La tragedia luego de la muerte
Rafael Argullol: En la época de Alejandro las concepciones acerca de la vida y de la muerte de distintos pueblos y culturas penetraron en el acervo griego.
Delfín Agudelo: Después de la muerte de Edipo -que es la muerte de un sistema de pensamiento, de una tipología del humano-, ¿a qué se dedica la tragedia? ¿Hacia dónde se dirige?
R.A.: Creo que la tragedia es el gran punto de inflexión entre una concepción anterior relativamente identificable y unívoca en la cual el esquema del hombre y su existencia es relativamente fácil de entender. El hombre nace, crece y muere. En el crecimiento del hombre se identifica su posibilidad de alcanzar un honor, una dignidad, una gloria, y tras la muerte el recuerdo de ese hombre a través de los otros hombres, de su memoria, es su única posibilidad de inmortalidad. Si eso lo trasladamos al arte, que siempre es testimonio del paso del hombre por la tierra, tenemos que encontrarnos con un arte que está sobre todo construido o bien buscando afirmar el carácter efímero de la vida del hombre, caso de Hesíodo en Trabajos y días, o bien buscando afirmar la dignidad que tiene esa existencia efímera, el honor que se puede adquirir, y la inmortalidad que a través de la memoria de los otros hombres puede conceder el arte.
Y es allí donde la épica en cierto modo es la explicación de esa memoria, de ese hacer inmortalidad en la vida colectiva de los hombres y del pueblo, y encontramos en este enorme peso todo lo que sería arte funerario, necrológico, elegíaco, en el cual se exalta esa dignidad y ese honor de algo que ha sido efímero pero que se convierte en inmortal gracias a la labor de la memoria. Ahí descartamos toda idea de inmortalidad en sentido trascendente: todo funciona a través del propio circuito, de la afirmación de la existencia en sí misma, en la memoria y documento o testimonio de esto que es el arte. En el momento en que se trastoca esa idea del esquema del hombre en la tierra -que es que el hombre nace, vive fugazmente, muere pero alcanza otro tipo de vida- en el momento en que introduces ese elemento cambias evidentemente el propio testimonio del arte. El arte ya no recoge solo la dignidad o el honor de la vida efímera, sino que tiene que preocuparse también por recoger las expectativas, ilusiones, esperanzas y quimeras de una vida nueva, de otra vida, de una metempsicosis, de un retorno al mundo de las ideas como lo dice Platón.
[Publicado el 16/4/2010 a las 11:42]
[Etiquetas: muerte, Edipo, tragedia]
[Enlace permanente] [1 comentario]
Rafael Argullol: Edipo se convierte en un destino en sí mismo, y en la última tragedia hace la representación del significado de ese destino.
Delfín Agudelo: ¿Pensarías que en este nomadismo y ceguera habría alguna variación del concepto del Hades? Sería, por lo tanto, también una variación o transformación del concepto de la muerte.
R.A.: Yo creo sinceramente que toda la tragedia, toda las tragedias de los tres grandes poetas -Esquilo, Sófocles y Eurípides- significaron en el fondo una especie de colisión entre lo que era el modelo más genuinamente homérico, griego, procedente de la épica, con una mentalidad extra-homérica que en términos muy amplios podríamos llamar órfica y dionisíaca, mentalidad en la cual se introdujeron elementos extáticos, elementos en los cuales se insinuaba la posibilidad de la inmortalidad del alma o al menos la posibilidad de la metempsicosis. Es decir: el mundo de la tragedia es un mundo en el que confluye lo oriental y lo occidental; en que confluye lo que era griego arcaico con elementos probablemente procedentes de Asia, de oriente medio, incluso de la India. Los historiadores contemporáneos ya empiezan a recoger la enorme influencia de esas doctrinas, de esas teorías.
Creo que la tragedia sin definirse está reestructurando la visión que se tiene de la muerte en la sociedad griega. Lentamente se pasa de es idea fría, de exilio, que es el Hades homérico, a esas nuevas ideas que reflejan los escritos metafóricos y místicos de los pitagóricos y sobre todo que recogerá de manera tan impactante para la posteridad Platón: la idea de que quizás la condición humana no sea mortal exclusivamente, como era la creencia homérica, sino que junto con la mortalidad haya una dimensión inmortal.
¿La traducción de esa dimensión inmortal? No la había unívoca: había muchas cristalizaciones distintas de esta posible inmortalidad. Pero al variar esa piedra angular, variaron todos los engranajes de la arquitectura griega, o se trastocaron, porque en la medida en que tú cambiabas, relativizabas o transfigurabas la relación del hombre con la muerte, también cambiabas la relación del hombre con la memoria, la relación del hombre con el significado de la gloria, del honor, de toda una serie de elementos que marcan la antropología antigua griega. Y todo eso creo que son piezas que entran en choque en lo que llamamos tragedia: entendida ahora en su conjunto, significó una especie de gran escenario donde se fue escenificando esta colisión de mentalidades y de sensibilidades y de espiritualidades, para una comunidad en la cual las ideas habían dejado de ser unívocas y se demostraban muy deslizantes y muy contradictorias entre sí. En el mundo de la tragedia, que es el mundo álgido de la Atenas clásica, conviven personajes y corrientes de opinión que siguen reafirmando la idea del Hades homérico y de la muerte absoluta del hombre a través del acto de la muerte, con otros que introducían elementos vinculados a una mortalidad personalista, con otros que vinculados a los que introducían una idea inmortalidad podríamos llamar más abstracta, más vinculada hacia lo que modernamente llamaríamos energía o reintegración en el cosmos.
Había distintas posiciones y todas ellas chocaban en el mundo de la tragedia. Esto queda muy bien demostrado en Las bacantes de Eurípides, donde lo que eran las visiones tradicionales de la muerte y la condición humana son abruptamente modificadas por ideas extranjeras ya tan influyentes que pueden considerarse locales. Es un gran laboratorio en el que se experimentan lo que luego serán distintas actitudes del hombre delante de la muerte y la inmortalidad, de la memoria y del propio arte.
[Publicado el 17/3/2010 a las 15:42]
[Etiquetas: Hades, tragedia, mundo antiguo, inmortalidad, mortalidad]
[Enlace permanente] [3 comentarios]
[Publicado el 25/11/2009 a las 20:38]
[Etiquetas: esperanza, Hesíodo, tragedia griega]
[Enlace permanente] [11 comentarios]
Rafael Argullol: El cuerpo desnudo tiene importancia porque se puede desnudar; en sí mismo sería antierótico, como lo es una playa nudista, porque el desnudo erótico es importante por el proceso de desnudarse, revestirse y desnudarse.
Delfín Agudelo: También hay erotismo en el desnudo de un rostro. Me imagino en el rostro la metáfora del cuerpo, con su geografía y deseo implícito. El carnaval es un culto a la máscara, y su anhelo erótico aboga por la transgresión perpetua. El ser carnavalesco es un ser y no ser en estado erótico puro.
[Publicado el 04/3/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: carnaval, tragedia griega, máscara, erotismo]
[Enlace permanente] [5 comentarios]
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
11/2/2012 12:06
Las actitudes, creencias y modo...
Publicado por: Tioteo
09/2/2012 17:18
Miedo. El miedo como terapia....
Publicado por: Foro
07/2/2012 20:25
Publicado por: Aidos
06/2/2012 16:24
Bmh, estoy de acuerdo con lo...
Publicado por: escoin
06/2/2012 15:29
La corrupción, en estos duros y...
Publicado por: bmh
05/2/2012 13:07
Buenos días, entre la lectura...
Publicado por: escoin
05/2/2012 10:03
Publicado por: C.H.G.
03/2/2012 10:21
indiaflowerplaza.com helps you...
Publicado por: Karthik Kumar
01/2/2012 13:51
Hola a todos en primer lugar dar...
Publicado por: kalí
29/1/2012 18:41
Publicado por: me
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres