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El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Qué conmueve al pequeño burgués

Una escena de 'Tristán e Isolda'

Una escena de 'Tristán e Isolda'

Evocaba ayer la confianza de André Malraux en la potencialidad redentora de la obra de arte. Tal confianza es en realidad lo más natural, si a la naturaleza humana nos estamos refiriendo, y lo sorprendente es que pueda llegar a perderse. La cosa es muy sencilla. El propietario de sólido establecimiento comercial, su contable que alcanza a vivir sin estrecheces, el laborioso pequeño industrial, el profesional de la medicina o la notaría... todos esos honorables miembros de una sociedad fabril, o ya post-fabril, encuentran coartada espiritual para sus vidas, acudiendo el domingo por la tarde al teatro de Hannover, Barcelona o Rouen, a una representación de Tristán e Isolda, y sienten elevarse la autoestima cuando su delicada hija, recogiéndose con un poemario de Gerard de Nerval o de Josep Carné, baña en tal atmósfera espiritual el propio hogar. Pues bien:

La figura del ser humano que ellos representan, no podría doblar así su universo de referencias, no podría jugar de esta manera a redimirse de un destino que en algún registro considera poco exaltante, si en Wagner y Gerard de Nerval no hubiera realmente algo terrible y profundo, algo que da la posibilidad de escucha y de emoción. Emoción no exactamente para el yo resultado de una educación que hace encontrar honorables, y hasta virtuosas, actividades sociales que a menudo encubren la mera rapiña (y que, entre otras cosas, reducen el arte a mero valor) sino para ese aspecto de uno mismo que, en las circunstancias moral y espiritualmente más penosas, es muestra de la presencia en cada uno de la exigencia de humanidad. Y precisamente porque esta exigencia de reencontrar nuestra humanidad no ha llegado a ser erradicada, la obra de arte puede llegar a ser un sorprendente espejo, revelador de una realidad tan propia y profunda como desconocida.

[Publicado el 19/9/2008 a las 11:35]

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Comentarios (4)

  • mejor este enlace: http://www.bubok.com/libros/2042/idea-tragica-de-la-democracia-para-una-ciudadania-caosmopolita

    Comentado por: ximo brotons el 21/9/2008 a las 13:36

  • hola, nuevamente os informo de la publicación en libro -la descarga como ebook es gratuita- de "idea trágica de la democracia", una versión de la tesis que me fue dirigida por el profesor Gómez Pin.

    además, también he subido otros dos libros, uno de filosofía (artículos) y otro sobre música rock.

    la referencia: www.jbrotons/bubok.com

    Comentado por: ximo brotons el 21/9/2008 a las 13:32

  • Bueno, hay entonces en el último párrafo un yo resultado de la educación que no es el que viene al caso, y luego hay un aspecto enigmático de uno mismo ¿del yo?.Claro que "yo soy otro" ¿no?.Entonces esa realidad ya no sería tan propia.

    Comentado por: mªjosé el 21/9/2008 a las 13:10

  • Hoy no digo nada, encuentro muy problemático eso del espejo y lo de la exigencia de humanidad.

    Comentado por: mªjosé el 19/9/2008 a las 20:45

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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