Ladrón de mapas
Eduardo Lago
Destino
La aparición de Eduardo Lago en el panorama de las letras con una novela titulada Llámame Brooklyn -ganadora del premio Nadal 2006 y de un montón de premios más- tomó por sorpresa a la parroquia literaria. Lago, que ya andaba entonces por los 50 años,
no sólo demostraba poseer una sólida formación sino que tenía una forma de contar tan diferente a lo que se estaba haciendo en aquel momento que ni siquiera necesitó presentarse como anti lo que se estaba haciendo en aquel momento. Iba a la suya. Sin más. Y de ahí la sorpresa.
Para esta su segunda aparición pública Eduardo Lago ha elegido cambiar otra vez de registro en busca de una vía narrativa distinta. Y para ello propone la historia de alguien que suelta anónimamente unos cuentos en internet con la esperanza de obtener respuesta. Y quien le responde es Sophie, o mejor dicho, alguien que ahora se hace llamar Sophie porque un día creyó atravesar una línea de sombra que la movió a replantearse su vida entera. Y empezó por el nombre.
Una vez puesta a rodar la bola del destino, los sucesos se encadenan. De una parte Sohpie cree reconocer en el anónimo autor de los cuentos a un hombre con el que tuvo una intensa relación años atrás. Ese reencuentro virtual hace que se ponga en camino hacia Venecia y Trieste por motivos no bien explicitados, pero que dan ocasión a diversas aventuras. Por ejemplo, el inesperado encuentro con un atractivo árabe al que Sophie reconoce de inmediato porque todas las televisiones están divulgando su imagen bajo la acusación de ser un ladrón de mapas. Ella, viéndolo acosado, acepta ayudarlo a escapar de París sin hacer preguntas.
Paralelamente tendrá lugar la narración de los cuentos anónimos -tres de ida y tres de vuelta- que van intercalándose con la progresiva aproximación de Sophie al misterio triestino-veneciano oculto tras ese encuentro quizás no tan casual en la red. Es sin duda el momento álgido del presente libro -al que me resisto a llamar novela para no desorientar al posible lector. Hay un momento en que, además de la narración personal de la propia Sophie, suenan alternadas hasta seis o siete voces distintas -la mayoría en primera persona- y que corresponden a personajes que viven en Rusia en el año 2000, Abisinia durante la invasión italiana previa a la Segunda Guerra Mundial y Bombay, 1978. Pese a la disparidad de fechas, lugares y sucesos, o pese la superposición de voces narrativas, no cabe posibilidad alguna de confusión. Los personajes rusos hablan y se comportan como uno cree que deben de comportarse los habitantes de una remota ciudad de la Rusia contemporánea, la esposa seducida por el (bellísimo) criado abisinio se comporta como uno imagina que reaccionaría una elegante dama italiana que acaba de desencadenar un drama colonial debido a su lujuria, y el encantador empleado de los ferrocarriles indios, que en su día tuvo la suerte de ser el confidente de Kipling, también habla y se comporta de manera muy verosímil.
Hasta aquí Eduardo Lago hace honor a su fama y se muestra como un narrador sólido, imaginativo y de una cultura tan variada como versátil. Mientras Sophie continúa su acercamiento al desentrañamiento del misterio (a todas estas, hemos perdido de vista al apuesto ladrón sin que éste haya aclarado qué robaba o quiénes eran sus implacables persecutores), también van desarrollándose las historias de vuelta, esto es, las segundas partes (que no desenlaces) de las tres historias de ida. Y hasta ahora el desarrollo global de la narración es espléndido.
Sin embargo, a partir de ahí no es que se produzca un bajón, o que de pronto a Eduardo Lago se le haya olvidado el arte de contar historias. Algunos de los (muchos) cuentos que restan por leer son muy buenos y siguen estando tan bien contados como los primeros. Pero tienen una desventaja muy clara frente a los precedentes: en éstos, y mientras los va leyendo, el lector puede entretenerse en buscar la estructura general que los interconecta y hace que suenen de forma coral. Lo cual ya no ocurre en las dos partes siguientes. Es posible que haya un flujo (o metaflujo) que las haga formar parte de un todo. Pero no es fácil de ver, y ni siquiera las ocasionales reapariciones posteriores de Sophie bastan para integrar esos dos últimos bloques en la corriente narrativa inicial.
Y tampoco es que esté yo ahora priorizando la forma novela (suponiendo que exista tal cosa) sobre la forma cuentos. Pero, para decirlo en plan telqueliano, en la primera parte los significantes de cada historia penetran en las demás y las fecundan incluso retroactivamente, mientras que a partir de un momento dado en el Ladrón de mapas se produce una mera acumulación de material narrativo. Y una vez degustada la excelencia de la narración inicial, el lector pide más de lo mismo y no querrá conformarse con menos. Y ya sé que es injusto, pero qué quieres. Pasa lo mismo con el amor. Si el amado se ha beneficiado de los arrebatos sublimes del amante, nunca aceptará actuaciones que no estén a la altura de las primeras.
[Publicado el 13/11/2008 a las 10:54]
Es muy interesante y completo este comentario. Soy una gran aficionada a la Literatura y con reseñas como ésta, se me aclaran las ideas sobre si el libro merece la pena o no (sobre todo para comprarlo).
Si te interesa, puedes visitar un blog que acabo de crear. Se llama
http://rincondealejandria.blogspot.com
Sólo se puede acceder con Mozilla. No tengo ni idea de cuál es el problema
Sigue haciendo reseñas.
Gracias :)
Comentado por: Marian el 21/11/2008 a las 11:47
Es muy interesante y completo este comentario. Soy una gran aficionada a la Literatura y con reseñas como ésta, se me aclaran las ideas sobre si el libro merece la pena o no (sobre todo para comprarlo).
Si te interesa, puedes visitar un blog que acabo de crear. Se llama
http://rincondealejandria.blogspot.com
Sólo se puede acceder con Mozilla. No tengo ni idea de cuál es el problema
Sigue haciendo reseñas.
Gracias :)
Comentado por: Marian el 21/11/2008 a las 11:42
Cuando termine los Tres cuentos de otoño, me pongo con esta fresca propuesta literaria diamantina. Gracias por la recomendación.
Comentado por: Joan Josep Escoda el 13/11/2008 a las 22:39
Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial Bruguera, Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.
Traducciones

Wagenbach (2011)
09/5/2012 21:09
"Storia di Neve" ocupa un gran...
Publicado por: Neus
08/5/2012 09:37
En mi condicion de traductor de...
Publicado por: Jose Anibal Campos
03/5/2012 18:59
No sé cómo comparan este con...
Publicado por: ricardo
30/4/2012 12:35
Publicado por: Manuela
26/4/2012 11:08
" Podía soltar los bumeranes de...
Publicado por: Juan Cueto Serrano
21/3/2012 10:09
Estimado Sr. Fernández de Castro...
Publicado por: Juan
05/3/2012 23:25
El pseudónimo "Francisco Tario"...
Publicado por: z
03/3/2012 02:25
Me hubiera gustado pasar por su...
Publicado por: Claudia
02/3/2012 20:14
Todavía recuerdo de mi primera...
Publicado por: MARIANO JUAN-R.
27/2/2012 23:42
Publicado por: Clea
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres