Danilo Kis: Formas de sugerir el horror

Durante varios años, pensé que el serbio Danilo Kis (1935-1989) era un escritor borgiano, basado en el hecho de que, a principios de los noventa, lo único que había leído de él era su magistral Enciclopedia de los muertos (1983). Ya en esta década, leí de Kis Una tumba para Boris Davidovich (1976) y volví a ser atacado por la fiebre generalizadora: el serbio en realidad era un gran escritor político. Había que volver a Enciclopedia de los muertos con otros ojos. Hace poco terminé su extensa trilogía, Circo familiar (compuesta por los libros Penas precoces, Jardín, ceniza y El reloj de arena), y me dí por vencido. En realidad Kis era uno de esos extraños autores capaces de reinventarse con cada nuevo libro, alguien que nunca tuvo la menor intención de repetir en un nuevo proyecto aquello que le había funcionado en el anterior; tenía, sobre todo, "miedo al auto-pastiche".
Cada uno de los libros de Circo familiar tiene un estilo diferente. El primero, Penas precoces (1970), lo componen cuentos con un tono más bien lírico, escritos desde la perspectiva ingenua de un niño. La novela Jardín, ceniza (1965) es una evocación proustiana de la infancia; el niño sigue siendo el narrador, pero ahora se desdobla en el adulto que rememora lo ocurrido en su infancia tres décadas atrás; la mirada ha dejado de ser ingenua, la voz es madura. El reloj de arena (1972) es una novela a lo Joyce (el de Ulises), en la que el tono lírico desaparece para dejar paso a documentos narrativos de todo tipo: interrogatorios jurídicos, notas, cuadros de viaje que parecen sacados del nouveau roman.
En Jardín, ceniza se encuentra el corazón de Circo familiar. Esta novela de Kis pasa por diferentes etapas: su inicio convoca a En busca del tiempo perdido, con el niño estremecido por la relación intensa con su madre. Sin embargo, cuando aparece el padre, cuya presencia en la novela es tan imponente que le quita oxígeno al resto. A nivel estilístico, parecería que se ha pasado de Proust a Schulz: el padre es mitificado como un ser extravagante, un borracho egoísta entregado de forma "mesiánica" a escribir un Horario de transporte, algo que se inicia con modestia, como una guía turística, para terminar como una anárquica enciclopedia sobre los más diversos temas. En Schulz, sin embargo, el padre excéntrico siempre es visto con ternura y se queda en el territorio admirable del mito; Kis construye el mito para luego desmitificarlo: "sin sombrero... con sus torpes pies planos, quedaba despojado de toda su grandeza, insignificante". La perdición del padre es, después de todo, la perdición de la familia.
Las historias que narra Circo familiar se concentran en la década del cuarenta. E.S., el hombre que trabaja en el ferrocarril, se afana por descubrir por qué se le ha reducido la pensión (E.S. es un descendiente de los "héroes" de Kafka). Las respuestas son indirectas: Kis ha decidido que el tema de fondo de su obra -el exterminio de judios y serbios de Voivodina durante la segunda guerra mundial- tiene más fuerza en su ausencia. Es mejor sugerir el horror que hablar de él: en Jardín, ceniza se menciona una sola vez la palabra "ghetto". El camaleónico Kis, cuyo estilo puede hacernos recuerdo tanto a Borges como a Proust, Schulz o Kafka, es, en realidad, un escritor poco común, que sabe que a veces se escriben libros para no decir de manera explícita aquello que de verdad se quiere contar.
(La Tercera, 23 de febrero 2009)
[Publicado el 23/2/2009 a las 02:33]
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yo también me he leído circo familiar y por la razón que fuera, empecé por el final, o sea, por El reloj de arena para terminar con Penas Precoces. Me encanta su manera de describir, revela que tenía una poderosa capacidad para observar y elegir la manera de contar según qué cosas. Con El reloj de arena tuve la impresión, sin que llegar a ser angustiosa conforme leía, de que había un buen número de detalles que se me escapaban... así que tendré que releerlo algún día. Conocí a Kis porque un día leí un texto de Aleksandar Hemon, al que también admiro, y mencionaba a Kis como una de sus influencias, así que probé y me alegro de haberlo hecho
Comentado por: Jul el 20/7/2010 a las 14:45
Yo estoy haciendo un trabajo sobre autores de Europa del Este y Danilo Kis es uno de mis autores elegidos. Lo que me tiene fascinada de Kis es que, si bien en sus textos se leen, como ya mencionaste, a Borges, a Proust, a Joyce, a Kafka, Kis siempre va un poco más allá. Pocos autores hoy en día, sobre todo de aquellas lejanas tierras de la Europa Oriental, han podido ir más allá de un Kafka, por ejemplo. Kis es uno de ellos. Felicidades por el post y por el buen gusto. XD XD
Comentado por: Feggari el 24/12/2009 a las 01:48
Tu reseña me da más curiosidad por leer a Kis pero, como acabo de escribir en otro post, la editotial Acantilado que lo publica en español es terriblemente cara. "Circo familar" cuesta el equivalente aproximado de 70 dólares en nuestras librerías, y "Una tumba para Boris Davidovich" unos 35 dólares, y es un libro de menos de 200 páginas!!
Comentado por: Stiffelio el 23/2/2009 a las 16:55
Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

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