos lo que fuimos. En la España de la crisis, en la caída del imperio de Zapatero, en nuestro debilitado imperio, otra vez no se pone el sol. Somos mundiales desde Gasol a Nadal, desde Lorenzo a Pujol. El imperio ya no es de los castellanos. Si la bolsa sona, Barcelona es bona. Y sus jugadores son cojonudos aunque sean españoles.

[Publicado el 08/7/2010 a las 16:59]

[Enlace permanente] [Imprimir] [31 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Públicas pasiones

imagen descriptiva

 

 

 

Ultima semana de fútbol y España sigue viva. Nunca habíamos visto una cosa igual y no podemos decir que no nos importe. No pudimos contener nuestras emociones. No nos supimos mantener fríos ante el peligro de algunos paraguayos, los despistes de algunos españoles y ese árbitro- ¡Uno de los mejores de Guatemala!- que parecía un funcionario de los tiempos de bigotes y ventanillas. Gritamos, nos asustamos, emocionamos y dimos vivas. Menos mal que no teníamos una bandera constitucional, ¡hubiéramos sido capaces de salir al balcón como vulgares y baratos patriotas!

El fútbol nos coloca ante nuestras pasiones. Contradice nuestra razón. Y descoloca nuestros sentimientos. No pudimos seguir la estela de Ángel González, el que siempre sabía estar con su dignidad contra España en cualquier campo y cualquier circunstancia. No hemos estado a la altura de Ángel, tampoco en eso. Incluso queremos derrotar a la fortaleza alemana. Somos unos soñadores. No rezamos, pero creemos en algunos milagros. Somos inocentes como ángeles de Rilke que no tenían nada que ver con los de González.

Nos vamos a Ronda. Pero nos vamos con la pasión de esa cosa que se llama fútbol incorporada a nuestras pasiones más reconocidas.

Busco un poema, lo encuentro en "Litoral", es de otro ángel, de Ángeles Mora, porque nuestros ángeles sí tienen sexo. Y es capaz de unir los amores por el juego del cuero y la pasión por el toreo, por ese arte que nació en la plaza de Ronda: uno de los más emotivos lugares del mundo. El Maracaná de los que amamos el toreo.

 

"Se va mi sombra, pero yo me quedo:

 

Mientras muerda un estadio la pasión

y un defensa burlado muerda el césped

y eléctrico y fatal de nuevo huésped

eterno de otros pies corra un balón.

Mientras un siete por la banda ruede

y la pelota habite el graderío

y de agua milagrosa surja un río

que gargantas y piernas desenrede.

Mientras el área rompa un cruel regate,

el balón reconozca a un compañero,

el gol se cante, el mito de desate

y herido ante la red quede un portero...

aunque nada en el campo lo delate,

entre nosotros brindará un torero"

[Publicado el 05/7/2010 a las 13:36]

[Enlace permanente] [Imprimir] [16 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Saber perder

imagen descriptiva

 

 

No hubiera sido nada difícil haber perdido. No es que hiciéramos especiales méritos frente a Portugal pero siempre tuvimos un pie en el purgatorio. Y ya se sabe lo cerca que de allí está el infierno. Ahora se instala el optimismo. Para conquistar la gloria Paraguay no es un obstáculo. ¿Y después? Ya creemos que no habrá brasiles, argentinas, ghanas ni holandas que nos puedan parar. Pues a mí el Cielo no me atrae tanto. En eso también doy la razón a Maquiavelo, que lleva dándonos lecciones desde hace más de cuatro siglos. También en eso su inteligencia la hacía defenderse del aburrimiento.

Decía el maestro Nicolás: "Quiero ir al Infierno y no al Cielo: En el primero disfrutaré de la compañía de papas, reyes y príncipes mientras que en el segundo hay sólo mendigos, monjes y apóstoles"

Una lata eso de tener que soportar a los habitantes de la gloria. Aburridos, rezadores, sanos, deportistas, cristianos, kakas y ronaldos. ¿Por qué la mayoría de los jugadores se hacen la señal de la cruz cuándo salen al campo? ¿Y brindan al cielo sus goles? Definitivamente no quiero encontrarme en la gloria dónde se encuentren los futbolistas. Prefiero el lugar dónde descanse Mark Twain. El cielo habrá que dejarlo para buenas criaturas, como el perro de Mark Twain.

Y el Infierno, ya se sabe. Todos los golfos en compañía de los poderosos, al menos es un paisaje más conocido. Más o menos el mismo paisaje que habitamos en la Tierra.

Que gane, Ghana. O así.

[Publicado el 30/6/2010 a las 09:36]

[Enlace permanente] [Imprimir] [20 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Deportes, futbol, dioses y letras

imagen descriptiva

 

 

 

Mientras algunos están leyendo, no muchos y sí un poco raros, la mayoría de la población, está viendo el fútbol. El escritor Eduardo Galeano sigue cerrado hasta que terminen los mundiales. Otros comparten como pueden su pasión,  sus trabajos y sus días. La verdad es que mañana no imagino hacer otra mejor que ver ese partido de pasiones ibéricas. Ni hoy nada mejor que ver a los esforzados chilenos- tan queridos- intentar derrotar al gigante brasileiro.

El otro día hablaba de la felicidad de los "domingos de la infancia" que es el fútbol para Javier Marías. Y no olvido las páginas de Vázquez Montalbán al fútbol. Uno de sus últimos libros se llama "Fútbol: una religión en busca de Dios". Habla de aquello que Valdano un día le explicó para diferenciar fútbol de izquierdas: el creativo. Y fútbol de derechas: el de la fuerza, la marrullería y el patadón. Eso no debía contar al mediático Beckham cuando se lacaba las uñas de los pies y se ponía las bragas de su señora. Eso, como mucho es socialdemócrata. ¿Entenderán los chicos de la "roja" que deben hacer un fútbol de izquierdas? Lo dudo, pero mantengo la fe. Que es esa cosa ciega y con Dios.

El fútbol como religión. Se preguntaba Vázquez Montalbán, ¿puede existir una religión, aunque sea civil, sin Dios? Lo que sí existen es muchos dioses en eso del fútbol. Es una religión pagana. Que no hay que confundir con los clubs, esos que son algo más que una inmobiliaria aunque no lo parezcan.

Me voy a ver el partido. Como dice el querido Juan Villoro: Dios es redondo. Me voy un rato con esos soportables dioses. Y me voy a África.- por la tele, eso sí- dónde fue el origen del hombre y dónde se encuentra el futuro del fútbol.

Me llevo, eso sí, la biblia de estos días. La vida de cada día contada a desde el fútbol. Escrita por Alfredo Relaño, publicada en Martínez Roca y con 366 historias del futbol mundial. Un seguro de no aburrimiento mientras esperamos el partido.

Un día como hoy en Santander, y en presencia de Carlos Gardel, Rafael Alberti vio la final de Copa entre la Real Sociedad y el Barca. En ese día de lluvia y emoción el poeta gaditano dedicó un poema al guardameta del Barca, la famosa "Oda a Plattko". El que quiera leerla que busque el número de la revista "Litoral" dedicado al deporte, es una joya de bellas letras, bellos deportes y bellas fugas. Menos mal que nos queda un poco de Mundial.

[Publicado el 28/6/2010 a las 19:45]

[Enlace permanente] [Imprimir] [10 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Otros maestros, otras lecciones

imagen descriptiva

 

 

Volvemos a Juan de Mairena, nos colamos en su clase de Retórica y Poética, por ese libro tan vivo de sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo que publicó en 1936, un poco antes del principio de la tragedia. Después nada fue igual, las pistolas valieron más que las plumas.

Decía Juan de Mairena: "La verdad del hombre empieza donde se acaba su propia tontería. Pero la tontería del hombre es inagotable. Dicho de otro modo: el orador, nace; el poeta se hace con el auxilio de los dioses.

Y sigue hablando de Dios:

"-Dios existe o no existe. Cabe afirmarlo o negarlo, pero no dudarlo.

  • - Eso es lo que usted cree"

Y sigue: "Un Dios existente- decía mi maestro- sería algo terrible. ¡Que Dios nos libre de él"

Todo esto venía por el principio del machadiano libro del maestro Mairena, esencial maestro de los maestros de la literatura escrita y oral que se citan en Santillana.   El singular profesor de los escritores en nuestra lengua pasados, presentes y futuros, comienza así su libro:

"La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

  Agamenón.- Conforme.

  El porquero.- No me convence"

[Publicado el 24/6/2010 a las 12:30]

[Enlace permanente] [Imprimir] [18 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

De Santillana a Sabina

imagen descriptiva

 

 

 

 Carlos Monsiváis, uno de los grandes escritores en periódicos en nuestro idioma, un verdadero maestro clásico y moderno, murió el mismo día que José Saramago. No fue una decisión acertada, la sombra de Saramago impidió mayores recuerdos, mayores espacios para uno de las personalidades más ricas, cultas e irónicas que uno ha conocido.

La noticia nos llegó en Santillana del Mar, al principio de los encuentros "Lecciones y maestros". La primera lección de este año venía con las palabras de Héctor Aguilar Camín- al que no conseguí oírle decir nada de su compatriota Monsiváis quizá por estar ocupado en narrar su propia crónica- al que siguieron la cordura juvenil así que pasen los años de Rosa Montero. Una excéntrica que se ordena y controla escribiendo excentricidades tan cercanas. Y cerraba las jornadas Manuel Vicent, con su sagacidad a cuestas- porque no puedo decir por montera- y con la inteligencia suficiente de haber creado "discípulos" como David Trueba.

Tres escritores, tres estilos diferentes, tres maneras de contradecir aquello que decía Albert Camus: "Si escribes claro tendrás lectores; si escribes oscuros tendrás comentaristas y discípulos". Camín, Montero y Vicent, tres claros escritores, convocaron a su alrededor una pequeña corte de comentaristas y discípulos. No pude estar en el encuentro de Vicent, presentado por Trueba, por razones de amistad: quería estar en las Ventas y con Sabina. Era su anunciada última salida al más importante de sus ruedos, al lugar de la gloria y la tragedia en la Plaza de Madrid. No me lo creo, pero no hubiera querido perdérmelo. Y eso que soy un especialista en pérdidas. Gran concierto lo niegue Agamenón o su porquero.

No escuché la lección mañanera de Vicent pero tuve la suerte de disfrutar del amigo y del escritor hasta altas horas de la noche en lugares menos serios, menos televisados, menos visibles y expuestos al ojo que todo lo ve. Escuchar a Vicent en compañía de una buena barra, y otras agradables compañías, compensa los viajes de ida y vuelta a un lugar de campaña.

Felices encuentros cantabros, pasados de halagos, compensados por las "maldades" que se dicen fuera del foro oficial, dónde no hay lugar para la trascendencia, ni la declaración admirativa. Cuando los escritores, periodistas incluidos, se encuentran sin testigos, ni cámaras, ni informadores, dicen cosas muy distintas a sus medidas palabras en los foros públicos. Hay que callar lo que no se puede contar.

Entre partidos de futbol, guerras dialécticas, sucias o legales, entre cánticos y silencios, volvimos a comprobar que Sabina tiene corazón y un chorrito de buena voz en ronquitud permanente. Que sabe ser claro, que tiene seguidores y que no está por la formación de discípulos.

También volvimos a darnos cuenta que, como decía el apasionado por  gatomaquias y otras animaladas de las tribus humanas, los periodistas son "inquilinos de las vanidades de la vida, seres que mezclan el ánimo romántico con el cinismo, que se entusiasman con lo que no se publica y se aburre con lo que sí se imprime". Vanidades, rarezas que también atacan a los escritores. Sean los maestros o sus comentaristas. 

[Publicado el 23/6/2010 a las 14:41]

[Enlace permanente] [Imprimir] [10 comentarios] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Foto autor

Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

© 2005 | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres