Ventanas
En el asunto de las ventanas, desde el arquitecto, al historiador, desde la novelista al sociólogo, aparece machaconamente la dialéctica entre el interior y el exterior. O lo que es lo mismo, la manida idea de que si de un lado la ventana procura que el exterior ingrese en casa, de otro la casa se abalanza y succiona el mundo del exterior.
La aparición del cristal mantuvo sin cesar este diálogo del adentro y el afuera. Lo mantuvo noche y día, con lluvia o con nieve, con viento o con frío y, de este modo, reforzó la metáfora de la ventana como un suerte de ojo que miraba cuanto acontecía más allá y se miraba interiormente como se supone que podría hacer mitológicamente el ojo.
Ni el ojo ni la ventana cumplen realmente la función de automirarse pero es cierto que ambos delegan esta importante tarea a quien nos observa la mirada o quien escudriña a través del ventanal. En la expresión de sus ojos llegaremos a alcanzar una aproximación de lo que han descubierto en nuestro adentro.
Pero ¿descubrir qué? La intimidad, evidentemente que se da por recubierta, y más concretamente la identidad femenina puesto que el ojo ha sido por antonomasia el ojo masculino de Dios: las mujeres vistieron de rojo o amarillo para ser vistas con facilidad mientras la indumentaria masculina se camufló de gris o de azul (el color del aire o del cielo) como manera de ver sin ser visto.
Las mujeres hasta hace poco no miraban (o sólo miraban a medias, tras el abananico, tras las cortinas, tras los visillos) mientras los hombres tenían por misión avistar y cazar". La insolencia de algunas mujeres que se asomaban a las ventanas llevó a calificarlas de "ventaneras" (o chicas licenciosas) tal como aparecen pintadas en el cuadro de Murillo, Gallegas en la ventana (c. 1660).
Tras la ventana sucede la intimidad y quién sabe si se arrastra al presentarse en su alfeizar. La intimidad se abulta tras las cortinas especialmente de noche cuando la casa parece iluminada a retazos a través de esas aperturas que, aún medio celadas, delatan una incierta vida secreta en su interior. Esta es la máxima categoría de la ventana en cuanto signo: la parcial donación de intimidad o el indicio, medio oteado medio inventado, que hace presentir. Hace presentir algo sin llegar del todo a paladearlo o conocerlo, hace grande que la imaginación se agite y lleva a olfatear posibles secretos que en la casa se guardan.
Unos secretos que no consisten sino en el ovillo de una intimidad más o menos intuida y de cuyo argumento hay modelos y modelos repetidos. Aunque repetidos tan sólo, en un modo grosero de mirar, porque en cualquier galería de fotografías dedicadas a familias reunidas ante el televisor o la mesa de comer se observará siempre una sorprendente cantidad de diferencias según sea la calaña, o el cuarto, el carácter, el vestuario, la fisognomía, la educación, la iluminación, los cuadros, los colores y la infinita interrelación de los numerosos componentes.
La intimidad siempre es menos que un gran espectáculo pero mantiene el vivaz interés de su interminable taxonomía y agudiza, en fin, la morbosidad que vela la ventana.
Carmen Martín Gaite escribió Entre visillos mirando por la ventana en la dirección de adentro a afuera. La mujer que miraba aspiraba a no ser vista ni importaba su consistencia real más allá de la penetración en que se empeñaban sus ojos.
El mundo visto desde una mujer que no era vista. Siempre a la manera de un panóptico (el panóptico del histórico carcelero masculino) y con la condición de que ese artefacto está desaparecido. De este modo la secuencia discurre ante un objetivo que objetivamente graba.
La Muchacha en la ventana (1925) de Salvador Dalí retrata a una mujer en la ventana abocada hacia el mar y el protagonista del cuadro es tanto ella como la ventana: no la marina, los barcos de vela o los pormenores de la costa. La ventana o ella no poseen otra función que identificarse con la nueva mirada de esa mujer vermeeriana. Una mujer de interior que en ese cuadro, a diferencia de las protagonistas de Vermeer (presente en Dalí) se asoma. Y ¿quién duda de que "asomarse" pertenece a la mística de la feminidad?
Asomándose al mundo, las mujeres feminizan el mundo. Desde la oscuridad o el anonimato a la exterioridad y su vistoso color. La ventana es un tránsito pero se trata, sobre todo, en la historia de la casa de un símbolo constructivo administrado por las manos femeninas como guardián de la intimidad y su regular servicio de higiene o, directamente, graduando sus rendijas en los momentos necesarios para dosificar la luz.
Asomarse a la ventana comporta aceptar la vista pública y de ahí, también, que hasta mediados del siglo XX la ventana abierta evocara tanto un gesto de desparpajo o comunicación vecinal como un audaz ofrecimiento. .
La ventana es redundandemente indiscreta. Se introduce en las maniobras ocultas de los demás y se abre, inevitablemente, a la interpretación de los otros. De este modo, entre el placer de observar y el tedio de no ver nada nuevo la ventana bascula entre el yo y los demás, la vida y la muerte. Entre la estética de una multitud acaso extraña y amenazante y el orden de la habitación que, a nuestras espaldas, nos calma resguardándonos.
[Publicado el 02/3/2010 a las 09:00]
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Una cinta dentro de una cinta dentro de otra cinta... una mirada sobre una mirada sobre otra mirada... y tanto qué ver... Me encanta!
http://www.youtube.com/watch?v=RYI0Lkwsp3I&NR=1
Comentado por: una de cine el 02/3/2010 a las 21:24
Comentado por: ventanas dentro de ventanas dentro de ventanas el 02/3/2010 a las 21:10
ventanas.ventanas interiores,a veces secretas para uno mismo,ventanas para entreabrir,abrir,cerrar,entrecerrar...
tantísimos dispositivos para la posible comunicación con lo exterior,interior..
puertas o ventanas,que para el caso es lo mismo:
"abre la puerta niña" canta el enamorado de triana en la macarena.
"cerrada a cal y canto" nos dice la tradición eterna.
ventanas.posibilidades del ser,de la apertura al mundo,a lo otro,a la renovación del ser, al rio de la vida.
abertura lacaniana para el acceso al deseo,a la felicidad,a la mujer,a la madre;al comienzo de antes de la conciencia,al lugar total,perfecto,imposible, ya nunca maś;al lugar de todos los lugares,más allá del ser y el no ser,una especie de ser no siendo,el nirvana mayor,el único:de ahí la imposibilidad de la vida,de la verdadera vida;la imposibilidad de cumplimiento de un deseo ya perdido para siempre en el tiempo,pero que no nos deja de exigir su cumplimiento,su vuelta;cuerpo conocedor de lo perfecto y que no renunciará nunca a tal vivencia.
al fin ahí residiría todo el entramado de las posibles aberturas/cierres,de las aspiraciones e imposibilidades eternas del deseo humano.nos movemos y nos desvivimos por una pura imposibilidad,por una pura y neta utopia sin fin,-aunque con un principio que es lo que nos hace "vivir en un sinvivir","un morir por no morir"que cantaba la divina teresa,vidente que sentía/veía la imposibilidad de la felicidad en este mundo,en lo de lo humano.
ventanas cerradas para siempre al lugar primordial,primero,perfecto;imposibilidad de vuelta al lugar de todos los lugares,al alehp.
todos los intentos inutil,todos los esfuerzos no dejarán de llevarnos al fracaso:tozudez del niño ciego,tozudez de una especie perdida desde el principio,en el principio.
Comentado por: alice el 02/3/2010 a las 12:07
Es verdad que de todo se puede hacer poesía y que cualquier motivo, por fútil que parezca, puede llevar a profundas reflexiones.Que desde el psicoanálisis y la posmodernidad no hay rango en los temas y todos son, en principio, igualmente relevantes.
Entonces,yo le propongo a VV que la colección de posts de los últimos tiempos la publique en los medios en los que colabora o en un volumen ad hoc y que nos regale aquí la posibilidad de participar con comentarios a textos similares a los que habitualmente publica fuera del blog.
Comentado por: Asun el 02/3/2010 a las 12:00
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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