El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 10 de septiembre de 2010

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

El Nobel: legitimidad en crisis

Herta Muller

Hubo un tiempo en que el premio Nobel de Literatura tenía una vocación decididamente universal. Pero en los últimos quince años los miembros de la academia sueca han decidido convertirlo en una suerte de premio para escritores europeos. Es cierto que en esos años lo ganaron Coetzee, Naipaul, Cao Xingjian y Pamuk (Turquía es una nación euroasiática), pero los otros once han sido europeos. De esos, algunos han sido nombres acertados, como Szymborska, Grass o Heaney; otros, sin embargo, son escritores de rango más limitado, como Le Clézio o Fo. Europa ha dado origen a muchas de las mejores páginas de la literatura universal, y hoy varios de sus escritores mantienen el listón muy alto; eso, sin embargo, eso no debería hacer pensar a los que otorgan el Nobel que en los otros continentes ocurre poco o nada.

En sus mejores momentos, el Nobel nos descubre a un escritor minoritario, incluso a una literatura de la que no sabíamos mucho. Pero, cuando uno ve sus últimas tendencias, parecería que, más allá del talento individual de sus escritores, con el Nobel de literatura Europa se premia a Europa. Esto quizás debería no sorprendernos; si el Nobel lo diera la academia de la lengua de Corea del Sur, sería muy probable que abundaran los asiáticos entre sus ganadores. Pero igual sorprende, lo cual muestra que el Nobel, pese a sus equívocos y omisiones a lo largo del siglo veinte, se había forjado una legitimidad universalista que está comenzando a resquebrajarse.

Está bien que un premio pequeño aspire a convertirse en referente; más raro es lo del Nobel: un gran premio que decide empequeñecerse por cuenta propia. Puestos a hablar de europeos, la literatura universal no pasa hoy por Kertész o Jelinek, escritores que le hablan a una parroquia limitada, sino por, entre otros, Marías y Kadaré y Lobo Antunes, cuyas propuestas estéticas son renovadoras y abren puertas para la literatura de este siglo.

De lo que se trata es de abrir el mapa, de ampliar la mirada. No es necesario premiar a escritores muy conocidos como Murakami, Roth o Vargas Llosa. Si le dieran el premio a Adonis o Assia Djebar, también estaríamos felices. Nos haría sentir que el Nobel puede acertar en grande, y no sólo mirándose a su propio ombligo.

(La Tercera, 9 de octubre 2009)

[Publicado el 09/10/2009 a las 06:08]

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Comentarios (11)

  • Yo creo que esto de que el premio se centra cada vez más en Europa es un hecho, mismos que si bien es cierto tampoco es criticable, nada podemos hacer si la buena literatura en determinado momento de la historia nace en un determinado punto geografico, en este caso Europa.
    Yo creo que lo realmente preocupante es lo contrario, cada vez vemos menos gran literatura en dicho premio, pasa un año y otro y nunca vemos ese gran autor nuevo o conocido, de hecho con sólo leer la declaración de la academia notamos ese vacio desolador, que es el hecho de que lo dan por las opiniones y luchas individuales del autor, mismas que, con todo lo justas que puedan ser, nada tienen que ver con la literatura, lo que redunda en que cada octubre hay un nuevo premio politicamente correcto, sí, pero cada vez menos literario.
    Pareciera que el fenomeno Borges continua latente aún y que esa constante de agrandar un listado con nombres que con el paso del tiempo nada nos dicen sigue siendo una constante.

    http://angellopezsantizo.blogspot.com/

    Comentado por: ángel lópez santizo el 04/11/2009 a las 20:43

  • Cabe mencionar que de los autores que pones entre los no europeos, solo Coetzee no es ciudadano europeo. Tanto Naipaul, Cao Xingjian como Pamuk (que escribe toda su obra sobre una ciudad europea, Istambul) son ciudadanos de países europeos.

    Comentado por: Rafael el 02/11/2009 a las 02:50

  • Creo que hay que relativizar lo que suponen los premios, tanto para los autores como para los lectores.Si un premio nos descubre un buen autor "felicidades" y si a un mal autor le dan un premio,el problema lo tiene el jurado.

    Comentado por: Josep Puig Marín el 17/10/2009 a las 20:44

  • Joaquín, muchas gracias. Por supuesto, puedes reproducir la columna. Saludos

    Comentado por: edmundo el 16/10/2009 a las 03:11

  • Estimado Edmundo.

    Me gusto mucho tu columna... soy editor de la revista Revista VeinteMundos (www.veintemundos.com) una publicación gratuita y online que está orientado a jóvenes europeos que desean aprender y perfeccionar su español.

    Me gustaría saber si existe la posibilidad de publicar esta columna en nuestro medio (edición noviembre -diciembre); por supuesto, incluiremos tu nombre y el texto tal cual, ok?

    Gracias. Saludos.

    Comentado por: Joaquín Bode el 14/10/2009 a las 18:55

  • No puedo más que estar de acuerdo contigo, el Nobel cada vez se cierra más hacia Europa.

    Saludos.
    www.jorgeampuero777.blogspot.com

    Comentado por: Jorge Ampuero el 13/10/2009 a las 22:17

  • Yo recuerdo que el querido Bolaño hablaba de los "premios búfalo", como todos aquellos galardones literarios que obtuvo como medio de subsistencia en los certamentes de este tipo en España. Retomando esa idea, y recurriendo a una investigación que hice entre el año pasado y este para mi tesis de maestría en el que analizaba la estructura y las estrategias de la industria editorial, puedo asegurar con "datos duros" que casi ningún galardón reconocido, carece del andamiaje mercadológico que lo legitime, dejando en un segundo término, la calidad "literaria" de la obra. Lo que ocurre con el Nóbel, sólo viene a corroborar un fenómeno ampliamente reconocido.

    Comentado por: Jenny Guerra el 10/10/2009 a las 22:30

  • Lamentablemente en un futuro mediato o inmediato, el Nóbel se dará cuenta de su eurocentrismo y querrá remediarlo premiando no a quien realmente lo merece (una vez más) sino a quién la corrección política del momento lo exija. Y el círculo vicioso seguirá.

    Comentado por: ernesto el 09/10/2009 a las 20:18

  • El premio Nobel de Literatura es un premio maldito. Cada vez está más devaluado, si se lo juzga por las recientes elecciones. Sin embargo, todos aspiran a él. (Mi apreciación va también para los otros Nobels, en particular para el de la Paz). Es verdad que el Nobel de Literatura es cada vez más eurocéntrico. El mismo Peter Englund lo ha declarado recientemente. Tal vez eso se corrija en el futuro. Pero dependerá mucho de los organismos de lobby que presenten a los candidatos, cosa que está muy definida en los estatutos del Nobel. También dependerá de la industria editorial y de lograr que escritores fuera del circuito europeo logren llegar a la Academia Sueca con buenas traducciones. Estas condiciones, lamentablemente, generan un círculo vicioso, ya que cada vez habrá, a los ojos de la Academia, nuevos "descubrimientos" provenientes de países del Este Europeo, en detrimento de escritores de Latinoamérica, Asia y Africa, que no tienen "llegada" a la Academia.

    En el caso particular de Herta Müller, no la he leído aún, pero sus credenciales y honores pasados parecerían justificar el galardón. Aunque tal vez deberían haber esperado algunos años, dado que ella es muy joven y está en la plenitud de la creación. De todas maneras, es una elleción más acertada que las de Fo, o Jelinek, o incluso Le Clézio (muy bueno, pero a mi juicio no a la altura de un Nobel).

    Comentado por: Stiffelio el 09/10/2009 a las 17:26

  • entonces
    si otorgan el nobel a quien no me gusta, malo
    pregunto
    ¿si lo otorgaran a quien sí me gusta, bueno?

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 09/10/2009 a las 17:11

  • Reconozco que como escritor, como poeta; siempre he huído de premios literarios y certámenos, a los que jamás me presenté por principios. Reconozco que desde el momento que un autor, sube ese escalón no me interesa lo más mínimo. Os pongo un ejemplo; el otro día, navegando en facebook, me dió por buscar a premios nacionales de poesía en España; García Montero, Carlos Marzar, Chantal Maillard, etc; no los podías agregar como amigos... no; tan solo te dejaba la opción de hacerte admirador suyo... Cosa que suelen hacer los cantantes de éxito, famosillos del tres al cuarto y gentes con los humos subidos.

    La poesía, la concibo como un acto de solidaridad; como el medio o el instrumento para rebelarnos contra todo lo que nos perturba o encabrona; como una forma de romper cadenas sociales injustas; pero jamás como un escalón para sentirse superior a tus semejantes.

    Huyo de los poetas premiados como de la peste; lo siento, por que al final siempre es lo mismo. Cátedras, conferencias, autógrafos, columnas en periódicos de prestigio, proyección social, etc. y para colmo se apuntan en Facebook para que les admiremos... no para compartir vivencias, afinidades o amistad. Huyo de los divos como de la peste porcina; huyo del que hace poesía sin saber si quiera lo que quiere decir, pero si teniendo muy claro lo que quiere conseguir... fama, popularidad, reconocimiento y autobombo, a las puebas me remito, ahí teneis facebook. Que pena. a Juan Carlos Mestre, no lo conozco, ni lo leí ni le vi en facebook, pero me temo que dentro de poco tendremos la oportunidad de admirarlo... también, tiempo al tiempo. Perdonar estos comentarios, pero me hierve la sangre de ver en que se convierten los que deberían velar ante todo, por la solidaridad, la amistad, las afinidades colectivas y la justicia solcial.

    Comentado por: Abelardo Martínez el 09/10/2009 a las 14:23

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967), estudió Relaciones Internacionales en universidades de Argentina y  EE.UU., adonde llegó con una beca como jugador de fútbol. Una oportuna lesión y su vocación literaria le llevaron a concentrarse en su carrera académica: en 1997 se doctoró en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de California, Berkeley, y desde ese mismo año es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de las novelas Días de papel (1992), Alrededor de la torre (1997), Río Fugitivo (1998), Sueños digitales (2000), La materia del deseo (2001), El delirio de Turing (2003) y Palacio Quemado (2006); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Los vivos y los muertos (Alfaguara, 2009)Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Desde octubre de 2005 hasta abril de 2008 escribió el blog Río Fugitivo en Blogspot.

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Los vivos y los muertos (2009). Alfaguara

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