Arte entre tiburones
Quien ha calculado el valor de los lienzos de Cézanne y recordado el misterio de la muerte de Vollard es el economista y experto en arte Don Thompson en el libro El tiburón de 12 millones de dólares, publicado en Londres el año pasado y recientemente traducido aquí. El libro de Thompson, rigurosamente documentado, puede ser leído desde varios ángulos. En apariencia, y como indica el subtítulo de la edición española, debe considerarse un estudio sobre la economía del arte contemporáneo y la función de las casas de subastas internacionales, como Christie's y Sotheby's a la cabeza. También es la historia pormenorizada de un gran fraude en el que los especuladores se mueven con la misma impunidad que los más distinguidos tramposos de Wall Street. Por último, El tiburón de 12 millones de dólares podría utilizarse como un excelente informe para explicarnos cómo ha podido convertirse en hegemónico un arte fraudulento auspiciado por engranajes mercantiles en los que la ignorancia con respecto a la gran tradición artística (incluida la vanguardista) sólo es superada por la codicia.
Este último aspecto es el que más me interesa, dado que las demás cuestiones quedan suficientemente aclaradas por el propio Thompson con un alud de datos difíciles de desmentir. En otras palabras, lo atractivo, creo, es preguntarnos cómo se ha impuesto, casi sin resistencia, una idea tan reaccionaria del arte para que tanta gente traduzca el valor artístico en términos económicos y mediáticos hasta encontrar lógica la confusión del estilo artístico con la marca comercial. Thompson demuestra de manera fehaciente cómo en las últimas décadas la imposición de la marca haigualado por completo el mercado del arte y los otros mercados.
La selección de artistas-marcas se ha realizado con los mismos criterios que la de los otros protagonistas emblemáticos del engranaje mercantil, con un creciente desinterés por el talento artístico a favor de la "capacidad de impacto". La consecuencia inmediata de este proceso ha sido la sistemática postergación de todos aquellos que no encajaban en el prototipo u ofrecían resistencia desde su particular concepción artística.
De hecho, el arte mercantilmente hegemónico de nuestros días, y el único visible en los medios de comunicación, es un arte en el que no hacen falta artistas ni críticas niconaisseurs, ni público si quiera, con tal de que unos subasteros suficientemente poderosos hagan visibles marcas reconocibles. El impacto de la marca, metamorfoseado en obra, es el que influirá en los pujadores millonarios y en los responsables de los "museos contemporáneos", quienes, con dinero público, contribuirán a certificar el valor artístico de lo que inicialmente en la mente de los especuladores, es una operación especulativa.
Naturalmente, el tiburón al que se refiere Don Thompson en su título es el de Damien Hirst, el mayor fabricante de productos de impacto en los últimos lustros y taxidermista más bien mediocre, como lo demuestra el hecho de que su renombrado escualo conservado en formaldehído se deterioró hasta el punto de tener que ser sustituido por otro ejemplar. La elección de Hirst es acertada porque el carácter diáfano de su trayectoria lo hace representativo: no tanto, por supuesto, desde la perspectiva de sus propuestas materiales (lo que nos llevaría a la enojosa e irresoluble cuestión qué-es-una-obra-de-arte) sino del encaje en el engranaje que proporciona al mundo los artistas-marca. Thompson analiza con perspicacia cómo un tiburón australiano mal disecado, al que se ha titulado con perfecta arbitrariedad La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo llega a ser valorado en 12 millones de dólares y, en consecuencia, es transformado en una obra de referencia para el arte contemporáneo.
La supuesta provocación de Hirst es, desde luego, un puro cálculo, pero esto, aunque evidente para todo, no evita que se incorpore al circuito de la autoridad artística, y a esa autoridad se remitirán compradores particulares, museos contemporáneos públicos y bienales de arte encargadas de mostrar lo que verdaderamente cuenta. Lo retrógrado de la concepción que toma como baluarte a los Damien Hirst o Jeff Koons no se fundamenta en la lluvia de millones que cae sobre las cabezas de los que acatan el sistema, sino en la exclusión de los que, con igual o mayor talento, no lo acatan. El mercado usurpa todo el territorio pero, como afirma el crítico de arte Jerry Saltz, "el mercado es una tormenta perfecta de palabrería, interpretaciones sesgadas y especulaciones, una combinación de mercado de esclavos, parqué de bolsa, discoteca, teatro y burdel, donde una casta cerrada y cada vez más numerosa celebra unos rituales en los que los códigos de consumo y distinción se manipulan a la vista de todos".
A pesar de esta evidente manipulación, la tormenta perfecta se abate sobre todos los ámbitos privados y públicos. Con impecable lógica mercantil, los inversores compran productos que puedan reportarles rápidos beneficios; pero lo más demoledor es que los grandes museos acepten las mismas premisas e incorporen a sus fondos, como muestras del arte actual, las mercancías colocadas en el escaparate por los especuladores. En los últimos años, centros de referencia como el MOMA de Nueva York o la Modern Tate de Londres se han plegado a las exigencias de los subastadores y, con frecuencia, si no han adquirido determinadas obras ha sido porque algún nuevo rico ruso o algún excéntrico millonario japonés los ha superado en las pujas. A escala local, cientos de "museos de arte contemporáneo" han actuado según la misma servidumbre, creando así un canon sobre lo que significaba contemporaneidad en el trabajo artístico. A nadie le ha importado que Hirst confesara que eran sus técnicos, y no él, quienes llevaban a cabo las obras que él firmaba. Nadie ha reaccionado porque ya nadie, en las llamadas instituciones artísticas, puede oponerse al poder de Christie's y Sotheby's, y aún menos a las opacas maneras fraudulentas de los Madoff del arte.
Con todo, el escándalo no es tanto económico como artístico. Situado en las antípodas de la vanguardia, sin inconformismo espiritual alguno, el arte oficioso que resulta de estos mecanismos de selección es un arte acomodaticio y servil, por más que, al tener que responder a las piruetas impactantes que exige el mercado, quiera presentarse como provocador y original. Sin ningún género de dudas, las denostadas academias de bellas artes de los tiempos antiguos eran menos dirigistas que los grandes subasteros actuales, y los salones, aquellos ridículos salones que fueron objeto de las burlas de la modernidad, mucho más revolucionarios que la mayoría de nuestros museos de arte contemporáneo, tan estúpidamente arrodillados ante el poder y tan excluyentes. El escándalo no es tanto que un tiburón mal disecado, tras su transformación en obra de arte, quede valorado en 12 millones de dólares, sino que los depredadores devoren cualquier talento que trate de ir a contracorriente.
El País, 18/12/2009
[Publicado el 24/12/2009 a las 14:14]
Estoy de acuerdo con Pablo: el Sr. Argullol lo que tiene es "mal du siècle". Y lo peor de todo es que llega treinta años tarde. Que lea un poco de Eco.
Comentado por: Rico el 31/12/2009 a las 14:21
Gracias, muchísimas gracias por este gran artículo. Es mi deber decirte que, incluso, ha sido llevado a las aulas de la Universidad Autónoma de Madrid como tema de discusión. En una larguísima controversia que mantenemos desde hace años este profesor que lo ha expuesto en su aula de Historia del Arte y yo, acercándose de algún modo a mis posiciones, me ha enviado tu artículo como referente del cambio actual de las posiciones intelectuales.
Decirte así mismo que hace nueve años que me retiré de la pintura-exposición para dedicarme en exclusiva a la investigación pura: no quiero perderme en el mareo de esta especulación sin sentido del mercado. En un año más, concluiré una exposición de gran formato acerca de la figura de Lindsay Kemp en la que he estado trabajando todo ese tiempo y quedará directamente en mi taller hasta que otros vientos barran la escena de las artes. No quiero ver mi obra deslustrada en una galería de segundo orden.
En tanto que Sotheby's, Christie's, el MOMA y el resto de los esperpénticos mecenas sigan dictando las normas del imperio del mercado, poco o nada hay que se pueda hacer. "Los pintores de caballete estais condenados a la extinción", sentenciaba un Consejero de Cultura en Murcia delante de una "Montaña de escombros" (literalmente, cascotes del derribo de una casa, amonontonados in situ para su "Muestra de Arte Contemporáneo") exhibida en una calle pública como magna obra. Con muchos, muchísimos millones públicos por medio.
Y en ese empeño ocupo el tiempo que no estoy pintando. ¿Tan difícil es verle las nalgas al rey desnudo como hiciera el necio del cuento?
Ya sé que lancear molinos no es precisamente rentable, pero nada tengo que perder. Desde mi posición y con mis medios, procuro que el desierto en el que clamo vaya habitándose de alguna manera. Y, a veces, un soplo de aire renovador como el tuyo y desde una atalaya como El País, supone una recarga completa de las energías en todos los ámbitos. Sólo dispongo de un pequeño blog y una página en el consabido Facebook para dejar oir las voces de los que desde allí clamamos.
De cualquier modo nadie va a destruir mi obra, ella se encargará de hablar por sí misma llegado el momento.
Gracias, una vez más, por arrojar un destello de luz en este adulterado mundo del mal llamado "Arte".
Felices años 2010 y siguientes...
Fernando Castillo
Comentado por: FERNANDO CASTILLO el 31/12/2009 a las 13:51
Pablo,
De nuevo, su semántica es acertada. Me quito el sombrero.
Cuando con dinero de todos pagamos los desaguisados a los que hace referencia (u otros del mismo estilo), nos están tomando el pelo de una manera descarada. Es necesaria más seriedad y más rigor. No me atrevo a decir formación, porque supongo que la habrá.
Comenta usted que lo público está en decadencia y, muy a mi pesar, estoy de acuerdo con usted. Y es muy injusto. Yo me dedico a la docencia secundaria, y he ejercido mi labor tanto en la escuela privada, privada concertada y, hasta ahora, en la pública. No quiero extenderme mucho porque es un tema que me duele, pero la escuela pública, la de todos, la que todos pagamos, dispone de unos magníficos docentes, como siempre ha sido y, en cambio, tiene mala prensa. Cuando el mercado también entra en la educación (y la miopía intelectual de los legisladores en materia educativa), los desaguisados son numerosos y, algunos de ellos, esperpénticos.
Pero muchos centros educativos se ven en la extraña necesidad de "vender" el producto, cuando el producto no debe ser otro que ofrecer una buena enseñanza, y nada más. Pero claro, las miserias del sector público se airean (interesadamente) en los periódicos (y está bien que así sea, para vergüenza de algunos), pero todavía no he leído ninguna noticia que se refiera a las mismas miserias en el sector privado, que también las hay, y muchas.
Con el sector público, parece que sea legítimo el linchamiento cada cierto tiempo. Debe ser que nuestra condición de funcionario lleva esta peculiaridad añadida.
Definitivamente, Pablo, lo público no está de moda.Para algunos, es sinónimo de ineficacia. Pues bien, no es cierto. Y lo mismo sucede en el mundo universitario porque, conviene no olvidarlo, hay universidades privadas que, académicamente, dejan bastante que desear, pero ahí las tenemos.
Money, money.
Comentado por: escoin el 29/12/2009 a las 21:38
Escoin,
Lo trivial, lo superfluo y ese culto por lo feo (¿qué es lo bello? ¿ qué es lo trivial? o ¿ qué es lo superfluo? constituirían preguntas autónomas y de interminables argumentaciones) constituyen hoy en Galerías Arte privadas y, lo que es peor, en infinidad de agendas culturales autonómicas y municipales ( ¡dinero publico! quiero decir, suyo y mío ! ) un verdadero desafuero cotidiano que atenta ¿cómo decirlo? a valores de civilización difícilmente conseguidos.
Claro que el pionero moderno de este desafuero, parece ser, fue Andy Warhol y su famoso urinario ¡manda huevos! Pero el “escarabajo pelotero” en el Louvre ( ! nada menos !) de Fabre hace un par de años, tampoco le quedaba muy atrás. Y la Sirenita en oro de Mar Quinn con el rostro de Kate Moss, ¡madre mía! Y que decir de aquellas “lapidas y gusanos” entre los Rubens… ¡ verdadero terrorismo estético! La ambigüedad es conforme pasa el tiempo, desoladora. Aquella señora, por ejemplo, políticamente incorrecta, recostada en un sofá horriblemente tapizado de Lucien Freud y por la que se pagaron nada menos que 22 millones de euros hace unos años, podría hacer pensar que todo esta justificado con tal de que el Mercado le de su “imprimátur”. Y evidentemente no es así, o no debería, creo, ser así ! seguro! pero ¿como podría ponerse coto a esa desvalorización que del Arte se hace actualmente desde el SECTOR PUBLICO, sí “ lo publico” es un concepto en decadencia?
Comentado por: Pablo el 28/12/2009 a las 18:50
Pablo, lo que usted dice está muy bien dicho. ¿Y se quejaba usted de su semántica?
Bueno, si alguien, pongamos por caso, quiere pagar una fortuna por el dibujo de un maniquí de sex-shop en el lavabo, que lo haga, pero si lo hace con dinero público, eso es otra cosa.
Saludos a todos ustedes.
Comentado por: escoin el 28/12/2009 a las 13:43
Por supuesto escoin que hay que quejarse, que denunciar, y públicamente si se tiene esa posibilidad, en relación con cualquier manifestación, hecho o conducta que se considere una farsa o una inmoralidad. Se dan situaciones donde la fuerza de la queja posee un alto grado de evidencia. Pero en esto de las “manifestaciones estéticas”, en donde no se da una normatividad moral o jurídica que nos permita argumentar fuertemente, desde afuera, siempre, teóricamente, podrá quedar la duda sobre la validez(?) (que no la legitimidad, por supuesto) de la critica mas allá de nuestras preferencias.
Comentado por: Pablo el 27/12/2009 a las 20:25
Buenas tardes de nuevo.
No, Pablo, yo no soy tan tajante con usted, y sí que creo que su semántica fue acertada.
Efectivamente, Plutón ya no es un planeta del sistema solar, el Limbo ha desaparecido, y el mundo en el que fuimos educados mucho ha cambiado, pero conservamos, creo yo, un sentido crítico que, como uste dice, es legítimo.
Yo no hablaría de rasgarnos las vestiduras buscando en este acto un sentido de verdad. Yo hablaría, más bien, de la queja por un hartazgo.
Cada vez son más reducidos los círculos aristocráticos que señalan lo que cabe tener en consideración, lo que cabe lanzar al infierno de la indiferencia o del olvido, y lo que cabe ensalzar como culminación o factotum : en el arte, en la literatura, en el cine......
Y cuando descubres los intereses pecuniarios que se mueven detrás de estos círculos aristocráticos.....pues mejor quejarse.
Saludos a todos ustedes.
Comentado por: escoin el 26/12/2009 a las 17:32
la denuncia no solo es pertinente sino que se agradece Lo que bien se puede esperar (ya que estamos en los dias de los deseos) que se empezara a ver algo mas entusiasmante ? cuando ?
Comentado por: juan-andres el 26/12/2009 a las 03:39
Ay si Foucault lo viera...en fin, alguna cosa quizás podrá, podremos o podréis resolverla...
¡¡Feliz 2010!!
Comentado por: Anna el 25/12/2009 a las 19:33
Comentado por: Petra el 25/12/2009 a las 14:24
Está claro que lo mio no es la esritura. Tampoco lo pretendo, la vedad. Pero creía haber conseguido un apoyo de las tesis de Argullol utilizando mis ganas de escribir en ese momento, pero parece ser, que con total desconciemto de los recuroso semanticos y semanticos que nuestra gramatica nos ofrece. !Que le vamos a hacer, otra ves será !
Comentado por: Pablo el 25/12/2009 a las 13:59
Buenos días a todos ustedes.
Ciertamente, no es el primer artículo que leo del señor Argullol acerca de la banalización del arte. Yo quizás lo llamaría papanatismo, el supremo papanatismo del mercado por la "marca", que afecta a todos los ámbitos comerciales. También Madoff,por poner un ejemplo, era una marca : se le suponía eficiencia, seriedad y rentabilidad garantizadas. Y nadie dudaba de ello. Bien, justo castigo para los avariciosos.
Todo ello nos remite una y otra vez al mismo lugar : por una parte,al casi nulo sentido crítico de la mayoría, convertidos en meros humanoides consumistas papanatas(durante estos días, asistimos a infinitas manifestaciones de ello); de la otra, al inmenso poder de la publicidad, que se aprovecha también de lo primero.
El mercado, todo lo enguye, como el Saturno de Goya, y el que va contracorriente o, simplemente, no "baila al son que toca", pues lo tiene "muy crudo", por muy válido que sea.
Saludos a todos ustedes.
Comentado por: escoin el 25/12/2009 a las 12:33
i pel que fa al tema d'avui em sembla molt complicat: la mercantilització de l'art
molt, molt difícil
sembla que la activitat artística ja no sigui una activitat seriosa en el bon sentit de la paraula per molts diners que es guanyin amb ella
Comentado por: Eva Anglí el 25/12/2009 a las 11:00
Comentado por: Eva Anglí el 25/12/2009 a las 10:54
Hay un sentido de verdad más allá de nuestros propios gustos e intereses
Hay que estar ciego psra no verlo; cada vez es más evidente la marea de cambio social y de estructuras mentales que se avecina.
Sin embargo, los que aceptan la banalización del arte cada vez empiezan a estar más out. Ya veremos cuanto tiempo se mantienen en el poder esos artistas cuya obra no es suya sino del mercado; que sólo buscan el éxito, es decir el dinero (porque ahora son equivalentes uno y otro), o la gratificación de su ego, por supuesto.
Las ideas en las que se sustenta Argullol no están muertas; otra cosa es que así lo deseen algunos.
Salud
¡Nicolás, sacas unas cosas de internet...!
Un fuerte abrazo
¿Cuánto tiempo se mantendrán?
Comentado por: Iván el 24/12/2009 a las 20:09
Una cita en alemán:
Es kann eine Welt geben. in der es eine Ehre ist, gehängt zu werden, und also auch zu einem Vergnügen werden kann
Wilhelm Raabe
Viene a cuento, jawohl:
Puede darse un mundo en el que sea un honor que te cuelguen, y puede resultar también un placer
Es un poco clasista, ya me entienden, o aristocrático, pero ¿qué más da?
"Situado en las antípodas de la vanguardia, sin inconformismo espiritual alguno, el arte oficioso que resulta de estos mecanismos de selección es un arte acomodaticio y servil"
Lo que está claro es que la entrada de hoy no es acomodaticia ni servil, sino que pone los puntos sobre las ies como se suele decir.
No me gustan los reyes, Nicolás, esas emanaciones de dios padre para la plebe.
A disfrutar estos días, como podamos y queramos.
Besos
Comentado por: Petra el 24/12/2009 a las 19:37
"Stá bem, enquanto nao vêm
Vamos florir ou pensar.ª
Fernando Pessoa
¿No les parece un buen aforismo para estas fechas.
Y sí..., lo que el rey decide que es real, eso es real...
Deseo a mis amigos del Boomeran(g) unas reflexivas fiestas
Comentado por: Luchino el 24/12/2009 a las 19:03
La selección de artistas se lleva a cabo "con un creciente desinterés por el talento artístico a favor de la "capacidad de impacto".
Si, señor, sucede lo mismo en otros ámbitos "creativos": se ve que el público en general debe de tener la sensibilidad muy embotada porque sólo cadaveres, excrementos y otras a mi juicio tonterías son capaces de provocar en él una respuesta estética.
Se busca complacer a todos, como esa mujer de las Ramblas que considera que cuanto más se maquilla y más obscena resulta, más potenciales clientes atraerá para aplicar sus "artes amatorias", allá en cualquier esquina masturbando al gordo borracho inconsciente de turno.
Así son las cosas, ¿no?
Ya es Navidad.
Espero que a Pablo no le sepa mal el comentario de Nicolás. Un acto hipócrita no hace a uno hipócrita.
Comentado por: Jesús Rougemont el 24/12/2009 a las 18:24
Rafael se aventura por territorios que no son los del rey, no están sancionados por los que no se IMAGINAN otras opciones que las reales e impuestas
Aquellos que se toman en serio todo lo oculto o excéntrico están realizando lo que, esencialmente, es un acto político y, por lo tanto, corren el riesgo de que se los considere, en el peor de los casos, locos y, en el mejor, un poco alejados del ámbito de la realidad, viviendo en el mundo de la fantasía, iluminando lo que el rey considera que debería permanecer en la oscuridad y fuera del reino.
Comentado por: Nicolás el 24/12/2009 a las 18:02
Dejemonos de hipocresías, Pablo:
Si una reflexión se considera banal y superflua ¿cómo puede ser también estupenda?
A mí, en todo caso, no me parece banal lo que vuelve a constatar Argullol: no es banal su crítica porque el tema al que la aplica no es banal.
¿Es banal el negocio del arte contemporáneo?
Tampoco es supérfluo el análisis porque el tema se lo merece.
¿Prefiere Pablo críticos acomodaticios que aceptan el STATUS QUO sin más?
A este respecto he encontrado un análisis interesante y sugerente poéticamente de un tal Rafael Barrios en su página web:
El origen de realidad está íntimamente ligado a la idea del rey. Aquellos lectores que estén familiarizados con la historia antigua recordarán que el rey... era quien decidía qué era real; todo lo que quedaba fuera de esa zona no era real, no pertenecía al rey... Cuando la gente pregunta: “¿Qué significa realmente?”... lo que implica esta pregunta es: “¿Qué dice el rey que es?”... “Es parte del territorio del rey, parte del reino?”
Fantasía proviene de la raíz indoeuropea bha, de la que se deriva otra larga lista de palabras que significan brillar o iluminar, lo que implica, claro está, que el sujeto que se ve iluminado vivía antes en la oscuridad, en la zona que queda fuera del territorio del rey, la parte que no está sujeta al gobierno del soberano... Iluminar algo no es cuestionar su existencia, sino simplemente decidir si debe permitirse o no dentro del reino de lo real... de lo que se puede medir, o es mejor dejarlo fuera del reino, en la oscuridad exterior.
De ahí que la cuestión de la realidad -o bien, de lo que es o no es real- sea simplemente una cuestión política... Realidad, fantasía y locura quedan determinadas por el rey en una monarquía, por el Estado en sociedades fascistas, comunistas o pertenecientes a algún otro totalitarismo, o por el consenso general en algunas de las otras formas de gobierno o incluso en propio vecindario... Así, incluso nuestros sueños se han convertido en elementos irreales, aunque no hay nadie que tenga ninguna duda sobre su existencia...
Aquellos que se toman en serio todo lo oculto o excéntrico están realizando lo que, esencialmente, es un acto político y, por lo tanto, corren el riesgo de que se los considere, en el peor de los casos, locos y, en el mejor, un poco alejados del ámbito de la realidad, viviendo en el mundo de la fantasía, iluminando lo que el rey considera que debería permanecer en la oscuridad y fuera del reino.
Comentado por: Nicolás el 24/12/2009 a las 17:58
Estupenda Argullol su reflexión, de cara especialmente a las melancólicas, en ocasiones cada vez mas frecuentes, despedidas de año. Pero creo que banal y superflua por sabida, aunque por supuesto, no tan reflexionada y bien escrita, y en un medio de comunicación que leen unas cuantas personas, El Pais, que por cierto ya es propiedad en parte de mi querido e inteligente Berlusconi. A que lamentarse. Es ahí es donde estamos ¿no? y no sólo en lo que hoy se llama arte. No sólo en eso. Calavera y brillantes, fue lo primero que conocí yo de es chico. El MUNDO - entendiendo por mundo los valores, las ideas predominantes, los usos y costumbres valorados y aceptados por las comunidades en un determinado momento más o menos amplio…etc - CAMBIA, lentamente, pero cambia, y deja desprovistas de mundo, antiguas, lo llaman algunos, a unas cuantas generaciones; especialmente las que se dedican a pensar. Esa calavera, ese tiburón etc, por hablar tan sólo de Hirst, son el Arte, o una parte de la manifestación artística del Hombre en este momento de la Historia. ¿Cómo se puede argumentar en contrario, o ponerlo en duda, o creer que se critica más allá del gusto personal con principios y conceptos que tienen su apoyo exclusivamente en valoraciones ancladas en un mundo sobrepasado o meramente distinto? …Sólo creyendo en Platón, Plotíno, o en sucedáneos similares .etc, que no está mal, algo de razón llevan, o pueden llevar !! seguro !! pero , la verdad, y de esta tenemos hasta fotos, es que se ha andado mucho después para poner al descubierto que TODA MANIFESTACION HUMANA responde a unos “condicionamientos e intereses” determinados, que a su vez están anclados inexorablemente en el desarrollo económico e intelectual de la comunidad.
¿Por qué escandalizarse?... Putón, por ejemplo, ya no es un planeta del sistema solar; Yugoslavia ha desaparecido, y también el Limbo y la URSS y todo ese universo simbólico que representaban y desde el que se valoraba. No mucho después de Altamira y Lescaux se sabe que la “representación” entró en el “mercado”, y que los llamados artista producen para él. Desde hace tiempo también , proliferan los “ídolos” en todos los ámbitos porque se han multiplicados los espacios de sentido y de representación… Entonces ¿por qué ESCANDALIZARSE ?...Bueno, es legítimo claro, pero lo difícil, lo imposible, es darle a ese rasgarse la vestiduras un sentido de verdad más allá de nuestros propios gustos, intereses de la clase que fueren, o como mucho, de aquel MUNDO EN QUE FUIMOS EDUCADOS ETICA Y ESTETICAMENTE.
!!Feliz Navidad actual, la de 2009 !!
Comentado por: Pablo el 24/12/2009 a las 17:17
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
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