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El blog literario latinoamericano

domingo, 12 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

La mentira y la muerte

Empecé estas reflexiones, hace meses, meditando sobre la esencia de la disposición filosófica, e intentando establecer un listado de interrogaciones que, por concernir a todos, constituirían el auténtico contenido de la filosofía. Sin embargo, por caminos diversos, he ido a parar a consideraciones más bien sobre la mentira que sobre la verdad, concepto este en el que parece cristalizar la filosofía. He considerado la hipótesis de que la mentira constituyera el verdadero engrasador del orden social, el motor de nuestras máximas efectivas de acción y hasta, en ocasiones, la causa final de las mismas. Ese uso falaz del lenguaje que sería un auténtico universal antropológico (según el listado de Donald Brown al que a un momento dado he hecho referencia), podría asimismo constituir una suerte de estrategia final: mentir por mentir, en lugar del hablar por hablar, al que en ocasiones me he referido.

Falacias de todo tipo y relativas a los más variados temas. Mentiras a las que no se les da importancia en el plano de la política y mentiras en torno al valor de la vida y a la manera como encarar la muerte. He avanzado hace unos días la hipótesis de que la muerte propia sólo pudiera ser contemplada en el contexto de un monumental auto-engaño. Pero esta imposibilidad de adecuación entre el yo que de todo da testimonio y la situación en la que el yo se hallaría ausente, esta imposibilidad trágica de lucidez, poco tiene que ver con la mentira sin pliegues que salivan los voceros de la ortodoxia moral en la materia, en particular en relación al escandaloso tema del rechazo a la eutanasia.

Y si la muerte es objeto de tal trato, si en boca de juristas, legisladores y moralistas no se oye una palabra verídica en relación a cómo enfocarla, excluyendo en todo caso un enfoque compatible con el mantenimiento en toda circunstancia de un ideario de libertad, cabe preguntarse ¿qué esperar entonces de la gestión de otros aspectos de la vida?

En la ciudad de Valladolid, una muchacha de 18 años acaba de obtener un reconocimiento filosófico por haber escrito un pequeño ensayo en el que defiende la imposibilidad de reduccionismo tratándose de los seres humanos. Es imposible, parecía proclamar, que se de cuenta del hombre como se da cuenta del comportamiento de un electrón en el átomo de hidrógeno. Quizás no sólo es así, sino que produce tremendo terror que así sea. De ahí la ciénaga en la que se empantanan las consideraciones sobre todo aquello en lo que nuestra entereza se pone inevitablemente a prueba, de ahí la insoportable falacia del discurso legal y moral sobre el dolor y la muerte.

[Publicado el 21/4/2008 a las 11:30]

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía

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