El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Las grandes obras... y las grandes bancas

En estas reflexiones he enfatizado en muchas ocasiones la tesis de que la riqueza del lenguaje exige la subordinación a sus fines propios de la subjetividad de los seres lingüísticos. O mandas tú, es decir utilizas el lenguaje, o manda el lenguaje, es decir te sumerges en su seno y te dejas llevar por sus leyes internas. Todos tenemos el sentimiento de que, por triviales, vanidosos, ridículos, y hasta canallescos que puedan mostrarse en la cotidianeidad de sus vidas, característico de los grandes de la literatura es que estos rasgos de su subjetividad fueron barridos en el momento de la creación. A través de ellos hablaba entonces la humanidad, esa humanidad perdida que -en momentos privilegiados y gracias a su esfuerzo- también nosotros recuperamos.
 
He evocado respecto a esta exigencia de subordinación los versos de Víctor Hugo, según los cuales "ha de crecer la hierba y han de morir los niños". Versos citados por Marcel Proust en relación a las condiciones de posibilidad de las "grandes obras", sustentadas en ese pequeño milagro consistente en que alguien trabe una frase jamás antes pronunciada, una frase que enriquece el acerbo del lenguaje: habría en ello la prueba de una disposición casi heroica en los seres humanos.
 
Y sin embargo no puedo dejar de vincular lo que precede a ese sacrificio de la subjetividad que se da en un registro en principio totalmente diferente. Pues hay seres humanos en quienes rige la máxima de que los afectos y deseos, las ansias de posesión o reconocimiento, y hasta la salud física, han de ser subordinados cada vez que entren en colisión con la norma severa que rige el movimiento de esa extraordinaria abstracción que designamos con el término dinero. El dinero es tan eidético o inmaterial como el significante lingüístico y comparte también con este último la propiedad de impregnar las cosas materiales, incrementando por su misma acción la superficie de porosidad a fin de que la impregnación sea exhaustiva. También el dinero fecunda como lo hace el lenguaje, y el precio de tal fecundar, la hierba robusta que constituyen sus grandes templos, exige asimismo "que los niños mueran". Sacrificio del que, para mostrarse auténticos siervos, los hombres dan muestra disponiendo sobre la pila a sus propios hijos.

[Publicado el 21/10/2008 a las 11:24]

Compartir:

Comentarios (4)

  • Muy bien vista la similitud de planos de lenguaje y dinero, su común esencialismo: y mucho más ahora, cuando el dinero ya no es un objeto natural (¡la bolsa reluciente de oro!) sino un apunte contable, una entelequia. Y me atrevo a añadir otra abstracción que durante mucho tiempo ha compartido con el dinero su condición de principio eidético en la vida de las gentes: el honor, que siempre ha funcionado como promotor de bellas acciones, pero que también ha exigido grandes sacrificios; que todavía los exige en buena parte del mundo, donde el honor familiar se cobra su tributo de sangre día tras día. No son aquí los niños los que mueren, sino, normalmente, las mujeres.

    Comentado por: Garrick el 21/10/2008 a las 17:27

  • sí, como El Conde de Montecristo, íntentar hacer de un hombre un filósofo de la verdad, bondad, m? Dumas? no sé.
    muy bueno

    La verdad, el Conde de Montecristo, las leyes de la sociedad ... el amor en pareja o no soy Conde de MOntecristo, .. eso es lo que dijo... no tanto qué horror de sociedad.

    Comentado por: Enea el 21/10/2008 a las 14:30

  • Víctor Hugo, según los cuales "ha de crecer la hierba y han de morir los niños".
    .....
    totalmente de acuerdo.
    ........

    lo más válido en el caso de Victor Hugo es la poesía, recordar a los Miserables , es lógico, pero desde este siglo es ver como un hombre, Victor Hugo, llamaba Miserable a Cristo, o sea, intentaba entender qué narices sucedía, con un hombre que venía a salvar la tierra y llevaba una cruz para ser crucificado.
    fantástico!

    Comentado por: Enea el 21/10/2008 a las 14:27

  • Sí señor. De pe a pa, cuando se supone que el dinero saciará todas las demàs necesidades y si no es así es porque es poco dinero, poco poder

    Comentado por: mitin el 21/10/2008 a las 12:13

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

Obras asociadas

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres