II. Un inmigrante que persigue inmigrantes
Un funcionario electo, sin embargo, nada menos que cinco veces desde que se presentó por primera vez en 1992 como candidato a sheriff del condado de Maricopa, y que goza de inmensa popularidad, precisamente gracias a sus desplantes autoritarios, y a sus proclamas de aquí yo soy la ley, al mejor estilo John Wayne, el duro entre los duros. Tan popular que si se decidiera a ser gobernador del estado de Arizona, derrotaría fácilmente a Jan Brewer, que ocupa actualmente ese cargo, a pesar de haber sido ella la promotora de la célebre ley SB 1070 que autoriza la persecución indiscriminada contra los inmigrantes, una ley discriminatoria y racista.
[Publicado el 03/9/2010 a las 09:00]
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I. Dame tus tristes, tus pobres...
La familia de Joe Arpaio llegó a los Estados Unidos desde Nápoles, y por tanto el anciano sheriff, quien gusta adornar el cuello de su camisa con estrellas de general, desciende de inmigrantes italianos, de los miles que desde el siglo diecinueve acudieron hacia Estados Unidos ansiosos de acogerse a la famosa frase inscrita en el pedestal de la estatua de la libertad: ¡dame tus tristes, tus pobres, tus multitudes perseguidas que ansían respirar aires de libertad!...¡Envíame a ésos, a los que no tienen hogar, a los arrastrados por la tormenta! Yo levanto la luz junto a la puerta de oro...
[Publicado el 01/9/2010 a las 16:44]
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Mientras pronuncia su discurso y escucha los abucheos ensordecedores, Ceausescu, trata se seguir, pero se interrumpe. Pueden verse esas imágenes en You Tube. No puede creerlo. La masa inmensa se agita en su contra. Ella, que era mujer de armas tomar, ordenó que abrieran fuego sobre los manifestantes. No le hicieron caso, y ambos huyeron en un helicóptero, ya el ejército también en rebelión, y luego de ser capturados siendo prófugos, es que fueron juzgados en juicio más que sumario, y sentenciados a muerte. Fueron puestos en el paredón de fusilamiento con los abrigos de invierno que andaban puestos.
Me he acordado de lo que cuenta Jon Lee Anderson en relación al entusiasmo que la mención del príncipe Vlad, "el empalador", despertó en Ceausescu cuando aquella entrevista en alguno de los aposentos del infinito Palacio del Pueblo en Bucarest, ahora que Nicolás y Elena han sido exhumados, no porque alguien fuera a clavarles la estaca en el corazón a fin de que nunca más vuelvan a despertar, sino porque sus parientes buscan comprobar si verdaderamente son ellos los que yacen en sus sarcófagos, ya que fueron enterrados en secreto ante el temor de que la gente enardecida profanara sus cadáveres.
Es una exhumación que pasó bastante desapercibida, pues resonó más la que el presidente Chávez hizo de los huesos del Libertador Simón Bolívar, cuya calavera alcanzó a tener entre sus manos, y pudo interrogarla. Pero esa es otra historia.
[Publicado el 27/8/2010 a las 09:00]
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No les cobraron en esa lista la megalomanía, el desorbitado culto a la personalidad, ni los delirios de grandeza, pues las efigies y las estatuas de ambos estaban por todo Bucarest y por todas las demás ciudades del país, y el Palacio del Pueblo, que se habían mandado construir en la capital, competía por ser el edificio más grande del mundo, sólo comparable al Pentágono, y sino el más suntuoso, el de peor mal gusto.
En 1989 el matrimonio Ceausescu se hallaban en la cúspide de su poder, después de haber empezado desde muy abajo, él electricista y ella obrera textil, lo que no impidió que la universidad le obsequiara el título de doctora en Ciencias Químicas. Eran dueños del mando supremo sobre el ejército, sobre el aparato del Partido Comunista, sobre la burocracia gubernamental, sobre los servicios secretos, los tribunales de justicia, los sindicatos, las fuerzas de choque, las organizaciones juveniles, y en fin, sobre las masas que acudían a sus manifestaciones, y dueños del poder, claro está, de mandar a empalar a cualquiera que no estuviera de acuerdo con el credo de que Ceausescu era el Gran Conductor, armado de un cetro real que él mismo se había mandado hacer en oro puro. Ella, mientras tanto, se hacía llamar la Madre de la Nación. Pero es lo que pasa con todos los dictadores, que cuando creen hallarse en la cúspide, es cuando la polilla se les ha comido el piso sin que se den cuenta.[Publicado el 25/8/2010 a las 09:00]
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El conde Drácula, el personaje sediento de sangre, dotado de vida eterna y afilados colmillos, creado en su novela de 1897 por Bram Stoker, es un sucedáneo del viejo príncipe Vlad, el mismo que tras empalar a sus víctimas recogía en un cuenco su sangre para remojar el pan que se comía, y que juzgaba la mejor de las salsas. Drácula, tampoco lo olvidemos, significa diablo. Un diablo sediento de sangre humana.
Drácula dejó hace tiempos las páginas de la novela de Stocker, y entró con sus propias alas a volar en el mundo de los vampiros, siendo él el vampiro por excelencia, un mundo multiplicado por el cine y que cobra hoy una vigencia postmoderna en la literatura de consumo masivo, dígalo sino el éxito de las novelas en serie escritas por Stephenie Meyer, que comienzan con Crepúsculo, destinadas al público juvenil, y de las que se han vendido veinticinco millones de ejemplares en treinta lenguas.
Los vampiros duermen en el día el sueño de los muertos y salen de sus sarcófagos al irse la luz del sol para llevar adelante sus correrías, buscando clavar sus colmillos en el cuello de las doncellas y así convertirlas, a su vez, en vampiresas. Es lo que hemos visto tantas veces en las películas que recrean las hazañas del conde Drácula, desde los tiempos de Béla Lugosi y Boris Karloff, los vampiros más veteranos del cine.
[Publicado el 20/8/2010 a las 12:25]
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II. La estampilla que cambió la historia de Nicaragua
En su libro Bunau-Varilla incluye una foto de la célebre estampilla de correos, emitida por el gobierno del general José Santos Zelaya en el año de 1900, con valor de un centavo. En el fondo aparece el volcán Momotombo coronado por un gran penacho de humo, y en primer plano el muelle del puerto lacustre que conectaba la línea ferroviaria de occidente con la ciudad de Managua por medio de barcos de vapor. Este muelle había sido destruido el año anterior, precisamente por una sacudida atribuida a las continuas erupciones del Momotombo.
Cuenta Bunau-Varilla que la balanza se inclinaba en el senado hacia la escogencia de Nicaragua, y era inminente una decisión contraria a Panamá. Recordó entonces la estampilla que había visto alguna vez, y recurrió a los agentes filatelistas de Washington que no sólo la tenían, sino que lograron conseguirle las noventa que necesitaba, una para cada senador. Eso fue suficiente. El alegato de los diplomáticos nicaragüenses, de que en Nicaragua no existían volcanes en erupción, quedó hecho trizas; y aún así, la votación fue apretada.
Esta inocente estampilla, como se ve, cambió radicalmente la historia de Nicaragua. ¿Qué hubiera ocurrido si el canal se construye a través de su territorio? ¿Cuál hubiera sido la suerte histórica de un país ya con suficiente mala suerte? Preguntas al viento.
[Publicado el 18/8/2010 a las 09:00]
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I. De volcanes y canales imperiales
Era su primera visita a Nicaragua, y en el camino, Mike reconoció de inmediato la imagen del volcán Momotombo, que se alzaba desafiante ante nuestros ojos: "el volcán de la famosa estampilla", me dijo. Recordé entonces la historia, tantas veces contada, acerca de cómo los partidarios de que el canal interoceánico se construyera a través de Panamá, y no a través del territorio de Nicaragua, habían triunfado mostrando a los senadores de Estados Unidos, que debían tomar la decisión, una estampilla de correos donde figuraba uno de los volcanes nicaragüenses en plena erupción, argumento suficiente para demostrar la temeridad que significaría realizar aquella obra en un territorio expuesto a la catástrofe de los terremotos. Algo que, para mí, pertenecía más bien a las leyendas del folclor político. Juan Gabriel Vásquez lo refiere en su novela Historia secreta de Costaguana.
Para Mike, riguroso historiador, lo del volcán de marras no se trataba de ninguna leyenda, y días después me remitió copia electrónica de las páginas correspondientes del libro Panamá, creación, destrucción y resurrección, escrito por Philippe Jean Bunau-Varilla, y publicado en Nueva York en 1914. Fue Bunau-Varilla quien en 1902 urdió la estratagema de presentar la estampilla como prueba delante del senado, y el mismo que luego firmaría el tratado canalero Hay-Bunau-Varilla, actuando como representante plenipotenciario del recién independizado estado de Panamá.
[Publicado el 13/8/2010 a las 09:00]
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Otros dos responsables de esa misma campaña eran nada menos que los cómplices de Rosenberg en la orquestación de su propio asesinato, responsables de haber contratado a los sicarios que lo ametrallaron, los hermanos empresarios Francisco José y José Estuardo Valdez Paiz, hasta hace poco prófugos de la justicia, y que terminaron por entregarse.
Llegó el momento en que Castresana, a quienes algunos medios llamaban el nuevo Elliot Ness, en recuerdo de la historia de los intocables, tuvo que renunciar. Pero su renuncia vino a representar otro nuevo terremoto político, porque además de denunciar los conspiraciones en su contra, y señalar la falta de voluntad del gobierno para acabar con la impunidad, demostró con pruebas en la mano que el recién electo Fiscal General, Conrado Reyes, escogido de una lista de seis candidatos por el presidente Colom, tiene vínculos con el crimen organizado, y con los hermanos Valdez Paiz, que habían celebrado desde su escondite la victoria de su designación, pues significaba el levantamiento de los cargos contra ellos.
Castresana, en ese mismo mensaje de despedida, pidió al presidente Colom que destituyera a Reyes del cargo de Fiscal General, pero fue la Corte Constitucional la que salió al pasó, anuló el nombramiento, y ordenó repetir desde cero todo el proceso, con lo que ahora deberán surgir nuevas candidaturas. Otra vez, el prestigio de la Comisión Internacional contra la Impunidad, y el prestigio de Castresana, se impusieron para corregir el rumbo, y la decisión de la Corte Constitucional abre un rayo de esperanza en la oscuridad del panorama.
Una muestra de que no todo está perdido, y de que a lo mejor un día el país podrá caminar sin muletas.[Publicado el 11/8/2010 a las 09:00]
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III. Una trama de Agatha Christie
En el clima de mutua desconfianza, y en medio del desprestigio de los llamados a señalar culpables y a ejercer la justicia, sólo Castresana pudo desmontar la bomba y hacer que todo el mundo diera crédito a lo que la Comisión logró averiguar en sus pesquisas: nada menos que el propio abogado Rosenberg había urdido una conspiración para mandarse a asesinar a sí mismo, contratando a los pistoleros por medio de cómplices suyos. Una trama de Agatha Christie, con un final de George Simenon: Castresana venía a resultar un valiente e íntegro inspector Maigret, cuya palabra no podía ser puesta en duda.
Castresana salvó al gobierno del presidente Colom de una bancarrota política, y salvó a las instituciones de su caída en picada. Pero ya se había ganado enemigos suficientes en la sombras, que con toda eficiencia conspiraban para quitárselo de encima, sembrando calumnias en sus contra, por medio de una campaña bien pagada.[Publicado el 06/8/2010 a las 09:00]
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Carlos Castresana, Fiscal del Tribunal Supremo de España, nombrado por el Secretario General de las Naciones Unidas como jefe de la comisión, empezó a funcionar en el 2007 a la cabeza de un equipo de juristas y expertos investigadores de distintas nacionalidades, y fue dotado de los recursos técnicos suficientes para hacer su trabajo, incluida la intervención legal de las llamadas telefónicas. Una especie de superhéroe, aparentemente colocado más allá del alcance de las manos sucias de los que se disputan el control de la justicia, en busca de establecer la impunidad como ley suprema.
Y porque gozaba de ese prestigio de independencia supranacional, es que pudo hacer valer, sin que nadie los discutiera, los resultados de una investigación que resolvió uno de los casos criminales más extraños de que nadie tengan memoria.[Publicado el 04/8/2010 a las 09:00]
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Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007) y El cielo llora por mí (2009). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
03/9/2010 18:49
Publicado por: CESAR MARIN
02/9/2010 04:06
ola stoy tratando de volver con...
Publicado por: LAURA
01/9/2010 19:38
Publicado por: Jorge Alvarado
01/9/2010 00:10
Hola a todos. EL ANTICRISTO es...
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31/8/2010 09:10
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Publicado por: Juan Miguel
30/8/2010 23:41
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30/8/2010 18:39
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