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El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Impostura

«Tout droit dans son armure, un grand homme de pierre/Se tenait à la barre et coupait le flot noir,/ Mais le calme héros, courbé sur sa rapière,/Regardait le sillage et ne daignait rien voir. ( En su armadura rígido, un gigante de piedra/ la nave timoneaba y hendía la onda negra./ Pero el héroe, impávido, apoyado en su estoque,/ la estela contemplaba sin dignarse a ver nada.)"

                                  Charles Baudelaire, Don Juan aux enfers

 

Supongamos una persona entregada plenamente a una modalidad de vida  espiritualmente exaltante, pero que no responde a principios  convencionales. Alguien por ejemplo que apura las posibilidades de relacionarse erótica y afectivamente  y que en su comportamiento social respeta máximas que son corolario de un sistema de valores  no siempre coincidente con la ley general ( corolario, por ejemplo, de esa ley oscura que vincula a los miembros de un clan y a la cual este hombre se siente por origen adscrito). Supongamos asimismo que esta configuración de su vida supone exposición a algo tan elemental como la posibilidad de llegar en la más absoluta soledad a la hora de la muerte... y que sin embargo de manera alguna se haya dispuesto a asumir  tal radical confrontación.

Como resultado de tal contradicción cabe que el hombre intente repudiar de su sentimiento y de su mente la consecuencia, es decir: sigue comportándose en conformidad a los principios  que le han configurado (entrega a una vida de placer, o fidelidad a la norma de un clan)...negándose a toda lucidez sobre ese previsible momento en el que el precio- la soledad en la hora de la muerte- será reclamado. Pues bien:

Esta falta de adecuación, esta ausencia de entereza respecto a la necesidad de asumir las consecuencias del comportamiento efectivo, constituye en sí misma una infracción a la ética. Cabe al respecto formular una suerte de mandamiento, en el que hay como un rescoldo del kantiano imperativo categórico:

Ya que no estás dispuesto a morir sólo, ajusta tu comportamiento exclusivamente a aquello que no pueda facilitar el que te encuentres en soledad ante la muerte. Tal subordinación puede ser muy penosa para la consecución del placer, e incluso penosa para la dignidad de la propia imagen. Puede suponer, por ejemplo, que no  haya vinculación en función de la intensidad de la afección o del deseo, sino  del grado de conveniencia (tras el cristiano amor de los esposos se esconde muy a menudo esta esencial evitación del riesgo); puede suponer asimismo el repudio de lazos de clan vivido por el propio protagonista como una traición.

Sin duda tras el "amor del hombre por la naturaleza, por su familia, por su patria" que suponía para Hegel una suerte de presencia trascendente en la cotidianidad ( "inmanencia de lo infinito en lo finito" le llama), tras la lírica del "rodeado de su mujer y de sus hijos amigos y criados",  hay mucho de esa cobardía disfrazada de prudencia que constituye un engrasador del comportamiento individual y colectivo. Pero nada sin embargo tan penoso, y en algún registro nada tan abyecto como la impostura de un ser que  juega de farol ante sí mismo, que usurpa la función de liberado de la sumisión a conveniencias. ¿Cabe imaginar a Don Giovanni, huir despavorido, o aceptar  arrepentirse, cuando el Comendador le tiende su mano de piedra?

 

Don Juan aux enfers

 

Quand Don Juan descendit vers l'onde souterraine

Et lorsqu'il eut donné son obole à Charon,

Un sombre mendiant, l'oeil fier comme Antisthène,

D'un bras vengeur et fort saisit chaque aviron.

Montrant leurs seins pendants et leurs robes ouvertes,

Des femmes se tordaient sous le noir firmament,

Et, comme un grand troupeau de victimes offertes,

Derrière lui traînaient un long mugissement.

Sganarelle en riant lui réclamait ses gages,

Tandis que Don Luis avec un doigt tremblant

Montrait à tous les morts errant sur les rivages

Le fils audacieux qui railla son front blanc.

Frissonnant sous son deuil, la chaste et maigre Elvire,

Près de l'époux perfide et qui fut son amant,

Semblait lui réclamer un suprême sourire

Où brillât la douceur de son premier serment.

Tout droit dans son armure, un grand homme de pierre

Se tenait à la barre et coupait le flot noir,

Mais le calme héros, courbé sur sa rapière,

Regardait le sillage et ne daignait rien voir.

 

Don Juan en los Infiernos

 

Cuando pasó Don Juan las aguas subterráneas/ y a Caronte pagó el obligado óbolo,/ una sombra mendiga, ojos fieros de Antístenes,/ con brazos vengativos empuñó los dos remos./ Mostrándole sus senos pendientes, sus vestidos/ abiertos, mujeres agitadas en negro firmamento/ como una gran manada de ofrecidas víctimas/ con un largo mugido detrás de él arrrastrábanse./ Sganarelle riéndose le reclamaba el pago,/ en tanto que Don Luis con un trémulo dedo/ mostraba a todo muerto que erraba en la ribera/ aquel cínico hijo que burlara sus canas./ Tiritando en su luto, la casta y magra Elvira,/ tan cerca de ese pérfido que fuera esposo, amante,/ aún le reclamaba la suprema sonrisa/donde brillara, dulce, la promesa lejana./ En su armadura rígido, un gigante de piedra/ la nave timoneaba y hendía la onda negra./ Pero el héroe, impávido, apoyado en su estoque,/ la estela contemplaba sin dignarse a ver nada. (Traducción de Juan Carlos Sánchez  Sottosanto)

[Publicado el 04/11/2009 a las 09:00]

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Comentarios (2)

  • Ayer he disfrutado una vez más con su conferencia en Coruña. Hace muchos años que le sigo con mucho placer. La lectura de sus textos me resulta imprescindible para mi "exigencia de inteligibilidad". Muchas gracias.

    Comentado por: Concepción Rodríguez el 06/11/2009 a las 12:39

  • ¿No estamos dispuestos a morir solos? o ¿no estamos dispuestos a vivir solos? No entiendo bien qué entiende por morir en soledad. No creo que convencional o no, se tengan más o menos probabilidades de ser verdaderamente aceptado tal cual eres, no hablo de una aceptación social, superficial, de calle o de vecinos sino de la íntima y profunda; porque si la aceptación también es fingida ¿dónde la no-soledad?
    Hola Lu, estoy convencida también de esa necesidad, o lo que sea, de "mal" o de rechazo que se vuelca sobre los que percibimos como más desprotegidos en una sociedad o colectivo cualquiera. Aquellos a quienes se cuestiona, o se invalida de principio. Me parece que es definitivamente de ese modo, supongo que responde a una canalización de nuestras frustraciones o de la agresividad hacia lo que percibimos que no nos supondrá un retorno de ella. Bien apuntada su "mujeres tradicionales" entre su lista, cierto que es un colectivo de éstos a los que uno casi no se atreve a pertenecer en alta voz. Hay tantos, qué empeño el de la disgregación. ¿Será por qué en realidad no nos percibimos tanto como individuo, por más que digan, que como parte de un grupo que suponemos debe ser también uno en sus ideas? ¿Recuerda usted su infancia y su unión a su familia y en qué momento tuvo conciencia de "ser", aparte de ellos? ¿Le pasará lo mismo a la sociedad?
    He buscado en google sobre qué es literatura y he encontrado un montón de respuestas, entre ellas la suya y la mía. Le dejo algunos enlaces, si le interesa, están bien. Y una frase que he encontrado curiosa, no lo sabía:
    "Todavía en el siglo XVIII se llamaba literatos a poetas como Garcilaso y a científicos como Newton"

    http://lenguayliteratura.org/mb/index.php?option=com_content&task=view&id=408&Itemid=161 (ésta sería más bien la mía)

    Aquí he encontrado una frase que es casi idéntica a como usted la entiende:
    "El lenguaje literario, por lo tanto, es un lenguaje estilizado y trascendente que busca la perduración. La lengua de uso normal, en cambio, se limita a ser útil para su consumo inmediato."
    http://www.poemas-del-alma.com/blog/especiales/que-es-literatura

    http://www.misrespuestas.com/que-es-la-literatura.html

    http://www.educ.ar/educar/El%20concepto%20de%20literatura.html?uri=urn:kbee:e8d93ea0-4766-11dc-94e6-00163e000024&page-uri=urn:kbee:ff9221c0-13a9-11dc-b8c4-0013d43e5fae

    Y sí, también de acuerdo en que cada uno defiende su postura para hacerse comprender.

    Comentado por: Bisiesta el 04/11/2009 a las 20:17

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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