El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 12 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

La muerte

Cuando tenía veintitantos o treinta y tantos años me preguntaba si las personas mayores, de setenta y tantos u ochenta y tantos pensaban a menudo en la muerte y, si lo hacían, cómo se las apañaban para vivir como si no fueran a morirse a corto plazo. ¿Podrían reír igual ahora que cuando tenía treinta años menos,  a pesar de que rieran? ¿Podían irse a veranear sin emoción especial este nuevo agosto sabiendo que apenas les quedaban unos cuantos?

 Efectivamente, ahora que me encuentro en esa tremenda circunstancia, ya próximo a los setenta años, puedo declarar que la muerte es completamente insoslayable en casi todos los proyectos; que desde la muerte es vecina se cuentan los años que quedan constantemente; que desde una fatalidad tan insoslayable como es desaparecer el presente deja de poseer la frescura o el descaro de los tiempos mozos.

Toda actualidad se llena a diario de noticias sobre defunciones de amigos, parientes y conocidos en una ristra tan larga y repetida  que pronto nos olvidamos o paliamos la memoria de quién ha fallecido, simplemente porque ¿qué otra cosa iba a pasarle pasado un tiempo?

Grandes amigos y familiares muertos han dejado tras de sí una amarga y tremebunda  huella de su ausencia pero ¿qué se puede hacer frente a ello?  La impotencia para remediarlo posee una magnitud tan gigantesca que acaba tanto con la reflexión como con la mínima la palabra. De hecho, sepultados en ese silencio sobre el morir nos hallamos ahora los que, por poco, no estamos aún muertos.

 Yo, con tantos amigos poetas, maniobrábamos literariamente con nuestra muerte o la de los otros, con las masacres y las guerras. Ahora apenas nos atrevemos a tocar ese asunto y menos a jugar con él no sea que efectivamente  explote repentinamente la bomba cuya  mecha ha alcanzado ya su último segmento. 

[Publicado el 16/8/2010 a las 09:00]

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Comentarios (16)

  • Sr.Verdu:No se habla de la muerte por el culto exagerado a la juventud! tengo 59 y pienso a menudo en ella, temo al dolor que puedo causar en los que me aman, y solo me preocupa dejarles un recuerdo divertido de mi vida y un buen ejemplo de coherencia en lo que han visto y vivido comnmigo . Yo ya lo vivi con mis padres demasiado pronto ...y quiero ser lo mas parecido a ellos. Saludos desde Zagreb Pilar

    Comentado por: Pilar el 26/8/2010 a las 04:45

  • Genial Josep Pla. Leí su Cuaderno gris, y considero que está entre los pocos escritores que adjetivan realmente bien. Su obsesión por encontrar la palabra exacta que describa un paisaje, una situación o una persona le impidió ser tan prolífico como muchos otros que usaron la palabrería hueca. Gran tipo Josep Plá.

    Comentado por: Un bárbaro el 19/8/2010 a las 17:52

  • Es cierto bárbaro. Son cosas de Svevo y del abuelo de Pedro.
    En un libro que acabo de terminar del gran Pla, un dietario de 1921, dice más o menos que "qué cosa más insulsa, triste e insatisfactoria es la cultura y todos los libros cuando se tienen veinte años y es primavera". Al menos ya he pasado con creces esa edad y aún tengo ganas de marcha.
    Un saludo.

    Comentado por: Hermann el 19/8/2010 a las 00:38

  • Hermann, Svevo dice lo mismo que el abuelo de pedro.(comentario de más abajo)

    Comentado por: Un bárbaro el 18/8/2010 a las 19:50

  • Ce jour-là, je préfèrerais "faire le mort"...A ver, si cuela....

    Comentado por: Pauline el 18/8/2010 a las 18:35

  • Cuando me llegue el momento, que espero tarde mucho, quisiera morir sabiendo que me voy para siempre de esta vida maravillosa, irracional, dolorosa y feliz.

    Que me voy agradecida de lo mucho que recibí gratuitamente y de lo conseguido con esfuerzo.

    Agradecida por haber podido hacer ese esfuerzo, a veces bien orientado.

    Consciente de que me voy al mundo de la insensibilidad y del apaciguamiento, sin yo, sin nada de lo que aquí entendemos por algo o alguien.

    Comentado por: Asun el 18/8/2010 a las 11:26

  • Gracias, "b.". Claro, siempre buscamos algo más complicado detrás de lo obvio. Por lo menos, es lo que me ha pasado a mí. Lo que me hace sentirme bien, es la posibilidad de compartir el interés y hablar en serio sobre temas esenciales. Y lo mejor es la diversidad, a veces incluso la divergencia. Lo con que no me contento, es esta manera un poco torpe y pobre de expresar lo que de veras se piensa o siente, o sabe. Pero hoy me ocurrió algo curioso : al preparar los textos del manual de español para el siguiente año escolar, di con un texto de Vicente Verdú, "Nuevos amores..." Es como si hubiera encontrado a algún amigo... Lo traduje al búlgaro con tanto esmero y cariño.¡Que tengáis todos muy buenas noches!

    Comentado por: Snejina el 17/8/2010 a las 19:05

  • Acabo de terminar los Relatos de Svevo, un autor que sé que le gusta. Sólo por el prefacio a Las Confesiones de un anciano ya merece la pena el gasto. En Mi Ocio, dentro de estas confesiones mantiene –el personaje- la idea de que envejecemos realmente cuando no le hacemos ninguna falta a la naturaleza, “la madre naturaleza es maníaca, es decir, que tiene la manía de la reproducción. Mantiene con vida un organismo, mientras puede esperar que se reproduzca. Después lo mata y lo hace de las formas más diversas, por esa otra manía de permanecer misteriosa”. Luego, sigue diciendo que para engañar a la madre naturaleza nada mejor que engañarla echándose una amante. En fin, cosas de Svevo.
    Le quiero reglar a usted y a sus lectores el prefacio de marras y una golosina final sobre lo de fumar:
    ”Este es el momento en que Mefistófeles podría proponerme volver a ser joven. Yo no aceptaría. Lo rechazaría con desdén. Lo juro. Pero, ¿qué le pediría entonces yo, que tampoco quisiera ser viejo y que no deseo morir? ¡Dios mío! ¡qué difícil es pedir algo cuando ya no se es un niño! Es una suerte que Mefistófeles no vaya a molestarse por mí, pero, si viniera, ahora que debo atravesar el pasillo a oscuras para dirigirme a la cama, le diría: “Dime tú, que sabes todo lo que debo pedir”. Y le entregaría mi alma sólo si me ofreciera algo muy nuevo, algo que nunca conocí, porque no hay días de mi vida que quisiera repetir, ahora que sé adónde me condujeron.
    No vendrá. Lo veo sentado en su infierno rascándose la barba, violento”.

    “...A alguien como yo, que decía no conseguir dejar de fumar, porque mis propósitos se debilitaban con las buenas noticias, con las malas noticias y con la falta absoluta de noticias.”
    No tengamos miedo. Estoy de acuerdo con bárbaro. Pensé lo mismo cuando me operaron. Cuando desperté de la anestesia me dije: “¿qué hubiera pasado si hubiese muerto en el quirófano? Nada, absolutamente nada, porque habría atravesado la frontera oscura sin ninguna conciencia. Las ceremonias, las absurdas ceremonias, habrían quedado para los vivos.

    Comentado por: HERMANN el 17/8/2010 a las 18:49

  • Hola snejina. Contaba mi experiencia de pérdida de conciencia como algo similar a la muerte (de hecho si hubiese muerto hubiese sido algo instantáneo, como cuando se apaga un televisor decía). Así que siguiendo el símil de los electrodomésticos, tal vez no muy acertado, si te das cuenta estos tienen en inglés la palabra de encendido (ON), al exhalar nuestra primera bocanada de aire cuando nacemos, y también tienen la palabra de apagado (OFF). Y decía que esto, según mi experiencia del golpe que sufrí, es tan instantáneo que ni te enteras, así que pienso que el hecho físico de morir no es tan terrible como creemos y que lo que la hace terrible y espantosa son todos los ritos funerarios con que los vivos significamos tal momento. En cualquier caso pienso que ser conscientes de la muerte nos ayuda a vivir más sabiamente, a no perder nuestro precioso tiempo en tonterías, a valorar realmente lo bueno que tenemos, y estoy de acuerdo con Andrés en que estas consideraciones no deberían ser propias de la vejez, sino que si lo pensamos bien, como dijo el tango, veinte años no son nada...
    Saludos.

    Comentado por: Un bárbaro el 17/8/2010 a las 12:01

  • Un tema que, al igual que la soledad, es de los más íntimos. Pero como todos somos de la misma condición, se vuelve un aire que todos respiramos y que nos llena los pulmones a todos. Es sabido que hay personas que no le prestan ninguna atención ni al aire, ni a la muerte hasta que no llegue el momento en el que el uno nos falte y la otra se apodere de algún ser querido o nos esté aguardando a nosotros mismos. Y entonces son dos las respuestas posibles que damos, igual que a todo lo que constituye la vida. No hace falta llegar a momentos de trance, a extremos, para incluir en nuestra atención lo que de todos modos es parte de la vida. Vivir de espaldas, no significa eliminar. Así que pensar de vez en cuando, tratar de penetrar y comprender a la muerte (por tener una relación recíproca, esto significa también a la vida), no tiene nada de malo o nefasto, todo lo contrario, resulta muy saludable. ¿Por qué tremenda, Vicente? Te desespera de veras esta circunstancia de la vejez? ¿Te hubiera gustado poder volver a empezar? A mí, no. Los años vividos me enseñaron tanto que ahora es cuando me siento de veras llena de vida, de comprensión, de una calma profunda. Ahora sé realmente cómo quiero vivir. Y creo que Adriano está hundido en la tristeza no por ser viejo, sino por no ser bastante sabio a la hora de la elección crucial en su vida. Una persona de veras sabia habría podido gozar de la felicidad hasta exhalar su último aliento, porque lo que nos traiciona no es la felicidad, ni la vida, somos nosotros mismos..."Bárbaro" (perdón), has hecho mención de dos textos emblemáticos para mí: "El laberinto de la soledad" y "Las memorias de Adriano". Te lo agradezco de todo corazón porque ... Te pido una cosa: explícame, por favor, qué es OFF (soy extranjera) para que pueda comprender a fondo tu idea. La respuesta que les tengo a la vida y a la muerte yo, es ACEPTARlas y nada más tratar de ser lo más posible auténtica en todo lo que me toca vivir (o morir, quizá). No sé si realmente morimos, o solo entramos en el eclipse, y esto no tiene tanta importancia: hay que vivir el momento de aquí y ahora y ser conscientes de que la corriente de la vida no es una pérdida, sino una ganancia, no es algo que se nos quita, se nos va, se nos pierde, sino que se vuelve algo que ya nadie nos puede arrebatar. "Gracias a la vida que me ha dado tanto..."

    Comentado por: snejina el 17/8/2010 a las 06:55

  • Todos pensamos que las personas mayores son las que están cerca de la muerte, a lo mejor porque es una manera de alejar el miedo, que aún siendo jóvenes y de manera inconsciente, sentimos por ella. Ser joven no es garantía de que la muerte esta muy lejos de nosotros.

    Comentado por: Andrés el 17/8/2010 a las 02:41

  • Nacemos solos y morimos solos, por más que en esos momentos estemos rodeados de familia, médicos o gente. Ante la contudente e implacable realidad de ciertos hechos nos quedamos sin argumentos, sin palabras, porque ni nuestra razón, ni nuestras emociones, ni nuestras súplicas, alegatos o quejas son capaces de revertir aquello de lo que quisiéramos escapar.
    La vejez...Me acuerdo de una imagen de la misma dada por M.Yourcenar en sus "Memorias de Adriano": como el emperador, ya enfermo y cansado describe sus últimos días de vida como si fuera a bordo de un barco que se acercara a una costa dibujada cada vez más nítida y contundentemente en el horizonte: la muerte. Tener la certeza de que los vientos del tiempo te conducen irremediablemente a ella...Recuerdos... volver la vista atrás, a lo vivido, no mirar a la amenazante costa que se alza implacable en un futuro cada día más cercano...y que a todos nos iguala, pues ante ella todos naufragamos, lo buenos, los malos, los listos, los tontos, los ricos, los pobres....
    No sé quien dijo, como consuelo, que cuando él estaba la muerte no estaba, y que cuando estaba la muerte él ya no estaba.
    Hace unos años recibí un tremendo golpe en la cabeza que me dejó inconsciente durante una hora más o menos. Felizmente me recuperé de él (aunque alguien pueda pensar por lo que escribo que no fué una recuperación completa). El caso es que luego me dió por pensar qué hubiera pasado en caso de no haber despertado nunca. No me habría enterado de mi propia muerte, nada, mi vida se hubiera acabado con la misma instantaneidad y precisión con que se apaga un televisor encendido.Cero. Vacío. Ni frío ni calor.
    Y pensé que la vida está muy bien y que la muerte no es tan terrible como imaginamos. El muerto es ajeno a los ritos de la muerte, esa parafernalia con que los vivos envolvemos la marcha definitiva de los eternamente ausentes, ritos pensados para los vivos, pensados para su miedo, para su dominio, para su consuelo. Pero la muerte, pienso, no es nada de eso. Es un OFF instantáneo, fulminante, seco. Y la vida un maravilloso don que hay que disfrutar y aprender a disfrutar hasta el último momento.

    Comentado por: Un bárbaro el 16/8/2010 a las 17:24

  • Eso que relata Vicente Verdú, me pasó tambien, cuando era un chaval pensaba que una persona con cincuenta o sesenta años estaba más cerca de la muerte que de la vida; me daba pánico pensar en ello. Apunto de cumplir los cincuenta, sigo teniendo los mismos miedos e inquietudes, es la forma de asirme a la vida, de valorar cada día que amanece.

    Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Manuel Acuña, Pavese, Maiakovski, Celán, Ferrater... poetas enamorados de la vida, que por una u otra razón, decidieron abandonarla voluntariamente, paradojas de la vida, valga la redundancia.

    Cuando hemos nacido, cientos de miles de años desde que existe la vida, quien sabe si cualquier día, despertamos, nacemos en otra época, en otra cultura, en otra vida; es lógico pensar en ello.

    Comentado por: Abelardo Martínez el 16/8/2010 a las 14:00

  • una vez le pregunte a mi abuelo si tenia miedo a la muerte y me respondio que a lo unico que le tuvo miedo fue el dia en que dejo de follar porque la cosa ya no daba para mas vivio varios años mas pero lo unico que lamento mi abuelo fue el dia que dejo de follar esto me enseño mucho

    Comentado por: pedro el 16/8/2010 a las 11:36

  • Es una pena e injusticia insoportables que las reglas no les permitan a usted y sus amigos y correligionarios dar premios literarios a los muertos, cuando nadie como ellos reunen el requisito indispensable de aprobados en buena conducta.

    Comentado por: Anónimo el 16/8/2010 a las 11:32

  • Ese es el argumento de la obra.
    Desde que tengo uso de razón he reflexionado sobre Ella.Recuerdo el beso que a petición de mi madre di a la mejilla ya fría de mi abuela.Fue una buena toma de contacto con el tema.
    Decía Buñuel que sabía bastante de esto que solo está vivo quien piensa con frecuencia en la muerte,en su propia muerte.
    Si la vida tiene un sentido ese es encontrar el sentido de la muerte.

    Comentado por: maleas el 16/8/2010 a las 10:20

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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