¿Qué cabe hacer?

No parece discutible que fuera de la sociedad no hay cobijo para el hombre; fuera de la sociedad, sí que realmente non est salus. Mas ¿cómo sentirse en sociedad humana cuando se considera inevitable que la inmensa mayoría de los hombres o bien vivan entre residuos de basura, o bien escapen a ello quemando su alma y cuerpo en un trabajo estúpido, adobado con horas de ocio embrutecedor? ¿Cómo sentirse en sociedad humana cuando la exigencia de dignificación de las condiciones sociales es saboteada, ya sea con desmoralizadoras llamadas al realismo, que exigiría un eterno diferir de la realización de objetivos mínimos, ya sea presentando como solución a los aspectos más directamente brutales del sistema parches caritativos que ofenden mucho más que suturan?
Ninguna acción meramente compasiva exige formalmente la dignidad del que recibe la ayuda. La humanidad que se le reconoce al asistido es meramente abstracta, de ahí que la compasión pueda fácilmente cambiar de destinatario y volcarse, por ejemplo, en un animal cuya mirada enternece. ¿Cómo, en suma, no desmoronarse espiritualmente y tirar la toalla ante el aparente desprestigio de la tesis kantiana del "imperativo categórico", según la cual co-substancial a todo ser humano sería el ver en la realización de la humanidad, concretizada en cada uno de sus representantes, un objetivo irrenunciable? Se diría, en efecto, que una parte de los humanos que nos rodean ha dejado de estar determinada por el axioma de que el ser humano constituye lo nuclear, la causa formal y final, lo que a todo precio se trata de preservar.
Como la realización de la condición humana es imposible si su vida se reduce al binomio "trabajo esclavo-ocio embrutecedor", renunciar a la humanización del trabajo (proyectar por ejemplo esa inmundicia de las 65 horas que sin el actual contexto de crisis y el hecho de que se empiecen a ver los dientes, se hubiera impuesto) tendrá como consecuencia el desplazamiento del hombre como centro de referencia, y la aparición de ideologías legitimadoras de tal renuncia.
Un ejemplo es la auténtica deformación en los últimos años del ideario ecologista, el cual constituía un corolario de la lucha efectiva del ser humano por su emancipación. Pues a menos de considerar que nuestra condición es angélica, no cabe imaginar la cabal realización de las potencialidades humanas más que en un contexto natural beneficioso, lo cual no es posible mas que si la intervención del hombre en la naturaleza respeta las condiciones de su equilibrio.
Si la dignidad material y la fertilidad espiritual del conjunto de los seres humanos fuera la máxima de acción, entonces la exigencia de proteger y conservar la naturaleza surgiría como evidencia. Así entendida, la militancia ecológica (incluida la conservación de las demás especies vivas) será pura consecuencia de la militancia propiamente dicha, es decir, consecuencia de la defensa de la causa del hombre, causa que pasa de inmediato por la exigencia de instaurar las condiciones materiales de su realización espiritual, lo que en otros momentos se llamaba des-alienación del trabajo.
En suma, situar al hombre en el centro de interés, restaurar el ideario humanista, es la premisa de todo proyecto racional de conservación y protección de la naturaleza. Y como tal ideario humanista es el contenido real de cualquier proyecto político por el que valga la pena luchar, la existencia de organizaciones cuya finalidad fuera la emancipación del hombre, haría superflua la existencia de un partido ecologista, al igual que la de un partido feminista o antirracista. Que así no ocurra es ante todo un síntoma de fracaso de los proyectos liberadores de toda la gran tradición política y espiritual de nuestra historia. Síntoma, en última instancia, de una suerte de desarraigo, de falta de confianza en nuestra entereza ante los problemas derivados de nuestra condición, los cuales son entonces sustituidos por falsas causas que juegan el papel de auténticos opiáceos.
Así esas modalidades deformadas del pensamiento ecológico, que se presentan como auténtico sustitutivo del humanismo pues la causa del hombre es desplazada, en beneficio primero de la animalidad, después de la vida y en última instancia, como decía de la naturaleza en general, una naturaleza erigida en deidad y fin último de nuestra acción previsora. A esta ideología se adhieren hoy con idéntica convicción desde patrones de multinacionales hasta políticos reconvertidos (que sólo ocupan la posición que ocupan en razón de representar intereses consolidadísimos); amalgama ya ciertamente sospechosa respecto a la legitimidad de la causa. Pues toda esta agitación no supone en realidad freno alguno para un sistema en el cual la explotación de los recursos naturales es mero corolario de la explotación del hombre. Explotación que se perpetúa en toda impunidad, mientras en las plazas públicas de las ciudades "desarrolladas", la casi equiparación en trato de niños que juegan a canes (desairragados y arrancados a toda función) que defecan es contemplada como expresión de cultura avanzada y empatía con la condición animal (¡oh locura¡ a los ojos de cualquier campesino que, por vivir realmente entre animales, nunca confunde el cariño a un animal con el amor-siempre teñido de respeto- a un niño).
Los valores de la especie los marcan hoy sofisticadísimas personas susceptibles de proponerse fabricar de artefactos que serían interpares a ellos mismos en inteligencia; personas susceptibles de resolver ecuaciones diferenciales y de descubrir mediante éstas las leyes del cosmos... pero incapaces de asumir que el lenguaje les hace irreductibles a todo lo que, mediante el lenguaje mismo, describen, forjan e interpretan. ¿Qué hay en el lenguaje que da pavor hasta el extremo de negar su esencia, de negar que constituye un momento singularísimo de la historia de la evolución, una suerte de negación dialéctica, no sólo de la naturaleza inmediata - la aparición de la vida supuso ya tal cosa- sino de la vida misma? Consecuencia obvia de tal negación es repudiar la idea de que el lenguaje es aquello que, en última instancia, ha de ser preservado y fortalecido, lo cual lo cual no es posible sin una liberación y dignificación de los seres en los que el lenguaje tiene vida. La tesis es muy simple:
Dejar de amar al lenguaje es dejar de amar a los seres que tienen en él su esencia y, en consecuencia, encontrar tolerable que seres humanos sean reducidos a instrumentos.
Mas en tales condiciones, ¿qué hacer? Como mínimo establecer las bases de una resistencia. Discernir en el entorno a los humanos que no quieren dejar de serlo, fraternizar, unificar las fuerzas, y proceder a socavar los cimientos del edificio erigido por el enemigo. Palabra ésta que conviene efectivamente enfatizar, pues no se trata de un mero adversario: es alguien que no da tregua; no da tregua al ser humano, en razón de que un día experimento pavor ante lo que la humanidad en él estaba solicitando. No soporta la posibilidad de que, en su entorno, seres que en un tiempo fueron sus interpares, den muestras de entereza, es decir, se amen a sí mismos y, en consecuencia, amén de verdad a sus semejantes, compartan sus afecciones y extiendan su empatía a la naturaleza, es decir, la arranquen a la in-significancia, filtrando su presencia a través de palabras que, eventualmente, descubren sus secretos.
Los que proclaman que los idearios de emancipación son meras utopías eventualmente defienden lo que creen ser sus intereses, pero además han perdido ciertamente su confianza en el hombre. No es que hayan conseguido extirpar de su espíritu los imperativos de acción que tienen a la especie humana como fin absoluto, pues estos son corolario del propio instinto de conservación de la especie (de la especie lingüística, conviene precisar). Se trata simplemente de que han desoído tal instinto y tales imperativos. En algún registro estos anti-humanistas no pueden dejar de experimentar que están traicionando lo sagrado y que ello les conduce a la esterilidad. Sentimiento que los que se estiman poderosos recubren con una suerte de cinismo, mientras que los sumisos se consuelan enarbolando una farisaica distancia moral frente a los malos, los carentes de compasión ante la humanidad en despojos, humanidad que contemplan como mera expresión de la vida animal (y hasta vegetal) sufriente. Pues bien, unos y otros de alguna manera están perdiendo:
Pues la naturaleza humana no puede dejar de pedir que se levanten los velos que impiden su realización plena. Cada uno de nosotros es potencialmente un ser entero y tiende a que esta potencialidad se actualice. El grado de realización depende de las circunstancias y de la suerte, pero en cualquier caso no hay situación alguna que excluya totalmente la exteriorización de la virtud propia del hombre. Ello se traduce para cada individuo en una exigencia muy concreta de comportamiento social, en una máxima que es reflejo directo del evocado imperativo categórico kantiano (es decir, de lo único auténticamente determinante en materia de moral), a saber: hacer todo lo que esté a su alcance para lograr una sociedad en la que cada ser humano esté en condiciones de confrontarse a sí mismo; hacer todo lo posible para que cada ser humano se sienta socialmente arropado para eventualmente sobreponerse a la pereza, la abulia, el miedo que frenan su capacidad de realizarse. Tal es la única máxima que otorga legitimidad a una práctica política, tal es la única militancia digna, militancia a la que, por desgracia, en los últimos años, nada en el horizonte parecía alentar.
[Publicado el 14/1/2009 a las 11:30]
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Comentado por: Laura Quezada el 12/5/2010 a las 19:46
Felicitaciones por un escrito como este, señor Pin: rico, complejo, lleno de matices que pensar y degustar. Me es difícil entresacar, ir al detalle, pero me quedo con el mensaje claro y conciso "confrontarse a sí mismo". Una lección de vida.
Comentado por: propósito el 15/1/2009 a las 19:31
Muy interesante, tengo que leerlo más detenidamente. Me llama la atención el final... "Tal es la única máxima que otorga legitimidad a una práctica política, tal es la única militancia digna, militancia a la que, por desgracia, en los últimos años, nada en el horizonte parecía alentar."
Ese "parecía" parece indicar que algo ha cambiado o va a cambiar, es alentador.
Comentado por: propósito el 15/1/2009 a las 10:26
Por ejemplo si se trata de describirle a un invidente lo que es el rojo por parte de un vidente, nunca podría hacerlo aunque ambos conocieran el lenguaje de la física ( se trata de una onda electromagnética que se asocia con x longitud de onda y los órganos visuales están constituídos de tal forma que lo reconocen y diferencían de otras longitudes de onda etc, etc,) lo rojo en sí quedaría sin ser tocado. Grinberg (1981), dice que " ...el término experiencia es un todo inclusor, aún de la conciencia . Todo lo que sentímos, vemos , oímos; todas nuestras emociones, sensaciones corporales, pensamientos, imágenes, etc, son experiencias. Y no se refiere a técnica, ni memoria o aprendizaje, ni a una maduración psicológica o veteranía. Conciencia es la experiencia del darse cuenta. El neologismo que aparece en esta teoría es el de sintérgia y surge de las palabras síntesis y energía ( Grinberg , 1979 ) . Con los datos anteriores podemos ver que propone en este momento,1988, para explicar la experiencia. Esta propone que la experiencia surge de la interacción entre el campo neuronal y la lattice del espacio-tiempo.
Comentado por: trybal el 15/1/2009 a las 06:07
"El concepto de campo neuronal,dadas sus características de campo; que va más allá de los elementos que lo componen para abandonar el cerebro e interactuar con el espacio,es un concepto que desde el punto de vista Kantiano se podría llamar trascendental ya que el conocimiento que parte de lo empírico, es decir de los objetos,así como en Kant , no es del interés de esta teoría, ya que se sabe por la evidencia experimental del siglo pasado,que finalmente lo que hay al ser estimulados los sentidos es actividad electroquímica en el sujeto . El proceso que condiciona en general la presencia de unos objetos en nuestro conocimiento, es el de interacción. Y a él el de lattice espacio-tiempo. Así que estos dos elementos son trascendentales por que posibilitan el conocimiento apriori.
Aquí, como en Kant, no se interesa por explicar lo empírico inmanente a la experiencia por medio de otras cosas empíricas inmanentes a sí mismo a la experiencia. El interés se centra en las condiciones que lo posibilitan y el que posibilita es el sujeto cognoscente cuando voluntariamente él lo decide. Este no procede de la experiencia,sino que la posibilita. Es una condición de la misma. Esto pone de manifiesto a tres elementos : al yo (sensible), al sujeto (el que percibe) y al pensamiento . Así en la filosofía Kantiana se supone un objeto trascendental y a un yo empírico y racional. . Y con esto se indica,como el sujeto , es una condición no empírica de lo empírico. ¿Qué es pués la verdad empírica y qué es la trascendentalidad ? . La trascendentalidad (la independencia del objeto respecto al sujeto y viceversa ) no se puede dar dentro de lo empírico. No basta con ver las cosas para conocerlas . Por eso requiere de un lenguaje diferente.
La trascendentalidad escapa a lo empírico. La experiencia como emergente escapa a sus elementos de interacción . Pero sigue suponiendo un no-yo como su condición . De ahí que , este no-yo existe sin las formas apriorísticas de nuestro conocimiento . Es algo en si, ciertamente no es el objeto de nuestra visión sensible y este mismo es frontera de nuestra experiencia. Kant , de esta manera introdujo el concepto límite. Sin embargo , en esta teoría , el concepto de campo neuronal implica la posibilidad de no tener límites ya que este interactúa con el espacio y en él ,según ciertas tradiciones espirituales se encuentra un registro total de pensamientos,acciones y vivencias . Este registro llamado akhashico puede ser decodificado y así recuperada toda la información de la historia del pensamiento humano y del universo (Gringberg, 1980) Una de las escuelas occidentales que considera esta idea, supone que la información esta grabada en la organización química y molecular de los compuestos orgánicos que forman nuestro cuerpo.
Una célula contiene, en su composición química , información detallada acerca de todo lo que ha ocurrido desde la aparición de la materia . El cerebro es capaz de decodificar esa información, transformándola en algo más familiar para el manejo consciente. Imágenes visuales, códigos sonoros etc . Regresando a la posición dualista de esta teoría en ese momento, se puede agregar que no se salvó de la influencia de la piedra angular de la filosofía , la teología y ciencia de occidente, que en términos generales es la filosofía griega y esta es la filosofía de los dualísmos . Sin embargo , gracias a la metodología científica(que potencialmente es capaz de destruir los dualísmos). Se inició un proceso de autoaniquilamiento del dualísmo cartesiano (sujeto frente al objeto). Este punto es interesante , ya que los conceptos que fundamentaron esta teoría parten de lo que "cimbró" a la física clásica en su estructura básica dual : la mecánica cuántica . Los físicos se dieron cuenta que "... medición y verificación objetiva ya no podían ser el sello de la realidad absoluta, porque el objeto medido no podía ser completamente separado del sujeto que lo medía " -(Wilber, 1990 ) . Las preguntas consecuentes serían ¿Cómo se verifica al verificador , puesto que este es indudablemente parte del todo ?.
Se sabe que ningún sistema de observación puede observarse observando. El ojo tiene siempre un punto ciego y es por esto, que en la base de los intentos dualistas encontramos incertidumbre y la incompletitud ( que dicho sea de paso, en los sistemas formales de las matemáticas , Kurt Gödel , creó el "teorema de la incompletitud"que es una demostración rigurosa matemática de que todo sistema de lógica debe tener una premisa que no pueda ser demostrada o verificada sin contradecirse ). Así como en la física, esta teoria renunció al dualismo, a esa división ilusoria entre sujeto y objeto, mente y cuerpo, energía y materia. Para postular su nueva hipótesis acerca del origen de la experiencia y esta dice: que la experiencia surge de una hipercompleja distorsión de la lattice espacio-tiempo. La lattice o campo cuántico es, como ya se ha dicho, la matríz del espacio. El espacio posee diferentes niveles de organización (Wallace, 1986), de las cuales la Lattice es la más fundamental...
La Teoría Sintérgica de la experiencia ha sido creada por un psicofisiólogo mexicano llamado Jacobo Grinberg-Zylberbaum (1976). El devenir de esta teoría ha tenido varias etapas en las cuales ha postulado diferentes procesos de interacción para explicar el origen de la experiencia; esta palabra,LA EXPERIENCIA tiene un significado especial : es la cualidad que no se puede compartir, ni describir de esa interacción entre nosotros y el mundo. No hay forma lingüística capaz de comunicar la experiencia de luz, color, sonido, etc..."
http://www.redcientifica.com/doc/doc200401210108.html
http://www.neuralterapeuticum.org/microtubulos/info01.htm
Comentado por: no soy Kant el 15/1/2009 a las 05:56
¡EXTRA, EXTRA.......!
¡Noticia Bomba!. En el blog de El Clavadista Solitario se ofrece hoy mismo un poema inédito de Jorge Luis Borges.
http://www.lacoctelera.com/el_clavadista_solitario/post/2009/01/14/el-poema-secreto-j-l-borges#comentarios
Comentado por: julian bluff el 14/1/2009 a las 19:31
Y porque más aún que al pájaro amo la libertad, tan torpe, tan incompleta tan inexistente, incluso así la amo.
Me gusto el escrito, ya lo leí. Ahora lo pensaré.
Comentado por: dignidad el 14/1/2009 a las 12:42
"Ninguna acción meramente compasiva exige formalmente la dignidad del que recibe la ayuda"
No voy a pedir disculpas por parar aquí y, sin seguir leyendo, comentar.
Para mi no es así, no puede darse la compasión sin entender la dignidad del otro, sin verla ¿Como va uno a padecer con alguien a quién no se le supone dignidad? ¿A quién no se le supone dignidad al torturado o al torturador?
No me compadezco de una piedra, pero compadezco a un pájaro enjaulado porque lo que es indigno es enjaularlo y no el estar enjaulado, y su canto es dignidad, e indigno el que lo acapara o lo enmudece porque actúa en contra de lo que quiere para si mismo
Comentado por: dignidad el 14/1/2009 a las 12:17
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
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