Qué conduce a la filosofía
Tras muchos años de enseñanza creo estar en condiciones de barruntar qué hace a un joven derivar (normalmente desde la adolescencia y con nula complicidad de su entorno familiar y hasta educativo) hacia la disciplina universitaria designada mediante la rúbrica filosofía. Se trata sin duda de una aspiración al conocimiento, que también tiene el que aspira a ser científico o artista (aunque en este caso la pulsión de conocimiento se ve subordinada a otra inclinación exclusiva de los seres de razón, que más adelante nos ocupará). Pero el ansia por conocer se mezcla aquí con una tendencia casi religiosa, pues anida también un deseo de escapar a las limitaciones de la vida; deseo de lo que, en otro contexto, se denominaba salvar el alma. No se trata ciertamente de salvarla a cualquier precio, no se trata desde luego de salvarla aun a costa del buen juicio. Importantísimo matiz, que separa radicalmente al joven de referencia de aquel otro que, por decir un ejemplo, canalizara toda la tensión de su espíritu en intentar responder a los imperativos de la catequesis.
Ya Kant veía en esta doble pulsión el motor que conduce a la práctica filosófica que él designaba como Metafísica, problemático término que, hasta ulterior precisión, intentaré evitar. Conviene avanzar que uno de los objetivos de Kant es mostrar que si la filosofía puede realmente llegar a satisfacer (parcialmente al menos) la primera tendencia nunca conseguirá hacerlo con la segunda. La filosofía no puede, por así decirlo, competir con la religión. De ahí que el joven que a la filosofía se dedica acabe sacrificando toda inclinación a algún tipo de promesa vana, es decir, promesa que no venga estrictamente determinada por aquello que de la razón cabe esperar. Lo bueno del asunto es que el campo de lo que la razón ofrece es enormemente rico y fértil, como no podía ser menos dada nuestra esencia de seres racionales. Ni la filosofía salva (concretamente de los efectos termodinámicos en nuestros cuerpos que designamos como huellas del tiempo), ni necesidad alguna hay de que salve. Pues el horizonte de satisfacción que la filosofía ofrece se sitúa más allá de las construcciones imaginarias con las que encubrimos lo real de la condición humana que tantas veces nos negamos a asumir; más allá, desde luego, de esa suprema construcción imaginaria que es la idea de una absoluta salvación.
[Publicado el 22/11/2007 a las 13:29]
[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]
Hola
Muy interesante el artículo. Estoy haciendo un curso de filosofía y estoy muy entusiasmado. Les dejo el enlace http://www.nueva-acropolis.org.ar/Curso-de-Filosofia-Comparada.84.0.html
gracias otra vez
Gio
Comentado por: Giorgio el 25/7/2010 a las 22:58
Yo nunca había visto gente tan diversa como en estos estudios. Unos lo estudian porque tienen preguntas, otros porque dudan, otros porque no saben qué hacer, otros porque no tenían nota para nada más, otros porque sólo necesitan una licenciatura, otros porque tienen demasiada opinión, otros porque tienen poca...No sé, es un poco una locura y no tiene salidas. Qué narices hago yo allí. Y además por voluntad propia. Es que tiene narices.
Comentado por: Yo el 03/11/2009 a las 23:34
Comentado por: Jose el 15/12/2007 a las 18:51
Interesante artículo sobre las razones de una elección. Desfortunadamente, en otros ámbitos del saber humanístico, la realidad es otra. Las razones por las cuales un estudiante elige matricularse en una filología cualquiera estan cada vez más alejadas de la voluntad de saber en el sentido amplio del término. De hecho, existe una voluntad constante y potente por parte de los burócratas universitarios por desmantelar y los estudios filológicos y crear en su lugar
subescuelas de idiomas que en el mejor de los casos van a permitir un aprendizaje más o menos riguroso de una lengua, pero no ya del hilo que la une a una cultura. En el caso específico de carreras en las que el paradigma nacional impera sobre los otros, la elección se debe muy a menudo a instintuvos movimientos identitarios de agregación más que al interes real por los complejos caminos de la creación literaria. Lo peor de todo, además, pasa por la separación disciplinar de las humanidades, la especialización sin sentido, que hace dificil la tarea siempre necesaria de la intercisciplinariedad, del intercambio, del otro.
Comentado por: Jose el 15/12/2007 a las 18:49
Es sabido que Salamanca no da lo que natura no otorga.
En mi caso,seguir con atención lo que se me antoja un curso de Filosofia a mi edad será cerrar una cuenta pendiente.
Durante mi formación academica en la UB no recibimos clase de la asignatura de Filosofia que se impartia en el primer curso de carrera ya que el profesor titular,Manuel Sacristan,fue expulsado de la docencia.Tambien fuimos expulsados numerosos alumnos a los que se nos permitio el reingreso previo pago de nuevas tasas academicas.Fue un curso raro en el que los alumnos matriculados en esa asignatura recibimos aprobado general.
Creo que esta es una oportunidad para mi de hacer bueno aquel aprobado general.Y de paso,rememorar aquellos años.
Gracias Victor por sus palabras.
Comentado por: maleas el 25/11/2007 a las 13:03
Veo que hay reacción entre alumnos míos respecto a los motivos que llevan a alguien a estudiar filosofía. Mi idea era que se entra intentando salvar el alma y se acaba kantianamente afirmando que esa no es cuestión de la filsofía. Pero admito que quizás muchos vienen por un deseo de saber en plena serenidad, y otros, pese a Kant, salen de la facultad siguiendo con la intención de salvarse.
He de repensar el asunto.
Un saludo y gracias
Comentado por: Víctor Gómez Pin el 25/11/2007 a las 12:18
Entre esa masa invisible de estudiantes que seguro tiene considéreme su alumna de la última fila. Quizá se ha colocado ahí porque viene de otra carrera (pongamos que filología) y no quiere que la descubran, o porque se pasa las clases dibujando, sin por eso perder detalle. Aunque pocas veces levante la mano para hablar, téngame presente, a mí y a muchos como yo que permanecerán callados, escuchándole.
Comentado por: escarola el 23/11/2007 a las 10:03
Comentado por: Ferran Caballero el 22/11/2007 a las 22:55
Recuerdo el primer día en la facultad de Filosofía de la UAB. El profesor Pere Lluis Font prenguntó a aquellos jovenes aturdidos: ¿Cuántos de vosotros han elegido la carrera de Filosofía como primera opción?...se levantaron 6 brazos de un total de 40 (bueno, contando que tenemos 2 brazos, en total serían 80, pero acostumbramos a levantar o bien el derecho o bien el izquierdo, raro es que alguien, por muy seguro que esté levante los dos. Por eso habitualmente contamos un brazo como persona).
Muchas deben ser las razones para estudiar Filosofía, pero en aquel entonces la más común era la desisdia y la mediocridad.
Comentado por: belarmino el 22/11/2007 a las 19:28
Se ve que soy más borrico de lo que me pensaba prque he leido dos veces el escrito ese y no me he enterado de nada en concreto, admiro al vagalume por ser tan entendido en estas materias y ya de paso lo invito a leer la web del escritor peor del mundo y asi podrá presumir de ello entre sus amistades intimas en el instante de exaltación suprema. Podrá exclamár. Y además, he leido a www.antoniolarrosa.com
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 22/11/2007 a las 19:27
¿Hay alguna manera de escapar a la alienación colectiva que soportamos?
Si existe una vía y es la filosofía, yo me apunto. Los ídolos que adora nuestra sociedad son de mierda, no de barro.
Ya tengo 40 años y no me gustaría vivir en vano.
Comentado por: lenz el 22/11/2007 a las 19:12
Hola Víctor, soy un alumno de la UAB, he encontrado tu blog de casualidad. Tengo 20 años. Yo entré en filosofía agonizando como quien dice, como bien apuntas en busca de alguna salvación (racional). Siempre me había maravillado el mundo y comprender sus razones, pero no había sentido la necesidad de entregarme completamente a ello al considerarla algo secundario.
Cursaba otros estudios y sobrevivía a situaciones que no me llenaban cuando, justamente por preguntarme demasiadas cosas –quizás no formulaba bien mis preguntas-, entré en una crisis, de falta de referencias y vacío.
Primero me consoló la filosofía oriental, -¡ya sé que en los círculos académicos no goza de buena prensa!-, por su contemplación serena de uno mismo, de la existencia y de la realidad (o irrealidad). Pero claro, una vez lleno el vació dentro, faltaba llenar el vacío de fuera.
Eso se convirtió en prioridad y la prioridad me llevó a la Filosofía (¡y a ti!).
No serás de los profesores más claros que he tenido, pero desde luego sí de los más inspiradores.
Espero verte en el segundo semestre,
un saludo de un alumno.
Comentado por: vagalume el 22/11/2007 a las 18:21
Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.
Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian, iniciado en 1979 por el filósofo Ramón Valls Plana, e inmediatamente asumido por Javier Echeverría. Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad". La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que en su día aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual, personas de muy diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas René Thom). Grande era también la disparidad en posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente. Pero se pretendía en aquella facultad de Zorroaga (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.
Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en el universo de Marcel Proust y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.
09/2/2012 22:24
Agradecería muchísimo si me...
Publicado por: Héctor Jaimes Paredes
09/2/2012 13:00
Sí, ese perro muerto de Hegel...
Publicado por: pepedamian
05/2/2012 16:46
P, el fragmento de la película...
Publicado por: Un bárbaro
05/2/2012 12:01
En los pocos países donde la...
Publicado por: p
03/2/2012 13:52
Publicado por: Un bárbaro
30/1/2012 02:41
We have full server of 4Story...
Publicado por: sdfsdfsdf
28/1/2012 12:18
También yo, allá al principio de...
Publicado por: pepedamian
28/1/2012 09:59
Monotonía de lluvia tras los...
Publicado por: Dácil
27/1/2012 15:02
En primer lugar, quisiera decir...
Publicado por: Nanci
25/1/2012 01:01
El otro día volví a ver Robin...
Publicado por: p
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres