...Y el domingo por la tarde

Belenguer saca la falta que dio origen al gol del Getafe mientras los jugadores del Madrid protestan la anulación del tanto.
El poeta francés Jacques Prevert describía cruelmente el destino de la clase obrera evocando la inquietud en las horas del domingo por la tarde, dado que se aproximaba el lunes, y el martes y el miércoles... y el domingo por la tarde. Sin duda desde entonces algo ha cambiado. El tiempo de ocio se ha duplicado (al menos en días, pues a veces se compensa con aumento de horas cotidianas de trabajo) sin que ello dependa excesivamente de las diferencias sociales y económicas entre países, como lo muestra el hecho de que el weekend (y la imagen de soledad que proyecta sobre las arterias de las ciudades) tenga tanto arraigo en Brasil como en Francia.
Mas vinculada a sábado o a domingo, una constante perdura: el fútbol, que aparece no sólo como referencia ordenadora de las jornadas de ocio, sino asimismo como complemento de las conversaciones político- humanistas del resto de la semana.
Los futbolistas (que en sus declaraciones suelen dar muestras de sensatez y mesura, cosa lógica puesto que son los únicos que en ese mundo han de responder a una dificultad perfeccionando una técnica) son quizás los primeros en lamentar que el fútbol se haya convertido en espacio privilegiado de delirio, es decir, de proyección de conflictos a los que uno no se enfrenta. Sólo en ocasiones, algún individuo salido de tono pone sobre el tapete la carga de frustración, resentimiento, alergia a la alteridad y hasta pura xenofobia canalizada hacia los estadios.
[Publicado el 27/2/2008 a las 11:38]
Buenos días, ‘maleas’. Disculpa la demora en agradecer tus palabras e intentar algún tipo de respuesta a tu comentario sobre el principio de esperanza, del cual has dado testimonio en más de una ocasión y confío en que lo sigas haciendo. Con más tiempo libre y mayor conocimiento sería quizás más adecuada, pero en definitiva lo interesante es participar e intentar comprender, interpretar otras perspectivas. Como dice Gadamer “… nadie es antes que los otros. Cada cual está en ello y es mano en el juego”
Nosotros, por el hecho de haber nacido en España y no en Alemania, encontramos un trasfondo ideológico-religioso en este principio; al menos a mí me sucede que de inmediato lo relaciono que una de las tres virtudes teologales; también acude a mi memoria la figura mítica de Pandora, destapando la caja que le fue regalada por los dioses, y guardando el único bien considerado adecuado a los hombres: la consoladora esperanza. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde…
Pero, en este preciso momento, no puedo alejar cierto pesimismo si observo los rasgos destacados de nuestra sociedad. En demasiadas ocasiones se repiten experiencias poco esperanzadoras, y es lamentable que sea tan decepcionante.
Claro que podemos encontrar otros resortes. Se puede intentar realizar las convicciones propias sin esperar colaboraciones, obviando causas exteriores, y con Spinoza, perseverar en el ser, no con impulso ciego sino con afecto.
Comentado por: francesca el 02/3/2008 a las 11:53
Francesca,el quilianismo,la esperanza en un mundo mejor, es una constante a lo largo del tiempo y el espacio entre el común de los mortales. Ese anhelo nos dignifica y da fé de que aún estamos vivos pero en el breve periodo que es la vida de un individuo frecuentemente,mas que consuelo,es causa de frustración.
He conocido tiempos peores,hasta ahí alcanza mi memoria.
En la vieja Atenas,el periodo olimpico era un parentesis entre guerras.La esclavitud es una mejora objetiva con respecto a la situación anterior en que el vencido era muerto y convertido en pasto de perros.Algunos esclavos incluso llegaban a obtener el reconocimiento de sus amos.
Cuando nací,la pena de muerte estaba vigente en el Codigo Penal.Hoy ya no.
Algo es algo.
Comentado por: maleas el 28/2/2008 a las 18:57
Encontramos en el viejo y sabio libro I Ching, como es de esperar, mucha sabiduría traducida en un lenguaje sencillo, en concordancia con el conocimiento de verdades superiores. Superiores, sin dudarlo. Aunque pueda parecernos pedante hablar en estos términos, cualquiera sabe que existen categorías, y lo sabe aunque sea a nivel instintivo. Me refiero, por ejemplo, a la justicia en cualquier situación imaginable.
¿Qué empresas podemos apoyar actualmente? ¿Dónde están las vías para encauzar las insatisfacciones de la vida cotidiana? ¿Es lícito que triunfen motivaciones arbitrarias y mezquinas? ¿Quién tiene mayor responsabilidad en el estado de las cosas? ¿Cuáles son los modelos que observan nuestros jóvenes?
Los cambios requieren fortaleza de carácter, pero no sólo eso, requieren también autoridad y una posición influyente. ¿Quién transformará el sustrato morfológico de nuestra sociedad? ¿aquéllos que tienen mayor fuerza bruta, o los que están dispuestos a cualquier cosa con tal de seguir con sus privilegios?
Fútbol… Sin condiciones adecuadas ¿cómo va a cambiar la conciencia colectiva?
Buenas tardes,
Comentado por: francesca el 27/2/2008 a las 18:18
Comentado por: Enea el 27/2/2008 a las 17:15
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
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