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El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Rafael Argullol

Pintura, grabado, cine

Rafael Argullol: La imagen, sin embargo, es como algo que produce un impacto más inmediato, más a corto plazo, más que la palabra. Y de ahí son los pros y los contras en la comparación entre lo literario y lo cinematográfico.

Delfín Agudelo: Me pregunto si es posible establecer algún tipo de paralelismo con una época en la que el cine no era masivo, o cuando no había hecho su aparición. No sé si equipararlo es del todo correcto, pero pienso en una  imagen, un cuadro o retrato, en relación a un libro. En la actualidad vemos Drácula de Coppola y está la cara de Gary Oldman; pero si hubiéramos visto a comienzos de siglo XX un cuadro representativo de una estética oscura en íntima relación con los cuadros góticos, ¿existiría la posibilidad que al lector decimonónico le sucediera lo mismo que a nosotros-esto es, establecer una imagen arquetípica literaria a través de una obra visual?

R.A.: Sucedió a partir de un determinado momento. Desde finales de la Edad Media y Renacimiento se tiende a poner rostro a los héroes. Entonces de repente a partir del siglo XV o XVI encuentras el rostro de Aquiles, el rostro de Ulises, el rostro de Dante y Virgilio en la Divina Comedia. Pero como el acceso a la pintura era muy minoritario, diría que eso no acababa de calar en la imaginación colectiva. En el momento en que a partir de finales del siglo XVIII y sobre todo del XIX lo que se populariza es el grabado, entonces sí que empieza ya de manera bastante multitudinaria este proceso. El ejemplo más claro es los grabados de Doré, el cual logró hacer popularizar el rostro e imagen de Don Quijote, a la vez que la imagen de Dante y Virgilio, de Fausto, ya que el grabado llegó a ser una forma intermedia entre el impacto de la pintura y el impacto del cine o de la fotografía. El grabado era mucho más popular que la pintura porque era algo reproducido y reproducible. En ese sentido el caso más claro es el de Don Quijote: el arquetipo visual de Don Quijote lo concibe Doré; y cuando en el siglo XX se intentan hacer Don Quijotes cinematográficos, el modelo que se toma es el de Doré. Por ejemplo el Don Quijote nunca acabado de Orson Welles, que le acompañó toda su vida: él escogió como actor a un español exilado en América, creo que en México, y que evidentemente estaba guiado por lo que había ofrecido Doré.

Es verdad que los grabados en el siglo XIX preanunciaron el fenómeno del cine, y esto se acentúa muchísimo más en el siglo XX porque si el grabado llegaba a minoría de todas las ciudades europeas el cine, a mediados del cine XX, lleva esto a cualquier rincón del planeta. Y al llevarlo determina de manera impresionante. Por eso es también muy interesante ver cómo en determinados momentos cineastas que quieren evitar esa determinación extrema recurren o bien a actores desconocidos o incluso autores amateurs. Un caso extremo y extraordinario es lo que hace Pier Paolo Pasolini en El Evangelio según San Mateo: él tenía que plantearse algo en principio tan difícil de traducir en imágenes como es el rostro de Cristo, de la Virgen, de los apóstoles. En lugar de recurrir como se había hecho hasta entonces a actores conocidos, él recurrió a actores completamente desconocidos: la Virgen María era la propia madre de Pasolini, y el que hacía de Cristo, que era un barcelonés que hizo una sola película -ésta, y la hizo muy bien- pero era un desconocido, no era un actor. No quedaba determinada y de hecho él mismo rompió con la estética habitual de la representación de Cristo en occidente como alguien moreno en lugar de rubio, medianamente oriental, etc. Se evitaba la extrema determinación del cine. Si nosotros pensamos en Apocalypse Now- comentada alguna vez aquí en el blog- es muy difícil imaginar visualmente a Kurtz, ya que es un personaje de mil rostros. Sin embargo, lo difícil ahora es imaginárselo sin el rostro de Marlon Brando.

 

[Publicado el 16/4/2009 a las 10:10]

[Etiquetas: pintura, grabado, Doré, Pasolini, ]

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Comentarios (1)

  • La imagen es determinante, y hoy más que nunca, tanto en la memoria individual como colectiva. San Agustín fue uno de los primeros en darse cuenta, de ahí la proliferación iconográfica y simbólica en el catolicismo.

    Nací yo en los años sesenta. La era de la imagen podía decir que ya entonces conformó en gran medida mi principio de realidad. Supe, por ejemplo, que se viajo a la Luna porque lo "vi" en televisión. Supe, igualmente con certeza irrevocable del asesinato de Kennedy y de otras muchas cosas que sucedieron, porque yo las "vi" representadas en televisión o fotografiadas. Las imágenes, ya fueran dibujos, fotografías, o por televisión o cine con sus documentales, (especialmente documentales) o películas, fueron formando mi pensamiento y memoria de ese mundo que no experimentaba directamente en mí en torno, en mi vida cotidiana. La imagen, en definitiva, creo que fue determinante en mi desarrollo emocional e intelectual. Seguro. En la actualidad, es obvio, lo es mucho más.

    Entre todas esa imágenes que poblaron mi juventud y que aún sigo viendo cotidianamente en las televisiones y revistas de toda índole, hay unas que me resultan “especialmente estremecedoras” y repugnantes en el recuerdo, y por supuesto también hoy cuando siguen reproduciendose. Eran imágenes todas ellas que tenían que ver con la barbarie nazi.

    Los cuerpos famélicos, en los puros huesos, de cientos de hombres, mujeres y niños apiñados como animales en lúgubres vagones de tren; camastros en barracones con esqueléticos cuerpo recostados en camastros de paja en los campos de concentración y exterminio sistemático llevado a cabo en cámaras de gas en Treblinca, Manthausen, Sobíbor, Belzec, Buchenwald, Auschwitz; fotografías de montones de gafas, dientes de oro y demás objetos arrancados a los futuros gaseados para reutilizarlos o lucrarse; experimentos atroces en cuerpos de humanos que filmaron los mismos nazis; las fotografías de los esqueletos supervivientes de los campos de exterminio cuando fueron liberados … y así, un largo reguero de imágenes atroces.

    Después, también, imágenes de los Tribunales de Nurenberg y el castigo de los culpables de aquella barbarie.. Aún hoy se siguen juzgándolos por todo el mundo. La prensa nos lo cuenta todos los días, con imágenes también. ¿Y el cinematógrafo?... Cientos de películas de grandes directores nos recuerdan y recordaran para siempre ese terror nazi, esa crueldad, esos asesinatos, esa maldad. Incluso se ha generado una estética y toda una simbología de la crueldad y sin razón nazi.

    Alemania entera se avergüenza hoy y pide perdón por aquellos horrores, por aquellas muertes, por aquellos suplicios, por aquellos hombres, niños y mujeres torturados y muertos. También tenemos imágenes de esta culpa asumida.

    ¿Para cuando las imágenes, los nombres y los Tribunales Internacionales que juzguen el horror de los campos de exterminio y de las matanzas de la Rusia comunista? ¿ Para cuando esperan los rusos pedir perdón por los horrores denunciados por Soljenitsin y demás escritores ? ¿No sienten los rusos vergüenza y culpa, cada vez que oyen y leen que el nazismo y el comunismo son los sistemas más atroces conocidos? ¿Para cuando las imágenes del horror soviético? ¿ Cúal es la estética comunista?

    La imagen es ya determinante y esencial en la conformación de la memoria individual y colectiva. No hay vuelta atrás. El olvido hoy tiene su inicio en lo que no ha sido presentado en imágenes. Y no hay que olvidar los horrores para no repetirlos. ¿Para cuando esas otras imágenes?

    Comentado por: Pablo el 16/4/2009 a las 20:28

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).  

Bibliografía


 
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).

En librerías a partir del 15 de septiembre

 

 
/upload/fotos/obras/lampedusa_1_med.jpg 
 

Lampedusa (2008). El Acantilado, España

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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