El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 26 de mayo de 2012

 Blog de Patricio Pron

"The urine dance of the Zuni Indians of New Mexico" y otros grandes momentos de la literatura occidental

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Una fuente canónica (la de la Real Academia Española en su Diccionario) define la bibliofilia como la "pasión por los libros, y especialmente por los raros y curiosos", lamentablemente sin mencionar nombres de bibliófilos ilustres o aclarar la inquietante cuestión de qué es un libro "raro". Más allá de esto (y dejando abierta la cuestión de si la acumulación de libros singulares por parte de algunos lectores no es una de las tantas prácticas que la popularización del libro electrónico redefinirá o eliminará para siempre), parece innegable que uno de esos bibliófilos es Russell Ash, escritor y autor de obras como The Cynic's Dictionary (1984) y de la introducción a Edward Lear's Book of Nonsense (1980) entre otros. A partir de 1985, y en colaboración con Brian Lake, viene publicando una selección de libros raros bajo el título de Bizarre books que le garantiza un sitio en esa Gran Sopa del Pacífico de la literatura que es este diario de lecturas (por cierto, la semana próxima, sólo citas).

Russell Ash y Brian Lake reúnen una serie de títulos en torno a epígrafes como "Double entendre": Games you can play with your pussy de Ira Alterman (1985), The line of cleavage under Elizabeth (Dom Norbert Birth, 1909), Queer shipmates (Archibald Bruce Campbell, 1962), Old Dykes I have known (P. R. Charnley, 1996), Single-handed cruising (Francis Bernard Cooke, 1919), Five years hard (Frank Percy Crozier, 1932), Penetrating Wagner's Ring (John Louis DiGaetani, 1978), Erections on allotments (George W. Giles y Fred M. Osborn, sin fecha), Cock tugs (W.B. Hallam, 1963), Men who have risen: A book for boys (Ed. J. Hogg, 1859), Boobs as seen by John Henry (George Vere Hobart, 1914) y Big Dick, the King of the negroes (Harry Hazel, pseudónimo de Justin Jones, 1846), entre otros.

A veces, el interés de los autores recae no tanto en el título sino en los curiosos vínculos que establecen entre sí, título y nombre del autor: Claude Balls (autora de Shy men, sex and castrating women, 1985), Walter Russell Brain (Diseases of the nervous system, 1933), Mary Breasted (Oh! Sex education!, 1970), Geoff Carless (Motorcycling for beginners, 1980), W. Chappell (The preacher; or, The art and method of preaching, 1656), William Cockburn (The symptoms, nature, cause, and cure of a [sic] Gonorrhoea, 1713), Margaret Coffin (Death in Early America: The history and folklore of customs and superstitions of early medicine, funerals, burial and mournings, 1976),  A. Dick (Inside story, 1943), Paul J. Gillette (Vasectomy: The male sterilization operation, 1972), John Goodbody (Illustrated history of gymnastics, 1983), Anna Mews (Care for your kitten, 1986), Reverend E.I.D. Pepper (Spices from the Lord's garden, 1895).

Tampoco los títulos singulares escapan a los autores: The fangs of suet pudding (Adams Farr, 1944), Gay Cottage (Glance Gaylord, pseudónimo de Ives Warren Bradley, 1866), Dildo Kay (Nelson Hayes, 1940), The bride wore weeds (Hank Janson, pseudónimo de Stephen Daniel Frances, 1950; Janson era el autor también de Lady mind that corpse, Sweetie hold me tight, Slay ride for cutie y Honey take my gun), Fine weather Dick (Caroline W. Leakey, 1882), Gay agony (Harold Alfred Manhood, 1930; otros libros de Manhood: Nightseed, Fierce and gentle, Crack of whip, Maiden's fury y Lunatic broth), The day Amanda came (C.T. Reeves, 1971), The negro's ring (Philip Scott, 1954), Christie's old organ (Mrs. O.F. [Amy Catherine] Walton, 1882), My poor Dick (John Strange Winter, pseudónimo de Henrietta Eliza Vaughan Stannard, 1888). Ash y Lake no descuidan los libros de enseñanza de idiomas: el agramatical The new guide of the conversation in Portuguese and English in two parts de Pedro Carolino (que incluye los siguientes ejemplos incomprensibles: "To build castles in Espagnish" [sic], "The mountain in work put out a mouse", "To eat of the cow mad"; 1869), What to say when you talk to yourself (Shad Helmstetter, 1982) y Correct mispronunciations of some South Carolina names (Irene y Claude Neuffer, 1984).

La singularidad de los títulos incluidos en Bizarre books se encuentra también, en ocasiones, en sus temas; insectos y animales: The second-hand parrot: A complete pet owner's manual, Mattie Sue Athan y Dianalee Deter, 2002; Sex and death in protozoa: history of an obsession, Graham Bell, 1989; Ducks, and How to make them pay, William Cook, 1890; Canadian national egg laying contests, F.C. Elford y A.G. Taylor, 1924; Full revelations of a professional rat-catcher after 25 year's experience, 1898; Birds of the Mid-Atlantic, and where to find them, John H. Rappole, 2002); vegetales: Nutmeg cultivation and its sex-problem, M. Flach, 1966; The history and social influence of the potato, Redcliffe Nathan Salaman, 1970; Heavy metal tolerance in plants, A. Jonathan Shaw, 1990; residuos y detritos: An essay upon wind; with curious anecdotes of eminent peteurs. Humbly dedicated to the Lord Chancellor, Anónimo, 1787; The urine dance of the Zuni Indians of New Mexico, Captain John G. Bourke, 1885; The golden fountain: Complete guide to urine therapy, Coen van der Kroon, 1996; The zen of bowel movements: A spiritual approach to constipation, Kathy A. Price, 1995; The benefit of farting explain'd, Don Fartinhando Puffindorst (posiblemente, pseudónimo de Jonathan Swift); salud y medicina: The romance of proctology, Charles Elton Blanchard, 1938; Skin Diseases for beginners, Richard Bertram Coles y Patrick David Clifford Kinmont, 1957; Eleven years a drunkard, or, The life of Thomas Doner, having lost both arms through intemperance, he wrote this book with his teeth as a warning to others, Thomas Doner, 1878; The Encyclopedia of medical ignorance, Ronald Duncan y M. Weston-Smith, eds., 1984; Secret of the ring muscles: Healing yourself through sphincter exercise, Paula Garbourg, 1997; The inheritance of hairy ear rims, Reginald Ruggles Gates y P.N. Bhaduri, 1961; A study of hospital waiting lists in Cardiff, 1953-1954, Fred Grundy, 1956; sexo y matrimonio: Shipping semen? How to have a sucessful experience (Pennie Ahmed, 1998), Sex + Sex = Gruppensex (Rüdiger Bosschmann, 1970), Castration: The advantages and the disadvantages (Victor T. Cheney, 2003), How to pick up women in discos (Don Diebel, 1981), Straight talk about surgical penis enlargement (Gary M. Griffin, 1993), How to be happy though married (Rev. Edward J. Hardy, 1885; "To those brave men and women who have ventured, or intend to venture, into that state which is ‘a blessing to a few, a curse to many, and a great uncertainty to all', this book is dedicated in admiration of their courage"), The madam as entrepeneur: Career management in house prostitution (Barbara Sherman Heyl, 1979), External genitalia of Japanese females (1995; su autor, Kanji Kasai, sostiene haber "examinado los genitales de más de diez mil japonesas" a lo largo de veintiséis años de práctica; 8330 de ellas aparecen "en este estudio estadístico y fotográfico"), Penis sheaths and their distribution in Africa (Sture Lagercrantz, 1976), The breathless orgasm: A lovemap biography of asohyxiophilia (John Money, Gordon wainwright y David Hinsburger, 1991).

Todos los títulos (así como los nombres de sus autores y su fecha de publicación) han sido extraídos por Russell Ash y Brian Lake de índices bibliográficos y catálogos de subastas. Todos son reales.

 

Russell Ash y Brian Lake
Bizarre books. A compendium of classic oddities
Nueva York: Harper Collins, 2007

[Publicado el 09/3/2012 a las 12:45]

[Etiquetas: Russell Ash, Brian Lake, Miscelánea, Harper Collins]

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Un extraordinario deseo emprendedor

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Georges Manolescu nació en Ploiești (Rumania) en 1871 y murió en Alemania en 1908; tras escapar de su casa con trece años, recorrió Viena, París y los Estados Unidos. Fue arrestado en Niza y en Génova se casó con una condesa alemana haciéndose pasar por un cierto Fürst Lahovary; a continuación abandonó a su esposa y se dedicó a dejar gigantescas listas de gastos en los principales hoteles de Berlín; fue arrestado, declarado loco y encerrado en un asilo en Dalldorf donde escribió dos libros de memorias: Ein Fürst der Diebe (Un príncipe de los ladrones, 1905) y Gescheitert. Aus dem Seelenleben eines Verbrechers (Fracasado. De la vida interior de un criminal, sin fecha). Su vida fue llevada al cine en tres ocasiones (1920, 1929 y 1933) y sus memorias inspiraron a Thomas Mann su Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull (1954), pero también las visiones literarias del menos conocido Walter Serner.
 
Este último no tuvo una vida menos accidentada que la de Manolescu: nació en Karlovy Vary (actual República Checa) en 1889 en el seno de una familia de judíos asimilados, estudió derecho en la universidad de Viena, conoció de primera mano la escena vanguardista de Berlín (ciudad de la que huyó al comienzo de la Primera Guerra Mundial para no ser reclutado), contribuyó al surgimiento del dadaísmo (redactó su primer manifiesto en 1917), deambuló por Europa, escribió relatos breves, poemas y dos novelas cuyos personajes eran criminales y prostitutas y en 1928 abandonó la literatura y desapareció sin dejar rastro; los nazis dieron con él en 1933, en Praga, donde era maestro de escuela: prohibieron sus libros y lo encerraron con otros en el gueto de esa ciudad, donde permaneció hasta 1942. Ese año fue trasladado con su mujer al campo de concentración de Theresienstadt y allí asesinado. Además de recordársele por ser uno de los miles de escritores exterminados por el nacionalsocialismo, el nombre de Serner es conocido por los lectores principalmente gracias a la que sería su obra maestra, Manual para embaucadores (o para aquellos que pretendan serlo), publicada en 1927 y traducida por primera vez al español sólo recientemente.
 
Manual para embaucadores reúne la mayor parte de las características más notables de los textos vanguardistas, que Juan Albarrán resume en su magnífico prólogo a esta obra: "radicalismo", "negatividad", "beligerancia discursiva" y "tendencia al accionismo" (14). Al arremeter "contra todas las convenciones imperantes en la sociedad de su tiempo" (14), Serner practicó la "autoafirmación" característica de las vanguardias históricas consistente en "la negación de todo lo precedente y circundante, de lo artístico y lo político, de la historia pasada [...] y los proyectos de futuro" (14-15), pero también se propuso desnaturalizar convenciones sociales presididas por el buen gusto y el esteticismo. Así, y tras un breve y un poco farragoso "Manuel fundamental", Serner propone un "Manual práctico" en el que se enseña al lector cómo actuar como un impostor en decenas de situaciones: en un restaurante en el que éste no podrá pagar la consumición ("es aconsejable pedir de cada vino sólo media botella, y de cada botella, dejar un vaso para el camarero", 30), al solicitar en un hotel una habitación para la que se carece de medios, al seducir a una mujer de los bajos fondos o a una rica heredera ("Lleva siempre contigo algunos alfileres, imperdibles, pequeños clavos, cordones y un tubo de pegamento Syndetikon", 168; "Jamás lleves camisas de seda. A no ser que quieras ser tratante de ganado o jefe de sección de unos grandes almacenes", 183), al escapar de acreedores y agentes del Estado ("Es más fácil escabullirse de un perseguidor que de la persecución", 177).
 
El Manual para embaucadores cumple pues con la prescriptiva que indica su título (de hecho, el autor sugiera a sus lectores que lean la obra mientras degustan una cena en un restaurante lujoso; al terminar de leer la obra, habrán aprendido cómo solventar la falta de dinero para pagarla), y lo hace con la advocación de pequeños criminales como Manolescu, con los que el autor no sólo se identifica a sí mismo sino también a la actividad literaria. Como afirma Albarrán,
 
"Serner impugna el sistema burgués del arte, ridiculiza la grandilocuencia de la filosofía y la literatura -'vanas asnadas'-, constata el sinsentido de la vida moderna -'todo es decididamente una estafa'- y sentencia la muerte del arte -'el arte fue siempre una enfermedad infantil'- como única vía para su extensión en la vida" (20).
 
Al equiparar el arte burgués con una estafa y a sus autores con estafadores, Walter Serner no sentencia la muerte de todo el arte, sino sólo la del arte producido como sostén y fundamentación de una vida basada en premisas falsas. "Dadá no produce obras, simplemente se produce a sí mismo como negación que se sigue de la pérdida definitiva de la fe en el arte, en el hombre y en el progreso histórico que había sembrado Europa de cadáveres y trincheras" afirma Albarrán (15). Walter Serner se niega a vincular la escritura con esa vida y, al hacerlo, invita, ya a utilizar las convenciones burguesas para beneficio propio ("El mundo desea ser engañado. Y se pondrá seriamente furioso si no lo haces", 194), ya a buscar otras formas de vivir y de actuar.
 
Uno de los efectos más inesperados de Manual para embaucadores (o para aquellos que pretendan serlo) es el hecho de que (a casi cien años de su primera redacción) todavía sigue produciendo ese "estado de extraordinario deseo emprendedor" (16) que el autor anunció en su Letzte Lockerung (Última relajación, 1918); un deseo emprendedor de escribir y de pensar, lo que equivale a decir, un deseo de darse una cena como la que preside esta obra (ostras portuguesas, trucha en mantequilla, espárragos, camembert) o robar un banco, que es igual que escribir y siempre es mejor que fundarlo.
 
 
Walter Serner
Manual para embaucadores (o para aquellos que pretendan serlo)
Trad. Luisa Gutiérrez Ruiz
Pról. Juan Albarrán
Santander: El Desvelo, 2011

[Publicado el 07/3/2012 a las 12:30]

[Etiquetas: Walter Serner, Miscelánea, El Desvelo]

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Una vez más sobre las formas breves

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Accidents Polipoètics. Crédito de la imagen: desconocido.

Unos días atrás pensaba aquí (digamos que en voz alta) sobre las formas breves y brevísimas que tanto entusiasmo generan entre algunos lectores, preguntándome de paso si ese entusiasmo no era desmedido en relación al escaso valor literario de una buena parte de sus ejemplos en español. Quisiera retractarme aquí al menos parcialmente de lo dicho entonces, ya que por fin he podido leer un libro de Accidents Polipoètics, el colectivo conformado hace algo más de veinte años por Xavier Theros y Rafael Metlikovez.
 
Accidents Polipoètics provienen del underground catalán y en estos últimos veinte años han actualizado su espíritu; el suyo es un tipo de humorismo que se dirige tanto contra las convenciones que presiden la vida en sociedad en nuestro presente histórico (el matrimonio, la eficiencia económica, la fetichización de la nueva tecnología) como contra el lenguaje que sirve de sostén a esas convenciones: de a ratos, sus textos (reunidos parcialmente en Aforismos, gargarismos y otros ismos) adoptan una forma breve pero se burlan simultáneamente de ella, como en el siguiente "microrrelato", titulado "Tu veneno": "Un hombre muere por inhalar pegamento caducado. A mil kilómetros del lugar, un ama de casa lee la noticia y se suicida. Trece años más tarde, un policía jubilado descubre la relación entre ambos casos: ninguna" (12).
 
Del mismo modo, sus aforismos parecen burlas impiadosas arrojadas al rostro de los aficionados a este género y sus principales temas (a pesar de que, como afirman, "no es posible reconocer a un imbécil en un espejo", 33): "Quien ríe último, ríe solo" (25), "Si las piedras hablaran daría miedo salir a la calle" (26), "Los marineros también tienen una suegra en cada puerto" (27), "¿Existe la muerte sin azúcar?" (29), "El problema de la media naranja es que te la encuentres ya exprimida" (30).
 
Accidents Polipoètics se burlan también de los imitadores de Ambrose Bierce y su magnífico Diccionario del diablo (1911) con un diccionario cuyas entradas resultan por lo menos singulares: "acanémico", "miembro de la Academia excesivamente delgado y mal alimentado"; "afortunademente", "dícese de aquél que se vuelve loco a causa de su buena suerte" (37); "bandolela", "mujer estúpida y de pocas luces que se dedica a asaltar vagabundos o policías, según le pille el cuerpo" (38); "noviasco", "compromiso prematrimonial, de aspecto asqueroso y olor nauseabundo, con que suelen empezar muchos matrimonios" (39).
 
Xavier Theros y Rafael Metlikovez son principalmente y ante todo poetas (como lo demuestra su magnífico "Poema para bocina solista", cuya interpretación puede verse en vídeo en el blog del grupo); el carácter poético de sus invenciones no les quita actualidad, sin embargo. A continuación, uno de sus aforismos más actuales: "Nada muere, todo se transforma, excepto [el político español Manuel] Fraga Iribarne" (87).
 
 
Accidents Polipoètics
Aforismos, gargarismos y otros ismos
Madrid: Arrebato Libros, 2011

[Publicado el 23/2/2012 a las 12:15]

[Etiquetas: Accidents Polipoètics, Miscelánea, Arrebato Libros]

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Chantaje y asesinato moral en nuestros días

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Algunas de las mejores citas que he leído en mi vida fueron concebidas por (o atribuidas a) la escritora estadounidense Eleanor Roosevelt (1884-1962), esposa del presidente Franklin Delano Roosevelt; una de ellas, quizás la más famosa, sostiene que "las grandes mentes discuten ideas; las modestas, hechos; las mediocres, personas", y a quienes discuten personas y no ideas está dedicado el nuevo libro del español Juan Cruz Ruiz Contra el insulto, con el que pensé que sería conveniente cerrar esta semana dedicada al tema.
 
Juan Cruz Ruiz entrevista en su libro a un puñado de personas que fueron víctimas o conocieron de cerca a víctimas del agravio a menudo infundado y principalmente anónimo: el biógrafo de la cineasta y directora general de Radiotelevisión Española durante el gobierno de Felipe González Pilar Miró, el ingeniero Jacinto Pellón, responsable de la Exposición Universal de Sevilla de 1992, el médico Luis Montes, el escritor Eduardo Haro Tecglen, Teddy Bautista (posiblemente la única inclusión discutible en este volumen) y otros, pero también a personas que contribuyen a intentar comprender el insulto en nuestros tiempos: el escritor Manuel Rivas, el filósofo Emilio Lledó y el periodista Iñaki Gabilondo.
 
En el diálogo entre estos dos últimos se encuentra lo más interesante del libro debido a la suma de reflexión filosófica y experiencia práctica con el insulto; allí, Gabilondo recuerda que, para que el diálogo (es decir, la antítesis del insulto) sea posible, se requiere
 
"[...] primero, respetar al otro, segundo, tener alguna duda y algún interés en tratar de entender lo que el otro quiere decir. [...] tengo para mí que una de las claves de lo que ahora mismo está ocurriendo con la degradación del diálogo sucede porque el diálogo como tal nace truncado desde el momento en que hay mucha gente que tiene cosas que decir (o cree que las tiene) pero que tiene muy poquito interés en escuchar lo que otros tienen que decir. Y en todo caso, se acerca a eso con un gran número de prejuicios, un obstáculo muy superior al de la ignorancia, y con ideas predeterminadas, de tal manera que no hay la más mínima posibilidad de que otras voces u opiniones introduzcan algún factor que matice sus propios puntos de vista" (39-40).
 
Cruz sostiene a su vez que el "chantaje" y el "asesinato moral" que son los principales objetivos del insulto tienen un ámbito privilegiado en el digital; para el autor del reciente Egos revueltos,
 
"[...] en lugar de haber convertido la red en una plaza de gran trascendencia reflexiva, sometida a las discusiones más abiertas y más variadas, hemos dejado que esos ámbitos de discusión y de participación pública se nutran con los insultos más desconsiderados y con la más terrible de las lacras que vive la cultura escrita: el anonimato maldiciente en manos del que quiere hacer daño porque le place, el que no entiende de barreras ni de dicción ni de pensamiento" (15).
 
"¿Qué ocurre para que ese anonimato que parecía como una expresión de la libertad individual se haya convertido en un certificado de evaluación para el insulto en la red?" (47) se pregunta Cruz. "¿Qué porvenir tiene una sociedad que ha asumido que el insulto, el chantaje, es una forma normal de convivencia?" (54) insiste. Para responderse, Cruz recurre al reciente El holocausto español, en el que el historiador inglés Paul Preston demuestra cómo la Guerra Civil fue auspiciada y fomentada por una campaña de desprestigio y acoso a la República. Desafortunadamente, no parece haber demasiados argumentos para refutar esa sugerencia de que aquellos tiempos se parecen a estos; quienes deseen comprobarlo pueden recurrir al libro de José María Izquierdo Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna (Pról. Iñaki Gabilondo. Madrid: Aguilar, 2011), una selección de insultos dirigidos a políticos españoles de centroizquierda y a colectivos como los sindicatos, los nacionalistas (catalanes y vascos principalmente), el movimiento 15-M y los homosexuales realizados por un puñado de personajes de la derecha periodística del que sólo destaca (por su excelente prosa y por su habilidad para el retruécano) Juan Manuel de Prada, el único autor de calidad de la obra.
 
En un artículo de 1994 Antonio Muñoz Molina parecía anticipar y compartir el argumento que está detrás de ese libro y de Contra el insulto: "Queda del franquismo una mala leche profesional, conspiradora y bronquítica, una propensión enrarecida al chisme y a la malevolencia que algunos despistados toman aún por agudeza" (168). Parece pertinente comenzar a pensar en el auge del insulto en la cultura española a la luz de ese triste legado, como su consecuencia o su continuación por otros medios.
 
 
Juan Cruz Ruiz
Contra el insulto
Madrid: Turpial, 2011

[Publicado el 20/1/2012 a las 10:15]

[Etiquetas: Juan Cruz Ruiz, Turpial, Miscelánea]

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"Palíndromo en otra cerradura (Homenaje a Duchamp)" de Lorenzo García Vega: Prólogo

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A menudo escuchamos como argumento a favor de la literatura que ésta puede crear el París de Balzac, es decir, otorgar sentido y belleza a aquello que de otro modo no es más que un puñado de calles y algunos habitantes anónimos; esta concepción de la literatura, que deposita su valor del lado de la posibilidad de significación (y las características que se le asocian de forma más recurrente en el ámbito de la literatura: profundidad psicológica, referencialidad histórica y coherencia argumental entre las más recurrentes) no es aceptada de forma general, sin embargo: un puñado de escritores entre los que se encuentra el cubano Lorenzo García Vega han puesto en entredicho esa concepción de la literatura como instrumento para la producción de una visión ordenada del mundo y le han opuesto otra cuyo valor está depositado en la posibilidad de superar las limitaciones impuestas a la literatura por su instrumentalización y por la idea de que ésta tiene que poseer necesariamente un sentido.
 
Palíndromo en otra cerradura (Homenaje a Duchamp) participa de esa tendencia (que podríamos denominar "negativa" en relación a la concepción dominante) cuya finalidad es liberar a la literatura de su aparente obligación de ser referencial y cuyos antecedentes son Raymond Roussel, André Breton, Louis Aragon y los surrealistas, William Burroughs, Georges Perec, Macedonio Fernández, Juan Emar, Pablo Palacio, César Vallejo, César Aira y otros raros. Escrito a partir de unas notas tomadas por Marcel Duchamp para la creación de su obra "La marièe mise à nu pair ses célibataires", también conocida como "El gran vidrio" (1915 a 1923), Palíndromo en otra cerradura no requiere necesariamente ser evaluado por lo que es, sino precisamente por aquello que no es: en él, García Vega renuncia a los personajes, al argumento y a la referencialidad; es decir, a todas aquellas cosas que determinan que una obra sea leída como literatura; en su lugar, produce un texto que reúne elementos de la poesía visual, didascalias, listados, diálogos inconclusos, pasajes de escritura automática, instrucciones para juegos inexistentes, fragmentos de sueños y proyectos para piezas conceptuales que no serán realizadas, todo un artefacto fragmentario cuyo significado parece escapar al lector a cada momento; si lo posee, el significado del texto debe buscarse en el pasaje en el que el narrador alude a la desecación como metáfora del proceso creativo (es decir, en el texto como resultado de una operación de sustracción), pero también en los versos del poeta y ensayista venezolano Eugenio Montejo "La nada de donde todo se suspende, / eso es lo nuestro" que el narrador glosa una y otra vez: "Quisiera dibujar la Nada. Que todas estas páginas fueran como la Nada" o "La Nada es un largo desarrollo sobre la Nada".
 
Se trata del intento de producir un texto cuyo único significado sea la sustracción del significado, un artefacto textual que carezca de referente por ser él mismo su única finalidad y su único sentido. Palíndromo en otra cerradura es todo aquello que, supuestamente, un texto literario no debería ser jamás: es repetitivo, irregular, está plagado de cortes abruptos y de preguntas que carecen de respuesta y de hilos argumentales que se deshilachan a poco de haber sido esbozados sin llegar a ninguna conclusión visible, no adhiere a las convenciones sobre el uso de los signos de puntuación y carece aparentemente de sentido, pero la razón por la que existe, y el único criterio de validez que el texto requiere [...] es el de su propia singularidad. El texto no sólo es un monumento de sí mismo, sino el ámbito de producción de un tipo de acción artística que aparece singularizado en la propia obra en pasajes como aquellos en los que se habla de cápsulas (por ejemplo las "cápsulas Duchamp" para energías desatendidas) o en "Para construir un gato huyuyo", en el que se ofrecen instrucciones para realizar una intervención artística improbable, una operación que en Vilis (1998), otro de los textos del autor, aparece en el diario de un constructor de "cajitas" [...]
 
 
Fragmentos del prólogo al libro de
Lorenzo García Vega 
Palíndromo en otra cerradura (Homenaje a Duchamp)
Barcelona: Barataria, 2011

[Publicado el 04/1/2012 a las 12:00]

[Etiquetas: Lorenzo García Vega, Barataria, Miscelánea, Prólogo]

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Un puñado de imprescindibles benefactores de la literatura

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Aun cuando su propia naturaleza las lleva a estar permanentemente incompletas, resulta llamativo que ni siquiera la más abarcadora de las historias de la literatura mencione a personajes de la importancia de Ariel, Budupple, Charlie J. Fatburger, Mitz, Pinka, Whoopee o Polyp, ya que, si bien ninguno de ellos escribió ni un solo libro, inspiraron varios y ofrecieron compañía y consuelo a sus amos, escritores como Jules Laforgue, Lord Byron, William S. Burroughs, Truman Capote y Cyril Connolly.
 
A estos servicios nada menores a la literatura, los perros, gatos, loros, hurones y lémures que atraviesan estas páginas añaden el de haber contribuido con su figura a la creación de textos literarios: es sabido que Flush sirvió de inspiración a Virginia Woolf para su obra del mismo nombre (1933), que Paul Bowles escribió "Kitty" en homenaje a una de sus compañías felinas y que Julio Cortázar escribió sobre sus gatos; menos conocido (pero en igual medida importante) es que también los escritores españoles tienen cosas que decir sobre sus animales: el cuerpo central de este libro está compuesto por los textos de Soledad Puértolas, Ignacio Martínez de Pisón, Andrés Trapiello y Marta Sanz (éste último, excelente). Lo completan textos firmados por Antón Castro, Carlos Pardo, Pilar Adón, Andrés Ibáñez (singularísimo desde el punto de vista formal), Berta Marsé, Félix Romeo y José Carlos Llop (magníficos estos tres últimos).
 
Por una razón o por otra, los finales de año suelen ser propicios para la publicación de antologías; el lector que ya esté saludablemente harto de ellas hará bien en recordar que, sin embargo, Perros, gatos y lémures: los escritores y sus animales es la más singular e interesante de las publicadas en los últimos meses. Un imprescindible.
 
 
Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, José Carlos Llop y otros
Perros, gatos y lémures: los escritores y sus animales
Madrid: Errata Naturae, 2011
 
[El próximo viernes: Ideas de orden de Wallace Stevens]

[Publicado el 07/12/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, José Carlos Llop, Antón Castro, Ignacio Martínez de Pisón, Andrés Ibáñez, Marta Sanz, Félix Romeo, Berta Marsé, Pilar Adón, Carlos Pardo, Miscelánea, Errata Naturae]

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Un lago profundo y oscuro

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Aunque se piensa habitualmente en la ficción como en una especie de sueño, no es poco habitual que las primeras acciones de los personajes en los textos que la componen consistan en despertar; lo hace Gregor Samsa en La metamorfosis de Franz Kafka, lo hace Stefan Trzyniecki, el personaje principal de El hospital de la transfiguración de Stanislaw Lem, al inicio de ese libro y lo hace también uno de los personajes del magnífico Knockemstiff de Donald Ray Pollock (Libros del Silencio, 2011), que despierta "paralizado en medio de otra metida de pata embarazosa". No es improbable que esto se deba al hecho de que los sueños que anteceden al despertar poseen una sintaxis y un sentido propios que parecen convertirlos en el material menos idóneo para producir un texto literario; con la excepción de Franz Kafka (cuyos Sueños fueron publicados por la madrileña Errata Naturae en 2010) y, presumiblemente, la de apenas un puñado de autores más, los escritores siempre han contemplado los sueños como una fuente de argumentos y de temas a la que simplemente no podían acceder, pero esta supuesta derrota no lo es en absoluto, en tanto parece indicar que los sueños no pueden ser convertidos en literatura porque ya lo son de un modo u otro.
 
Una larga lista de autores que han llevado diarios de sueños sostiene esta afirmación (Jacobo Siruela, autor del también onírico El mundo bajo los párpados, recuerda en su prólogo a esta obra a tres de ellos: el marqués de Saint-Denys, Georges Perec y Kafka); también el último libro de la española Inka Martí, Cuaderno de noche, que reúne unos sesenta y cinco relatos de sueños registrados entre 2000 y 2011. Algunas de las características más recurrentes de esos sueños son el hecho de que buena parte de ellos transcurre en bosques y otros paisajes rurales o en ciudades extranjeras; también, la aparición de serpientes y de extraños personajes como la gimnasta del sueño "Ángeles en un ojo", la anciana que "duerme en el vórtice de la espiral" de "Una vieja dama dormida en una espiral", los gemelos "con gafas de montura negra y el pelo corto, algo rechonchos" que afirman "somos judíos, somos hombres y tenemos instintos sexuales" en el sueño titulado "Setas", el "estudioso de las aguas" y los "estudiosos de la vegetación" de "La ciudad de cristal" o el bebé "con el pelo muy negro" que emerge de la coronilla del cadáver de un amigo en "El hombre cocodrilo".
 
A pesar de que el hecho de que estos relatos estén titulados podría hacer pensar que Martí se inclina por una recreación literaria del contenido de sus sueños, ése no es el caso: en Cuaderno de noche la prosa es funcional y simplemente descriptiva y los sueños son narrados en el presente sin pasado y sin futuro en el que transcurren habitualmente, de modo que el énfasis aquí no está puesto (afortunadamente) en el virtuosismo de la narración sino en la libertad y la perturbadora significación de los sueños narrados. En el titulado "Aguas verdes, peces rojos, peces sombra", Martí se encuentra en "un lago rodeado por acantilados pedregosos" y decide, cuando ve las sombras de los peces en su fondo, que, aunque le inquietan, no le dan miedo. "Me atraen estas aguas verdes y quiero nadar entre los peces rojos", escribe, de manera que no parece necesario agregar que esas aguas en las que nada son las del sueño; Martí no tuvo miedo de sumergirse en ellas y ahora somos los lectores los que podemos contemplar esos peces rojos, que no requieren explicación ni predicen absolutamente nada, que no dicen nada sobre un sujeto y no pueden ser transformados en literatura: que "son" literatura en todo su esplendor, extraída de un lago profundo y oscuro.
 
 
Inka Martí
Cuaderno de noche
Pról. Jacobo Siruela
Girona: Atalanta, 2011
 
 
[Publicado originalmente en ABC Cultural. Noviembre de 2011]

[Publicado el 02/12/2011 a las 11:00]

[Etiquetas: Inka Martí, Jacobo Siruela, Atalanta, Miscelánea]

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Un lugar de encuentro

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Una imagen de "Serán ceniza..." de María Virginia Jaua. Crédito de la fotografía: Pedro Nora.

Existe una tradición muy específica de obras sobre el duelo que constituye un auténtico problema (un problema útil, por decirlo de algún modo) para la crítica literaria; pienso en textos como el extraordinario Diario de duelo de Roland Barthes, pero también en obras recientes como Cuaderno [...] duelo de Miguel Ángel Hernández-Navarro y (naturalmente) en este Serán ceniza... de María Virginia Jaua. El problema que estos textos propone a la crítica literaria consiste en que su valor está depositado más allá de los procedimientos que ésta suele identificar y evaluar, en un ámbito íntimo que parece impenetrable a la mirada del observador y para el que éste carece de una terminología conveniente y de unos criterios fiables de evaluación. No es una cuestión puramente técnica, sin embargo; el problema aquí es cómo juzgar algo como un duelo, un tipo de experiencia tan íntima que no puede equipararse con la de otras personas, es decir, una experiencia que parece generar su propio lenguaje, compuesto de trazos y de referencias veladas pero incapaz, por su naturaleza, de conformar un lenguaje común con el que narrarlo. Ante esto, cada uno de los autores que se ven compelidos a hablar del tema lo hace creándose una lengua propia; en el caso de María Virginia Jaua, esa lengua es un susurro, pero también una sinestesia (a la que ella llama los "ecos de la ceniza"); también, podría decirse, un texto complejo caracterizado por la incertidumbre genérica y por la discontinuidad.
 
Mientras Jaua fantasea el final del vagabundear trágico de Walter Benjamin o realiza un ejercicio de ventriloquía con las voces de los amantes que han debido separarse, propone una solución inteligente al problema del duelo. Cito: "Dice Canetti que si algo tienen en común el amor y la muerte es la separación. Pienso que contra la contundencia de esa premisa sólo existe el duelo como un lugar de encuentro" (8). "Un lugar de encuentro" es precisamente lo que es Serán ceniza..., pero, contra lo que podría pensarse, ese encuentro no es sólo el de los amantes que se han separado, sino también el de los lectores con una voz nueva y desconcertante, que habla allí donde, por fuerza, impera el silencio.
 
Quizás no pueda hablarse de la pérdida realmente; tal vez sólo pueda aludírsela mediante circunloquios y en susurros, como se hace aquí, pero yo quisiera decir una última cosa sobre ella: por terrible que parezca, la pérdida del ser amado supone también una ganancia (al menos una ganancia para nosotros, los lectores), la de textos como los ya mencionados Diario de duelo de Barthes, Cuaderno [...] duelo de Hernández-Navarro o (naturalmente) este Serán ceniza... de María Virginia Jaua; a pesar de su carácter doloroso, y por esa razón, quizás valga la pena entonces celebrarlo: celebrar el duelo como la oportunidad de descubrirnos y de descubrir grandes textos, surgidos del dolor y del silencio pero dirigidos al corazón mismo de la verdad y de la belleza.
 
 
María Virginia Jaua 
Serán ceniza...
Porto: Braço de ferro, 2011
 
Publicado originalmente en SalonKritik. Octubre 16 de 2011.
 
 
[El próximo viernes: Stanisław Lem sobre la innovación en literatura, cita]

[Publicado el 26/10/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: María Virginia Jaua, Miscelánea, Braço de ferro]

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Un acto de libertad

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"Cadena informativa puede ser usted mismo [...]. Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. [...] Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote al Terror". Con estas palabras, el escritor argentino Rodolfo Walsh concluía el primero de los partes del que sería su penúltimo proyecto periodístico, la Cadena informativa que creó en diciembre de 1976 estando ya en la clandestinidad con la finalidad de romper el cerco informativo que se había establecido en el país desde el Golpe de Estado de marzo de 1976, pero también como la manifestación de uno de sus procedimientos más habituales: la superación de las limitaciones impuestas por la circulación social de los textos periodísticos y su participación en una industria.
Walsh siempre concibió su actividad periodística como el resultado del enfrentamiento con esas limitaciones, que sólo aceptó parcial y provisoriamente en el período en el que firmó algunos artículos con el pseudónimo "Daniel Hernández" (por lo demás, transparente, ya que este era el nombre del protagonista de los cuentos de su primer libro, Variaciones en rojo); entre 1953 y 1959 Daniel Hernández y Rodolfo Walsh alternaron en la prensa mientras su autor pasaba de ejercer la crítica literaria y cultural a involucrarse en el periodismo político, en un tránsito cuyo punto de inflexión fueron los fusilamientos de José León Suárez de 1956 y la investigación posterior que Walsh acabaría publicando al año siguiente con el título de Operación masacre. A partir de ese punto, Walsh abandonaría el periodismo literario para abordar temas más y más políticos; también su estilo cambiaría: el lirismo de sus primeros textos periodísticos que tan bien casaba con los temas de esos artículos (la desaparición de Ambrose Bierce, el desastre del dirigible Hindenburg, el hundimiento del último gran barco a vela, etcétera) sería reemplazado por la exposición de pruebas y de cifras, lo que no supone necesariamente que sus textos periodísticos perdieran espesor literario: si acaso, el lirismo de sus primeros artículos se intensificó con su alternancia entre las cifras y las informaciones puramente técnicas que poblarían los artículos de Walsh a partir de la década de 1960 y la descripción de tipos humanos y paisajes de las regiones más empobrecidas de Argentina, en una alternancia que daría sus frutos en los mejores artículos periodísticos del escritor argentino: la serie dedicada a las provincias de Misiones, Chaco y Corrientes que publicó entre 1967 y 1969 en la revista Panorama.
Walsh superó con ella otra de las limitaciones impuestas a la producción y la circulación de los textos periodísticos en su época: la de la obligatoriedad de la distinción entre textos de ficción y textos de no ficción, una obligatoriedad a la que se venía enfrentando desde Operación masacre con su determinación de utilizar los procedimientos de la narrativa de ficción para abordar el artículo periodístico, pero que sólo algo más de diez años después de la publicación de aquel reportaje (y tras la aparición del Nuevo Periodismo de autores como Truman Capote, Tom Wolfe y Norman Mailer) sus lectores estaban dispuestos a aceptar y valorar. En esa serie de textos la utilización por primera vez en su obra periodística del estilo indirecto libre suponía no sólo una decisión de índole técnica, sino también ética; a partir de ese momento, Walsh sería partidario de un tipo de periodismo que no se articulase en torno a la supuesta superioridad de la voz del periodista sobre las de sus entrevistados, sino en torno a la identidad entre ambas instancias: Walsh pasaba a devolver así a sus testigos una dignidad que se les retaceaba, al tiempo que él mismo pasaba a dejar testimonio en artículos en los que la toma de posición personal en torno a un hecho (por ejemplo, el "caso Padilla" de la brillante y errónea defensa de uno de sus mejores textos periodísticos) constituía uno de los principales atractivos para el lector.
Así, tras su estancia en Cuba ( donde creó la agencia de noticias Prensa Latina junto a otros periodistas), el autor produciría una serie de textos periodísticos sobre la vida cotidiana de las clases bajas en Argentina que están entre lo mejor que se ha escrito sobre esas clases y sobre ese país, al tiempo que produciría también una serie de textos que parecen articulados en torno a preguntas simples y aparentemente técnicas (¿de dónde proviene la carne que se consume en la ciudad de Buenos Aires? ¿cómo funciona el servicio eléctrico de la ciudad?) que el autor respondería hablando de los conflictos y los dramas humanos detrás de ellas. Walsh siempre pareció necesitar el desafío de una limitación articulada en torno a una dicotomía para producir su mejor obra: literatura y periodismo, periodismo literario y político, testimonio y fingimiento de objetividad, individuo e instituciones, producción y recepción. En este último sentido, los informes de Cadena informativa constituirían la culminación no sólo cronológica de su obra como periodista: al desplazar la tarea de la producción y la circulación de los textos al ámbito de sus lectores, Walsh echaba por tierra con la distinción establecida por la industria periodística entre productores y consumidores de información al tiempo que vinculaba directamente y de forma inequívoca la tarea de informar con la resistencia política.
La obra periodística reunida de Rodolfo Walsh llega a España en esta edición de 451 Editores que reproduce la realizada por el académico y escritor argentino Daniel Link unos años atrás y completa la publicación de la práctica totalidad de su obra por parte de la misma editorial (con la excepción de los Cuentos completos publicados el año pasado por Veintisiete Letras); esta obra periodística reunida permite seguir la compleja y fascinante trayectoria no sólo intelectual de Walsh, quien, como recordaba en su prólogo a la edición argentina de este libro el también periodista Rogelio García Lupo, afirmó en una ocasión que "las dos cualidades esenciales del periodista son exactitud y rapidez". Walsh poseyó ambas, pero sólo nos queda su exactitud, que de a ratos resulta abrumadora; en ese sentido, la culminación de su obra periodística con la "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar" no sólo era ineludible desde el punto de vista biográfico: también sirve como testimonio de que su obra periodística fue el "acto de libertad" al que invitaba a sus últimos lectores. Que esa libertad alcanzase también al autor que se enfrentaba a las restricciones formales y temáticas de su tiempo no es el menor de los triunfos de Rodolfo Walsh sobre la muerte.
Rodolfo Walsh
El violento oficio de escribir: Obra periodística
Pról. Ernesto Ekaizer
Sel. y notas Daniel Link
Madrid: 451 Editores, 2011
 
[Publicado originalmente en Letras Libres. Julio de 2011]
 
 
[El próximo miércoles: Skin Deep de Charles Burns]

[Publicado el 29/8/2011 a las 12:00]

[Etiquetas: Rodolfo Walsh, Miscelánea, 451 Editores]

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Marionetas negras de hilos invisibles

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Uno de los dibujos de Franz Kafka recogidos en el libro.

Algunos lectores de Franz Kafka han reparado ya en la visualidad de su obra, que se demora habitualmente en descripciones de habitaciones, personajes y situaciones asfixiantes; menos lectores, sin embargo, han vinculado esa visualidad de la obra literaria con las así llamadas "marionetas negras de hilos invisibles", una serie de seis dibujos que Max Brod encontró entre los papeles de su amigo y que conservó, convencido de que no eran sólo "curiosidades". Una vez más, Brod no se equivocaba: existe una vinculación evidente entre el estilo espontáneo y torturado de la serie (con sus perspectivas imposibles que recuerdan la obra de escenógrafos expresionistas como Hans Poelzig y George Fuchs) y algunos textos del autor, particularmente aquellos que narran sueños y pesadillas; por ello, no carece de mérito el esfuerzo realizado por Niels Bokhove y Marijke van Dorst no sólo por reunir y clasificar los dibujos que forman parte del legado visible de Kafka (el invisible se encuentra en Tel Aviv y en manos de la heredera de Brod, que se niega a mostrarlos a los estudiosos), sino también por poner esos dibujos a dialogar con fragmentos escogidos de la obra escrita del autor de La metamorfosis.
Dibujos reúne cuarenta y una obras de Kafka que deben leerse conjuntamente con algunos de sus textos, particularmente los relatos "Once hijos", "Descripción de una lucha" y "El desaparecido", además del ineludible Diario y de un muy interesante "Diario de viaje" a Lugano, Milán, París y Erlenbach de 1911. Dibujos y textos comparten una cierta urgencia, como si ambos fueran el testimonio de impulsos y experiencias que deben ser registradas rápidamente para que no se pierdan, y a menudo los dibujos parecen caligramas o textos escritos con los signos de lenguas desconocidas; en palabras de su autor, "una hierba que sólo empieza a crecer a mitad del tallo" (18), es decir, algo bello pero incompleto que espera al lector para que éste le otorgue sentido. Con vínculos evidentes y tal vez involuntarios con obras como las de George Grosz, Alfred Kubin, Paul Klee y Wassily Kandinski, la obra gráfica de Kafka no es solamente para completistas: se trata de un testimonio de una forma de mirar que impregna toda su literatura.
Franz Kafka
Dibujos
Eds. Niels Bokhove y Marijke van Dorst
Trad. Fruela Fernández
Madrid: Sexto Piso, 2011
 
 
[El próximo viernes: Travesti y El Ruletista de Mircea Cǎrtǎrescu]

[Publicado el 10/8/2011 a las 11:15]

[Etiquetas: Franz Kafka, Miscelánea, Sexto Piso]

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Biografía

Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.

Bibliografía

 
 
 
 

 

Ficción

 

Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.

 

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.

 

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.

 

El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.

 

Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.

 

El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 

Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.

 

Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.

 

Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.

 

 

 

Edición

 

Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.

 

 

Crítica

 

"Aquí me río de las modas": Procedimientos transgresivos en la narrativa de Copi y su importancia para la constitución de una nueva poética en la literatura argentina. Göttingen: Niedersächsische Staats- und Universitätsbibliothek Göttingen, 2007.

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