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El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Las obras de los hombres

Tras los instantes de dicha cae la imprevisible lluvia  de azufre y de lava y entonces, sin  tener el valor para extraer las lecciones de la desgracia, construimos de nuevo en los flancos del cráter. (III, 588)

[Publicado el 13/8/2010 a las 09:00]

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Comentarios (10)

  • Desde luego que cargarse la Tierra es la mayor tragedia. Por ahí habría que empezar a tener respeto de nosotros mismos y de los demás seres que la pueblan. Pero... hay gente que subsiste de arruinar la naturaleza. Él proyecto tendría que ser de una inmensa honradez y supondría la implicación de todos.

    Comentado por: Lu el 15/8/2010 a las 11:47

  • Habrá que comenzar a preguntarse por otras formas de tragedia, pero hay quien repite que sólo hay siete argumentos básicos y tal vez por eso se cometen los mismos siete errores capitales. La consecuencia es que donde había vida termina en pedregal, y no hablamos sólo de las máquinas traga piedras que se comen las rocas hasta en los espacios protegidos. Es insólito, pero la protección se cumple a raja tabla en la altura de los cercos de las casas, sin embargo las tripas del parque son devoradas con total impunidad.

    Comentado por: Un límite el 15/8/2010 a las 08:43

  • No creo que debamos renunciar a nada. Es posible estudiarnos a nosotros mismos desde la distancia. Lo hace la antropología. No digo que dejemos de ser hombres, que eso sería una tontería, digo que nos miremos con humildad. A esto ayuda mucho como digo la antropología, porque estudiar otras culturas con respeto hace relativizar la propia y observarnos en nuestro punto justo de seres que pueblan la Tierra. Merece la pena intentarlo, saber no solo no ocupa lugar sino que además da paz y cordura.

    Comentado por: Lu el 14/8/2010 a las 12:49

  • No creo que haya una pregunta con menos sentido que a que cuestiona el sentido de la vida. Estamos hechos de lo mismo que el Sol o las piedras de los montes...¿Se lo preguntan ellos qué pintan ahí? Y tendría algo de sentido "para nosotros que estamos hechos de lo mismo" que lo hicieran? No creo.
    De todas formas, hay gente encantada de que otros se pregunten qué sentido tiene la vida, prestos a dárselo, a darles una misión. Pero somos lo que hacemos, y una misión hace soldados...y misioneros.

    Por otra parte, tener "una visión superior" (de eso se habla, ¿no?) implica amplitud de miras, contar con los que están debajo...Con lo que llegamos a lo dicho: cada ser en su lugar en el escalafón. Visión vertical. El hombre arriba, el resto (debajo suyo) que aguante.
    La vida no es así ni asá, es como la hacemos.

    Comentado por: Belcebúfalo el 13/8/2010 a las 23:01

  • Y tengo una visión antropocéntrica porque irremediablemente soy un hombre, si fuera un león tendría una visión leocéntrica. Así es la vida.

    Comentado por: Un bárbaro el 13/8/2010 a las 22:17

  • El misterio de la vida...Descompongamos la materia del universo a su mínima expresión: átomos formados por electrones, protones y neutrones.
    Nuestra composición física y química básica es la misma que la de una piedra.(no sólo la nuestra sino la de cualquier tipo de vida que haya tanto en la Tierra como fuera de ella)¿Qué diferencia a un ser vivo, sea el que sea, de una piedra?
    ¿Cómo a partir de una determinada composición química en unas determinadas condiciones físicas se originó esta especial manera de combinarse la materia que llamomos vida, y cómo esa combinación lucha contra los elementos para persistir, evolucionando, adaptándose al medio, hasta llegar a nosotros, pobres tontos que nos preguntamos sobre todas estas cosas?
    (no basta el cómo, ni el cuándo, sería deseable, aunque imposible probablemente, saber también el por qué)

    Comentado por: Un bárbaro el 13/8/2010 a las 22:13

  • El hombre no ha inventado la cadena trófica. Digamos que, todo lo más, tiene noción de ella.

    Se aprende y se sacan conclusiones de la desgracia. La desgracia hay que aceptarla como parte de la realidad. Y también la necesidad de alimentarnos. Solo somos vivientes.

    No creo que debabos atribuírle a Dios atributos como el de la crueldad. En el supuesto de que Dios exista, no ha de tener nuestra mentalidad ni nuestro concepto del bien y del mal. Conceptos culturales y postizos que varían de una civilización a otra.

    Es mejor distanciarnos de nuestro egoísmo de especie y vernos como lo que somos: algo más que palpita en el Todo. El ser humano aún está en la infancia, se nota en su egocentrismo, antropocentrismo.

    Comentado por: Lu el 13/8/2010 a las 21:58

  • No sé si se puede sacar ninguna lección de la desgracia cuando esta, para llamarse así, es inevitable.

    Y volvemos a esta visión martirizada, infernal, del existir. El fuego y la lava del volcán...
    Visión ametralladas sin respiro que arrastra consigo las mismas ideas repetitivas en un automatismo digno del perro de Paulov. Que si dios existe o no...que si algo nos distingue de los animales..
    Nada que temer acerca de la supervivencia individual, esta tiene el mismo nivel de unicidad que el de las hormigas.
    La vida en el volcán de la duda de si dios existe, si este nos otorga algún derecho por encima del resto de criaturas a las que sacrificamos por el placer de hacerlo... (Porque vuelven las mismas metiras también: que hay que matar para sobrevivir es una mentira capital UNA MENTIRA propagandistica del escalafón: Dios encima, unos hombres justo por debajo de él, el resto de hombres debajo de estos, y estos desgraciados, al menos, que etén por encima de los cerdos. Qué menos. Otra cosa es que no se quiera renunciar al sabor del entrecot, pero el hombre está completamente capacitado, en realidad hecho para vivir sano a base de frutas, huevos -si me apuran, estarían obligando a un aborto avícola... ¿Toparíamos con la iglesia de los pollos?- leche y derivados, frutos secos, casi todas las hortalizas, etc... O sea, que se mata por darnos el gusto de sentirnos superiores y poco más).
    ¿Existe dios? ¿Y si existe, somos sus hijos elegidos, podemos permitirnos estos excesos de la gula, de la crueldad, de la esclavitud secular para con nosotros mismos y el resto de la creación?
    Pues claro que sí, vamos...que una vez que se cae en el pozo, en el volcán, de jugar a definir lo indefinible, de imaginar lo inimaginable, de concebir lo inconcebible o sea Dios, qué coño, seamos ombliguistas, antropocéntricos... (No conozco mayor vanidad que la del creyente. Supera el tamaño cósmico, no se conforma con el Universo, le sabe a poco y coloca en la cúspide de este su propio retrato omnisciente).
    Pero a mí, que me hormiguea por la piel la sarna del pensamiento comunal disfrazado con esta y aquella careta de individualidad, me atraería más un dios sin cara ni barba. Nada de un Charlton Heston de cuidadas greñas de algodón y ojos flamígeros rodeado de vestales asexuadas cubiertas dew pies a cabeza con lienzos azules y carmesí o tiernos infantes con alitas y ojos vueltos a un cielo en el que parecen esperar sus mayores para pasarlos por la parrilla y devorarlos.
    No, ni hablar. Preferiría antes como dios a una ameba enferma que reptase en el cieno del fondo de un pantano, un pollo recién decapitado o una cabina de teléfonos averiada.

    http://www.youtube.com/watch?v=UBSN7WOPkQ0&p=D5ACDB20FDDFD275&playnext=1&index=8

    Comentado por: Belcebúfalo el 13/8/2010 a las 20:51

  • Qué otra cosa podemos hacer sino vivir bajo el volcán...Esa fuerza inexplicable e inexplicada que llamamos vida nos impele a vivir, a matar para vivir, con el fín de preservar, reproduciéndonos, nuestra particular forma de vida, nuestra especie. La lucha por la vida...Ese es el verdadero misterio. Luego nuestra conciencia nos dió la mismidad, es decir, que no nos basta con servir a la supervivencia de la especie sino que anhelamos nuestra propia supervivencia. Lo que nos diferencia de los animales es nuestra noción del tiempo, del pasado y del futuro. Construimos debajo de un volcán sabiendo que lo hacemos.
    Si Dios existe fué extremadamente cruel con el hombre, pues le dió conciencia y no le dió certezas adecuadas a esa conciencia. Le dió la razón como instrumento inútil para las últimas preguntas. Lo liberó del instinto y le dejó a merced de un universo inabarcable para él.
    El conocimiento científico va bien para nuestra supervivencia como especie, pero es a todas luces insuficiente para dar respuesta a nuestra supervivencia como individuos.

    Comentado por: Un bárbaro el 13/8/2010 a las 19:09

  • "Tener valor para extraer las lecciones de la desgracia". Esa es la tarea puesto que la desgracia es inevitable.

    Comentado por: Lu el 13/8/2010 a las 11:37

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

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