El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Un solo kósmos: creencia en el sentido de ortega

"Cuando, para recorrer las arterias de la ciudad subterránea, nos embarcamos en las olas negras de nuestra propia sangre,  como en  un río del olvido interior y de sextuplicados  repliegues, entonces tremendas imágenes solemnes se muestran a nosotros, nos interpelan y nos abandonan fundidos en  lágrimas." (A la Recherche du Temps  perdu, La Pléiade 1989, III, 157)

 Aludía en un texto anterior a la observación de Marcel Proust relativa a la ausencia de garantía de que el ser que se sumerge en ese letos interior que es el sueño se reencuentre siendo el mismo al despertar. E indicaba que esta preocupación por las condiciones de posibilidad del mantenimiento de la identidad no es exclusiva de las disciplinas literarias o de la reflexión psiquiátrico-psicoanalítica. Señalaba así que cabe reencontrarla en el seno de una ascética disciplina científica, concretamente en la teoría llamada de los múltiples mundos (Many-Worlds interpretation), con la que algunos físicos y filósofos de la física intentan ofrecer una alternativa a la versión filosófica digamos canónica de la Mecánica Cuántica.

Uno de mis antiguos alumnos, un tiempo becario en Alemania, me contaba que asistió en Berlin a un sesudo debate sobre las diferentes teorías que se disputan el espacio hermenéutico de las descripciones y previsiones (en general fuera de toda racional duda) de tan importante disciplina como es la Mecánica Cuántica, y que cuando llegó el turno de la interpretación Many-Worlds había en el ambiente como una sonrisa de cómplice  escepticismo. Lo curioso es que tal escepticismo no podría de manera alguna ser provocado por el formato de la presentación, pues este no es sino el único hoy pertinente en física, es decir,  casi exhaustivamente matematizado y concretamente vinculado a lo que se denomina formalismo matemático de la Mecánica Cuántica, formalismo al que no se hace objeción mas que en un punto, aunque ciertamente central, un postulado cuya aceptación... es quizás mucho más peliaguda para la razón filosófica clásica que la aceptación de los múltiples mundos (postulado sobre el que habrá ocasión de volver).

Estoy simplemente sugiriendo que lo que desconcierta y provoca resistencias en la teoría de los múltiples mundos no es tanto el soporte en el que se basa y la racionalidad de la propia teoría, como el carácter barroco de los corolarios que de ella se infieren. Por decirlo llanamente: la Many-Worlds Interpretation quiere salvarnos de males filosóficos que cabe considerar mayores, obligándonos a asumir consecuencias que  repugnan menos  a nuestra razón que a nuestras creencias. Por decirlo aun más llanamente: que no haya más mundo físico que el que hay es algo que no inferimos racionalmente a partir de premisas fundadas, sino que aceptamos desde el principio, algo que constituye un axioma en el sentido griego (tiene pues para nosotros la dignidad de lo incondicionado) o mejor aun, una creencia en el sentido de Ortega, es decir: no una idea contingente que nosotros poseemos, pero que podríamos no poseer, sino una idea que nosotros somos, una idea constitutiva.

 De ahí la dificultad, sino la imposibilidad, de ir más allá del respeto a la estricta formalización matemática; dificultad para abandonar la lectura o la conferencia sobre la Many-Worlds Interpretation dispuestos psicológicamente a extraer los corolarios prácticos de la teoría. De ahí que- de hecho- sigamos comulgando con las versiones Standard de una disciplina científica clave en nuestro mundo (¡no en un inexistente otro!), por mucho que estas versiones fuercen a nuestra razón a casarse con algunos de sus enemigos. Pues la razón pesa desde luego menos que la convención absoluta o incondicionada.

 Y cabe conjeturar que la convicción de que sólo se da un mundo, tiene base en  la convicción de que hay un solo principio rector absoluto (es decir fuente de leyes y por ende no sometido a las mismas). Para excluir la existencia de una pluralidad de tales principios rectores (cada uno de los cuales debería tener su propio horizonte de gobernación) Aristóteles cita los versos siguientes de Homero (Ilíada, II, V 204), ciertamente cargados de resonancias: "No es buena la dirección de muchos; ¡un solo conductor! (oùk àgathòn polukoiraníe; eîs koíranos) "

[Publicado el 13/1/2010 a las 09:00]

Compartir:

Comentarios (4)

  • Independientemente de la opinión de cada cual, no hay moneda de cambio que pague el empeño de un filósofo en sacarnos de la jaula de lo irrefutable.
    No lo puedo remediar, me encanta este blog.

    Comentado por: Lu el 14/1/2010 a las 13:29

  • Manda cojones, que decía mi pariente obispo. La saga se perpetúa con quien llamaremos Guillermo García. Le quitamos ese apellido que ni siquiera es el primer apellido del padre.
    Cuando el padre no ha hecho toda su vida más que cagarse a la violeta en las dinastías artísticas, ahora van sus hijos y le salen artistas.
    No hay peor cuña que la de la propia madera y G. es un dibujante atascado, de trazos deshilachados, que se pajillea con el rotulador. Empero, también lleva consigo el jesuitismo del padre y después de haberse pasado por la piedra a la poetisa E. M. ya dibuja para una editorial.
    Un amigo me dice por correo privado que a cambio la poetisa se ha ganado dos páginas en el libro-comida de polla que próximamente publicará la editorial judía Pre-textos, en honor del diarista que más entradas tiene en su catálogo.
    El otro muchacho, R., no sabía tocar la guitarra ni cantar, pero se decía músico, como su padre se dice poeta. Bochornoso.
    Quédense con sus nombres.
    Pronto los contrataría como monaguillos el pollicorto Eureka Espada, si como me han transmitido fuentes bien informadas su engendro no fuera a desaparecer esta primavera.
    El diarista miente hasta en la altura de sus hijos. Los míos les sacan tres palmos a los suyos, quizá gracias a mi sangre vasca. X es el hijo de un tendero y siempre se ha alimentado mal, mientras que en mi caserío se comía carne todos los días.
    Un día hablaremos de toda esa familia. Se lo prometo a ustedes. Les contaré lo que hubo entre Q. R. y la mujer de X. Ni el memo de X lo sabe.
    Antes tengo que hacerle una visita a X y decirle algunas cosas cara a cara.

    Comentado por: Pancho Ortuño el 13/1/2010 a las 22:45

  • Tampoco a mí me convence la metafísica como coartada de la física.Las aporías, en general, obligan a aceptar como axiomáticos unos postulados previos ( a no discutir lo discutible)a partir de los cuales se formalizan con apariencia técnica impecable. Las implicaciones ideológicas que señala Romeo son, por lo menos,muy interesantes.

    Comentado por: Céleste el 13/1/2010 a las 20:14

  • Buena defensa argumental, defensa porque hay en ella un ataque poco velado a quienes no crean en la posibilidad de la multiplicidad de mundos, señalándolos como creyentes en una verdad única, un dios único, un sólo origen de la realidad exento de sus leyes...¿La multiplicidad de mundos vendría a tener su equivalente en el politeísmo?....¡Pero si es un régimen igual de tiránico! Además la frase aristotélica, señalando la concordancia de esos creyentes en un sólo dios con el gusto por la dictaduras... Aunque suela ser cierto, no deja de chirriar verlo aquí, lanzado de manera escasamente científica.
    Esto mismo es un síntoma más del temor de que desgraciadamente, la ciencia pueda seguir un camino paralelo al de la religión en el que lo no demostrado sea el terreno de "su" fe... tanto dará si es ahora en los teóricos mundos múltiples, como en el dios único o la multiplicidad de estos. La mecánica/física cuántica cubre el hueco que la teoría de la relatividad parece no abarcar en los espacios mínimos...pero su desarrollo parte de un salto de fe científico más o menos "bien-o mal-intencionado": los valores de la ecuación sobre la que se sustenta no fueron dados por cálculo sino por intuición o conveniencia... y resulta que, hasta ahora, han cuadrado las cuentas. Pero, por sólido que parezca el terreno, no debería olvidarse de que se ha trazado ese camino a partir de una borradura en un examen.
    Verdadero es el que la materia/energía observada a esos niveles mínimos tiene un comportamiento inexplicable: desaparece para volver a aparecer en el campo del experimento, salta, dijéramos, por un pasillo invisible, no observable. Pero de ahí, ¿se debe extraer la conclusión de que ha migrado a otra/o realidad/mundo para volver a esta/e? ¿O, más bien, la de que no disponemos del material necesario para observar todo el trayecto realizado? Me quedo con la explicación lógica. La primera es más creativa, desde luego, pero la ciencia, para seguir siéndolo, debería permitirse ser lo menos literaria posible, agarrarse a la literalidad. Sigue resonando el hombre sumergido en la dimensión de la fe y sus explicaciones mediante fábulas atractivas -y convenientes- como la de los dioses y su interesado -para los aún vivos, los más vivos, desde luego- reparto de las almas. Un supuesto yo múltiple, con todas sus posibles vidas multiplicadas por una X que sería el valor infinito, no dejaría de ser todas las posibles vidas de todos y cada uno de los humanos nacidos o por nacer. Paradójicamente, la conclusión a nivel filosófico, es que soy todos y todos son yo; algo que hace a la pescadilla morderse la cola para que volvamos al origen/final único de todo lo que es.

    Comentado por: Romeo Romo Rema el 13/1/2010 a las 12:21

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

Obras asociadas

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres