El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 12 de febrero de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Avatares del intelectual

Pedro Almodóvar

Hace algunos meses, la revista norteamericana Foreign Policy y la inglesa The Prospect publicaron una lista de los cien intelectuales más influyentes en el mundo. Los responsables de la lista definían al intelectual de manera amplia, como "alguien que se ha distinguido en su campo y que a la vez se ha demostrado capaz de comunicar sus ideas e influir en el debate más allá de su campo". Ante la triste sorpresa de que en esa lista sólo se encontraban cuatro latinoamericanos--Mario Vargas Llosa, Fernando Henrique Cardozo, Hernando de Soto y Enrique Krauze--, se inició un debate acerca de la relevancia de los intelectuales en España y América Latina. Ahora, la edición española de Foreign Policy ofrece una lista de "los cincuenta intelectuales más influyentes en Iberoamérica", dominada por escritores: hay alrededor de veinte, entre los que se encuentran Jorge Edwards, Nelida Piñón, José Saramago y Jorge Volpi).

Más allá del hecho de que siempre sorprende encontrarse en una de estas listas, hay que verlas como lo que son: caprichosas, arbitrarias, más un punto de partida para la discusión que uno de llegada. Así, me interesa destacar un par de cosas. ¿Es posible reconciliar la lista de Foreign Policy con las versiones del intelectual/escritor que nos han dejado algunas de las más grandes novelas latinoamericanas recientes? El fin del siglo veinte produjo novelas con intelectuales y/o escritores marginales, que habían perdido su lugar central en el debate público o que lo cuestionaban profundamente. Tres novelas relevantes tienen que ver con ese tema: en Respiración artificial, Ricardo Piglia imagina al intelectual como un exiliado en su propio país,  tratando desesperadamente de encontrar el sentido extraviado de la historia argentina; en La virgen de los sicarios, Fernando Vallejo crea un intelectual desarraigado, un gramático al que no le queda más que un discurso apocalíptico ante la constatación del fracaso del proyecto decimonónico de nación; en Los detectives salvajes, Roberto Bolaño crea a unos poetas vitalistas que cuestionan la misma idea de la obra --pues ésta no es más que un paso hacia la institucionalización de la literatura que tanto detestan--, y que se consideran enemigos de esos grandes del establishment literario: Paz, Neruda.  

Según Nicola Miller en su indispensable In the Shadow of the State, en América Latina el concepto de "intelectual" se usaba hasta mediados del siglo XX prácticamente como un sinónimo de "escritor": el intelectual era el escritor que intervenía en la esfera pública y que tenía algún tipo de relación con el poder. Luego, la expresión comenzó a extenderse a los cientistas sociales. En su libro, Miller también sugiere que no se puede operar sobre la base de una definición fija del concepto de "intelectual"; lo que vale la pena analizar son "los cambios de criterio" para la definición, reveladores "de la relación entre poder y conocimiento en una sociedad". Así, si bien la lista de Foreign Policy está llena de escritores, políticos y cientistas sociales, llama la atención la presencia de Almodóvar, Jaime Bayly y Yoani. Almodóvar es el único cineasta de la lista; en la tan mentada era de la imagen, ¿no debería haber más? Bayly es escritor, pero también un exitoso conductor de programas televisivos. De nuevo: el mundo de la televisión tendría que estar más representado. En cuanto a Yoani, ella es la única que ha ingresado a la lista por su trabajo exclusivo como blogger.

Foreign Policy muestra tímidos cambios de criterio en la definición del intelectual. Algunas novelas latinoamericanas del fin de siglo, y la inclusión de Almodóvar, Bayly y Yoani en la lista, señalan el camino a seguir para los próximos años: habrá menos escritores, habrá más gente del mundo del cine y la televisión, habrá más bloggers.

[Publicado el 20/10/2008 a las 01:00]

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Comentarios (9)

  • Para Alfredo:
    ¿En verdad quieres saber que significan esos conceptos? o ¿es que hay algun inicio de polémica?, en todo caso para cualquier de las dos situaciones me permito comunicarte que quiero decir con estos.
    Yo veo como "fatalismo indígena" la actitud resignada en esos momentos de los indígenas de nuestra América ante la colonización, sin intentar -salvo algunos casos- detener o luchar para que no se dé esa dominación, más bien se resignaron ante ésta.
    Referente al "oscurantismo conquistador" lo interpreto como la consecuencia aplicada a la conquista siguiendo los postulados que en esos tiempos era la "belle epoque" del tribunal de la inquisición y del santo oficio que bramaba por todas partes en las tierras de los conquistadores y por supuesto fueron trasladadas con los primeros sacerdotes que vinieron y fueron usados por los conquistadores como una especie de contraparte para los shamanes y brujos que teníamos en nuestras tierras.
    Fueron mas fuertes los de la inquisicion que los shamanes.
    En estos tiempos tengo la impresión que es otro el escenario.

    Comentado por: todotranqui el 31/10/2008 a las 23:42

  • Que son el "fatalismo indigena" y "oscurantismo conquistador"?

    Comentado por: Alfredo el 31/10/2008 a las 22:41

  • todotranqui, gracias por la buena onda. qué se puede hacer, hay temas con los que la gente engancha, otros no tanto...

    Comentado por: edmundo el 31/10/2008 a las 05:10

  • Se puede ser intelectual, se puede ser influyente,se puede ser intelectual influyente.
    Se puede ser influyente,y no se puede ser intelectual, se puede ser un influyente no intelectual.
    Que miedo los que son influyentes y no intelectuales y creen que los son. No saben que no saben, esos abundan en nuestras Américas, y son democráticamnete elegidos para que influyan, Una especie de Hara Kiri tropical andino. Con que ardores y emociones se unieron el fatalismo indígena con el oscurantismo conquistador.
    El resultado, miren a su alrededor.

    Comentado por: todotranqui el 30/10/2008 a las 04:15

  • Creo que habría que matizar y precisar que se entiende por "intelectual"... El diccionario dice lo siguiente: "el termino está dotado socialmente de un valor de prestigio. Se entiende que esa actividad dedicada al pensamiento tiene una dimensión y una repercusión públicas que se consideran muy valiosas. El problema que se deriva de ello es que, en muchas ocasiones, la aplicación del término depende del grado de afinidad ideológica, política, etc. que tenga quien lo aplica con respecto de la persona que se esté considerando"...En consecuencia, considerarse a si mismo (o ser considerado por un grupo de señores/dioses del olympo) como un "intelectual" es un acto de soberbia y esto suele caer bastante mal entre los "mortales"...
    Pasando al comentario de Luis Flores, solo tengo que decir una cosa: no defiendo el tipo de literatura que realiza Edmundo, sin embargo, no por ello la descalifico. Si es light o no, solo el tiempo lo decidirá. Según yo lo entiendo, hay que ser más moderado a la hora de emitir este tipo de juicios tan negativos. Un saludo, Patricia

    Comentado por: Patricia el 20/10/2008 a las 11:18

  • Muy buenos días,

    Recuerdo que en flm 08 de Madrid, para quienes no conocen es la Feria del Libro que se lleva a cabo en Madrid, donde asisten miles de lectores para poder adquirir libros, contactos con sus escritores, conferencias, mesas redondas y muchas actividades relacionadas con el tema,sean ligh o no.

    Recuerdo decía que cuando me enteré que Edmundo Paz Soldan, de quien hace más de diez años había recibido unos cursos; estaba invitado en una mesa redonda junto a otros escritores latinoamericanos; mi agradable sorpresa fue cuando asistí a la ventanilla de información y al preguntar el lugar dónde ser realizaría dicho evento; la persona que estaba, española por cierto,me respondió con la siguiente expresión ¡Edmundo Joven promesa!, sentí una gran alegría.

    Seguramente la opinión de la persona que estaba en informes no es relevante y quizá tampoco sea la mia, pero, como boliviana y creyente que hay muchísima gente capaz de hacer grandes cosas en Bolivia, con el respeto que te mereces Luis, estoy feliz de ser una "IMBÉCIL PATRIOTA".

    ¡¡¡¡ Felicidades Edmundo!!!!

    Un saludo,

    Comentado por: Viviana el 20/10/2008 a las 11:04

  • ¿Qué significa la palabra “influyente?” ¿Y cómo modifica al término “intelectual?”

    Aplicando un criterio anticuado, podemos concebir del intelectual como alguien que emplea sus facultades analíticas, argumentativas, estéticas—y admito que no soy suficientemente psicólogo parea nombrar facultades cognitivas, pero espero me haga entenderme—con un esfuerzo consciente y constante para evocar soluciones profundas a ciertos problemas. ¿Qué problemas? Aquellos que su oficio, formal o informal, requieren de el—oficios que para realizarse necesitan estas capacidades. Latinoamérica posee científicos, críticos, y lectores comunes cuyos oficios o hábitos despiertan en ellos una capacidad de análisis más compleja que la que necesitaría un conductor de televisión. Aunque el trabajo más físico requiera también una buena dosis de sentido común, el intelectual, tradicionalmente, se ocupa de problemas que exclusivamente invitan a su mente a trabajar. ¿Se observan entonces éstas capacidades en las decisiones políticas de Fidel Castro, o en las opiniones de Jaime Baily, o en las novelas de José Saramago? No hemos especificado lo suficiente tampoco la relación entre la sensibilidad estética e intelectual para designar a Almodóvar un intelectual.

    La influencia, entonces. Jaime Baily, Fidel Castro, y Pedro Almodóvar tienen el potencial para cambiar ciertos aspectos de la cultura occidental, ya sea Latinoamericana, Norteamericana, o Europea. ¿Pero qué de los intelectuales que nadie conoce? Influyente, entonces, me parece—aunque no exclusivamente, tómenlo en cuenta—un criterio horizontal, cuantitativo. Parece preguntar: ¿Cuanta gente es expuesta a la opinión de esta persona? He ahí entonces el papel de los medios de comunicación. Si Jaime Baily fuera un escritor hermético dudo que cupiera en esta lista. Si Fidel Castro no hubiera tomado medidas totalitarias por medio siglo y hubiera sido removido años atrás, ¿sería hoy en día nombrado de esta manera? ¿Qué no han existido escritores cubanos al pie del mundo narrando las vicisitudes de su sociedad? ¿Si pudiéramos transfigurar las opiniones de Yoani a novelas o cuentos con un reducido alcance—aunque no menos grado de pensamiento—sería elogiada aquí?

    Como dice Edmundo Paz Soldán, la relación con los medios y el poder que brindan importa. Es quizás más significativo que poseer las cualidades esperadas de un intelectual. Además, los editores de esta revista tuvieron que reducir el número de personas con algún término. “Figuras más importantes del mundo hispano,” por ejemplo, sería demasiado amplio. Pero ya que “intelectuales” potencialmente expondría al mundo a un grupo irreconocible, la revista ve sus intereses comerciales—los intereses recreativos de su audiencia, si quieren—sacrificados. Intelectuales influyentes, entonces. La palabra influencia, sin embargo, puede ser positiva o negativa. ¿Son estas figuras relevantes en la modificación de la cultura? Absolutamente. ¿Intelectuales? No todos al mismo grado. Algunos, yo diría, se esfuerzan más que otros. Diría también que los que se esfuerzan más no son muy influyentes.

    Comentado por: Alfredo el 20/10/2008 a las 08:57

  • Tu realmente te la crees?. Quizás la gente sin cerebro lea tu literatura y crea a que tu ligt literatura es buena. Están en su derecho. En fin, hay cada imbécil patriota que anda con esos temas que cree que todo por ser boliviano es bueno...

    Comentado por: Luis Flores el 20/10/2008 a las 04:51

  • ¡¡qué orgullo el estar en esa lista, querido amigo!! Besos y Felicitaciones.
    Desde Argentina, un puñado de buenas intenciones y esperando que sigas creciendo y demostrando tu enorme talento...

    Comentado por: marcela el 20/10/2008 a las 02:40

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Foto autor

Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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