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jueves, 24 de mayo de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Los dinteles de la gloria

San Ignacio. Bolivia

San Ignacio. Bolivia.

Para llegar a San Ignacio desde San Javier, uno debe sufrir cinco horas de un camino de tierra y lleno de baches. Llegué por la noche, mareado; en la plaza me esperaba Jesús, el guía, que me llevó a comer y luego al hotel Casco Viejo.
 
Me sorprendió que San Ignacio fuera tan grande (bueno, relativamente hablando: 25.000 habitantes). Había mototaxis, una tienda de lencería, algunos karaokes. Partimos con Jesús por la tarde, a conocer la misión de San Miguel, a casi 40 kilómetros. Por el camino, Jesús me entretuvo cantando. Una de las canciones parecía un valcesito peruano y tenía en su letra frases memorables como: "amarte a ti fue como tocar los dinteles de la gloria". Recordé la prosa de algunos escritores latinoamericanos de la primera mitad del siglo XX (cuando los personajes de Mallea entraban a una habitación, no encendían la luz; hacían que se hiciera "la lumbre en las tinieblas").
 
Jesús, que tenía 55 años, me contó que había vivido muchos años en Santa Cruz, pero que había fracasado y decidido volver a su pueblo. Era raro, escuchar a alguien hablando tan sin barnices de sus fracasos. Luego cantó: "San Ignacio, pueblo mayor, no te cambio ni por Nueva York".
 
En la puerta de la iglesia de San Miguel, Jesús se puso a cantar en latín y me dijo que de niño había sido monaguillo. Luego me contó que los habitantes de San Miguel tenían la particularidad de hablar un español muy alambicado; no decían "aquí hay gato encerrado", sino "aquí hay felino cautivo", y a los gallos de pelea los llamaban "plumíferos gladiadores".
 
Al final, pude apreciar la iglesia de San Miguel, convencerme de que los jesuitas evangelizadores estaban en lo cierto cuando escribían, admirados, de la capacidad de los indígenas de la zona para el tallado de madera. Pero lo cierto es que, por la noche, la iglesia se me fue difuminando, devorada por la presencia de ese gran personaje que era mi guía.
 
Por lo noche, al volver a San Ignacio, pude ver, en el mercado, que la licorería Bin Laden se hallaba al lado del bazar La explosión (o mejor: La exploción). Sonrientes, afables, los habitantes de San Ignacio tenían un sentido del humor muy negro.

[Publicado el 18/7/2008 a las 09:49]

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Comentarios (3)

  • San Miguel es el paisaje de mis mejores recuerdos de infancia.
    ¿Viste en la casa de la esquina de la plaza, frente a la escuelita, unos asientos raros hechos de troncos de árboles? Los hizo mi papá.
    ¡Qué bueno que estuviste en San Miguel! Todavia conserva ese aire mágico de los pueblos en los que el tiempo tiene otro ritmo.

    Comentado por: María del Carmen Vargas el 21/7/2008 a las 19:08

  • Que bueno que estes paseando por esos bellisimos pueblitos del oriente. Pasala bien, ojala nos veamos en cocha como te dije estare por alla en agosto.
    un abrazo

    Comentado por: Gerardo el 21/7/2008 a las 16:13

  • ¡¡Saludos Edmundo!!
    Qué lindo post. ¡¡Cuántos gratos recuerdos de Bolivia! Que tengas una hermosa estadía...Cariños y nos vemos en noviembre en Buenos Aires.
    Hoy (20 de julio) es el Día del Amigo aquí, así que va (de plus) un abrazo gigante para vos...

    Comentado por: marcela el 21/7/2008 a las 02:27

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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