Aquella mitad de mi tiempo
Javier Marías
Galaxia Gutenberg
Aquella mitad de mi tiempo recoge los artículos publicados por Javier Marías en diversos medios periodísticos entre 1997 y 2008, y sus contenidos tienen en mayor o menor medida una relación directa con la faceta más personal y privada del autor.
Lo dijo él mismo el día de la presentación del libro:"Nunca escribiré mis memorias". Lo repite su hermano Miguel en el prólogo:"Es de suponer, si se mantiene en sus ideas con la persistencia que suele, que Javier no vaya a escribir jamás su propia autobiografía...". Y por si hubiera alguna duda al respecto, el maquetista ha incluido en la contraportada las palabras que dice a continuación el prologuista: "...esto es lo más cercano a unas Memorias...".
Por descontado que podría tratarse de una astuta maniobra ideada por el jefe de marketing de la editorial y a la que se habrían sumado maliciosamente los dos hermanos Marías y el propio maquetista a fin de convencer al lector deseoso de saber cosas íntimas de su autor favorito que no hay ni habrá nunca más cera que la que arde, y que es esto o nada.
Pero no parece probable que, una vez agotada la presente edición, Javier Marías se vaya a descolgar con una autobiografía "de verdad". Por decirlo más o menos con sus propias palabras, él cree que, salvo excepciones, la vida del escritor no es particularmente emocionante. Lo personal, dice, "es un material sensible que se presta al sentimentalismo y la cursilería" razón por la cual él "huye del sentimentalismo como de la peste".
Sin embargo, y aunque sus lectores habituales habrán leído en su día bastantes de esos artículos, seguramente se lleven una sorpresa al releerlos ahora de un tirón. Al haber sido ordenados por temas afines (o sea, con una intención) su lectura produce el mismo efecto que el montaje en el cine: unos planos rodados por separado y sin unidad aparente, al ser montados siguiendo un orden coherente se transforman igual que en la escritura un puñado de signos en apariencia heterogéneos se convierte en un discurso al ser ordenados de forma inteligible. En uno y otro caso esos planos/signo liberan unos significados que quedaban ocultos o no estaban suficientemente explícitos al ser vistos o leídos por separado. Y en este sentido cabe reconocer el buen trabajo realizado por la editora, Inés Blanca, tanto por la agrupación del material en grandes apartados como por el orden de aparición elegido para los artículos.
Otro aspecto a destacar tras la lectura de la presente antología es que Javier Marías no parece dejar descansar nunca la pluma. Incluso cuando aparta su atención de alguna obra convencionalmente más importante (esa novela que todo escritor, obligatoriamente, estará empezando, desarrollando o terminando, siempre igual, una y otra vez: bien mirado, qué fatiga y qué pesadez la condición de novelista) él sigue ejerciendo de escritor incluso cuando practica eso que en la profesión se llaman "trabajos alimenticios", en este caso escribir para la prensa. Porque aún así, y lo mismo le da que sea una revista especializada, un suplemento dominical o un periódico diario, él ha ido siempre a lo suyo, que en este caso es construir poco a poco, con paciencia de artesano, un personaje llamado Javier Marías al que unas veces vemos decirle adiós a un amigo desaparecido, otras evocar a la nanny que lo cuidó de niño, registrar alarmado el primer achaque de vejez en su padre octogenario, decir a base de pincelas nostálgicas como era el barrio de Chamberí cuando él volvió de América o contar una farra de las de antes, muchas veces en compañía del recordado Juan Benet. Es un ir poniendo un trazo aquí, añadiendo un rasgo allá o aclarando algo que dijo en una circunstancia muy determinada y que un tiempo después no le parece que exprese bien su pensamiento.
Lo curioso es que probablemente ni siquiera él, cuando empezó a trabajar de forma intermitente y dispersa su propio material biográfico, tuviera una conciencia clara de hasta qué punto estaba llevando a cabo un retrato personal tan completo y revelador, y que en muchas ocasiones estaba ofreciendo datos o facetas del autor que en principio no estaba previsto que salieran a la luz.
[Publicado el 23/10/2008 a las 19:00]
Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial Bruguera, Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.
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