Henry J. Darger (1892–1973): El reverso de la infancia (I)

Ilustración de Henry J. Darger para "The Vivian Girls"
La trasposición de las reglas del mercado al ámbito de la literatura parece habernos llevado a creer que no existe oferta si no hay demanda; en otras palabras, que ningún escritor escribe si no sabe que será leído. A consecuencia de ello, nos resulta inexplicable la decisión de escritores como el recientemente fallecido Jerome David Salinger que un día simplemente dejan de escribir porque esta supone la retirada de la oferta cuando aún existe demanda. Así también, nos asombran los casos de aquellos escritores y pintores que dan la espalda a esta lógica mercantil para producir en silencio obras que sólo ven la luz tras su muerte o nunca en absoluto. Una de esas obras es la del reclusivo Henry J. Darger. La publicación reciente en Alemania de un libro sobre ella (Henry Darger, Munich: Prestel Verlag, 2010) es una buena oportunidad para darla a conocer a unos lectores que al artista, sin embargo, nunca le importaron mucho.
VIDA. La biografía de Darger es suscinta y no posee mucho atractivo. Algunas fuentes sostienen que nació en Brasil cerca de 1893 y otras que lo hizo en Chicago el 17 de abril de 1892; esta última fecha es la que Darger escribió en su tarjeta de reclutamiento en 1917 y la más aceptada. A los cuatro años murió su madre, mientras daba a luz a una niña que fue entregada en adopción y que el artista nunca llegó a conocer. Alrededor del año 1900 su padre ingresó en un asilo para indigentes y lo metió en una escuela católica; moriría cinco años después, poco antes de que Darger fuera internado en una institución mental en Lincoln, Illinois. Aunque el propio autor sostuvo que se le diagnosticó "tener el corazón en el lado incorrecto", otras fuentes sostienen que el diagnóstico por el que se lo ingresó en la institución mental fue "autoagresión", un eufemismo de la época para referirse a la masturbación. La mayor parte de las fuentes (incluyendo al propio Darger) coincide sin embargo en que allí fue sometido a abusos por parte de internos y maestros a causa de su arrogancia y de su tendencia a producir ruidos extraños e inmotivados de forma compulsiva.
La rutina en el asilo consistía en una sucesión de severos castigos alternados con trabajos forzados, por lo que no sorprende que Darger haya intentado escaparse en varias ocasiones, la última, exitosa, en noviembre de 1908. Mientras caminaba de regreso a Chicago, presenció y sobrevivió a un tornado que devastó el centro del Estado y dejó profundas secuelas emocionales en él; al llegar a la ciudad, consiguió empleo en un hospital católico gracias a su abuela.
A partir de ese momento (tenía diecisiete años), y hasta su retiro en 1963, Darger repartió sus días entre los pequeños trabajos en el hospital, la recolección de todo tipo de basura, periódicos y revistas principalmente, que acumulaba en las habitaciones que ocupó, siempre en el norte de la ciudad, y las visitas (hasta cinco diarias) a misa. Según el testimonio de quienes fueron sus vecinos, Darger fingía ignorarlos, no conversaba con ellos y, cuando lo hacía, era sólo para hablar del tiempo, un tema que lo obsesionaba. Estos vecinos nunca se vieron tentados de averiguar qué ocultaba aquel hombre porque nunca pensaron que ocultara nada. Sin embargo poco antes de su muerte en 1973, cuando Darger estaba internado ya en el mismo asilo donde muriera su padre casi setenta años atrás, sus caseros entraron en su habitación y encontraron algunas cosas triviales (decenas de imágenes de santos y viejos recortes de periódicos y cómics, nada inusitado tratándose de un viejo) pero también algo absolutamente insólito: un legado literario de algo más de treinta mil páginas y más de trescientas acuarelas de enormes dimensiones. Allí acabó la vida de Henry J. Darger, por lo demás muy poco interesante, y comenzó la de una obra que hoy es considerada una de las más importantes del siglo XX.
OBRA. La producción literaria de Darger comprende un curioso dietario titulado The Book of Weather Reports [El libro de los informes meteorológicos] en el que su autor anotó y comentó durante diez años el parte meteorológico de la ciudad de Chicago, una autobiografía de más de cinco mil páginas, diarios, una obra de ficción manuscrita de unas diez mil páginas titulada Crazy House y una novela de 15.145 páginas escritas a máquina a un solo espacio y probablemente la más larga de la historia: la excepcional The Story of the Vivian Girls, in what is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm, Caused by the Child Slave Rebellion [La historia de las chicas Vivian en lo que es conocido como los reinos de lo irreal, de la tormenta bélica angélicoglandeliana causada por la rebelión de los niños esclavos], escrita entre 1909 y 1973.
The Vivian Girls relata la historia de una guerra de más de cuatro años de duración entre el reino cristiano de Abbiennia y el de Glandelinia, en el que los niños son esclavizados, torturados y asesinados por los adultos. En la novela se narra la esclavitud de los niños en Glandelinia, su rebelión liderada por las siete niñas Vivian, princesas del reino de Abbiennia, y las aproximadamente setecientas ochenta batallas de esa guerra, se nombra a todos y cada uno de los generales, coroneles, sargentos, capitanes y soldados de ambos ejércitos, se reproducen sus marchas militares y sus banderas, se detallan los costos económicos de la contienda bélica y se listan todas y cada una de sus bajas mencionando rango y edad.
Las trescientas acuarelas encontradas en la habitación de Darger están destinadas a ilustrar la obra, de cuya desmesura parecen haberse contagiado: algunas tienen más de cuatro metros de longitud por dos de altura y están pintadas por ambas caras para ahorrar papel. En ellas, las visiones idílicas de niñas desnudas correteando por paisajes de exótica fauna y flora alternan con imágenes de batallas y de niñas destripadas, empaladas, crucificadas y en otras situaciones de tortura y martirio. Muchas de estas escenas están presididas por cielos amenazantes de negros nubarrones, tormentas que se avecinan, relámpagos y vientos huracanados. Una de las peculiaridades de estas obras de gran colorido y extraordinaria composición reside en el hecho de que los soldados de Glandelinia usan uniforme confederado y sombrero de académicos; otra, que las niñas están dotadas de un pequeño pene.
[Finaliza el próximo miércoles]
[Publicado el 24/5/2010 a las 11:30]
[Etiquetas: Henry J. Darger, Novela, Prestel Verlag]
Patricio Pron (Argentina, 1975) es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999), El vuelo magnífico de la noche (2001), El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010) y Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010 (2011) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (2008), ganadora del Premio Jaén de Novela y distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año, y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), que será traducida al noruego, francés, italiano, inglés, neerlandés y alemán. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia, Perú y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones comoThe Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Il Manifesto (Italia) y Eñe (España). Recientemente la revista inglesa Granta lo ha escogido como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en español del momento. Pron es doctor en filología románica por la Universidad «Georg-August» de Göttingen (Alemania); en la actualidad vive en Madrid.
Ficción
Trayéndolo todo de regreso a casa. Relatos 1990-2010. La Paz (Bolivia): El Cuervo, 2011.
El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Barcelona: Mondadori, 2011.
El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan. Barcelona: Mondadori, 2010.
El comienzo de la primavera. Barcelona: Mondadori, 2008.
Una puta mierda. Buenos Aires: El cuenco de Plata, 2007.
El vuelo magnífico de la noche. Buenos Aires: Colihue, 2001.
Nadadores muertos. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001.
Hombres infames. Rosario: Bajo la luna nueva, 1999.
Formas de morir. Rosario: Universidad Nacional de Rosario Editora, 1998.
Edición
Zerfurchtes Land. Neue Erzählungen aus Argentinien [Tierra devastada: Nuevos relatos de Argentina]. Coed. con Burkhard Pohl. Göttingen: Hainholz Verlag, 2002.
Crítica

25/5/2012 11:50
Fantástico. Gracias a todos por...
Publicado por: P
24/5/2012 20:00
¿Y qué tal nombres? Gustavo...
Publicado por: LucianoLV
24/5/2012 18:01
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Publicado por: Ya sabés quién
24/5/2012 14:37
Un electricista le va a cambiar...
Publicado por: gómez
23/5/2012 15:41
Entra un hombre en un café y......
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23/5/2012 15:12
Dos conocidos en una piscina. ...
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23/5/2012 14:09
Vaya, nunca lo hubiera creído....
Publicado por: P
22/5/2012 13:27
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22/5/2012 10:06
Vaya adivinanza, El Bigotes. No...
Publicado por: P
21/5/2012 18:19
Una adivinanza, Patricio_ ¿qué...
Publicado por: El Bigotes
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