POESÍA SIN METÁFORAS
En la letra de un bolero famoso del que tomé el título para mi novela Sombras nada más, el cantor enamorado ofrece a la amada “abrir lentamente sus venas” y su "sangre toda verterla a sus pies". Entregar de manera metafórica la sangre, el corazón, los ojos, viene desde los tiempos del más crudo romanticismo copiado luego en las canciones populares.
Pero en la ciudad de México vino a resultar un poeta más que generoso, no con su propia sangre, sino con la de la amada, y de manera nada metafórica. Y aquello de “voy a comerte a besos”, tan común en el lenguaje coloquial del amor, lo transformó en un verdadero banquete, pues terminó engulléndose a la mujer que había escogido como musa y amante.
La víctima se llama Soledad Garabito, y el poeta aficionado a la carne femenina, se llama José Luis Calvo Zepeda, quien vendía su producción poética en octavillas por las calles del barrio La Condesa, que está muy de moda entre los artistas; ya no tuvo oportunidad de editar su primer libro, a menos que lo haga desde la cárcel.
Según las cuentas de la policía, el poeta caníbal ya había asesinado a otras dos musas, e igualmente se las había comido. “La carne que tienta con sus frescos racimos/y la muerte que aguarda con sus fúnebres ramos” cantaba Rubén Darío. El poeta Calvo Zepeda, diestro más con el cuchillo que con la pluma, no dejó aguardar a la muerte, e hizo de la celeste carne su plato favorito.
[Publicado el 25/10/2007 a las 10:00]
El sr. D. Jorge parece que estos días sigue mis pasos, trata de imitar mis juegos de palabras e incluso se apropia de alguno de ellos. Quiero pensar que lo hace tan solo con el noble propósito de ligar con Enea. Pero no tiene ningún talento para esos juegos, es como una falsificación mala, escribe fatal, y además es un soplagaitas. Es un misterio qué hace en el blog de Verdú si ni le gusta ni lo entiende, como no sea, una vez más, ligar con Enea.
Comentado por: escarola el 26/10/2007 a las 09:51
Comentado por: escarola el 26/10/2007 a las 09:29
Comentado por: Námor Adenip el 26/10/2007 a las 03:25
Por escribir con prisa, confundí el nombre del autor de 'Dragón rojo', 'Domingo negro', 'El silencio de los corderos' ('El silencio de los inocentes' en Latinoamérica), 'Hannibal' y 'Hannibal, el origen del mal'.
Se trata de Thomas Harris y no del gran actor irlandés que en la legendaria 'Un hombre llamado caballo' hacía el papel de un aristócrata inglés capturado por una tribu norteamericana: Richard Harris, fallecido en el 2002.
Si bien hay gente a la que le debe fascinar eso de leer sobre destripamientos y derivados (si hay uso de condimentos o no, tampoco son cosas que me interesen), cabe -como curiosidad- anotar, que Jodie Foster, quien ganó un Oscar de los cinco que ganó esa película, se negó a rodar la continuación, Hannibal.
Debo creer por lo tanto, que no somos pocos los que encontramos en ese tipo de temas y hechos alto desprecio.
Comentado por: HjorgeV el 25/10/2007 a las 19:35
Comentado por: escarola el 25/10/2007 a las 18:00
Bueno, por acá en Alemania tuvimos un caso aún más espeluznante, porque el caníbal contaba con el consentimiento por escrito de la víctima.
Hace un par de años, cuando me compré el libro 'Hannibal' (en su versión alemana) de Richard Harris, pensando que iba a ser tan bueno como El silencio de los corderos, lo tiré a la basura después de leer solo un par de páginas, por el tema de marras.
Que a nadie le asombre que en la evolución seamos los únicos seres con verdadera ventaja sobre todos los demás. Los científicos aún no lo han dicho, pero me imagino que el Mono Sapiens se comió literalmente a todos sus primos que le hacían la competencia en la evolución. Otra cosa, es creer en algún dios y que creer que somos una especie única que se sacó la lotería.
Comentado por: HjorgeV el 25/10/2007 a las 14:39
Un poema de humor mexicano de Apollinaire, con metáforas:
http://www.toutelapoesie.com/poemes/apollinaire/la_maison_des_morts.htm
Comentado por: escarola el 25/10/2007 a las 13:16
Comentado por: escarola el 25/10/2007 a las 12:43
Comentado por: escarola el 25/10/2007 a las 12:42
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011).
Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.
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