El bosque sagrado
Me interesaba ver la elección escenográfica de Stein para construir el bosque sagrado. Los espectadores se encontraban con una desolada llanura interrumpida por un bosque de laurel, viñas y olivos. La escena ponía de relieve el carácter ambiguo del bosque sagrado, un espacio en el que pueden tener lugar portentos benéficos y también revelaciones pavorosas. De hecho, Sófocles ya da la pauta sobre la naturaleza ambivalente de estos recintos al colocar al bosque de su ciudad natal bajo la protección de las Euménides, deidades benevolentes pero con un terrible pasado cuando, como Erinias, eran las oscuras diosas de la sangre y la venganza. Edipo da sus últimos pasos postreros con viento favorable, inclinado hacia la gloria que el futuro le deparará en la memoria de los hombres, aunque sin olvidar la violencia, la incomprensible violencia, que impulsa la vida.
En la obra de Sófocles al final solo a Teseo le es permitido asistir a la enigmática muerte de Edipo. Como homenaje del poeta a Atenas, recién derrotada en la guerra, el rey Teseo acompaña al héroe hacia un desenlace secreto. Lo que se oye en el bosque sagrado es aleccionador y misterioso. Edipo advierte al rey respecto a lo que va a ver: "Y tú guárdatelo siempre para ti mismo y, cuando llegues al final de la vida, indícaselo solo al mejor y que él no deje de revelárselo al siguiente".
Siguiendo la lógica de Edipo únicamente uno de nosotros, hoy día, está en condiciones de saber en qué consistió la muerte de Edipo. Pero este enigma es todavía más difícil que el que tuvo que afrontar el héroe en su juventud al cruzarse en su camino la terrorífica Esfinge. ¿Qué autoridad dictamina quién es el mejor? No soportamos que lo haga una autoridad exterior y, en nuestro interior, cualquier autoridad es demasiado voluble para arrogarse una sentencia. En un instante pasamos de ser el mejor a ser el peor, y viceversa. Algo semejante debieron de pasar los espectadores contemporáneos de Sófocles, incapaces, como nosotros, de dar una solución al problema de la muerte de Edipo.
No obstante, quizá la auténtica muerte de Edipo, calificada de maravillosa, fue la recuperación de la vista tras tantos años de ceguera. Así como en Edipo rey todas las metáforas puestas en circulación por Sófocles son indicios de que Edipo, ufano de su capacidad para observar, acabará arrancándose los ojos, en Edipo en Colono las más diversas insinuaciones nos empujan a la idea de que el ciego ve las cosas con mayor penetración. Si el joven Edipo, en la cima de su poderío como tirano de Tebas, desprecia al gran adivino Tiresias por ser ciego, ahora, a punto de morir, el viejo Edipo se redime él mismo en el papel del adivino capaz de ver lo que los ojos humanos, demasiado domesticados por la rutina y la cotidianidad, ignoran. Quizá podamos aventurar que Edipo, en el último instante, tuvo la visión certera de la condición humana, con sus grandezas y horrores, y que esta era la herencia de la que Teseo tenía que constituirse en albacea.
Todo esto cuesta creer que pudo suceder en Colono, o en la Atenas acribillada por el ruido de una circulación infernal. Miles de exhaustos turistas persiguen los rastros de los dioses mientras algunos autobuses exhiben, en grandes paneles, la publicidad de unos tejanos llamados True religión, que, a la sombra del Partenón, significa una lacónica declaración de principios de nuestra nefasta época. Y, sin embargo, el bosque sagrado siempre subsiste.
El País, 12/09/2010
[Publicado el 18/9/2010 a las 13:52]
Sí,escoin.Siempre la típica dicotomía absurda,la misma basura repetida mil veces,que sólo lleva a la estupidez y a la carencia.¡Como si el conocimiento fuera una parte,tuviera límite!.¿Cómo se puede prescindir de,separar o ignorar parte de los pilares básicos, y no sentirse cojo?.
Por cierto, el libro de "Visión..." es fascinante,no puedo parar y,por otro lado,quiero y debo ir desmenuzándolo, porque hay que saborearlo con mesura y tiempo.A ritmo lento.¡Es fascinante!.
Pero,¡que este hombre no deje de escribir!
Comentado por: lión el 23/9/2010 a las 21:59
A modo de ejemplo, Lión : ¡Quien no sirva para las matemáticas, que curse griego! Esto lo tuve que sufrir yo como docente en una escuela de esas llamadas de élite en Barcelona. La que pronunció semejante barbaridad era la profesora de matemáticas y......jefa de estudios de bachillerato.
Hoy en día, en esa escuela ni se ofrece la posibilidad de cursar griego.....y no será por falta de dinero. ¿Dónde se encuentra la pretendida élite?
Pero, ¿quién demonios tiene las riendas de la enseñanza? Es como el carro de Faetón...pero en caída libre.
Comentado por: escoin el 23/9/2010 a las 19:46
Uno de los mejores artículos que he leído desde hace tiempo "Disparad contra la Ilustración", y eso que habla del ámbito universitario, si viera lo que se cuece en niveles de enseñanza inferiores...
Comentado por: Lión el 22/9/2010 a las 18:38
Lo de mostrar parte de la casa, el espacio en el que se vive,tan personal y... los colores, los muebles y detalles que se adivinan. Sugerente ¡cómo no!.Un poco, pero...
¡El libro tiene tanto! Un placer leerlo.
Comentado por: Lión el 21/9/2010 a las 20:19
Comentado por: Sergi el 20/9/2010 a las 09:47
Comentado por: Sofía el 19/9/2010 a las 14:51
Rodear de misterio la muerte. Es antigua y recurrente la costumbre de dotar de especial trascendencia y significado las últimas palabras del que va a morir. Como, si en una cruel ironía, al moribundo se le desvelaran, en el último instante, los secretos y la verdad de la vida, cuando ya de nada le sirven.
Quizás porque esos secretos son terribles, Edipo ordena al depositario de los mismos que a su vez sólo los revele cuando vaya a morir y únicamente al mejor de los hombres, es decir, al que pueda soportar el peso de la revelación y guardar el secreto.
La ceguera como bien necesario para soportar la vida. Recuerdo un relato de Boris Vian en el que una niebla espesa cubre una ciudad impidiendo la visión de sus habitantes, que con el tiempo se acostumbran a vivir "ciegos", y descubren las ventajas de la ceguera. Cuando la niebla desaparece los ciudadanos deciden arrancarse los ojos.
Comentado por: el escriba sentado el 19/9/2010 a las 13:04
Me interesa mucho ese pensamiento no a partir de teorías sino de lo inmediato. Tú dices desde el cuerpo. Yo me abro a la realidad natural y social.
Comentado por: Jaime González el 19/9/2010 a las 10:07
La perversa Esfinge tenía motivos de sobra para confiar en la frágil humanidad de Edipo; tantos como hoy tiene un visitante en Atenas para desconfiar de un guía turístico. El humo es más fuerte que nuestro bosque, que el bosque.
Comentado por: Juan Miguel el 19/9/2010 a las 03:46
Comentado por: me el 18/9/2010 a las 20:50
Como siempre, excelente articulo, muchas preguntas quedan en el aire.
Gracias, Delfin, por el enlace. Voy a verlo
Comentado por: me el 18/9/2010 a las 20:47
Rafael Argullol hoy en Babelia a raíz de "Visión desde el fondo del mar." Los invitamos a leer la entrevista:
http://www.elpais.com/articulo/portada/importa/pierde/elpepuculbab/20100918elpbabpor_10/Tes
Comentado por: Delfín Agudelo el 18/9/2010 a las 15:04
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
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