Perdón por las molestias
Llevo tres días de vacaciones en Santa Pola, un inesperado centro de la noticia a partir del pesquero que auxilió a medio centenar de emigrantes cerca de Malta.
Sin la ayuda y la generosidad, la paciencia y la condescendencia de la tripulación del barco santapolero "Francisco y Catalina" es muy posible que los desamparados de la desamparada lancha hubieran perecido. Y, en buena medida, habrían muerto si su salvación hubiera pendido tan sólo de las autoridades, los ministerios, la Unión Europea, los gobiernos, los ejércitos de marinas, las patrulleras oficiales, la totalidad de las instituciones que fueron mirando el fenómeno de los cincuenta y cinco náufragos con una frialdad funcionarial destinada a culminar en repetidos certificados de defunción con sus obligados sellos.
Los marineros, sin embargo, conocen a fondo la fina división entre la vida y la desaparición. El mar supone para un marinero su medio natural de vida y su medio natural de muerte. Muchos amigos santapoleros apenas sabían nadar cuando juntos íbamos a remojarnos tras jugar al fútbol en los antiguos saladares. Ni tampoco trataban de aprenderlo de manera remotamente parecida a como lo hacíamos los veraneantes. El mar les inspiraba temor y a la mayoría de los pescaderos les habría gustado mucho más dedicarse a otra cosa. La prueba ha sido que, con los años del desarrollo, disminuyeron drásticamente los jóvenes que se enrolaban. Casi todos preferían entrar de aprendices en un taller de tapicería, arreglar bicicletas, madrugar para cocer el pan o emplearse en una gasolinera.
Quienes se encontraban en el "Francisco y Catalina" (título que evoca el feliz amor eterno que promueven las millas del mar) son restos de una numerosa proporción de santapoleros que llegaron a componer la flota pesquera mayor de España.
Ahora por la Virgen del Carmen o por la Maredeu de Lorito las fiestas de recibimiento en el puerto no son tan espectaculares ni las verbenas en las que se disfrutaban los reencuentros tan conmovedoras como hace dos o tres décadas. Santa Pola es muy suya y convoca desde hace algunos años unas impostadas Fiestas de Moros y Cristianos en la primera semana de septiembre. Es el momento en que acaba de marcharse la gran masa de pesadísimos forasteros y con ello la localidad de libera de una marea tanto o más abrumadora que el mar. Con esa holgura relacionada con haberse desprendido de unas 150.000 personas añadidas a sus 14.000 habitantes renacen trazos del pueblo marinero, anexo al mar y atado históricamente al mar. El mar como lugar de trabajo y como espacio de separaciones, sacrificios y tragedias. De esta dura relación con el mar, ajena a dulces oleajes o atardeceres de oro, procede el miedo y el respeto al mar o la desarrollada sensibilidad hacia sus variadas amenazas.
La proclamada generosidad que los pescadores demostraron estos días hacia los emigrantes de la patera contiene, en realidad, una solidaridad radical de especie humana. Los marineros santapoleros que conozco han vivido y viven las vicisitudes peligrosas en altamar como una liza entre lo humano y lo monstruoso. Como ellos mismos han declarado: "No podían hacer otra cosa". Concretamente: no sabían hacer otra cosa en cuanto que marineros. No sabían elegir la mezquindad, optar por no prestar socorro, anteponer los cálculos económicos al irresistible impulso de proteger la vida humana. ¿Héroes ahora? ¿Condecorados, premiados, distinguidos, elogiados por la autoridad? El quehacer del marinero se encuentra todavía en ase preindustrial y por ello resulta ser lo menos mediático que quepa imaginar. Sólo aparece (en los medios) cuando desaparece uno o más barcos. Aquí la desaparición pudo haberse consumado antes del rescate. No fue así y la desaparición aplazada se ha comportado como una plataforma argumental que ha favorecido una sustanciosa historia periodística. En ese trayecto recorrido por los medios y no por el "Francisco y Catalina", la tripulación se hizo popular, se podía fotografiar, grabar, radiar, bailar.
Ayer, por primera vez tras la peripecia, cuando el periódico Información de Alicante entrevistó a Pepe Durán, patrón del barco, sobre su impresión de esta calamitosa aventura dijo: "La verdad es que no queríamos causar tanto revuelo y ni mucho menos molestar". Durante treinta años he disfrutado de un amigo marinero y santapolero, Juanito "El Chufa", cocinero en sus años de navegación a Larache que, aunque parezca imposible, habría preferido otra contestación aún más atónita y enteca.
[Publicado el 24/7/2006 a las 11:44]
Encantadora historia de solidaridad, me hace pensar en los ateos que no esperan recompensa, un valor agregado, que a veces tiñe de vulgar el periodismo.
Y por supuesto, sin confundir, la vida junto al mar, con la vida en y por del mar...sí,
encantadora historia.
Comentado por: morgan el 25/7/2006 a las 07:28
Comentado por: Gengis Kant el 24/7/2006 a las 15:39
Comentado por: Gengis Kant el 24/7/2006 a las 15:36
Ahora ya sí.
Don no-ruso, no sé cómo decirle que no le entiendo con absoluta precisión (ya me entiende).
Comentado por: Gengis Kant el 24/7/2006 a las 15:34
Para rebajar la moralina.
La dura y a la vez humana poética marinera de don Vicente, muy distinta de la de otros veraneantes, me ha parecido muy bonita.
Comentado por: Gengis Kant el 24/7/2006 a las 15:28
¿Hacer las cosas porque sí, porque encajan en ese hueco cerebral subtitulado "decencia", "bondad" "buena intención"? Los periodistas se muestran atónitos. El conjunto de la población mundial también. Los países receptores han tenido que ser exprimidos hasta la exhaustación antes de aceptar tomar parte en la subasta... hasta de Andorra hubo que tirar para rematar la apertura de plicas, nada menos.
Si la gente cobra por contar en televisión las indecencias más vulgares... ¿Cómo es que unos anodinos marineros se hacen cargo de un desafío tal sin cobrar un exiguo duro?
A veces ocurre.
Tal y como proclamaría el subconsciente de Vincent -de no encontrarse de vacaciones-, en breve se pagará a rara avis para que acudan a la tv a referir los hechos más insólitos: salvar africanos sin ánimo de venta para braceros de plantación, amas de cría, mozos de cuadra, canteros o gladiadores; por ejemplo.
Inquietantemente inverosímil.
Comentado por: plásticos el 24/7/2006 a las 12:25
"Ayyy mi pescadito
no llores ya mááááás.
Ayyy mi pescadito
deja de lloraaaaar."
¡Vivan los pescadores!
Comentado por: capitanes intrépidos el 24/7/2006 a las 12:23
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
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2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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