La interesada mentira contra la hipótesis de la muerte propia

Habría civilizaciones que preparan al individuo para morir voluntariamente, mientras que otras no harían tal cosa. Perteneciendo la nuestra al segundo grupo, parece entenderse que, en condiciones físicas y espirituales (las afectivas obviamente incluidas) de absoluta desolación, muchas personas decidan seguir viviendo. Y ante tal imagen se abre una terrible sospecha. ¿Será quizás la muerte literalmente insoportable? ¿Será cierto que siendo la muerte el reposo el pensamiento de la misma "turba todo reposo"? ¿Aparecerá la más inmunda vida como deseable a la hora de empuñar el arma o ingerir la píldora?
Es quizás la más desoladora imagen que cabe aventurar: nos pase lo que nos pase nos anclaremos a esa vida que constituye la única fuerza impulsora de las larvas. Y, sin embargo, tampoco de esta tenebrosa hipótesis hay seguridad, ya sea estadística. Es muy verosímil la conjetura ya considerada de que la muerte propia sea inimaginable, y que en nuestro fuero profundo todos estemos convencidos de nuestra inmortalidad. Pero la decisión de la muerte no consiste quizás tanto en situarse en ella como en posicionarse respecto a la vida.
Cuando de la ciudad de Olimpia salió este año la antorcha que lleva su nombre los periódicos estaban repletos de noticias referentes al Tibet, y se decía, sin asomo de crítica, que varios nacionalistas habrían preferido suicidarse ante la inminencia de su inmediato arresto por las autoridades chinas.
Siempre que en materia de suicidio se hace referencia a Extremo Oriente y sobre todo al Japón, el tono cambia. Entre otras cosas parece considerarse que el suicidio es allí más una decisión sobre los aspectos de la vida que una confrontación con la muerte. De un banquero japonés víctima de la ruina (y en consecuencia sabedor de que están amenazados los aspectos que determinan ese reconocimiento por los demás sin el cual la vida perdería gran parte de su atractivo) aceptamos casi como algo natural que tenga la entereza para dar el salto. El aspecto digamos decisivo de su acción, el hecho, por ejemplo, de hendir el arma con la acuidad y la determinación precisas parece que fuera secundario.
La mentira anida quizás también aquí, la mentira más interesada, aunque no se sepa en realidad a quien realmente interesa. Si se nos convence de que en el momento álgido careceremos de entereza, si se nos convierte de que la muerte es lo radicalmente insoportable, entonces naturalmente no sólo llevaremos con resignación el dolor, la miseria y hasta la humillación, sino que renunciaremos a una idea simplemente espléndida, a saber: la idea de la muerte como gesto que muestra nuestro apego a la vida digna de tal nombre, o quizás nuestro apego a la vida simplemente. Es este un tópico de cierta literatura filosófica, pero no por ello debemos menospreciar lo que enuncia:
Cabe aspirar a la muerte por sobreabundancia y no por carencia, cabe una explosión de afirmación vital coincidiendo con el acto de tomar la pastilla o la pócima, cabe pensar que vivir es entre otras cosas aspirar a que los demás, evocando involuntariamente nuestra imagen, deseen al instante conservar de la misma la memoria.
¿Quién, si nadie en este terreno puede hablar por propia experiencia, puede en realidad saberlo? He conocido a personas que, por una u otra razón, han sobrevivido al trance y que afirman haber experimentado -en el momento de pasar al acto- un sentimiento más bien de sereno alivio. Mas el hecho mismo de que tal sea su sentir indica que la vida era ya para ellas una carga, que la melancolía en algún registro roía el alma, que al dejar la vida estaban simplemente arrojando lastre.
Solidario siempre del derecho del melancólico a realizar su aspiración nihilista, no es sin embargo este el morir que la exigencia de libertad reclama. Pues la idea de la muerte en ausencia de decrepitud, y aun en explosión de plenitud, es quizás algo que nada podrá erradicar, de ahí precisamente que se la combata con las armas más falaces de la moralina: no habría derecho a abandonar a los suyos, no habría derecho a hacer pensar que la vida humana puede ser relativizada... Falacias que esconden quizás algo más ruin que la obediencia. Una vez más ha de ser recordada la caracterización por Hegel del alma esclava. Pues esperar pasivamente que la astenia del espíritu se instaure es quizás la forma primordial de preferir la vida a la libertad.
[Publicado el 08/4/2008 a las 11:00]
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Yo creo que cuando uno esta en ese transe de estar por morir, y luego sobrevive, lo que dijo sobre la otra vida supuestamente es un total delirio, ya que nos morimos y no existe otro mas allá morimos y listo, no existe más que eso uno cumple su funcion de vida y muere, NO HAY MÁS NADA DE ESA PERSONA SOLO LOS RECUERDOS DE LOS QUE LO LLORAN.
Comentado por: Agostina el 29/5/2009 a las 17:03
Comentado por: JoseAngel el 10/4/2008 a las 11:48
Un cliente mío dice que un alemán ha inventado una máquina para que de forma automática te inyecte un líquido, llamado Kalicumchlorid que te vas al otro mundo en menos de 15 segundos. Ha venido a pedirme consejo legal para comercializarlo. Sin sangre y sin traumas.
¿Como lo veis?
Comentado por: Jose Luis el 08/4/2008 a las 19:56
Y, por cierto, el esclavo hegeliano no prefiere la vida a "la libertad" : prefiere la vida a la muerte. Porque no pensará Vd. que el esclavo no ha hecho un cálculo previo (quizá no siempre acertado, pero sin duda tendiendo a realista) de sus posibilidades en un enfrentamiento?
www.garcialanda.net
Comentado por: JoseAngel el 08/4/2008 a las 16:57
"Soy el novio de la muerte..."
—Aparece en esta serie de artículos de Vd. una extraña obsesión con la bondad, dignidad y hasta vitalidad del suicidio, que creo distorsiona terriblemente las circunstancias reales en las que la gente se suicida. Y un desprecio hacia el aferrarse a la vida en condiciones que Vd. (Vd y no el interesado) encuentra infrahumanas que encuentro francamante .... unilateral, vamos.
Comentado por: JoseAngel el 08/4/2008 a las 16:49
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
09/2/2012 22:24
Agradecería muchísimo si me...
Publicado por: Héctor Jaimes Paredes
09/2/2012 13:00
Sí, ese perro muerto de Hegel...
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05/2/2012 16:46
P, el fragmento de la película...
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05/2/2012 12:01
En los pocos países donde la...
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03/2/2012 13:52
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30/1/2012 02:41
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28/1/2012 12:18
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