El fondo en la pintura habla por anticipado del cuadro y se halla en su basamento como una madre amantísima o una matriz proverbial que, sin decir una palabra, condiciona el porvenir de la obra.
¿Qué es esto? El enorme misterio del poder del fondo no lo he visto tratado en ningún libro sobre la pintura. Casi, podría decirse, que no se habla de él como no se habla de lo que es más obvio. Y, sin embargo, ¿cómo aceptar que sea obvia la condición y la calidad del fondo, a menudo compuesto sin plan?
Sea en el color, sea en la textura, sea en su luz interior, el fondo posee la capacidad suficiente para condicionar toda la pintura que le viene encima. Se comporta, paradójicamente, no como un soporte de lo demás sino como el que decide la condición de las indeterminables cargas que soporta. Cargas pesadas o ligeras, pero que por encima de la instrumentalidad del fondo actúan al compás de su matriz inspiradora y componen la personalidad de su música. El fondo no habla someramente sino que exclama. Es de ahí que podría deducirse que su ancha voz es algo más que una indicación para entonar cualquier cosa y actúa como una terminante palabra escrita. El fondo sería, quizás, como la pronunciación del cuadro virtual anticipadamente plasmada en el lienzo y con tanta energía interior como una orden. Una orden que de no ser respetada aboca al caos o, por el contrario, al ser oída ofrece la guía más cierta de la pintura definitiva.
[Publicado el 23/8/2010 a las 19:00]
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Cuando tenía veintitantos o treinta y tantos años me preguntaba si las personas mayores, de setenta y tantos u ochenta y tantos pensaban a menudo en la muerte y, si lo hacían, cómo se las apañaban para vivir como si no fueran a morirse a corto plazo. ¿Podrían reír igual ahora que cuando tenía treinta años menos, a pesar de que rieran? ¿Podían irse a veranear sin emoción especial este nuevo agosto sabiendo que apenas les quedaban unos cuantos?
Efectivamente, ahora que me encuentro en esa tremenda circunstancia, ya próximo a los setenta años, puedo declarar que la muerte es completamente insoslayable en casi todos los proyectos; que desde la muerte es vecina se cuentan los años que quedan constantemente; que desde una fatalidad tan insoslayable como es desaparecer el presente deja de poseer la frescura o el descaro de los tiempos mozos.
Toda actualidad se llena a diario de noticias sobre defunciones de amigos, parientes y conocidos en una ristra tan larga y repetida que pronto nos olvidamos o paliamos la memoria de quién ha fallecido, simplemente porque ¿qué otra cosa iba a pasarle pasado un tiempo?
Grandes amigos y familiares muertos han dejado tras de sí una amarga y tremebunda huella de su ausencia pero ¿qué se puede hacer frente a ello? La impotencia para remediarlo posee una magnitud tan gigantesca que acaba tanto con la reflexión como con la mínima la palabra. De hecho, sepultados en ese silencio sobre el morir nos hallamos ahora los que, por poco, no estamos aún muertos.
Yo, con tantos amigos poetas, maniobrábamos literariamente con nuestra muerte o la de los otros, con las masacres y las guerras. Ahora apenas nos atrevemos a tocar ese asunto y menos a jugar con él no sea que efectivamente explote repentinamente la bomba cuya mecha ha alcanzado ya su último segmento.
[Publicado el 16/8/2010 a las 09:00]
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Vale tener muy en cuenta la experiencia de las gentes que pasaron por allí y los relatos que se refieren al misterioso comportamiento del habitat. La casa y esto lo saben tanto los arquitectos como los psicólogos, tanto los filósofos como los vecinos, actúa poderosamente sobre el bienestar y crea incluso mala gente si la malicia oculta e incluida en las paredes no se percibe y se rehuye a tiempo.
[Publicado el 09/8/2010 a las 09:00]
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[Publicado el 02/8/2010 a las 09:00]
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Lo que pasa es tan exageradamente emocional y colectivo, contagioso y simbólico, que la vida, el mundo toma un aspecto u otro si gana o pierde el equipo. Y no sólo el mundo exterior se altera violentamente sino la vida interior, la creencia en el destino personal y todo eso.
De los maltratos a niños, mujeres, ancianos o animales tiene responsabilidad el fútbol, de las actitudes afectivas bondadosas y altruistas tiene responsabilidad el fútbol. Ser un apasionado seguidor de un equipo (no un simple aficionado) es equivalente a sumergirse en una atmósfera emocional de reacciones extremas. Y no se diga ya cuando esa integración se potencia con el nacionalismo salvaje.
Ha terminado el Mundial y todo regresa casi de golpe a lo que era. Simplemente, los partidos han cesado y con su ausencia reaparece una cotidianidad demasiado mediocre, mala o buena, más bien mala que buena y, encima, experimentándola a solas, sin el clamor del estadio, las calles, los campos, las azoteas, el corazón multiplicado por millones de corazones multiplicados.
[Publicado el 28/7/2010 a las 09:00]
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El primer trazo en el lienzo, conduce al segundo y el tercero y así se alcanza un momento pictórico que, de repente, sin haberlo previsto la estampa adquiere una primera e individual personalidad. Individual como un ser indivisible, independiente y de pronto precursor de una suficiencia interior. Frecuentemente, esta primera señal de independencia suele ser débil. Sólo una insinuación de que en la obra se ha depositado una pizca de vida que se debe respetar.
O no: porque esos primeros movimientos de autonomía se presentan en ocasiones como tentativas de la obra que ella misma no sabe con certeza a dónde y cómo la van a conducir o incluso si no podrá elegir de este modo su porvenir. La obra se hace un lío de contradicciones internas tal como una personalidad no encuentra el modo de acoplarse a un proyecto y una concreta dicción. Es necesario, pues, que en estos momentos titubeantes aunque vivos, el artista se encargue de facilitarle los medios para que salga de dudas y pueda revelarse siguiendo otra versión. Se tratará en fin de ayudarla a aclararse para sí y para la comunicación de una identidad diferenciada. A veces ese intento fracasa repetidamente o incluso definitivamente, tal como ocurre con las muertes prematuras. Pero en las demás ocasiones la pronunciación vital va tomando cuerpo y su creciente potencia guía hasta su culminación.
La obra abstracta, cuando avanza y logra su propia locución es lo más concreto que se pueda imaginar. El realismo posee, por lo general, un fin predeterminado. La abstracción, sin embargo, debe hallar su orden y su fin, su estilo y su destino. A través de esa faena se forma el cuadro y mediante tal procedimiento de ensayo y error, de sonido y de ruido, va definiendo un tono, una suerte de música firme y compleja, que cuando se oye netamente ya no hay nada más que hacer. Muchos pintores no son melómanos o, mejor dicho, pueden vivir sin música. La explicación radica en que, en aparente silencio, son compositores ya.
[Publicado el 21/7/2010 a las 09:00]
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Podía confiarse en las buenas personas como soportes. Soportes y pilares ejemplares a través de cuya admiración por los demás servía de contagio y emulación para otros.
Esos pilares actuaban, además, con la mayor naturalidad y era precisamente su real benevolencia, su fácil capacidad de perdón y su asistencia en la adversidad la que decidía el bienestar colectivo de los pueblos. No era necesario que numéricamente fueran muchas pero eran relativamente tantas que hoy nos parecerían un insólito batallón. Tías, antiguas compañeras, primas... casi siempre las buenas personas coincidían con ser mujeres pero también había algunos y principales hombres buenos que en ocasiones cumplían como alcaldes. Más notarios, médicos o abogados que nos ayudaban generosamente y nos asesoraban bien. La pérdida o la fuerte reducción de las buenas personas ha dejado por tanto al grupo social enflaquecido o deshilvanado porque estas gentes en las que convergían muchos actuaban como una hilación afectuosa dentro de cuyo círculo vivíamos más confiados y liberados de este temor crónico que se esconde en cada relación.
[Publicado el 14/7/2010 a las 09:00]
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Antonio San José entrevistó a Juan Gracia en CNN+ el jueves pasado y pocas veces he visto a un enfermo crónico como él, sometido a diálisis tres días a la semana, lunes, miércoles y viernes, en sesiones de cuatro horas, manifestarse con mayor inteligencia y entereza.
Una patología como la suya tiene entre otros efectos el de que cualquier litro de líquido que se ingiera no se elimina a través de la orina. Dos litros de agua que se beban se convierten en dos kilos de más.
Estos enfermos que tienen muy racionada el agua tratan de aplacar la sed chupando o mascando cubitos de hielo. Juan Gracia añadía que él también procura librarse de los líquidos a través de sudar al máximo en el gimnasio. Lleva implantado un riñón desde hace más de 20 años pero ahora ha dejado de funcionar adecuadamente. Ser citado para recibir un trasplante, una llamada que puede producirse en cualquier momento, no es garantía de que se le realizará la operación. Se citan a dos o más personas y depende de las catracterísticas de cada enfermo y del órgano donado para aprobar la entrada en el quirófano. En dos ocasiones ha acudido y no ha sido seleccionado.
Hablaba de todo ello con un equilibrio que, como sucede siempre con las desdichas, multiplica tanto el asombro como la empatía del receptor. Yo, el receptor, contemplaba admirado a Juan Gracia, escritor y lector apasionado. Un tipo de buen talante que había asumido dignamente sus graves condiciones físicas. Decía además que en el ambiente hospitalario tan asiduo para él, entre los enfermos y el equipo de médicos se había creado una estrecha relación que si tenía al mal por causa le había llevado a una paradójica sensación de bienestar durante las horas de la diálisis,
Pero destacaba que tanto él como otros enfermos hospitalizados experimentaban el choque, en apenas unos metros, entre la atmósfera interior y grave de la clínica y el exterior de estruendo y banalidad de los actos. Recomendaba entonces a cualquiera la experiencia de 15 día en un hospital. Sólo para sentir el valor de la vida ordinaria. Por ejemplo, ahora que en la televisión aparecen con mayor frecuencia los bañistas entrando en el mar, Juan Gracia decía no poder hacer lo mismo. Un catéter instalado en el pecho le impide mojarse. Su frustración ahora es además esta limitación que gentes de Gandía o de Torrevieja gozan sin percibir su valor. Porque lo mismo que el oxígeno no existe cuando se respira normalmente, el agua es una circunstancia obvia cuando ante la playa se extiende infinitamente. La enfermedad es invalidante a veces y, también, cuando atenaza, puede hacernos incluso invidentes. Por sus resquicios, sin embargo, se descubre, a retazos de oro la valiosísima luz del mundo.
[Publicado el 07/7/2010 a las 10:30]
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[Publicado el 01/7/2010 a las 18:00]
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A lo largo de este acto médico usual, el que más abunda, el paciente apenas se le ofrece la oportunidad de manifestarse, de expresarse y dar cuenta detallada de lo que siente y padece. Como consecuencia, sin acaso saberse, el médico pierde una información de primera importancia. En el silencio o poco menos del enfermo será imposible adivinar las circunstancias que rodean su enfermedad y que no raramente la causan o la agravan. Esta brutal desigualdad en el trato no sólo es un despotismo profesional es una incompetencia del profesional médico. Es la ruina y despilfarro de la sanidad y el ejercicio de la mala cura.
[Publicado el 30/6/2010 a las 10:24]
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Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
03/9/2010 14:16
Publicado por: EDUARDO CERDA
03/9/2010 12:12
Publicado por: Pauline
03/9/2010 04:27
ES VERDAD ESA EXPERIENCIA ES...
Publicado por: JOYSSI
02/9/2010 16:29
Nunca nadie que pueda hacer algo...
Publicado por: JUAN CUESTA
02/9/2010 14:06
Buenas. No he leido todos los...
Publicado por: Rubén
02/9/2010 13:12
Publicado por: FRANCISCA
02/9/2010 05:31
Publicado por: Flyff penya
01/9/2010 23:15
Publicado por: Enea
01/9/2010 04:57
Mi caso es el siguiente, tenia...
Publicado por: Emilio
31/8/2010 14:42
Sin dejar de darle la parte de...
Publicado por: Javier Gallego
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