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El blog literario latinoamericano

jueves, 24 de mayo de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Los cuentos de Ishiguro

Nacido en 1954, Kazuo Ishiguro apareció en escena relativamente temprano, al ser escogido por la revista Granta como uno de los mejores escritores ingleses jóvenes. Corría el año 1983, Ishiguro tenía sólo una novela publicada, Pálida luz en las colinas (1982). Los premios no tardaron en llegar, entre ellos el Whitbread por Un artista del mundo flotante (1986) y el Booker por Lo que queda del día (1989). Miembro de una generación brillante -que incluye a Martin Amis, Ian McEwan, Salman Rushdie y Julian Barnes--, Ishiguro es de los que publica menos: sus libros aparecen cada cuatro o cinco años. En una carrera de un cuarto de siglo, conocemos de él sólo seis novelas, y ahora, por fin, su primer libro de cuentos, Nocturnos.

Los cinco cuentos que componen Nocturnos se hallan relacionados temáticamente por la música. El "nocturno" es una composición musical que tiene a la noche como punto de inspiración. Los personajes de estos cuentos son músicos que no han triunfado o que, si lo han hecho, están llegando al final de su carrera lamentando aquello que pudo ser y no fue. Este es un tema central en la obra de Ishiguro: si en sus novelas hay una aguda conciencia del paso del tiempo, en estos cuentos hay la realización de que ese tiempo ya pasó. Sin embargo, los ritmos narrativo de Ishiguro para la novela son expansivos y naturales; el cuentista se nos revela esquemático, dado a paradojas cerebrales que no conectan con el lector. Pese a una que otra cosa interesante, Nocturnos es un libro muy flojo, escrito en un inglés sin brillo, casi neutro, inesperado para uno de los grandes estilistas de nuestro tiempo.

En su conocido ensayo "Tesis sobre el cuento", Ricardo Piglia escribe que el cuento moderno está condensado en unos apuntes de Chejov: "Un hombre, en Montecarlo, va al Casino, gana un millón, vuelve a su casa, se suicida". Dice Piglia que la paradoja de Chejov consiste en "desvincular la historia del juego y la historia del suicidio". Un hombre que gana un millón y vuelve a casa es una anécdota; uno que gana ese mismo dinero y se suicida es un cuento. Toda la cuentística moderna podría ser un intento de contar el por qué de esa paradoja, de ese enigma. En Nocturnos, Ishiguro parece haber apostado por crear ciertas paradojas forzadas: en el primero de los cuentos, "Crooner", un cantante alguna vez célebre planea su regreso al escenario, pero para ello primero debe dejar a su esposa, de la cual está profundamente enamorado. En el último cuento, "Cellists", una mujer descubre en la infancia que es una virtuosa del violonchelo, y decide dejar de tocarlo a los once para proteger su genio: no quiere que sus profesores arruinen su talento. Ahora, a los cuarenta y uno, piensa que quizás se le ha ido algo la mano: "Recuerda que lo mejor es esperar. A veces me siento mal por ello, por no haber revelado mis talentos. Pero tampoco los he dañado, y eso es lo principal".

Ishiguro quiso ser músico. Tocaba en las calles y en el metro de París, hacía demos para buscar productores. Con el tiempo, se fue dando cuenta que su habilidad para componer canciones era un callejón sin salida, y evolucionó hacia la literatura: lo que deseaba era sobre todo crear escenarios narrativos. Quizás por ello hay en estos cuentos una mirada llena de compasión hacia los músicos que pueblan las plazas de Venecia, gente que alguna vez soñó con el éxito comercial y la adoración de las masas, y que ahora, ya mayor, descubre que su inclinación musical apenas le sirve para llegar a fin de meses. Los sueños han sido frustrados, pero queda la pasión por la música.

Ishiguro dijo hace algunos meses que, dado su ritmo, le quedaban a lo sumo cuatro libros por escribir. Eso, dijo, sería un aliciente para acelerar su ritmo. Ojalá. Así no esperamos mucho para que se reivindique.

(La Tercera, 7 de septiembre 2009)

[Publicado el 07/9/2009 a las 09:19]

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Comentarios (4)

  • Interesante tu reseña sobre los cuentos de Ishiguro. El tema me da curiosidad, aunque siempre desconfío de los cuentos "armados" alrededor de un tema específico. A la larga se pierde espontaneidad. A mi me gustó mucho el primer Ishiguro, sobre todo el de "A Pale View of Hills" y "The Remains of the Day". Es sin dudas un gran estilista. Pero ya en "The Unconsoled" me pareció demasiado cerebral. Casi no pude terminar ese librote que se me hizo un ladrillo de pesado.

    Comentado por: Stiffelio el 12/9/2009 a las 01:35

  • Hola Edmundo, ¿ya de regreso de vacaciones? No sé por qué, pero extrañaba este tipo de post. Los lectores necesitamos alguien que nos ilumine en la lectura, que nos digan qué no hemos visto, qué se nos ha quedado de largo; pero lo más importante, que nos lo digan de una manera terrenal, no teórica, ni académica. Piglia es también una buena referencia. Recuerdo haber comprado un libro suyo por un comentario tuyo en un post, hace rato.
    Saludos.

    Comentado por: cada cual con su quimera el 10/9/2009 a las 02:13

  • hola Ivo, el colombiano tiene razón, la idea era que pareciera que la muerte corta las palabras de Rhonda. Eso ocurre con algún otro personaje también, al principio... Gracias por la buena onda. Un abrazo

    Comentado por: edmundo el 08/9/2009 a las 07:49

  • Hola Edmundo.

    Una consulta en torno a tu último libro. Yo no la lei aún pero un amigo peruano y otro colombiano si y a raíz de eso ha surgido una inquietud.

    El peruano escribió: Recién termine Los vivos y los muertos, me gusto, pero quería preguntarles a los que ya la leyeron si a sus respectivas copias les falta las ultimas palabras de uno de los capítulos, del ultimo narrado por Rhonda... hoy fui
    al Borders al lado de mi casa y las dos copias que habían allí también estaban jodidas. En mi copia de Alfaguara SA la falla es en la pag 189, termina con: "Las llamas aparecieron de improvisto y yo trate' de" Supongo que no falta casi nada, pero quería preguntarles si ustedes tienen las ultimas palabras.

    Y el colombiano respondió: …le resuelvo la duda: mi copia es como la suya, pero yo creo que tiene sentido dentro de la historia (la muerte esta presente y llego de improviso, es mi teoría). Pero bueno, no se, de repente estoy equivocado y si faltan palabras que ninguna edición tiene hasta el momento.

    Entonces como es que va la cosa?

    Saludos,

    Ivo

    Comentado por: ivo urrunaga el 08/9/2009 a las 05:34

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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