El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

…más la genuflexión del publicano

El publicano

Que suerte  la de estas personas a las que ayer me refería por encontrarse casi espontáneamente a la diestra del padre, sensibles como son al dolor de los seres vivos (homologados en la capacidad de sufrir animales y humanos)! ¡Cómo despiertan en nosotros el sentimiento culpable de nuestra insensibilidad, de nuestra dificultad para la compasión! Con ayuda de la fortuna, de Dios o simplemente DEL MIEDO, también nosotros - hablo al menos por mí- conseguiremos quizás estar pronto en el bando de los justos, y proclamar ante la imagen del publicano "gracias te doy Señor por no ser como ese".

Lo curioso de esta apuesta evangélica es la sutilísima dialéctica que encierra. Pues resulta que para estar realmente del buen lado, es útil parecer que uno se siente del bando contrario. El fariseo de hecho sólo gana si tiene la astucia del publicano:

"En cambio el publicano, manteniéndose a distancia no se atrevía a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: ¡Oh Dios! Ten compasión de mi que soy pecador! Os digo que éste volvió a su casa justificado y aquel no. Porque todo el que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado". (Lucas 9-14)

La objetiva  bondad del fariseo más la genuflexión del publicano...¡Así se gana!

[Publicado el 12/1/2009 a las 07:00]

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Comentarios (13)

  • La infalibilidad es una de las cualidades de dios, se supone, pero no de los humanos. Somos imperfectos, tenemos fallos, también somos capaces de reconocerlo, cambiar, etc. La parábola del fariseo y el publicano contrapone dos posturas para ejemplificar, es lo que hace la biblia. Pero en el ser humano se dan muchas cualidades, virtudes o defectos, y pulsiones, también ejemplificantes en un sentido más amplio de "la paradoja humana".

    Comentado por: prueba el 13/1/2009 a las 10:47

  • Tal y como están las cosas desde la puerta de un recinto privado hacia dentro todo es privado y debería contarse con permiso para poder ser grabado y por suspuesto publicado

    Está claro que solo el Sr.Pin sabe a que se refería, pero las cualidades evolucionan, la ausencia de humildad en un momento no debe hacernos suponer que nunca exisitió o ¿quizás la humildad no permite fallos?

    Comentado por: través el 13/1/2009 a las 00:44

  • La astucia del publicano es la humildad. La cuestión que plantea Pin creo es que duda también de su sinceridad o que como decía, través, la simple corrección no es bondad.

    Comentado por: prueba el 12/1/2009 a las 21:24

  • Releo los comentarios y veo que he sido poco clara con el comentario que hacía, discusión, le comento: usted hablaba del "el filtro gordo de la compasión y no hacer ninguna otra lectura de las pasiones, las emociones, la sensibilidad y las paradojas humanas".

    Cuando me refería a futuras entregas es que supongo que Pin hablará en otras entradas de ellas. Digamos que pasado el estadio religioso, llegaremos al laico, estético, científico, etc. Es un suponer.

    Comentado por: prueba el 12/1/2009 a las 21:18

  • Curiosa pregunta, través, ¿límites a lo desconocido? En principio supongo que si es desconocido no se puede delimitar, en el sentido de cómo es posible poner límites a lo que desconocemos (sería más bien indeterminado). Si se refiere a los límites de la privacidad, en cuanto desconocido para los demás, entiendo que si, que cada uno pone los límites adecuados a sus necesidades.

    Ese párrafo de Pin es difícil de entender también para mi, supongo que el fariseo quiere demostrar que es un ferviente cumplidor del deber moral e imita la genuflexión del publicano para disimular su soberbia.

    Comentado por: prueba el 12/1/2009 a las 20:51

  • Bien

    Comentado por: frente el 12/1/2009 a las 20:12

  • Para mi el "simple" cumplimiento de las normas no implica bondad sino corrección

    Comentado por: través el 12/1/2009 a las 16:29

  • ¿Se puede poner límite a lo que se desconoce?

    Comentado por: través el 12/1/2009 a las 16:25

  • Discusión, ha tocado usted un tema muy importante desde mi punto de vista, el de el derecho a la intimidad y a decidir sobre ella y sobre si misma de cualquier persona de razón, utilizando un término usa el Profesor Pin con frecuencia.
    Para mi es un derecho tan incuestionable que incluye a los habitantes habituales de las revistas del corazón

    Sin embargo no entiendo bien esto que dice el Sr. Pin:

    "Lo curioso de esta apuesta evangélica es la sutilísima dialéctica que encierra. Pues resulta que para estar realmente del buen lado, es útil parecer que uno se siente del bando contrario. El fariseo de hecho sólo gana si tiene la astucia del publicano"

    Yo diría que para estar realmente en el lado bueno, y me cuesta trabajo incluso entender esto con suficiente seguridad, es necesario sopesar e incluir la bondad existente en el lado malo. A lo mejor me estoy liando, pero en principio es lo que pienso porque, aún pensando que lo absoluto existe, no termino de creer en él.

    ¿Cual será la astucia del publicano?

    Es de agradecer muchísimo la claridad de las posiciones y el empujón que estas suponen para seres de razón y de corazón (como si alguna vez estuvieran separados).

    Comentado por: través el 12/1/2009 a las 16:21

  • Si no hay mejor prueba (valga la redundancia), que ¡ser hija de las canteras!, laicas por supuesto, que para llegar a las sutiles fronteras ¡hay que atravesar por todas las pedreras!
    No hay más entregas en capítulos, eso ya está decidido.

    Comentado por: discusión el 12/1/2009 a las 15:49

  • Es que según creo Pin se está centrando en hablar de lo piadoso que hay en la bondad o la bondad que hay en ambas posturas piadosas (de ahí la compasión) supongo que con la intención de desenmascarar ambas posturas o desvincular la bondad de la fe.

    ¿"Filtro gordo"? Me ha gustado la imagen, me ha recordado a un colador. Por eso supongo que no habla de otras pulsiones más "laicas", por decirlo de algún modo. Tal vez en futuras entregas.

    Comentado por: prueba el 12/1/2009 a las 15:37

  • Personalmente pensaba más en la disposición por cada uno de las herramientas que permiten el ejercicio de las libertades civiles y de los derechos humanos (experiencia a posteriori que hoy podemos validar a priori). Lo miraba del otro lado desde la posibilidad de que todas las personas tienen el derecho de decidir y proteger su vida privada sin dar explicaciones a nadie, mientras no vulneren los derechos fundamentales de otro, no solo pueden sino que deben poner el límite que consideren adecuado, porque es la vida lo que nos pertenece a cada uno.
    Con una película de hace unos años: “Territorio de pasiones”, se veía muy bien un aspecto que cuesta trasmitir de otra manera. Un hombre se enamora de una mujer y piensa por ella, por eso no le entrega una carta de su amante, por el bien de ella, que no se entera de lo que está dirigido a ella, información crucial que le pertenece y le es negada por quién se atribuye el derecho de obrar bien porque la ama. Para la mujer ese hecho de no enterarse lo que afecta a su vida, cambia de tal manera su destino que la mata.
    La historia está ambientada en el S XVIII en Canadá y esas sutilezas que deciden la vida de los otro(a)s cuestan (y es sólo un ejemplo). Podemos seguir mirando todo desde el filtro gordo de la compasión y no hacer ninguna otra lectura de las pasiones, las emociones, la sensibilidad y las paradojas humanas. como si la poesía, la filosofía, las artes, las ciencias, el derecho no hubieran puesto ningún esfuerzo en ello.

    Comentado por: discusión el 12/1/2009 a las 13:00

  • ¡ Ah, ante la ficción del alma
    Y el mentir de la emoción,
    Con qué placer me da calma
    Ver una flor sin razón
    Florecer sin corazón!

    Pero, en fin, no hay diferencia.
    La flor da flor sin querer
    Y sin querer uno piensa.
    Lo que en ella es florecer
    Es en nosotros conciencia.

    Después, a nosotros y ella,
    Si el Hado la hace pasar,
    Mueven las patas los dioses
    Y nos vienen a pisar.

    Está bien: mientras no vienen
    Hay que dar flor o pensar.

    Fernando Pessoa

    Comentado por: a través de los poetas el 12/1/2009 a las 12:04

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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