El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Bestiario

Es bien sabido que en parte de la prensa británica, alemana, francesa  y holandesa, los habitantes de la península ibérica seguimos compartiendo junto a griegos,  irlandeses y ahora italianos la condición de pigs  y que no hacen excesivo esfuerzo para distinguir al indiscutiblemente  meridional del que cree que lo es,  pero menos, excluyendo  por ejemplo de tal condición al que, declarando no tener nada que ver con  Italia, se reivindica miembro de la   finísima  Padania.

Para este último es en consecuencia urgente  que la frontera entre  la Europa pulcra y laboriosa y Porcolandia se vea desplazada en razón de percepción más fina. De ahí la ocurrente traslación de la sigla SPQR ("Senado y  pueblo de Roma") por Umberto Bossi  "sono porci questi romani". Cerdos romanos   que  aman ser amamentados por hembras de otra especie dado que, siempre en palabras de Bossi,  "Lombardía es [para los meridionales] una vaca a la que ordeñar".

Metáfora que ha hecho escuela cerca de nosotros. En septiembre de  2010, para una conocida cronista de Barcelona, Cataluña sustituía a Padania en la condición de "vaca que todo el mundo ordeña", aunque los chupadores no eran en este caso cerdos sino "los vampiros que nos rondan". Y el pasado 29 de diciembre el relevo lo tomaba el escritor  al que aquí me refería la semana pasada. "¿Alguien piensa que España-da igual el gobierno que tenga-renunciará a seguir ordeñando la teta catalana que tantos beneficios le da?"

Fantasma europeo de ser devorados por las inquietantes hordas de un permanentemente desplazado Sur. Hablando de un enjambre de pobres y curiosos que en la noche, y atraídos  por el resplandor, contemplaban por la cristalera los finos comensales de un lujoso restaurante de Balbec,  el Narrador  de la Recherche proustiana escribe: "Gran cuestión social, la de saber si el muro de cristal protegerá siempre el festín de las bestias maravillosas y si las oscuras gentes que contemplan con avidez en la noche no darán el paso de atraparlos en el acuario y comérselas".

[Publicado el 19/1/2012 a las 09:00]

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Comentarios (7)

  • Cuando un pobre de Cataluña comprenda que tiene más en común con un pobre de Madrid, de Alemania, de Marruecos o de Nigeria, que con un rico de Cataluña, las cosas empezarán a cambiar. Porque tal comprensión de las cosas la tienen los ricos desde hace mucho y en eso le llevan toda la ventaja a los pobres.

    Comentado por: Un bárbaro el 21/1/2012 a las 21:11

  • p. lamento mucho si el uso de la palabra miserable te ha insultado, pido disculpas aunque mi intención no era insultar sino definir lo que pienso sobre determinadas conductas políticas y “miserable” es una palabra que designa perversidad a la vez que avaricia. Perversidad pues creo, sinceramente, que por parte de determinados políticos se utiliza el discurso nacionalista y de enfrentamiento con otros territorios para no sufrir el desgaste que conlleva la brutal política de recortes sociales que están haciendo en sus propios territorios. ¿Dejaría el señor Durán i LLeida de ser un neoliberal que se aloja en una suite del Palace de Madrid con un sueldo público si a los obreros andaluces dejaran de pagarles el PER? Creo que no. El señor Durán seguiría friendo a los catalanes con recortes porque está en su ideología política y económica que así debe ser. ¿A cuento de qué saca en su discurso político lo de los andaluces y el PER salvo con la intención de echarle la culpa de la pobreza y los recortes que padecen muchos catalanes a la pobreza de los andaluces? Tal discurso sólo puedo calificarlo como miserable, aunque a ti te parezca un insulto, pues mientras el se aloja en un hotel de lujo (repito que con dinero público) intenta que los pobres se echen las culpas unos a otros de su pobreza por razón de haber nacido en uno u otro lugar.
    Y de déficits y de impuestos sólo entiendo un hecho esencial: los impuestos los pagan las personas y no los territorios y también entiendo que en ese territorio concreto que se llama Cataluña, pero se podría hablar también de otros, hay personas que pagan sus impuestos, no son nacionalistas y dicen, y yo les creo, que no se les prestan algunos servicios elementales y básicos a los que como contribuyentes tendrían derecho pero que desde la particular óptica ideológica nacionalista no están dispuestos a prestar.
    Lo peor del nacionalismo, sea el que sea, es que las personas dejan de hablar como personas para hablar como entes y, lo que es peor aún, las personas dejan de ser tratadas como personas para ser consideradas exclusivamente como parte de una nación.

    Comentado por: Un bárbaro el 21/1/2012 a las 19:17

  • Un bárbaro: aparte de los insultos habituales ¿tiene algún argumento que oponer a lo que se dice en el vídeo? (Presupongo que lo ha entendido). ¿En qué momento la solidaridad pasa a ser expolio? El problema es que a un nacionalismo se opone otro. Y que ambos se comportan de manera igualmente egoísta. Pero que el pequeño y débil está a merced del que tiene la sartén por el mango. Algo así expresaba el economista Ramón Tremosa en un artículo:

    "La fuerza creciente y centrípeta del nuevo centralismo de Estado, que está engendrando la "gran Madrid" como centro único y absorbente de poder económico en la península, arranca con la creación de la Agencia Tributaria. En 1986 la presión fiscal en España (recaudaciones por impuestos / PIB) no llegaba al 16% del PIB español, pero el año pasado esta podría haber llegado al 39% del PIB. Asimismo, el poder regulador del sector público se ha hecho más eficiente y se extiende a muchos sectores de actividad. Hoy se habla mucho de neoliberalismo y de capitalismo, pero lo cierto es que el sector público español no había tenido nunca tanto poder como ahora. Su capacidad actual para favorecer o para marginar un sector económico o un territorio no la tuvo nunca Franco, que mandó en un época en que los capitales físico y humano no eran tan fáciles de mover de un territorio a otro como hoy."

    Yo también estoy de acuerdo con el comentario de Otazu. Pero él tiene la suerte de ser vasco, es decir, de vivir en un territorio sin déficit fiscal gracias al concierto económico. Lo que no me gusta de Gómez Pin y de muchos otros es su visión parcial, maniquea de las cosas. Es como si en una pelea explicara los golpes que da uno pero no los que da el otro, apareciendo como agresor el que en realidad está recibiendo una paliza... En esto se ve claro cual es su nación.

    Comentado por: p el 21/1/2012 a las 13:38

  • Realmente es difícil tener una idea simple y compacta del mundo en que vivimos. Las palabras, con toda una historia detrás, muchas veces designan hechos nuevos aludiendo a conceptos e imágenes, fijadas por la memoria colectiva desde un pasado, que nada tienen que ver con la nueva significación que adquieren, con la nueva realidad que designan. Se produce así una confusión que en nada beneficia el desenmascaramiento de las ideas que se imponen, pues dichas ideas, nefastas, se arropan o se esconden con los antiguos y nobles significados de las palabras con que se transmiten.

    “Libertad”, por ejemplo, palabra esgrimida con la convicción de que tiene el mismo poder mágico que la cruz ante el vampiro, para ahuyentar y derrotar a todos los que se cuestionan que esa nueva realidad que se designa con la palabra “libertad” nada tiene que ver con la realidad o idea que antes significaba, sino que por el contrario designa una nueva realidad o idea opuesta.

    Pero centrémonos en otra palabra sagrada, esgrimida mucho últimamente por gobiernos y elites que presumen de velar por los intereses del pueblo: “Derecho”.
    Se nos dice últimamente sacando pecho que los recortes presupuestarios no afectarán al “derecho” de los ciudadanos a la sanidad y a la educación. Pero habría que preguntarse si esa sanidad y educación son concebidas y proyectadas como derechos intrínsecos de la persona o como condiciones imprescindibles impuestas por las empresas a los poderes públicos ante su necesidad de trabajadores sanos y formados.

    ¿Es actualmente la sanidad y la educación, concebidas por las nuevas corrientes de pensamiento que se van imponiendo en la realidad del mundo, un “Derecho” de los ciudadanos o una imposición de las empresas a los poderes públicos para que les suministren trabajadores sanos y formados (léase productivos y rentables desde el punto de vista del capital)?

    Si atendemos a la deriva que actualmente están tomando los planes de estudio, comprenderemos que la educación que se imparte nada tiene que ver con el concepto de educación que tendría, por ejemplo, Gómez Pin, en el sentido de que no interesa que una persona haga realidad todas sus potencialidades, atienda a su desarrollo humano, en el que tanto hincapié hace el filósofo de este blog, sino que la educación es concebida en su sólo aspecto productivo para la economía del capital. En tal concepción utilitarista del capital, los estudios de lenguas clásicas, filosofía, música, literatura…son inútiles. Pues bien, nuestros poderes públicos siguen al pie de la letra el concepto de educación que le interesa al capital, y tal realidad se nos vende con la idea de que están velando por nuestros “derechos”.
    Igualmente el concepto de sanidad que se trata de imponer es que sólo reciban una sanidad de calidad quienes tengan capacidades productivas que rentabilicen los gastos que el mantenimiento de la salud conlleva. La salud sólo para el obrero productivo que pueda ser explotado debidamente, los inútiles para el trabajo que reciban, por caridad, las mismas atenciones que pueda recibir un perro abandonado. Esto filosofía brutal de la sanidad la encontramos en la realidad africana, por ejempo, pero también es la que alienta en el sistema sanitario de Norteamérica, la misma que, con los recortes se quiere imponer en Europa.

    Bien, se podría plantear alguien, aunque eso fuera así, lo cierto es que tanto sanidad como educación conllevan unos gastos que hay que pagar. Sin duda, el engaño que padecemos adquiere toda su patética dimensión cuando comprobamos que se atienden los intereses del capital, o de los capitalistas, con dinero público, es decir, con dinero proveniente de los impuestos que pagan mayoritariamente esos mismos trabajadores, pues las grandes fortunas ya sabemos que en proporción pagan muy pocos impuestos, recayendo estos principalmente en las clases medias. Se trata del mismo tipo de explotación que se daba en los inicios de la Revolución Industrial, cuando la mísera paga que ganaba el obrero se la gastaba en la comida, la ropa o las medicinas que debía comprar en la tienda que tenía el mismo propietario de la fábrica en la que trabajaba. Una esclavitud enmascarada, que ahora se hace a nivel general, siendo los gobiernos los que están en manos de los intereses del capital y actuando de hecho, bajo las rimbombantes y engañosas palabras de democracia y libertad, como vulgares capataces encargados por las buenas o las malas de que los obreros acudan puntualmente a sus puestos de trabajo.

    ¿Hasta cuando seguiremos engañados por las palabras, padeciendo la peor esclavitud que se pueda dar, la de quien está convencido de que es libre en el sometimiento intelectual y material más absoluto?

    Comentado por: Un bárbaro el 20/1/2012 a las 19:30

  • La vergüenza que supone lo que denuncia Víctor Gómez Pín, vergüenza que siente todo aquel que no se deje manipular por la miserable propaganda nacionalista, cuyo ejemplo amablemente nos pone “p” en el anterior comentario, no sé si el mismo convencido por el totalitarismo del discurso nacionalista catalán de que la razón está de su parte y quedándose, en contra de lo que afirma, en la superficie de las cosas, tiene sus causas claras y manifiestas, para quien haga el esfuerzo por ver la causa de tal miseria moral e intelectual, en la estructura productiva en que nos movemos. De nuevo volvemos, siempre volveremos, a Marx cuando afirmó que la superestructura, es decir, la ideología, la moral, traducida en leyes, obedecía a la estructura económica de la sociedad, a su específico modo de producción.
    Como afirma Gómez Pin no es algo específico de Cataluña, sino que asistimos con tristeza al auge generalizado de tales planteamientos políticos y económicos por todas partes, a nivel local, regional, estatal y continental.
    Paradójicamente este auge del regionalismo más rancio se debe al proceso de globalización y liberalización económica en que nos hemos embarcado desde hace algunas décadas. La deslocalización de empresas ha llevado a que los gobiernos de las regiones, que en España se identifican con las Autonomías, olviden cualquier solidaridad y se vean arrastradas por la competencia entre ellas a una lucha sin cuartel para acaparar las mejores condiciones que puedan ser capaces de atraer empresas a su territorio. Esto no sólo repercute en las cada vez más precarias condiciones de trabajo que las regiones o autonomías se ven necesitadas a ofertar a las grandes empresas, por la competencia entre ellas, sino a plantear toda su política económica y financiera en función de los intereses de esas grandes empresas que requieren infraestructuras, salarios bajos, formación de los empleados, etc…etc..etc.., es decir, enormes cantidades de recursos públicos que no pueden emplearse en la solidaridad con otras regiones.
    Es en esta infernal dinámica cuando se produce el discurso populista y miserable de los dirigentes políticos, discurso que esconde la terrible realidad de que efectivamente estamos en manos de quienes tienen una triste idea de lo que es la causa antropológica.
    Así las cosas, me pareció admirable el comentario de Otazu, leído días atrás en este blog, en el artículo de Gómez Pin, titulado “Derrota” y que creo que merece la pena copiar ahora:

    “Me temo que en el nacionalismo vasco la tendencia, sin ser tan acusada, es la misma. Los que llegamos a la conciencia política en los setenta no disociábamos la lucha por el autogobierno y la defensa de la lengua y cultura vascas de la solidaridad de clase: era vasco todo aquél que vendía su fuerza de trabajo en Euskadi, dicho en el argot de la época, y la solidaridad con el resto de los pueblos ibéricos era un valor de primer orden.

    Pero de un tiempo a esta parte las cosas están cambiando. El lema repetido hasta la saciedad por Ibarretxe (más autogobierno para vivir mejor) ha tenido un éxito indudable, también en la izquierda abertzale. El propio Arnaldo Otegi, en un libro-entrevista publicado hace unos años, insistía en que una de las bazas para asegurarse una mayoría favorable a la independencia era tratar de convencer a los no abertzales de que en un estado vasco independiente vivirían mucho mejor. Más recientemente, en un debate en ETB, un conocido soberanista insistía en que en estos momentos de crisis la independencia es más necesaria que nunca pasa sacudirnos ese lastre que es España. Y así se han ido multiplicando los ejemplos.

    Yo sigo empeñado en luchar por la lengua vasca, aún marginada en muchos ámbitos, por mucho que se trate de ocultar, pero no entra dentro de mis aspiraciones el vivir mejor que un señor de Palencia o de Badajoz. Es por eso que esta deriva reciente del soberanismo vasco me resulta muy antipática y, sobre todo, contraria a toda una tradición política que ahora se está diluyendo.”

    Falta estatura moral y política en nuestros dirigentes. Excesivamente influidos por las urgencias del momento, olvidan lo necesario, cuando no alimentan temerariamente unas ideas que sólo nos llevan al horror.

    Comentado por: Un bárbaro el 19/1/2012 a las 17:05

  • Ante una visión tan simple de las cosas, intentemos ser didácticos:

    http://www.youtube.com/watch?v=URS9t3sDFuk

    Comentado por: p el 19/1/2012 a las 11:40

  • Maravillosa imagen de este mundo dominado por el Capital.Como deja traslucir la radical debilidad potencial de ese "presunto" segurísimo orden del mundo...
    Esas malditas cristáleras han estado siempre en peligro de hacerse añicos.. se han venido sosteniendo por la hasta ahora incapacidad de las "hordas" de crear otras formas y maneras alternativas y superiores a las del festín de los bárbaros idólatras del poder y el dinero, pero ello no quiere decir que esa incapacidad sea eterna y que no se vaya acercando el tiempo del fin de la ignominia y la miseria de la vida al servicio del dinero y la explotación.
    La vida siempre será más fuerte que cualquier tipo de abstracción....
    salud.

    Comentado por: josedamian el 19/1/2012 a las 11:14

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Foto autor

Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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