El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

La única labor del tiempo

Reloj de sol, de bolsillo

He tenido ya ocasión de enfatizar aquí el hecho de que para Aristóteles la palabra krónos, que traducimos por tiempo, designa la cifra o medida de una modalidad muy precisa de procesos, a saber, los que suponen un incremento de corrupción (lo que hace de Aristóteles una suerte de precursor del segundo principio de la termodinámica). El filósofo llega a precisar que el generarse la planta a partir de la simiente no es asunto de tiempo, sino precisamente de génesis, es decir, de afortunada confluencia de causas propicias, compatibles entre sí y exteriores a la simiente misma, confluencia de la que resulta un estado de cosas más ordenado que el precedente. Puro asunto de tiempo es, por el contrario, la celeridad relativa en la corrupción que se da, cuando cesa esa confluencia de causas externas (sea cual sea el grado de actualización que la planta ha alcanzado, ya se halle aun en el estado de simiente).
 
Tiempo es, en suma, lo que ocurre cuando sólo la propia naturaleza opera, y lo poderoso del tiempo reside en que a veces ya sólo la propia naturaleza opera, ya intervención alguna puede neutralizar el proceso. Por eso, nos dice el filósofo de Estagira, que un hablante de su lengua griega no diría espontáneamente que el tiempo ha hecho al niño convertirse en un hermoso adolescente interlocutor de Sócrates, pero sí diría que, aun manteniendo alerta su espíritu, el tiempo doblegará el otrora erguido cuerpo de Alcibíades. Pues Alcibíades es fruto de esa milagrosa confluencia de circunstancias que cristaliza en una sociedad humana, más milagrosa y más frágil tratándose de la ciudad griega, pero la physis, la naturaleza, acabará por neutralizar todo efecto exterior, y la sustancia física Alcibíades ha de obedecer a esta condición... desintegrándose.
 
El vocablo tiempo designa, en suma, lo que acontece cuando una entidad es abandonada a sí misma o cuando el vínculo con otras entidades no consigue paliar lo que acontecería de ser abandonada. Tiempo no es en definitiva otra cosa que el término designativo del destino propio.

[Publicado el 10/10/2008 a las 12:30]

Compartir:

Comentarios (4)

  • Si el tiempo es una forma humana de medir y está contenida en el relato, a través de la memoria del gran relato que es la historia, para el que las fechas es fundamental, es discutible, que hoy 12 de octubre se siga celebrando el comienzo de una era trágica. El desangrado de recursos humanos y materiales de América, la esclavitud que generó el saqueo de mano de obra esclava de África y que toda la fortuna sirviera para pagar las guerras de conquista y de poder Europeo con las epidemias, la sangre, el hambre (el gran imperio dio bancarrota financiera dos veces, ¿les suena a algo conocido? Y casi, casi por las mismas razones que el actual, el coste de la guerra para sostenerse´con los recursos ajenos). Las tierras cosechables fueron invadidas por las ovejas que deshacían los cultivos a su paso, pero eran más rentables por el comercio de la lana. Las poblaciones padecieron hambre y hubo que importar cereal a casi el mismo precio del oro que saqueaban (Perry Anderson, El estado absolutista) ¿les suena parecido a lo que hoy sospechamos supondrá la producción a gran escala de combustible con los recursos alimenticios? No son problemas nuevos, la humanidad ya soportó esas experiencias nefastas, y ¡sin aprender todavía!
    No podemos seguir hablando de descubrimiento cuando solo lo fue para un conjunto de la humanidad, por lo tanto no es un descubrimiento porque no es universal, el único descubrimiento universal (porque era “universable”) fue la posibilidad, más técnica y de fortuna que otra cosa, de la circunvalación de la tierra, (que fue en otra fecha que no tiene significación celebrada), de mejorar la técnica de acortar las distancias que es navegar.
    El 12 de octubre, tiempo detenido en la memoria colectiva, ¿como si los historiadores no nos hubieran dicho nada?

    Comentado por: el tiempo forma parte del relato el 12/10/2008 a las 13:22

  • A veces, sí, es el lugar al que caemos... pero otras veces es algo que nos cae encima, como un piano.
    Es muy curioso ese modo aristotélico de separar la generación de la corrupción y hacer estallar eso que consideramos un ciclo

    Comentado por: mªjosé el 12/10/2008 a las 11:17

  • Pues por casa anda un can
    que en su alegria o contentez peruna
    marca segundos con la cola.

    Saludos a todo quisqui.

    Comentado por: endivia el 11/10/2008 a las 15:22

  • Recuerdo que siendo niño,un anciano me decía un día, señalando a otros ancianos que tomaban el sol en los poyos de la plaza : " Pobres,les pregunto que hacen y me responden, "aquí,matando el tiempo". No se dan cuenta de que es el tiempo que los esta matando a ellos ". Posiblemente Carrasco que ese era su nombre, sin haber leído a Aristóteles era aristotélico.
    No,el tiempo ni nos crea ni nos destruye,es junto al espacio, el lienzo ilimitado y mudo en el que transcurre nuestra existencia. Solo el escenario.

    Comentado por: maleas el 10/10/2008 a las 19:24

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

Obras asociadas

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres