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El blog literario latinoamericano

jueves, 24 de mayo de 2012

 Agresiones cotidianas / Blog de Sanjuana Martínez

¡La invasión de los bárbaros!

Serán 200 millones en América Latina y mil 20 millones en el mundo cuando termine 2009: son personas que no satisfacen sus necesidades básicas: alimentos, vivienda, vestido, educación, salud...

La brecha entre ricos y pobres crece inexorablemente y el recelo de los que tienen dinero aumenta. No importa que la sexta parte de la humanidad pase hambre, lo verdaderamente trascendental para algunos es no salir de su espacio de confort.

En México existen oficialmente 55 millones de pobres, aunque las estadísticas independientes hablan de 70. La extrema pobreza es cotidiana, deambula por doquier. Es imposible no percibirla. Allí donde vas, hay una historia desgarradora de hambre, desempleo, indigencia...

En un país donde el salario minimo es de 1.200 pesos al mes (80 euros), la desconfianza hacia los pobres es monumental. Para contrarrestar esta psicosis de inseguridad y desconfianza hacia lo diferente, la moda en nuestra sociedad civilizada es hacer urbanizaciones amuralladas, mejor conocidas como "cerradas". La gente prefiere vivir en colonias aisladas artificialmente con muros y casetas de vigilancia, cercas electrificadas y filtros permanentes de control. Paradójicamente algunas "cerradas" de clase media son construidas en medio de barrios marginales y la terracería de los asentamientos de chabolas.

Los escualidos niños panzones a base de lombrices, ven imperrtéritos pasar coches nuevos, mientras el proletariado que espera el módico microbus en la esquina, asiste estupefacto al espectáculo de la prosperidad a pocos pasos de su paupérrima vivienda.

En los barrios pudientes, sin embargo, lo que abunda son las "guardias blancas";  una especie de ejército de paramilitares que cuidan a los poderesos magnates mexicanos; algunos hombres de negocios que hacen del altruismo una forma de evadir impuestos; del mesenazgo y los donativos, un estilo de vida para calmar sus conciencias. Con lo fácil que sería aumentar los salarios a sus trabajadores.

Hasta estos barrios vigilados por expolicias, ex narcos, exmilitares y exhampones, fuertemente armados para proteger a los ricos ---sin control del Estado--- no pueden llegar los bárbaros; los pobres, a los que generosamente ayudan con su excelsa filantropía. Pero el día que bajan de su torre de marfil y atravisan las ciudades en coche con su chover y no en helicóptero, observan impavidos desde el asiento trasero ante la luz roja del semáforo, a un menor de edad limpiar el parabrisas. Ese niño hablante de náhuatl, forma parte de los 3 millones y medio de pequeños que trabajan en México para ayudar a los padres del salario mínimo.

¿Cómo sobrevivir con 50 pesos diarios (3 euros)? La demagogia de algunos gobiernos como el de Felipe Calderón, ha inventado un impuesto contra la pobreza "para que todos los niños puedan comer", dice la publicidad oficial. Una política impositiva populista que prefiere beneficiar a los que más tienen. A la evasión de impuestos de las grandes empresas (Bimbo, Kimberly Clark, Wal-Mart, Televisa, Teléfonos de México, Cemex...)  se le denomina "impuestos diferidos". Las estadísticas hablan de que el monto de los impuestos diferidos del 2006 fue de 104 mil 466.6 millones de pesos. ¡Que poca equitativa es la distribución de la riqueza!...

Los bárbaros mientras tanto se aproximan, han dejado de ser invisibles, cada vez son más, representan un auténtico ejército de desheredados, de gente que no tiene nada que perder, porque lo ha perdido todo; incluso la esperanza de una vida mejor. Su pobreza silenciosa, acentúa la diferencia degradante entre los que tienen y ellos.

"Cuando los hombres sufuren injustamente --- dice J.M. Coetzee--- es el sino de aquellos que son testigos de su sufrimiento avergonzarse de ello". 

[Publicado el 22/9/2009 a las 10:26]

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Comentarios (5)

  • Siguiendo con las cosas que me llamaron la atención en mejico me gustaría señalar dos.
    La primera, y muy grata, es que no he visto chabolas. Esas aglomeraciones de chabolas de lata y cartón rodeadas de mugre que ve uno al entrar en Buenos Aires o Madrid en camión, por poner dos ejemplos, yo no las he visto en mejico. Eso no significa que no existan, pero yo no las he visto ahí, y si en otros lugares aparentemente mas ricos. Lo que si he visto son casas modestas, de autoconstrucción, del tipo de la que ilustra este post, todas pintadas de colorines y la mar de limpias. En esas casas, que no niego que puedan ser manifiestamente mejorables, se puede mantener la dignidad, cosa imposible en esos bidonvilles que parten en alma nada mas verlos.

    Pero lo mas fascinante de todo es el tema de los indigenas. Mis colegas de profesión, mayoritariamente blancos, hablan en sus conferencias o esposiciones de las comunidades indígenas todo el rato, y yo siempre me he preguntado (y no me he atrevido a preguntar) quienes son exactamente esos indigenas a los que se refieren, porque lo que yo he visto en mejico, en la calle, en el metro, en las centrales camioneras, son basicamente indigenas, es decir, amerindios. Vestidos de occidentales, algunos muy elegantes, como el maitre del restaurante de lujo, pero amerindios, es decir, poblacion autoctona o indigena. Yo diría que es mas del 90% de la población, aunque puede ser menos, porque los blancos son elusivos y no se los ve. ¿son esos los indigenas a los que se refieren mis colegas? ¿son otros, que nunca he llegado a ver?. Si son otros, ¿Como se distinguen del grueso de la población, sin son fisicamente iguales?. Un gran misterio.

    En resumen, la impresión que sacamos es que hay una inmensa población indigena que va a su bola, sobreviviendo como pueden y con mucha dignidad, y que aparentemente pasa un kilo de los blancos, y una población blanca muy elusiva que le tiene miedo a los indios. Los consejos que he recibido de mis colegas blancos acerca como moverme por mejico df no creo que difieran mucho de las que hubiese recibido de visitar Sarajevo en tiempos de guerra. No les he hecho ningun caso en las dos ocasiones que he visitado el pais y he disfrutado enormemente moviendome entre la población autoctona, que es la mar de amable, por cierto. Alomejor estoy viva de milagro, pero no he tenido esa sensación.

    Lo que me gustaría saber es que pensaban los autoctonos de ese par de cincuentones blancos que se movian entre ellos sin ningun recato. Pero me voy a quedar con las ganas de saberlo.

    Comentado por: Española el 29/9/2009 a las 12:29

  • En verdad es un dato curioso lo que menciona el comentario de la española, eso es muy frecuente en México, hay una especie de discriminación. En lugar de sentirnos orgullosos de nuestros origenes se ven ese tipo de cosas.Creo que en generla es sistema economico capitalista esta en decadencia y la crisis mundial es uno mas de sus sintomas, definitivamente los vientos del cambio son evidentes.Espero que en lo que me queda de vida al menos se de inicio a la epoca de las conciencias mas libres otro tipo de revolución una sin armas que venga del individuo y no de las masas.

    Comentado por: PePe el 25/9/2009 a las 23:36

  • unos datos, que desgraciadamente("¡desgraciadamente!") ya no están vigentes : hoy son peores :

    (64)
    (01.06.2005)

    "no sé si será legítimo que me resulte tan curiosa la primorosa minuciosidad de ciertas estadísticas, 852.000.000 de seres humanos malviven con hambre, 53.000.000 en latinoamérica, 5.000.000 de niños mueren anualmente de hambre, el tráfico de drogas ha desplazado al petróleo del segundo lugar en el comercio mundial, el primerísimo es el de armas, pero no se mencionan las astronómicas transacciones llamadas financieras, existe el paraíso terrenal : los paraísos fiscales, en septiembre/2005 habrá una enésima cumbre onu contra el hambre..."

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 25/9/2009 a las 16:15

  • tal vez lo que más desánimo causa, es que muchas veces es peor el remedio que la enfermedad
    es decir, el pretendido remedio, el aparente intento de solución/es
    tanta campaña, tanto organismo, tanta óénegé, tanto sumo pontífice orando
    tantos desnutridos semidesnudos descalzos, matándose entusiastamente entre ellos con metralletas último modelo

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 24/9/2009 a las 17:25

  • Hace dos años mi marido y yo fuimos a mejico invitados por la Universidad de Guadalajara a dar unas conferencias. Aprovechamos tambien para visitar el pais, moviendonos con el excelente transporte publico del pais, tanto entre ciudades como dentro de Mejico DF. Lo que mas nos llamó la antención es que, tanto en los camiones como en los autobuses urbanos como en el metro eramos los unicos blancos, por lo que llamabamos muchisimo la atención. Cuando le dijimos al maitre de un restaurante de lujo en el que comimos en mejico df (lleno de blancos) que no teniamos ticket de parking que sellar porque habiamos llegado en metro nos miró con una cara de asombro inenarrable. Yo creo que si le hubiesemos dicho que habíamos llegado en platillo volante le hubiese parecido mas normal. La misma cara de asombro puso el camarero del hotel cuando le comentamos lo bueno que nos parecía el metro de la ciudad.

    El pais nos pareció maravilloso y bastante surrealista (uno de sus muchos encantos), pero con un serio problema social si los blancos y no blancos se miran con recelo.

    Comentado por: española el 22/9/2009 a las 12:27

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Biografía

Sanjuana Martínez es egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Continuó sus estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha investigado asuntos relacionados con la defensa de los derechos humanos, violencia de género, la actividad terrorista y el crimen organizado, tanto en México como en Estados Unidos y Europa. Ha trabajado para Milenio Diario de Monterrey, Canal 2, la revista Proceso y el periódico La Jornada.  Por sus investigaciones sobre los delitos de pederastia cometidos por el clero, recibió el Premio Nacional de Periodismo 2006. El Club de Periodistas de México le entregó en 2007 el primer Premio Nacional de Periodismo por sus reportajes, crónicas, entrevistas y artículos. Y en 2008 por sus trabajos difundidos en La Jornada recibió el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Ha publicado los libros: Manto púrpura. Pederastia clerical en tiempos del cardenal Norberto Rivera Carrera (Grijalbo), La cara oculta del Vaticano (Plaza y Janés), Si se puede. El movimiento de los hispanos que cambiará a Estados Unidos (Grijalbo). Por su libro Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical (Editorial Planeta) recibió en 2008 el premio "Rodolfo Walsh" de la Semana Negra de Gijón. Sus último libros son: Se venden niños (Editorial Temas de Hoy), Periodismo incómodo (UANL), Verdades que no mueren (Ediciones Oficio) y La frontera del narco (Planeta, 2011). Es coautora de los textos: Los intocables (Editorial Planeta), Un día sin inmigrantes (Grijalbo) y Voces de Babel (Alfaguara).

 

Actualmente desarrolla su labor periodística como freelance. Radica en Monterrey y colabora con varios medios mexicanos y extranjeros.

 

Bibliografía

 
 
 
 
 
 
 

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