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El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de mayo de 2012

 Blog de Rafael Argullol

Galería de espectros: Voltaire

Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto el de Voltaire.
Delfín Agudelo: ¿Dónde pudiste haberlo visto?
R.A.: Cuando pienso en un viaje en el tiempo hasta llegar a Voltaire a través de su espectro, siempre pienso en la escultura, en el busto que le hizo Houdon, porque ahí me parece que hay una ruptura en la historia de la representación absolutamente magnífica. Así como todos los prohombres de la historia, tanto políticos como religiosos o culturales y artísticos, desde finales de la edad media habían tendido a posar siempre en una pose seria, con un semblante serio y circunspecto. Houdon, en su representación de Voltaire rompe con esa tradición y nos muestra a un Voltaire satisfecho y sonriente. Probablemente esto fue una sugerencia del propio Voltaire, que no solo era un gran amante de lo irónico como demuestra en el Cándido, y un gran defensor de que la creación artística e intelectual no podía estar desvinculada de la alegría, sino que él mismo defendía que la manera de expresar del ser humano más adecuada era a través de la risa, de la sonrisa. Y muy probablemente mediante estas creencias de Voltaire sugirió a su propio retratista que rompiera con la tradición anterior del retrato serio y le esculpiera con esa sonrisa que podíamos casi llamar la sonrisa voltairiana que sin embargo tan pocos hombres de poder, de cualquier campo, han perseverado con posterioridad. Parece que aún hoy el retrato tienda a ser en lo que se refleja la vertiente exclusivamente seria del hombre. Voltaire se reflejó de manera contraria.

[Publicado el 05/12/2008 a las 11:30]

[Etiquetas: Voltaire, Houdon, galería, espectros]

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Comentarios (8)

  • El Voltaire de los cojones nunca me cayó bien.
    Y muy probablemente mediante estas creencias de Voltaire sugirió a su propio retratista que rompiera con la tradición anterior del retrato serio y le esculpiera con esa sonrisa que podíamos casi llamar la sonrisa voltairiana que sin embargo tan pocos hombres de poder, de cualquier campo, han perseverado con posterioridad

    Y muy probablemente mediante estas creencias de Voltaire sugirió a su propio retratista que rompiera con

    yo diría:
    Y, muy probablemente, mediante las sugerencias (?) que el pensador francés hizo al escultor Houdon

    o, mejor

    gracias a las sugerencias de Voltaire, el retratista o escultor Houdon...

    Comentado por: aurevoir el 08/12/2008 a las 15:53

  • Y sí, se imaginan un busto de Julio César o Napoleón sonriendo? Quién habría creído en su poderío y autoridad?
    Si ni a Jesús, que supuestamente era puro amor se le podía adjudicar una sonrisa...
    Bien por Voltaire!

    Comentado por: amalia el 08/12/2008 a las 09:56

  • ¿Cómo no iba a sonreir Voltaire?... la persona más volteriana que ha existido. Un hombre sabio, un ilustrado. Se dice, que la risa es un atributo de los dioses, en definitiva, de la inteligencia. Sonreir levemente y sin ruido ( lo contrario a la carcajada e incluso a la risa abierta) es un signo de toleracia, o lo que es lo mismo, de comprensión de la estupidez humana, o sólo (sin estupidez) de esta condición. El hombre es el único animal que sonrie. Hoy se sonrie en general poco en "lo publico"; predomina la carcajada o risa un tanto estentorea usada como control social o señalamiento de una imperfeción individual.
    La risa perturba, y la sonrisa más. Creo que si Voltaire no reía abiertamente, es por que el escultor le señaló que la boca abierta no encajaba en el "canón del busto".
    Umberto Eco en el Nombre de la Rosa desarrollaba su trama en la busqueda de un libro perdido (escondido, hecho desaparecer) de Aritoteles que trataba de La Risa, porque "la risa distraía a los pecadores que somo todos". Voltaire meramente "sonreiría" ante esa disquisiciones, porque en definitiva , él era demasiado serio.
    Habría que poner esa escultura en el Parlamento; en todos los Parlamentos, pero especialmente en el nuestro, para recordar la inteligencia, la serenidad, y la tolerancia.

    Alejamdra Pizarnik fue un ser herido. Profundamente herido. Pertenecía a esa estirpe de seres vulnerables que no han tenido acceso a la sorisa del mundo; como Alfonsina Storni, Sylvia Plath, Cesare Pavese, Gil Roësset, Celan y tantos otros. Quizá le suceda a estos seres entrañables algo que tiene relación con lo que hace un tiempo me comento habìa leido Natanael,y que intento reproducir:

    "Así las olas luchan sin tregua en la supeficie del mar, mientras que en las capas inferiores hay una paz profunda. La olas chocan entre sí. Una espuma blanca, alegra y sutil dibuja la movilidad de sus contornos.Un niño que juega cerca del mar acude a coger esa espuma y se asombra al no encontrar um momento después mas que alguna gotas de agua en la palma de la mano. Pero de un agua mucho más salada y mucho más amarga que la de ola que la trajo.
    Igual que esta espuma nace la risa. Acusa en lo externo de la vida las revoluciones, los cambios supericiales. Ella, la risa, es también una espuma a base de sal. Es alegria, chispea. Pero hay personas que al recogerla para soborearla, encontraran alguna veces, por una exigua cantidad de materia, una cierta dosis de amargura".
    Preguntaré a Natanael de donde ha leído esta texto.

    Comentado por: Pablo el 06/12/2008 a las 11:29

  • Señor Agudelo, transmítale al señor Argullol mi gratitud por el artículo de hoy. Lo necesitaba después de haber escrito los dos mensajes anteriores. Señora, o señorita, Pizarnik : a usted también muchas gracias.
    Todavía sigo muy "tocado".
    Que pasen un estupendo fin de semana.

    Comentado por: escoin el 05/12/2008 a las 21:34

  • POEMA PARA EL PADRE

    Y fue entonces
    que con la lengua muerta y fría en la boca
    cantó la canción que le dejaron cantar
    en este mundo de jardines obscenos y de sombras
    que venían a deshora a recordarle
    cantos de su tiempo de muchacho
    en el que no podía cantar la canción que quería cantar
    la canción que le dejaron cantar
    sino a través de sus ojos azules ausentes
    de su boca ausente
    de su voz ausente.
    Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
    su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
    en la extensión silenciosa
    llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.

    Comentado por: Alejandra Pizarnik el 05/12/2008 a las 15:06

  • SOLAMENTE

    ya comprendo la verdad

    estalla en mis deseos

    y en mis desdichas
    en mis desencuentros
    en mis desequilibrios
    en mis delirios

    ya comprendo la verdad

    ahora
    a buscar la vida

    Comentado por: Alejandra Pizarnick el 05/12/2008 a las 15:04

  • Parece que les diera vergüenza sonreir, la culpa, esa tradición pegajosa y oscura. Como los comentarios sobre que nadie debe sentirse ajeno a una tragedia nacional, así llamada por los periódicos. No veo por qué hemos de llorar por todo, también puede uno solidarizarse con la alegría de la vida ¿o no?

    Comentado por: Yale el 05/12/2008 a las 14:51

  • La risa... me recuerda a la sonrisa dibujada en los Buda, pero sin llegar la de Voltaire a tal grado de sabuduría. He ahí la diferencia entre la persona que ríe y la que sonríe; la primera en el meollo de la vorágine del mundo, la segunda elevada sobre él, contemplando "cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando...", cómo al fin y al cabo, somos un tránsito que no se puede tomar en serio.

    Comentado por: Leverkhun el 05/12/2008 a las 13:40

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).  

Bibliografía


 
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).

En librerías a partir del 15 de septiembre

 

 
/upload/fotos/obras/lampedusa_1_med.jpg 
 

Lampedusa (2008). El Acantilado, España

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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