La mayor subversión en el concepto de ente
Aunque sea de manera digamos periodística, muchos son los ciudadanos informados de que algo trascendente ocurrió en un registro que toca directamente a este problema, aunque no siempre la relación sea puesta de relieve. Me estoy refiriendo a lo que casi popularmente se conoce como principio de incertidumbre, que se vincula a nombres de científicos que forman parte de los santones de nuestra cultura. En los enunciados digamos cualitativos (o sea, sin formulación matemática) se dicen dos cosas cuya conexión no es del todo evidente:
Por un lado el asunto consistiría en que no habría manera de afirmar cuales son los rasgos que pertenecen a un ente físico en si mismo, pues resulta que al observarlo es imposible no perturbarlo con los propios instrumentos, perturbación que puede consistir en una mera alteración de sus cualidades, pero que puede también ir más allá, introduciendo un rasgo que no se daba en absoluto antes.
Por otro lado se dice que el principio de incertidumbre consistiría en la imposibilidad de determinar al mismo tiempo la posición que una entidad ocupa y el momento o cantidad de movimiento. Ello en el bien entendido de que tal imposibilidad no remite a una deficiencia digamos de los aparatos, sino a que, realmente, cuando el objeto tiene cantidad de movimiento entonces decididamente carece de posición... y viceversa.
Como decía no es en absoluto transparente la conexión entre ambas maneras de presentar la cosa. De hecho, la evidencia del lazo sólo surge cuando el problema se inscribe en una teoría físico-matemática de elevado tecnicismo, conocida como formalismo matemático de la mecánica quántica. No se trata aquí de hablar del tema recurriendo a tal formalismo (aunque alguna cosa del mismo se presentará en anexo técnico), pero sí es necesario evocar cualitativamente los grandes rasgos, cosa que haré ulteriormente.
Antes conviene sintetizar lo que decía en referencia al físico Edwin Schrodinger, en un texto anterior: conocer la naturaleza y dejarla inalterada sería en realidad algo imposible. El hombre que conoce, transforma lo que se da a conocer a la vez que se transforma a si mismo. Transforma por ejemplo la entidad para que tenga cantidad de movimiento, al precio de sacrificar lo determinado de su posición, su precisa ubicación en el seno de un universo ordenado, es decir referido a un sistema de coordenadas.
Abordemos ahora el principio de incertidumbre.
El principio de incertidumbre es en realidad el corolario de un teorema llamado de incompatibilidad. Incompatibilidad, de facto entre dos elementos de un conjunto de entidades puramente matemáticas, llamadas operadores del espacio de Hilbert. Sin meterse en muchos berenjenales, acéptese que toda propiedad observable de una entidad física se halla representada en el espacio de Hilbert por uno de esos operadores y que la representación es tan acaparadora que, de hecho, sólo a ella podemos referirnos. Caricaturizando un poco digamos que los físicos cuánticos no hablan de lo que tiene la cosa física misma, sino de lo que tiene su representante matemático.
En la jerga especializada (que ahora mismo abandonaré, al menos provisionalmente) resulta que dos determinaciones físicas son compatibles si, y sólo si, los operadores que las representan en el espacio de Hilbert tienen en común un conjunto de vectores llamados propios, a los que el operador atribuye un número real llamado valor propio. Ahora bien: resulta que la entidad-operador posición no tiene los mismos vectores propios que la entidad-operador momento o cantidad de movimiento. Corolario de ello es que, si efectuamos una medida utilizando el operador posición, estamos descartando que la entidad física considerada pueda poseer cantidad de movimiento, y viceversa.
A decir verdad para que la cosa sea comprensible ha de aceptarse el postulado siguiente (que más adelante presentaré de forma ordenada):
Supongamos que un operador interviene sobre un vector del espacio de Hilbert expresivo de una propiedad del sistema, pero que no es un vector propio del operador. Entonces, como resultado de la intervención misma, el vector sufre una radical transformación que lo convierte en uno de sus vectores propios.
Este postulado es la clave de las paradojas de la Mecánica Cuántica. Y ha de notarse que se trata sólo de un postulado, es decir de algo que nada nos obliga a aceptar. Ahora bien, si se introdujo, es porque parecía la única manera de dar a los experimentos de la Mecánica Cuántica algún tipo de armazón teórico. La cosa no es tan grave si se recuerda que las leyes de Newton no son derivaciones de un armazón teórico previo, sino presupuestos sobre los que precisamente la física newtoniana reposa.
El hecho de que el operador transforme lo dado en un vector propio explica que si un segundo operador no tiene al que surge como propio sea incompatible con el primero. Y, como decía, esta es exactamente la situación de los operadores que representan esas dos determinaciones de lo que parecía ser el ente inmediato que son la posición y la cantidad de movimiento.
Si me atrevo a titular este apartado "la mayor subversión en el concepto de ente" es porque desde Aristóteles hasta Einstein, pasando por Galileo y Descartes, nadie podía poner en tela de juicio la trascendentalidad, la omniaplicabilidad si se prefiere, de las dos determinaciones que nos ocupan. Einstein se halla al respecto en la singular situación de ser a la vez el que abrió la primera puerta a una conjetura tan tremenda y sin embargo el que más ha luchado contra ella hasta el fin de sus días.
[Publicado el 24/2/2010 a las 09:00]
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Comentado por: Lu el 01/3/2010 a las 15:45
Comentado por: ALICIA PIN el 27/2/2010 a las 18:12
Comentado por: ALICIA PIN el 27/2/2010 a las 18:09
quisiera contactar con Victor Gomez Pin. Soy prima suya por parte de su bisabuelo Emilio. Se algo de él por su hermana Lupe de Bayona, pero quisiera mas noticias.
Comentado por: ALICIA PIN el 27/2/2010 a las 18:07
-Principios de incertidumbre,posición,movimiento,el conocimiento de la naturaleza y la imposibilidad de dejarla inalterada...para desembocar en lo que Vd,Victor,siempre referencia:La física cuántica,la teoria de la mecánica cuántica y la representación matemática.
Sigo apreciando sus exposiciones que derivan en explicaciones de un tema apasionante que sigo como buenamente puedo,pero creo que con provecho.Gracias.
-LU,me alegro de que sigas ahí.Te echaba de menos.También tu amabilidad y curiosidad intelectual.Saludo cariñoso.
Comentado por: ANGEL el 24/2/2010 a las 23:37
Sigo leyendo atentamente cada post, aunque no diga nada.
Reitero mi agradecimiento a Víctor Gómez Pin.
Un saludo muy cariñoso para Ángel y para todos.
Comentado por: Lu el 24/2/2010 a las 11:50
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
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