El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 11 de marzo de 2010

 Agresiones cotidianas / Blog de Sanjuana Martínez

Dar vida y no darla

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Lucía quiso ver la luz del mundo antes de la fecha programada para su llegada. Eran ocho meses y medio de gestación y el volumen de la barriga hacía previsible su inminente arribo.

Los primeros síntomas aparecieron en la proteinura y un súbito aumento de la tensión. El ginecólogo me envió tranquilamente a casa con un Aldomet, pero los intensos dolores no se hicieron esperar: "Que se aguante. Así les duele a todas", dijo recomendando reposo al más puro estilo machista. Ese día había un derbi Real Madrid-Barcelona y nos había advertido que tenía que irse rápidamente para verlo.

La preeclampsia hacía su aparición sin que mi ginecólogo se percatara. Me vi recostada en una sala de urgencias del hospital de La Paz. Habían pasado los dolores. El ultrasonido permanecía en silencio. Quería escuchar el galope a caballo, esos golpes del corazoncito de Lucía que oía en cada revisión. El diagnostico fue lapidario: "El producto está muerto", dijo una doctora fría como el hielo. Me salvaron la vida. Había perdido seis litros de sangre con la caída de la placenta. Yo quería morirme con ella. El profundo dolor que sentía me ayudaba a desprenderme de este mundo. Quería acompañarla.

Desperté después de un largo letargo preguntando por ella. Nunca vi su cara. La sepultaron mientras yo permanecía en la UVI. No la conocí, pero la sentí durante ocho meses. Ese vínculo entre nosotras aún perdura y creo que me acompañará toda la vida. Lucía fue mi primogénita. Oficialmente no existió. Los documentos ni siquiera tienen su nombre, solo la describen como feto.  Para mi, sin embargo, fue mi niña, mi primogénita.

Nosotras conocemos todas las facetas de la maternidad. Cuando sale bien, lo atribuimos a un milagro de la vida. Cuando algo falla, socialmente se impone el silencio. Y eso, debo decirlo, no ayuda a la elaboración del duelo necesario.

Diez años después, Lucía descansará definitivamente en México. Su lápida llevara su nombre y un poema que escribí pensando en nuestro lazo afectivo. Sus hermanos apenas empiezan a tener conocimiento de ella. Su padre vivió todo de manera distinta, aunque igualmente dolorosa. A él le tocó una parte muy dura: reconocer a nuestra hija y enterrarla. Él no la sintió, pero la quiso igual y conoció en carne propia la cara dramática de la paternidad. Admiro su valor, su amorosa entrega para rescatarme y llevarme nuevamente a la vida. Carlos fue mi pilar. Mi salvador. Gracias a él, puedo escribir esto. Lucía es pues, un capítulo de nuestra historia familiar.

Yo he querido hoy, Día Internacional de la Mujer, escribir sobre mi novela negra, para homenajear a todas las mujeres que han sufrido la perdida de un hijo y a los hombres que saben amarnos. La muerte de un hijo es un dolor inmenso que no se cura con nada; es una herida que las mujeres saben convertir en coraje para seguir en el camino.

Quienes han abortado o han perdido hijos en distintas fases de gestión, sufren igualmente esa perdida, con distintos matices e intensidades.

Nosotras parimos, es verdad, nostras conocemos el valor de dar la vida, pero también, la profunda aflicción de no darla.  

[Publicado el 08/3/2010 a las 16:48]

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El Chapo, el protegido

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El protegido

¿Alguien ha visto a El Chapo?

Estados Unidos ofrece 5 millones de dólares de recompensa a cualquiera que de información sobre su paradero, mientras México ofrece otros dos millones más. El Chapo es el hombre más buscado del mundo mundial.

Y paradójicamente El Chapo se pasea por el Triangulo Dorado con total tranquilidad. Esa zona está compuesta por los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango, en plena sierra, lugar donde se produce una de las mejores marihuanas del mundo y donde se instalan los más grandes laboratorios de drogas sintéticas.

Este es el feudo de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, cuya fortuna supera los 1.000 millones de pesos. Desde que se fugó en 2001 del penal de máxima seguridad de Puente Grande durante el gobierno de Vicente Fox, ha aumentado el misticismo del capo del sexenio, como se le conoce ya por la presunta protección del gobierno de Felipe Calderón.

El Chapo es toda una leyenda, capaz de sobrevivir a innumerables ataques y emboscadas de sus enemigos. Dicen que tiene varias vidas, que lo cuidan los Dioses, y recibe amparo de poderosos aliados bien colocados en las instituciones.

Estos son sus fueros, la sierra de Sinaloa, el gran territorio donde se produce la mejor marihuana del mundo y la amapola de la que se extrae el opio para elaborar la heroína. Entre los árboles existen cientos de sembradíos tratados con sofisticados sistemas de riego. Cada año el ejército destruye decenas de plantaciones que se reproducen rápidamente y otorgan beneficios de hasta 40 mil millones de dólares a los grandes capos.

Visitar la sierra de Sinaloa no es fácil. Actualmente es tierra de nadie a pesar de la presencia militar, no hay que olvidar que existen 15 millones de armas en manos del barco y a pesar de eso en el llamado Triángulo Dorado, lugar donde supuestamente se esconde el Chapo Guzmán, la vida transcurre con aparente placidez.

Estamos en Badiraguato, cuna de narcotraficantes: además del Chapo Guzmán, aquí nacieron los hermanos Beltrán Leyva, Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca, Don Neto y Juan José Esparragoza Moreno, "El Azul", entre otros ilustres traficantes de droga.  Aquí los narcos son considerados también filántropos, gente sensible a las necesidades de los habitantes del pueblo.

Badiraguato cuenta con 36.000 habitantes y esta compuesto por once sindicaturas y casi 500 pueblos. Solo el 10 por ciento de los caminos de la sierra está asfaltado. El pavimento termina en Tamiapa, el resto hay que hacerlo en avioneta, helicóptero, camionetas 4x4 o sencillamente subir en burro. Aquí los campesinos son secuestrados por los capos para obligarlos a trabajar. Es la ley de la selva y los fueros del Chapo Guzmán.

La historia del Chapo inicia en La Tuna, para llegar hasta allí hacen falta ocho horas de camino de terracería. El Chapo nació pobre, aunque ahora su nombre este incluido en la lista de multimillonarios de la revista Forbes y sea considerado una de las cien personas más influyentes del mundo, según el semanario Time, compartiendo créditos con Barack Obama o George Clooney.

La Tuna, es una pequeña comunidad, donde la casa del Chapo destaca no por ostentación de riqueza, sino por la fama adquirida por el fugitivo número uno de México. En esta zona viven algunos de sus familiares, incluida la madre, una mujer muy católica que pasa temporadas en el lugar, según Valerio García Rocha, asesor de políticas públicas del ayuntamiento de Badiraguato, quien dice que es fácil identificarla vía satélite a través del sistema de Google Herat. Y efectivamente localiza inmediatamente la vivienda.

Convertido en mito, el Chapo Guzmán, no solo es el narcotraficante más buscado del mundo, es también el hombre invisible que todo mundo sabe donde vive, menos la autoridad según el obispo Héctor González, quién declaró públicamente que el narcotraficante radica en Guanaceví, Durango.  Las distintas facetas del Chapo también están mitificadas: el Chapo filántropo capaz de atender a los lugareños de la sierra para que le expliquen sus problemas y ayudarles económicamente; el Chapo empresario capaz de construir el más grande laboratorio de producción de drogas sintéticas para producir cristal, ice, éxtasis y otras más, dirigidas al mercado internacional; el Chapo hijo y padre, preocupado por los suyos, el Chapo esposo recién casado con la joven de 19 años de Edad Emma Coronel, una reina del concurso de belleza local; el Chapo enemigo, cruel y despiadado con los que le han traicionado.... El Chapo en sus muy distintas facetas de hombre omnipresente durante el sexenio de Felipe Calderón:

La cultura del narco en Sinaloa y el tejido social van unidos. Ya no hay nadie que no tenga un conocido, un amigo o un familiar metido en el negocio de una u otra manera. Ya no hay nadie que no tenga una anécdota de ejecución o secuestro; ya no hay nadie que no cuente una historia del Chapo y de los narcos de Sinaloa.

La presencia de los grandes capos se siente, se vive y se padece. Solo haciéndose guey se sobrevive en el epicentro del narco en México.

 

[Publicado el 21/2/2010 a las 15:36]

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Vivir con el narco

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la violencia como espectáculo

 

Hay ciudades en México donde el narcotráfico ha penetrado el tejido social y la actividad criminal se ha convertido en un aceptado modus viviendi e incluso en un modelo a seguir.

Tal es el caso de Culiacán en el estado de Sinaloa, una ciudad enloquecidamente violenta, cuya cotidianeidad se centra en el espectáculo grotesco de la barbarie y el primitivismo.

Recorrer las calles de Culiacán implica el hallazgo ominoso de cuerpos tirados en cualquier avenida, símbolo de las ejecuciones impunes. Cada día son asesinados entre ocho y once personas.

La semana pasada mientras realizaba una serie de reportajes sobre esa ciudad y las redes del narcotráfico, presencie escenas verdaderamente espantosas. Una tarde por ejemplo, iba en un taxi por la calle Madero y un tumulto de gente nos impidió el paso. Se trataba de una ejecución más y los consabidos mirones, espectadores del morbo que ofrece la sangre. La gente estaba alrededor del muerto mirándolo. Baje del auto y me acerqué. A mi lado había una niña de unos cuatro años jugando con otros tres pequeños, al lado de la dantesca escena. Le dije: "Y tu que estás mirando". Con rapidez me contestó: "Al muchacho muerto le falta un zapato". Le pregunté a su madre desde cuando estaban allí mirando el cadáver. Me dijo que hacía unos 15 minutos. ¿Es una escena terrible para la niña?, le dije, "Ya estamos acostumbrados", me contestó lacónicamente.  

Es increíble como el ser humano se acostumbra a ver la violencia contra el otro; a observar con indiferencia el sufrimiento, la tortura, el dolor. A ver a la muerte en términos de rutina. ¿Por qué las escenas del dolor de los demás adormecen la sensibilidad y nuestra capacidad de respuesta? ¿Cuántos de los que se dedican al trabajo humanitario se deshumanizan, se convierten en seres inmunes, blindados ante el sufrimiento de sus semejantes?

En su ensayo crítico "Ante el dolor de los demás", Susan Sontag analiza el estado de nuestra conciencia frente al dolor ajeno. La indiferencia, ese pretexto de "nada podemos hacer" es solo una muestra de nuestra dura realidad.

Algo tenemos que hacer. No podemos cerrar nuestra conciencia. De lo contrario, nos convertiremos todos en cretinos. Sontag lo advierte: "Los ciudadanos de la modernidad, los consumidores de la violencia como espectáculo, los adeptos a la proximidad sin riesgos, han sido instruidos para ser cínicos respecto de la posibilidad de la sinceridad".

 

[Publicado el 30/1/2010 a las 15:52]

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Unas nalgadas

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Al cantante Alejandro Fernández le gusta dar nalgadas

 

La violencia de género no tiene matices. Unos "golpes cariñosos" a nadie benefician, aunque seguramente hay de nalgadas a nalgadas.

La cuestión viene a cuento porque el cantante mexicano Alejandro Fernández, conocido como "El Potrillo", se ha pasado de la raya incluyendo en su nuevo disco "Dos Mundos" una canción titulada "Unas nalgadas" en donde hace alarde de su hombría y atractivo machismo.

Como siempre, las nalgadas propinadas a la mujer están justificadas porque fue ella quien provocó la ira del cantante: "Unas nalgadas con pencas de nopal es lo que ocupas por falsa y traicionera, como te amaba, qué bruto qué animal como fui a dar mi amor a la ligera", dice la letra de la canción.  

La canción no tiene desperdicio: "Unas nalgadas con pencas de nopal, una lección es lo que te mereces. Me hiciste daño si que me hiciste mal, sacaste el cobre y los negros intereses. Vas a sufrir, vas a llorar tal vez no extrañes ni mis besos pero vas a extrañar mis pesos".

La reacción no se ha hecho esperar. El Instituto de las Mujeres del Distrito Federal lamentó la utilización de la violencia del Potrillo: "Qué lástima que el señor Fernández, que ya de por sí tiene un estereotipo de macho, de mujeriego, ahora resulta con unas nalgadas a las mujeres", señaló Malú Micher, directora del Instituto de la Mujeres del Distrito Federal.

Contrario a lo que muchas esperaban, el Potrillo inicialmente no solamente consideró ridícula la crítica sino que dijo que la canción será polémica, pero resulta "divertida". Luego rectificó y dio una leve explicación que a nadie convenció: "Jamás pensaría en ofenderlas, nunca grabé esta melodía para ofender a alguna mujer en especial".

El problema es que Alejandro no ofende a "una mujer en especial", sino a todas, porque su canción de alguna manera u otra, "normaliza" una situación de violencia de género que resulta inaceptable.

Claro, hay que considerar que si vives en Machilandia, es decir, en un país como México en donde ser macho aún es bien visto, pues cualquiera se atreve a pedir civilidad a semejante estrella del firmamento.

 

 

[Publicado el 16/1/2010 a las 14:59]

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¡Muerte a ecologistas!

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Parece mentira que defender el medio ambiente se haya convertido en nuestros días en algo peligroso, tanto como perder la vida o mejor dicho, ser asesinado por ello.

Las mineras canadienses han sido acusadas de hostigamiento contra los ecologistas e incluso de asesinato. En su voracidad sin límites entran al país corrompiendo a las autoridades para conseguir jugosos contratos de explotación ubicados a veces en zonas protegidas.

En la protección de sus intereses multimillonarios son capaces incluso de contratar matones a sueldo, como en el caso de la minera Black Fire Exploration con negocios en el municipio de Chicomuselo en Chiapas. Así lo señala Gustavo Castro Soto del programa de las Américas en Derechos Humanos al denunciar el asesinato de Mariano Abarca Roblero.

Don Mariano era miembro de la Red Mexicana de Afectados por la Minería. Recibió el primer aviso de intimidación por la defensa ecológica de sus tierras en agosto del año pasado cuando tres trabajadores de Black Fire acudieron a su casa vestidos con chalecos de la empresa y golpearon a su hijo. En ese momento, Don Mariano intervino y fue salvajemente agredido, mientras encañonaban a su esposa. Interpuso la denuncia ante el ministerio público. Nada paso.

Don Mariano continuó con su defensa ecológica y recibía constantemente amenazas de muerte. El alcalde del lugar, comprado por la minera canadiense, lo presionaba para que aceptara las jugosas cantidades que los canadienses le ofrecían. Don Mariano nunca se doblegó. Siguió en la lucha, pero sabía que tarde o temprano lo iban a matar. Lo advirtió: "Si algo me pasa responsabilizo directamente a Black Fire".

La minera logró encarcelarlo bajo cargos falsos. Duró solo diez días gracias a la presión internacional de organismos internacionales. Y Black Fire continuó su labor de intimidación. Por las amenazas, Don Mariano presentó una denuncia contra Ciro Roblero Pérez y Luis Antonio Flores Villatoro, el primero empleado de la empresa y el segundo Gerente de Relaciones Públicas de Blackfire. En su denuncia expuso: "Por los comentarios del Sr. Ciro Roblero Pérez, que fueron vertidos ante el señor Néstor Velazquez Ortiz (agente municipal del ejido Nueva Morelia de este municipio), estoy en la lista de las personas que la empresa ha decidido dañarlas, ya que claramente refiere que a mí ya me han ido a buscar para quebrarme la madre a plomazos".

Y así fue. El 27 de noviembre de 2009, Don Mariano estaba a bordo de su camioneta estacionada afuera de su casa platicando con el ecologista Orlando Velásquez, cuando un sicario a bordo de una motocicleta les disparó en repetidas ocasiones. Don Mariano murió en el acto, mientras su compañero quedo herido.

Las autoridades no han resuelto el crimen, solo suspendieron temporalmente las actividades de la minera que ya ha anunciado que volverá a la explotación de las tierras de los campesinos chapanecos.

Las mineras canadienses han resultado ser unas auténticas depredadoras en México. No es el único caso. Se multiplican las agresiones al medio ambiente y a los ecologistas.

Canadá ha encontrado una veta de oro que explota impunemente en México. Mientras tanto, el gobierno canadiense ha decidido pedir visado a los mexicanos. Eso se llama reciprocidad.

[Publicado el 11/1/2010 a las 09:00]

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“Te hace daño no saber”

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El lema corresponde a la campaña de protección para periodistas en México, que intenta sensibilizar a una sociedad indiferente y a un gobierno indolente ante la muerte de 65 informadores en la última década.

"Si no están, quién nos informa", reza la consigna. Y es que en los últimos años los periodistas se han visto obligados a abandonar su país para salvar la vida. Algunos han decidido pedir asilo en Estados Unidos y Canadá por motivos de persecución. México ocupa el primer lugar en América Latina de periodistas asesinados. 

Decenas de agresiones se han registrado en el último año y 14 asesinatos. Cuando los periodistas denuncian la connivencia de autoridades, policías, gobernantes o políticos, con el crimen organizado, saltan chispas. Y las advertencias pueden venir en forma de amenazas telefónicas, vía email, seguimientos, agresiones verbales o físicas; robos, ataques contra sus casas o vehículos y crímenes ejemplarizantes.

Unos desconocidos colocaron en la vía pública una cabeza humana junto con un mensaje dirigido a un columnista del periódico Notiver del puerto de Veracruz. Había un mensaje: "Este es un regalo para los periodistas, van a rodar más cabezas".

Hace unos días el teléfono sonó en la redacción del periódico "El Debate de los calenturos" de ciudad Altamirano en el estado de Guerrero, en la llamada "Tierra Caliente". La voz fue contundente: "Tu solo tienes que informar, ni investigas, ni opinas, ni editorializas". Contestó Juan Cuevas, director del medio: "Cuando vemos en el teléfono 'número privado', sabemos que es alguien de algún bando. Nos reclaman porque no publicamos los mensajes que dejan a un lado de los cadáveres, o nos exigen que no publiquemos los
del otro grupo". En el periódico trabaja una decena de personas. No solo los periodistas están en peligro. Hace poco mataron a un repartidor de tan solo 16 años: "Como periodista me siento limitado, podríamos hacer investigaciones, pero si las hiciéramos ya no estuviéramos aquí. Los héroes están sepultados, yo no quiero ser héroe".

Hace unas semanas apareció el cadáver del periodista radiofónico José Emilio González Galindo Robles, director de Radio Universidad de Guadalajara. Lo encontraron amordazado y amarrado de manos y pies. Era especialista en temas de ecología y la directora general de la UNESCO, Irina Bokova condenó el atentado: "La voz que ha sido silenciada era conocida por defender tanto el medio ambiente como los derechos humanos".

Nueve periodistas permanecen desaparecidos. La última fue María Esther Aguilar Camcinden de 32 años del Diario Zamora, Michoacán. Cubría la nota policíaca y fue secuestrada el 11 de noviembre. Publicó un reportaje donde denunciaba la corrupción del teniente Jorge Arturo Cambroni Torres, director de Policía y Tránsito de Zamarora.

El ambiente es verdaderamente angustioso. La impunidad es la constante. Ningún caso se ha resulto. El gobierno sostiene que los crímenes son cometidos por el crimen organizado, pero las pesquisas de organizaciones no gubernamentales señalan la complicidad o franca autoría de autoridades, policías y militares.

La fiscalía creada para investigar estos delitos ha resultado ser todo un fraude. Rechaza las denuncias de agresiones y asesinatos. Argumenta que en la mayoría de los casos no estaba relacionado el motivo del crimen con la actividad periodística de las víctimas.

Felipe Calderón ha decidido que este martirologio es solo un problema de seguridad pública, y no una flagrante violación al derecho a la información de los mexicanos; a la libertad de expresión y de prensa de los periodistas. ¿Por qué no atender estos crímenes?

La consecuencia es inmediata: autocensura. La campaña es insistente: "Te hace daño no saber"....

[Publicado el 04/1/2010 a las 09:00]

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!Vivan las fiestas!

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Músicos y cantantes participan en fiestas de clientes no muy recomendables ni decentes que los contratan a cambio de una jugosa cantidad de dinero. Y surge la duda: ¿El dinero tiene color?

Los artistas argumentan que ellos no saben quien los contrata, porque son sus representantes los que directamente hacen el acuerdo para sus presentaciones privadas. Pero surge nuevamente la duda: ¿Qué pasa si esos clientes son narcos?

En el blanqueo de capitales no solo participa gente dedicada profesionalmente a lavar dinero. En gran medida se trata de operaciones cotidianas de muy distinta índole. Las personas que reciben dinero en efectivo para realizar grandes transacciones saben que se trata de dinero negro, pero justifican sus negocios bajo el argumento de que "dinero es dinero".

Hay artistas que ofrecen audiciones privadas sin importar a quién. Ramón Ayala y sus Bravos del Norte aceptaron actuar en una fiesta en Ahuatepec. El Rey del acordeón, ganador de cuatro Grammys recibiría una jugosa cantidad a cambio. Todo parecía dentro de lo normal: mucho tequila, mujeres y rancheras. Hasta que llegó el último colado: la armada mexicana.

El evento en realidad era una narcofiesta en la residencia de Edgar Valdés Villarreal, "La Barbie", jefe de sicarios del Cártel de los Beltrán Leyva en Cuernavaca, Morelos. También actuaban los Cadetes de Linares y el grupo Torrente. Todos los invitados y artistas quedaron detenidos para ser investigados por vínculos con el narcotráfico, menos el dueño de la casa que logró huir. Las autoridades encontraron 280 mil 700 dólares en efectivo. Parte de ese dinero iba a ser utilizado para pagar a los músicos.

Ramón Ayala buscó inmediatamente un connotado abogado de narcos e interpuso una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos para protestar por su detención "arbitraria e injustificada". El acordeonista asegura que él fue contratado, pero que nunca supo a quién le iba a dar el show.

Su amiga, Paquita la del Barrio lo ha defendido con unas declaraciones que pasarán a la historia: "Yo también he tocado para narcos. Uno no se da cuenta hasta que llega. Me ha tocado trabajar para ellos. Son gente muy culta, mi respeto para ellos. Trabajo es trabajo".

¿Gente muy culta? Entre los artistas que desconocen quien les paga o les invita, se encuentra también Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como Chespirito o El Chavo del Ocho quien se supo, gracias a un libro, que actuó en fiestas del capo colombiano Gilberto Rodríguez Orejuela. Él respondió que no tuvo "conciencia de ello". También el cantante Juan Gabriel y la regiomontana Gloria Trevi.

En la lista están Penélope Cruz y Salma Hayek quienes en 2004 se hospedaron en la casa del capo Sergio Villarreal Barragán, alias "El Grande", quien fue su anfitrión durante la filmación de la película Bandidas. En un comunicado aseguraron que nunca tuvieron "conocimiento de quién era el propietario de la vivienda".

 

 

[Publicado el 28/12/2009 a las 09:00]

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El jefe de jefes

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Como si fueran seres sobrehumanos capaces de engañar a la Catrina protegidos por el aura celestial, la leyenda siempre ha rodeado la muerte de los grandes capos de la droga.  

Arturo Beltrán Leyva conocido mejor como "El Jefe de Jefes" se dedicaba últimamente a "limpiar" los territorios bajo su control. Quería eliminar de un plumazo a los rateros, drogadictos, secuestradores y otros malvivientes. Era su forma de ofrecerle un poco de bienestar al pueblo hastiado de violencia. No esperaba que se lo agradecieran, pero seguramente nunca pensó que moriría tan pronto para no ver su transformación en San Arturo; al más puro estilo de San Pablo Escobar.

Lo mataron a mansalva. Recibió decenas de ráfagas de plomo de potente calibre. Y en la refriega tronaron como 20 granadas. Quedo tendido a la entrada de su departamento. Lo agarraron en una de sus múltiples viviendas ubicadas en zonas lujosas del país.    

Estaba comiendo huevos con jamón. Tenía en la mesa un álbum familiar de fotos. Y en las bolsas del pantalón llevaba estampas de vírgenes, santos y escapularios chinos. En el sillón del salón, había dos cuernos de chivo, una AR-15, cargadores, pistolas y un cuchillo asiático utilizado para sacar intestinos.

Era uno de los asesinos más sanguinarios. Dueño y señor del tráfico de drogas desde Colombia a México y Estados Unidos. En su mesita de noche tenía un libro: la Santa Biblia y al lado, la foto de la Virgen de Guadalupe. Una de las recamaras estaba decorada con motivos infantiles para niña. La tele de Princesas de Disney y los juguetes, hacen pensar que se trataba de la alcoba de su hija más pequeña.

Arturo Beltrán Leyva peleó hasta el último momento al lado de cuatro sicarios también asesinados. El último sobreviviente, un joven de 20 y pocos años, se tiró por el balcón y fue ultimado en el aire. Llevaba un rosario colgado al cuello.

Con la muerte del Jefe de Jefes, queda allanado el camino para su peor enemigo: el Chapo Guzmán líder del Cártel de Sinaloa, el hombre más buscado de México que se pasea tranquilamente por Sinaloa y Durango. Ambos eran amigos y socios y se distanciaron en 2007. Desde entonces, los Beltrán Leyva crearon su propio cártel y su grupo de sicarios; incluso se aliaron con el Cártel del Golfo y los Zetas.  

El Cártel de los hermanos Beltrán Leyva y el Cártel de Sinaloa son competidores y acérrimos enemigos. El Chapo atribuye el asesinato de su hijo Joaquín Guzmán Loera, a su ex amigo Arturo Beltrán Leyva. Las traiciones terminaron con su amistad. Fue el Chapo el que antes había entregado a las autoridades a Alfredo Beltrán Leyva alias "El Mochomo", algo que Arturo nunca le perdonó.   

Ahora la leyenda cubre al muerto. Así sucedió con el Señor de los Cielos, Amado Carrillo Fuentes, quien murió de un paro cardiaco cuando se le practicaba una cirugía para modificarle el rostro. El cadáver exhibido por la policía de un tipo sin cara, no convenció a los mexicanos. Se dice que el señor de los Cielos disfruta de la vida en un lugar de Sudamérica. 

Muerto o vivo el jefe de jefes, otro vendrá a sustituirlo. Su mérito fue crear una empresa trasnacional exitosa capaz de penetrar a las instituciones de seguridad y de gobierno de México y Estados Unidos. Se movía con libertad gracias a la protección que recibía de las autoridades, las mismas que ahora han decidido acabar con su vida y obtener a cambio un golpe mediático. Al final de cuentas su asesinato es un regalo de Navidad para quienes no creen en el liderazgo de Felipe Calderón.

El Chapo estará feliz. Como dice la canción: ¡Sigue siendo el Rey!

[Publicado el 21/12/2009 a las 09:00]

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Ejército traidor

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Es fácil sacar al Ejército de sus cuarteles, lo difícil es volverlo a meter. Y si hace el trabajo de policías,  políticos  y hasta del mismo presidente, más peligroso resulta.

El Ejército mexicano pretende ayudar a realizar la labor de las 2 mil 90 corporaciones policiales que existen en el país. Y el resultado es un verdadero caos de inseguridad envuelto en corrupción y connivencia con los cárteles de la droga.

La falta de coordinación policial y castrense se siente en las calles. Los enfrentamientos entre municipales, federales y militares son cotidianos. La lucha de poder se libra a punta de pistola. Los soldados llegan y acuartelan a policías, los detienen en casas de seguridad, para luego acusarlos de colaboración con el crimen organizado. Se supone que están limpiando las corporaciones policiales.

¿Pero quién limpia al propio Ejército? Resulta que nuestros héroes son humanos y también cometen fechorías. Los soldados están por encima de la ley, porque los rige la ley militar. No son sometidos a juicios civiles como el resto de los mortales. Pueden colaborar con el narco, ejecutar civiles, secuestrarlos y desaparecerlos; torturarlos, violar niñas y mujeres, incluso hombres; robar, detener arbitrariamente, allanar domicilios a su antojo, y reprimir, perseguir... todo en nombre de la guerra contra el narcotráfico.

La patente de corso que protege a los 50 mil militares que patrullan las calles es una vergüenza, porque se traduce en mil 230 quejas de abusos a los derechos humanos presentadas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y otras 559 en los primeros seis meses de 2009. Hay que contar también las mil 300 quejas recibidas solo en el estado de Chihuahua, el más violento del país.

La Secretaría de la Defensa hace oídos sordos. De los cientos de casos de desapariciones forzadas, torturas, homicidios extrajudiciales y detenciones arbitrarias, presentados ante las comisiones de derechos humanos, solo aceptaron 110 quejas, de las cuales, únicamente 6 casos terminaron en acusación.

Amnistía Internacional ha dado la voz de alerta al considerar que los abusos perpetrados por los militares mexicanos han tomado niveles "escandalosos". Su reporte: "México: nuevos informes de violaciones de derechos humanos a manos del Ejército" detalla los excesos cometidos en Tijuana, Baja California, Ciudad Juárez, Nuevo León... Lo más grave de estas fechorías es la impunidad. No se investigan, no se persiguen, ni se consignan judicialmente. Felipe Calderón las niega; el gobierno y sus instituciones, las ignora.

El Ejército mexicano ha sido un histórico violador de las garantías individuales. En la situación actual están envalentonados porque  los militares son ensalzados por la propaganda oficial como héroes y se han convertido en un poder por encima del Estado. Es un tema prohibido en medios de comunicación. Y pobre de aquel periodista que se atreva a difundir los desmanes de la tropa descontrolada. Se trata de salvaguardar el buen nombre de nuestros héroes.  La mayoría de las víctimas prefiere callar y no denunciar.

Entre los casos más estremecedores de violaciones de derechos humanos cometidos por los militares, se encuentran la desaparición forzada de los hermanos Guzmán Zúñiga y de Saúl Becerra, en Ciudad Juárez. También la desaparición y homicidio de Alejandro Gama, Israel Ayala y Aarón Rojas en Nuevo Laredo, Tamaulipas y la tortura de 25 policías municipales de Tijuana.

La Iglesia pide la retirada del Ejército, mientras los partidos de oposición se unen para exigir igualmente la vuelta de los militares a los cuarteles. Todos coinciden: la guerra contra el crimen organizado ha fracasado. 

El Ejecutivo se ha convertido en cómplice de los delitos castrenses frecuentes y habituales. Calderón se burla del Estado de Derecho al ignorarlas y señalar que no existe un solo caso comprobado. Su secretario de Gobernación lo secunda exaltando los "avances sin precedentes" en la protección y promoción de los derechos humanos y en la recuperación de la paz.

Y preguntó: ¿Qué paz?... será la pax de los delincuentes, incluidos los militares criminales pertenecientes a un Ejército que traiciona su primer deber: proteger a los ciudadanos sin usurpación de labores, ni excesos impunes.   

 

 

[Publicado el 15/12/2009 a las 11:29]

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Balas perdidas

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Hay instantes que matan. Pasar por el lugar equivocado en el segundo equivocado puede resultar fatal. El destino juega a veces partidas macabras con alevosía y ventaja.

 Jessica Anahí se debate entre la vida y la muerte por una bala perdida alojada en su cabeza. Iba de vacaciones a McAllen, Texas, donde viven sus abuelos, cuando un grupo de sicarios de Los Zetas y el Ejército iniciaron una balacera con armas de alto calibre. Viajaba a bordo de una camioneta con su madre y sus dos hermanos. El semáforo cambio a rojo justo en la carretera a Reynosa en el municipio de Benito Juárez de la ciudad de Monterrey, donde ocurrió el enfrentamiento el pasado 4 de diciembre.

"¡Agáchense!.... hay una balacera", les alcanzó a gritar su madre antes de morir a consecuencia de los múltiples impactos de bala. Jessica Anahí no alcanzó a reaccionar. Era su cumpleaños. Pensaba celebrar sus 12 añitos al otro lado de la frontera. Ahora está sumida en un coma diabético.

"Mi mamá se puso a rezar, nos dijo que nos agacháramos, pero ella no se alcanzo a agachar. Yo me agaché y abracé a mi hermana, pero le alcanzó un rozón de bala", dijo Hugo, su hermano mayor.

Las balas perdidas también alcanzaron a tres transeúntes. La balacera duró 45 minutos con un saldo de 13 personas muertas; 10 sicarios y 3 civiles. Los Zetas remataron la faena dirigiéndose al municipio de Escobedo donde asesinaron a dos policías para liberar a 23 sicarios que se encontraban detenidos. 

Jessica Anahí se suma a la larga lista de las "casualties" de Felipe Calderón. Los médicos le dan pocas esperanzas de vida. El azar no siempre juega limpio. Una milésima de segundo. Un semáforo en verde o un súbito cambio de planes hubieran hecho la diferencia. Pero la vida no es justa. Si lo fuera, Jessica Anahí estaría hoy disfrutando con los abuelos, abriendo sus regalos y saboreando el pastel de cumpleaños. 

La abundancia de armas en la calle resulta un peligro para todos. La PGR se hincha a cifras y asegura que ha incautado 28 mil armas, más de cinco millones de cartuchos y tres mil granadas de mano. La violencia, sin embargo, es una constante lacerante. El México empistolado una realidad.

Las "casualties" aumentan: 15.000 personas han perdido la vida desde que Calderón llegó al poder y desplegó 45.000 militares en las calles para combatir a los cárteles de la droga. ¿Cuántos muertos más necesita para reconocer que se equivocó de estrategia?

 

[Publicado el 09/12/2009 a las 11:10]

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Biografía

Sanjuana Martínez es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Continuó sus estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha investigado asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, la actividad terrorista y el crimen organizado, tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Ha trabajado para Milenio Diario de Monterrey, Canal 2, la revista Proceso y el periódico La Jornada.  Por sus investigaciones sobre los delitos de pederastia cometidos por el clero, recibió el Premio Nacional de Periodismo 2006. El Club de Periodistas de México le entregó en 2007 el primer Premio Nacional de Periodismo por sus reportajes, crónicas, entrevistas y artículos. Y en 2008 por sus trabajos difundidos en La Jornada recibió el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Ha publicado los libros: Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera (Grijalbo), La cara oculta del Vaticano (Plaza y Janés), Si se puede. El movimiento de los hispanos que cambiará a Estados Unidos (Grijalbo). Por su libro Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical (Editorial Planeta) recibió en 2008 el premio "Rodolfo Walsh" de la Semana Negra de Gijón. Sus último libros son: Se venden niños (Editorial Temas de Hoy), Periodismo incómodo (UANL) y Verdades que no mueren (Ediciones Oficio). Es coautora de los textos: Los intocables (Editorial Planeta), Un día sin inmigrantes (Grijalbo) y Voces de Babel (Alfaguara).

 

Actualmente desarrolla su labor periodística como freelance. Radica en Monterrey y colabora con varios medios mexicanos y extranjeros.

 

Bibliografía

 
 

Obras asociadas

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