Conversaciones
Marcos Fabián Herrera Muñoz (Contrapunto, Bogotá): En ese libro angular para la crítica literaria latinoamericana, Una poética del cambio, señalas que: "No es poco lo que hemos tenido en América Latina de escisiones y maniqueísmos, monstruos engendradores de las conciencias culpables y las posturas grandilocuentes y frustradas". ¿Continúa Latinoamérica castigada por un letargo de demagogias y endogamias culturales?Julio Ortega: Yo creo que estamos viviendo los peores tiempos: la corrupción, que es el otro lado del mercado neoliberal, exento de controles; y, también la violencia de la vida cotidiana, tanto contra los habitantes de la ciudad, que pierden la calidad de su hábitat, como en contra de los campesinos, cuyos espacios son expoliados y sus estilos de vida criminalizados. El neoliberalismo es otra conquista con buena conciencia, impune y hecha a nombre del mito de la modernidad. Y sin embargo, la literatura es uno de los pocos espacios capaces de libertad y ejercicio crítico, donde incluso se resuelven los dramas que ni la justicia ni el estado de derecho pueden asumir. La literatura se ha convertido en la prueba de nuestra sobrevivencia moral.En un reciente artículo haces una defensa de Alfredo Bryce Echenique, ante las acusaciones de plagio que enfrenta este autor. Anotas que: "Los ataques descarnados que se hacen a Bryce dicen más de los indignados sin dignidad que de los mismos autores glosados, reapropiados o reescritos en la minucia de unas notas de prensa, cuyos autores no se han quejado con tanto odio como estos odiadores del talento ajeno" ¿Lo de Bryce es un divertimento intelectual, palimpsesto escritural, o desvarío?No es inteligente hacer de juez de la intimidad de un escritor. Mi defensa de Bryce es, primero, la de un amigo, que fue abandonado a la furia vindicativa de los adalides de la propiedad privada, entre ellos, connotados marxistas; y, segundo, la de un lector, que demanda las proporciones debidas a un escritor íntegro, antiautoritario y fundamentalmente noble. De pronto, se llenó de jueces; alguien tenía que denunciar esa violencia. En la actual conversión de la vida cotidiana en mercado, también la vida literaria se ha hecho inamistosa, y hasta feroz.También has dicho que es nula la participación de Sudamérica en el debate de las estéticas contemporáneas…Lo que se puede hoy decir es que no nos debemos a una genealogía sino a un proceso en construcción, no a un archivo sancionado o un museo autorizado, sino a espacios abiertos por una fuerza de reinscripción. Es claro que la gran poesía nuestra, desde César Vallejo hasta Nicanor Parra, desde Lezama Lima hasta José Emilio Pacheco, así como la narrativa, desde Borges y García Márquez, hasta Fuentes y Diamela Eltit, han construido escenarios de lectura operativa donde la estética de la lectura ha reformulado las articulaciones políticas y codificaciones canónicas con una capacidad subversiva que otras literaturas no han conocido. Nuestra literatura es la mayor refutación de lo real tal cual; y la más poderosa convocación del "homus dialogicus," del sujeto de la comunicación, de la apuesta por un lenguaje capaz de rehacernos.El hipertexto, el ciberespacio y los nuevos alfabetos virtuales plantean un desafío a las pétreas coordenadas del lenguaje ¿Estamos presenciando una reinvención de los géneros?Sobre todo, son una ampliación del ejercicio de la comunicación y de la escritura. El lector que se está creando en la tecnología me parece más importante que el escritor; ambos se turnan en ampliar, en los blogs y las revistas electrónicas, el escenario de una palabra fluida, documentada como un presente perpetuo, que crece como nuestro nuevo sistema de referencia, casi como una nueva naturaleza.Has sentenciado que "el Hispanismo es una agencia de espíritu creativo y crítico". ¿Nos estará permitido atisbar la soñada “raza cósmica” de Vasconcelos?No necesariamente, aunque América Latina, como dijo Bolívar, es una "pequeña humanidad." En todo caso, el Hispanismo es hoy internacional, incluye las culturas latinoamericana, española y latina de los EEUU. Ese triángulo del español futuro me interesa como el espacio donde las obras latinoamericanas adquieren nueva fuerza, transformación, irradiación. Leídas en un escenario sólo nacional su sistema de información se agota y reduce; leídas en ese ámbito atlántico, se encienden como un precipitado químico, ganando nuevo lugar en el diálogo.¿Crees al igual que Auden que "reseñar libros malos no es sólo una pérdida de tiempo, sino también un peligro para el carácter"?Lo lamentable es que la reseña ha perdido valor. Me dicen los amigos españoles que una reseña ya no vende un libro más. Y lo peor es que los suplementos literarios hoy están plagados de falsos críticos, cuyas reseñas revelan que no leen los libros. Empiezan comentando el título, se demoran en los epígrafes, cuentan historias del autor, lugares comunes de la crítica, y terminan sin una sola referencia a lo que hay en el libro mismo. Felizmente, todavía hay críticos que leen los libros y dicen lo que piensan, sobre todo en los blogs. Yo creo que es un peligro para la salud reseñar libros que a uno no le gustan. Sólo escribo sobre libros que me interesan y comprometen. Hay demasiada buena literatura como para ocuparse de la mala.Con motivo de un evento de relumbrón, publicitado hasta el cansancio, aseveraste que en Colombia a falta de una mejor literatura se están prodigando las escenas de protagonismo, reemplazando a la buena escritura. ¿Se sobrepuso la promoción editorial a la gravidez literaria?Me parece asombroso el derroche de recursos en un activismo cultural que ocurre en medio de la pobreza, que convierte a la literatura en espectáculo y al escritor en parte del entretenimiento. No entiendo por qué estas empresas culturales han elegido a Bogotá o a Cartagena como centros decorativos de una cultura autocomplaciente y de un público confirmado en su papel de masa satisfecha. Es una falta de respeto al público, al escritor y al libro. Lo más lamentable es que los protagonistas terminan luciendo más provincianos que nunca: se declaran los mejores y creen que su festival es el mejor del mundo. Evidentemente, son gente hecha de grandes desbalances afectivos, urgida de reparaciones.Eres el mayor defensor de la conversación literaria como una de las bellas artes. ¿Tus postulados le son endosables a este diálogo?Dentro de una conversación literaria siempre hay otra conversación literaria. Cuando Garcilaso de la Vega dialoga con Petrarca crea una interlocución en la cual el Inca Garcilaso y León Hebreo discurren sobre el platonismo y el amor de las partes contrarias sumadas. Cuando Ruben Darío dialoga con el francés, incluye en su conversación las formas hispánicas y las músicas criollas, esa trama de sensorialidad y formas plenas. Y cuando Reyes dialoga con los clásicos, incluye a Borges, que a su vez incluye al inglés, y nos suma a los asombros y riesgos de su diálogo inventivo. Somos hechos en esa inclusividad renovada y liberadora. En español moderno, además, somos interlocutores de la gran innovación del periodismo crítico: la crónica de los acuerdos y desacuerdos, de las simpatías y diferencias, que ha sido muy poco indulgente y nunca indiferente. El fin del mundo ocurrirá el día en que todos los periódicos se hayan rendido a la complacencia.
[Publicado el 24/2/2010 a las 05:31]
Perú, 1942. Después de estudiar Literatura en la Universidad Católica, en Lima, y publicar su primer libro de crítica, La contemplación y la fiesta (1968), dedicado al "boom" de la novela latinoamericana, emigró a Estados Unidos invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona (1971-73) como traductor y editor. Volvió de profesor a la Universidad de Texas, Austin, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. Lo fue también en la Universidad de Brandeis y desde 1989 lo es en la Universidad de Brown, donde ha sido director del Departamento de Estudios Hispánico y actualmente es director del Proyecto Transatlántico. Ha sido profesor visitante en Harvard, NYU, Granada y Las Palmas, y ocupó la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha recibido la condecoración Andrés Bello del gobierno de Venezuela en 1998 y es doctor honorario por las universidades del Santa y Los Angeles, Perú, y la Universidad Americana de Nicaragua. Consejero de las cátedras Julio Cortázar (Guadajara, México), Alfonso Reyes (TEC, Monterrey), Roberto Bolaño (Universidad Diego Portales, Chile) y Jesús de Polanco (Universidad Autónoma de Madrid/Fundación Santillana). Dirije las series Aula Atlántica en el Fondo de Cultura Económica, EntreMares en la Editorial Veracruzana, y Nuevos Hispanismos en Iberoamericana-Vervuert. Ha obtenido los premios Rulfo de cuento (París), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima). De su crítica ha dicho Octavio Paz:"Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso."
Crítica
Transatlantic Translations. Londres: Reaktion Books 2006
Rubén Darío y la lectura mutua. Barcelona: Omega 2004
Caja de herramientas. Prácticas culturales para el nuevo siglo chileno. Santiago: LOM 2000
El principio radical de lo nuevo. Lima: FCE 1997
Retrato de Carlos Fuentes. Madrid: Circulo de Lectores 1995
Arte de innovar. Mexico: UNAM 1994
El discurso de la abundancia. Caracas: Monte Ávila 1992
Una poética del cambio. Prólogo de José Lezama Lima. Caracas: Biblioteca Ayacucho 1992
Reapropiaciones: Cultura y literatura en Puerto Rico. San Juan: EUPR 1991
Gabriel García Márquez and the Powers of Fiction. Austin: Texas Press 1988
Crítica de la Identidad. México: Fondo de Cultura Económica 1988
Cultura y modernidad en la Lima del 900. Lima: CEDEP 1987
Poetics of Change, The New Spanish-American Narrative. Austin: Texas Press 1986
Figuración de la persona. Barcelona: Edhasa 1971
La contemplación y la fiesta. Caracas: Monte Ávila 1969
Ficción
Teoria del viaje y otras prosas. Madrid: Ediciones del Centro 2009
Adiós Ayacucho. Lima: U de San Marcos 2007
Puerta Sechin. Tres novelas breves. México: Jorale Ed. 2005
Habanera. Palma de Mallorca: Bitzoc, 1999; Lima: Fondo PUC 2001
Emotions. Poems. New York: 2000
La mesa del padre. Cuentos. Caracas: Monte Ávila 1995
Ayacucho, Good Bye. Pittsburgh: Latin American Review Press 1994
Ediciones
México Transatlántico. Con Celia del Palacio. México: FCE 2008
Rubén Darío: Poesía. Barcelona: Círculo de Lectores 2007
Carlos Fuentes: Obra reunida. México: FCE 2006
Gaborio. Arte de Releer a Gabriel García Márquez. México: Jorale 2004
"El Aleph" de Jorge Luis Borges, ed. Critica. Con E. del Río Parra. México: El Colegio de México 2008
The Picador Book of Latin American Stories. Con Carlos Fuentes. London: Picador 1998; New York: Viking 2000
Alfredo Bryce Echenique: La vida exagerada de Martín Romaña. Con M.F. Lander. Madrid: Cátedra 2002
Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI. México: Siglo XXI 1997
La Cervantiada. Madrid: Libertarias 1994
César Vallejo: Trilce. Madrid: Cátedra 1996
Julio Cortázar: Rayuela. Con Saúl Yurkievich. París: Archivos 1993
America Latina in its Literature. Con César Fernández Moreno. New York 1984
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