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El blog literario latinoamericano

domingo, 12 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Falacias Kantianas (2)

Si se erigiera en ley universal el humano pone fin a su vida, entonces la mera toma de conciencia de constituir un ser humano conllevaría el levantar el brazo contra uno mismo. De lo cual se seguiría, entre otras cosas, que la secuencia generacional estaría truncada desde el origen, y no nos encontraríamos aquí reflexionando sobre la conveniencia o la inconveniencia de inspirarnos de Kant para abordar el problema de la muerte digna.

Si se erigiera en ley universal el humano pone fin a su vida en las circunstancias x, y, z. todo dependería de las circunstancias concretas a las que hacemos referencia. Si por ejemplo decimos: "el hombre pone fin a su vida al menor atisbo de dolor físico", en poco nos apartamos del caso anterior, y lo mismo ocurriría si dijéramos "el hombre pone fin a su vida al menor atisbo de dolor afectivo".

Por el contrario, la diferencia entre los dos casos es enorme si en el segundo la máxima (el hombre pone fin a su vida) es determinada  mediante cualquiera de las frases: "...si al hacerlo salva la vida de los seres queridos"; "...si con tal gesto evita ser torturado hasta la traición"; "...si la prolongación de tal vida se hace al precio de la humillación". En este caso la erección en ley universal de la máxima supondría tan solo imposibilidad de aferrarse a la vida aún a costa de los que la comparten, de la causa que a la vida da sentido, o de la propia libertad. Imposibilidad en suma de desear vivir en tales condiciones; lo cual, obviamente, no significa que el gesto autodestructor pueda ser llevado a cabo, es decir: no significa  que la ley moral, la exigencia moral de morir, se traduzca en acto físico. Pues podría perfectamente ocurrir que aquel mismo que desencadena la reacción moral de no aferrarse a la vida, fuera el mayor garante de la misma; podría, por ejemplo darse el caso de  que el torturador sádico vigilara escrupulosamente, a la vez que dosifica la dosis de violencia.

Pero el complemento para el hombre pone fin a su vida que uno se halla tentado de reivindicar, con vistas a erigir el todo de la frase en ley universal, sería "si siente que ello es una prueba de su irreductibilidad al determinismo natural".

[Publicado el 17/4/2008 a las 10:31]

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Comentarios (1)

  • Pues tampoco. Porque además de "sentirlo" debería querer "hacerlo." De lo contrario, Vd. debería suicidarse tras llegar a esta formulación pseudo-kantiana (a ello va encaminado su argumento, a defender la legitimidad de ese "sentimiento"). Por otra parte, en quienes tuviesen ese deseo de probar su humanidad mediante el suicidio, no se seguiría que hubiesen de hacerlo sólo por la belleza del argumento, sino por circunstancias concomitantes que quizá llevasen también al suicidio a otras personas menos atentas a la relación teórica del suicidio con la libertad.

    Comentado por: JoseAngel el 17/4/2008 a las 23:17

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía

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