El vecino
Incluso podría aventurarse que la elección misma de esa cama, esa colcha, la banqueta para ponerse la media o atarse los zapatos, la cómoda con su espejo festoneado de madera oscura versiones anticipadas del fracaso en que debería sumergirse tarde o temprano aquel matrimonio sin encanto alguno.
Los vecinos, sin embargo, viven ajenos a estas circunstancia e incluso ríen en los cumpleaños, reciben v isitas de vez en cuando y, lo que aquí más cuenta, siguen agregando objetos feísimos por todas las habitaciones, sean del valor, el material y la forma que los defina.
Los peores artículos, regalados o adquiridos, invariablemente abstrusos, tienden a apilarse casi en cualquier repisa o salidizo que ofrezca tanto una librería, una cómoda o un estante semiempotrado. Basta que la consola, el estrafalario mueble bar o las mesas auxiliares presenten un plano a cualquier nivel para que los objetos de las más diversas especies encuentren allí un asiento, casi eterno, invariable, prolongado, mortal y crecientemente angosto.
Los mismos olores de sus guisos trasmiten igualmente esta idea de concentración desconcertada que representa la muchedumbre de objetos que posee el vecino. Estas figuras, bolas de cristal, prismas, postales, marcos, bibelots, premios de tómbola, recuerdos de Hungría, corazones de jesús o tías antiguas, se congregan sin ninguna ley visible pero que, en realidad, responden a un riguroso juicio acumulativo proyectándose sobre la acción de un mal gusto seguro de sí mismo.
Efectivamente, no se trata de personas temibles por delirantes que parezcan sus objetos. Se trata de gentes amables y celosas de su hogar, amantes de la intimidad y la debida privacidad sin que atenten siquiera levemente contra las convenciones de la convivencia. Pero, además, conscientes de su inocuidad e incluso de la nuestra no presentarán ningún inconveniente a que lo visitemos, nos sentemos en sus tresillos e incluso los juzguemos. A fin de cuentas, en el salón se encuentra, para su orgullo, lo mejor de la casa se trate de cretonas, maderas o productos manufacturados artesanalmente, desde las figuras policromadas o los chinos de marfil o la lanza africana de la que penden flecos.
Esta exposición casera, consustancial a todo el mundo, se ha ido formando como los estratos telúricos en la naturaleza y no admite por esto mismo corrección ni calificación estética alguna ya que el salón, tal como se ve, procede de una conjunción de circunstancias y sucesos ya autónomos e innumerables.
En una casa, los cuartos de baño o la cocina siempre reclaman una reforma que los actualice pero el salón jamás se aviene a caprichosas transformaciones, por ligeras que parezcan. Más aún, la profundidad histórica, consustancial al salón en cuanto emblema, lo vuelve reacio a cualquier tratamiento modernizador y con ello también a cualquier intervención que podría quebrantar u naturaleza.
Cabría decir que el salón de los vecinos -igual que el nuestro al que juzgamos claridad- se ha ido formando por sedimentación natural de las vidas y sus peripecias, sus juergas y sus tedios.
Hay factores del salón que proceden de tener hijos, otros que aterrizan allí desde parientes queridos y otros, en fin, que se han instalado por todas parte sin que nadie pueda fechar su procedencia. El salón que siempre desempeñó el papel de escenario público dentro del hogar puede contar, por ejemplo, con un mueble bar o repostero que permite invitar a los de afuera y conseguir mediante esta pequeña participación un sorbo de introducción en la semántica ajena. De ese modo todo salón siendo horrísono posee un punto de cordialidad que no puede desprenderse de sus relieves, aún los más ajenos. De este modo, el salón siendo acaso la pieza que menos se frecuenta puede procurar la sensación, al ser homenajeados, que contiene el accesible corazón amistoso de sus propietarios y que se comporta como la estancia en la que mejor se desempeña el papel de recibir al público y tratarlo apropiadamente..
Diariamente, en gran número de salones burgueses, no entraba nadie o casi nadie y quedaba deliberadamente reservado para recibir, a la manera de una manifestación teatral de la vivienda y en donde, en efecto, el trato tendía a ser formal como en una representación concertad. Las cosas son de otro modo ya pero su herencia perdura en el arreglo de mayor cuidado que se le dedica. Que la pieza conserve incluso hoy algún punto exhibicionismo o de afectación es una característica que el visitante entiende y acepta bien. De ese salón acaso no pase nunca en las sucesivas visitas pero ¿cómo impedir que hasta allí lleguen los olores dela cocina y hasta del cuarto de baño cuando los metros disponibles se achican?
El olor, no el mal olor, sino un particular define al ser particular de cada casa. Esa, más o menos fundida, unidad familiar flota sobre el complicado aroma que generan los incontables factores que convergen en la vida de la casa. Es la marca olfativa dela casa que se transmite a veces incluso en el rellano y suavemente como un hálito de madriguera o que se impone acusadamente cuando desde la cocina salta al exterior los aleteos de un poderoso guisado.
Por ese olor cunde una comunicación humana y vulgar con los vecinos, a su vez ordinarios y vulgares. Ellos nos han de oler a nosotros mientras nosotros los olemos a ellos en una ola de olor, un cruce de moléculas que terminan por abrazarnos aún a costa del deseo. Nos saludamos, nos amamos, nos ignoramos, bajo la campana de ese olor cuando juntos, acudimos al ascensor, lugar crucial donde las vidas indefectiblemente coinciden, se juntan y se separan como imanes para volver a reunirse de otros modos también a través de los mensajes sueltos que proporcionan los sonidos de al lado traspasando los tabiques.
Muchos de estos sonidos, la mayoría inextricables, algunos inquietantes y otros tan comunes refuerzan el inconsciente de sentirse repetido, acompañado y replicado. Vivimos puerta con puerta, pared con pared, pero nuestra bienestar se haya muy condicionado por el imaginario de creernos distantes y diferentes. No nos parecemos en nada aún pareciendo que vivimos juntos pero sus patentes errores en el mobiliario o el color de las paredes, la conjugación inadmisibles de sus colchas y cortinas, les sitúa en una esfera de extraños deseos, conocimientos y experiencias que en nada pueden ser los nuestros. Su desgracia, si trágicamente llegara, la veríamos como una versión más o menos corregida de la nuestra, pasada o presente, pero es prácticamente imposible aceptar que su clase de felicidad y la nuestra se parezcan. Cada unidad familiar se complace en el simulacro de un anhelo irrepetible. Ningún porvenir, ni destino alguno, ningún final pueden hallarse anticipados en algún otro lugar por vecino que sea. La similitud terminó en los planos del arquitecto y, a continuación, la máquina de habitar hizo de ellos y de nosotros dos casos tan próximos como intraducibles. Tan supuestamente únicos como solitarios.
[Publicado el 06/1/2010 a las 09:00]
Todos estos post cubiertos de lodo, lodos que vienen de esos polvos, polvos de navidades pasadas, patriarcales, clasistas, resucitados del pasado por un perverso misántropo y decadente sentido de la nostalgia. Polvos que enturbian la escrita, la lectura, la humanidad misma del escritor, y sin embargo por debajo de todo ese polvo siguen siendo geniales. Pobres y no pobres todos hechos polvo -al final. Pero los pobres llegan a la muerte ya hechos polvo, por el camino hechos polvo. Diferente la pobreza del rico al que se le pudre el alma, rodeado de objetos, de muebles, polvo, madera, muerte.
Comentado por: escarola el 08/1/2010 a las 17:09
(Tal vez),el problema de la pobreza
no resida tanto en la pobreza de ellos
(material),como en la nuestra,
mucho mayor(de otras intensidades y cualidades),
del espíritu y de las almas.
Los pobres en verdad somos mayormente
nosotros;rodeados deobjetos,
de valor,de acumulaciones alucinantes,
pero pobrísimos de tierra,de mundo,
de vida/vida.
Los más pobres,sin duda,somos nosotros.
Comentado por: alicefríacasiheladadeamor el 08/1/2010 a las 16:57
El día que consigamos poner en manos de cada pobre (preferiblemente vendiéndoselo) un manual de autoayuda para ver la vida de colores, entonces, habremos acabado por fín con el engorroso problema de la pobreza.
Comentado por: escarola el 08/1/2010 a las 16:27
Esto es un boomerang,¿lo recuerdan?.
Las flechas (del jefe) salen en todas
direcciones y vuelven (al jefe y a todos)
de todas las direcciones tambien.
Y todas son validas porque siempre
sugieren o nos dicen algo.
Comentado por: la tortuga varada el 08/1/2010 a las 07:35
Oh amor,todito te lo consiento
menos que me hagas ruidos;
¡tranquilidades queremos,bellezas,exaltaciones exultantes!
Pensamientos libres y perdidos
entre las basuras de los objetos perdidos!
¡Encuentros espirituales con los espiritus
bellos!
¡Haga usted señor Verdú una buena tabula
rasa con todos espiritus irritantes y
molestos que no nos dejan ver las pelis
en paz, armonía y tranquilidad!
¿Eche manos del gobierno de su periodico
o del de la nación?
Intolerable tolerancia del pensamiento
no libre,del pensamiento ¿correcto/incorrecto?
¡Adonde hemos ido a parar Dios mio de mi
alma!
¡Que hasta los más ignorantes y no calificados puedan no ya solo hablar
de lo que ignoran sino que además se les deje escribir en un blog como este que debería estar a disposición en exclusiva
para los que sabemos sobre la verdad y
bondad de nuestro maestro!
¡Haga Usted algo Sr.Verdú antes de la chusma nos devore!
¡Aún está usted a tiempo de salvarse y salvarnos!
Comentado por: alicelamalamala el 08/1/2010 a las 01:58
Estoy de acuerdo con Ricard. Parece que el pensamiento libre se ha convertido en tabú y siempre tiene que estar vinculado a alguna queja, a ofrecer sedicentes soluciones para el hambre de los que la padecen,para la crisis, para el medio ambiente ...
La reflexión sobre lo que sea no vale si parece olvidar la penuria económica o a los homeless americanos.
Apuesto por gozar de lo que sea sin mala conciencia porque otros no se lo puedan permitir, ya que mi sentimiento de culpa sólo iba a cambiar las cosas- y a peor- para mí.
Afortunadamente, no sabemos por cuánto tiempo dado el reduccionismo simplista que nos invade, hay voces que, como VV, nos recuerdan a donde nos puede trasladar el pensamiento sin necesidad de viajar, hasta qué punto tantas veces la alegría y la tristeza dependen de nuestra interpretación de lo que sucede, además de lo hermoso que es aprenderr algo nuevo que nos abre la mente a un mundo hasta entonces opaco para nosotros.
A propósito, no sé si añadir un dato "imprescindible" : lo anterior es gratis.
Comentado por: Asun el 07/1/2010 a las 21:43
Es el llamado deflaccionismo doméstico. Por otra parte, sobre el asco se construyó nuestra civilización. Pero cuando se llega a ese punto, más vale cambiar de columpio.
Comentado por: escarola el 07/1/2010 a las 20:42
¿Ruidos íntimos procedentes del dormitorio de arriba de los que se deducen que llevan no demasiado juntos, Escarola? Qué furia, qué ahínco, qué frenesí el de esos días de vino y rosas, para que luego sobre los mismos recaiga con saña la ley de la utilidad marginal decreciente de la enésima más una cantidad del bien consumido. De alguna manera habría que decirles a los de arriba que se abstuvieran, que guardararan arrestos e ímpetus para cuando la costumbre emborrone el tobogán de la canne y se den un poquito de civilizado asco.
Comentado por: Jose Antonio el 07/1/2010 a las 18:12
Afortunadamente la casa del vecino, aunque tenga la misma distribución que la nuestra, parece otra. Es estupendo que demostremos así que somos diferentes y sería terrible lo contrario.
Comentado por: Asun el 07/1/2010 a las 12:06
Beldelpasado:¿gente viviendo entre vecinos de HB? Escriba y describa, por favor,ese odio, esas infamias, ese infierno. Verá como esa novela tampoco gana el Nadal
Comentado por: Jose Antonio el 07/1/2010 a las 10:32
Quiza sea un agente provocador. De
otra manera, no se entiende esta andanada
de piedras de chico enfurruñado. La rabia
y el hastio deben dirigirse contra el bo-
xeador en cada ring particular pero no
contra el que pasea a tu lado aunque lleve
un abrigo que no te guste. La gente mere-
ce algo mas que ser juzgada por el color
de su sofa. Todo esto deja un regusto
agriado como un mal vino.
Hay otras cosas peores que las cor-
tinas.Conoci gente en el pais vasco que
residia en un inmueble de vecinos HB. Un
planeta de odio. Sufrieron un acoso con-
tinuo,en un mundo de pequeñas infamias
hasta conformar un infierno. Alli no
importaban los sofas.
Y otra clase de vecinos en paises
de idiomas alienigenos con puertas cerra-
das. Mas acorazadas que el Banco de
España, donde un tesoro es un saludo o
una simple sonrisa.
Comentado por: Beldelpasado el 07/1/2010 a las 06:43
Comentado por: escarola el 06/1/2010 a las 20:45
¿El vecino de su vecino no es usted?
Muchos se apresuran a modificar y personalizar sus viviendas, algunos se pasan la vida de obras, tratando de diferenciarse del otro. Mientras, el otro lo consigue gracias al trabajo de su vecino, sin mover un dedo.
El horror vacui en cuestión de decoración de interiores da resultados horrorosos. También se manifiesta en la forma de vestir, los regalos de reyes, la escritura, etc
Hace unos meses los vecinos de arriba con los que manteníamos una cordial relación -debido a que tenían una hija de la misma edad que la nuestra- se trasladaron. Poco después la casa fue alquilada. Desde entonces comenzamos a oir una serie de ruidos que nos informaban de la actividad de los inquilinos, desde su traslado hasta que comenzaron a vivir, pero aún no los hemos visto. Me divierte imaginar como son. Por la energía de sus pisadas, las risas y voces que llegan amortiguadas, parece que se trata de una pareja joven. De otros ruidos más íntimos, procedentes del dormitorio que está justo encima del nuestro, deduzco que no llevan demasiado tiempo juntos. Uno de los dos se levanta primero muy pronto, y se ducha. A continuación le sigue el otro. Y no vuelven a oirse hasta la noche. Así que ambos trabajan o estudian. Los fines de semana suelen reunirse con sus amigos.Debe tratarse de "gente normal" entonces.
Comentado por: escarola el 06/1/2010 a las 16:44
Bajaremos a los volcanes
recogeremos el fuego
el océano, el océano
no chocan las grietas
iremos a casa
encenderemos el fuego
veremos como la nieve
veremos como la nieve,
se transforma en hielo
Comentado por: Enea el 06/1/2010 a las 15:38
¿Ciegos,sordos,intocables,impalpables,
insensibles a las positividades,afirmaciones del mundo
andamos?
¿Tocados,penetrados,solo por las inanidades,negatividad,nadería de los
átomos todos?
¿Por donde quedaron esos arroyuelos
de vida,esos tic-tac que
redescubren y recrean-entre los basureros-
tesoros sin nombre?
¿Por donde se nos fue la pasión y los
amores por la vida?
¿Qué fue aquello que nos cortó las alas
angelicales y dionisiacas?
¿Donde la tierra,los aires,la sangre,
las constantes lineas de fuerzas,
de busquedas,de intentos de encuentros,de encuentros,amorosos,perfectos,casi perfectos,mundo en constante ebullición
y juego?
¿O es que solo andamos,ya, buscando entre los rincones,aquel,el mejor,
para esperar,para recibir a la muerte?
Comentado por: alicenoselocree el 06/1/2010 a las 13:28
Mamma mía, qué andanada vecinal,hemos pasado del tufo de tu axila embriagadora al tufo del del quinto,del filántropo amorouso al licántropo misántropo, aquí no hay quien viva, cómo está el servicio, creía uno que la casta de los elegantes como por instinto entre sí se ajuntaban naturalmente en las mismas urbanizaciones, bajo la advocación de similares Guernicas y otros horrores muy posmodelnos, sólo he echado un único signo más del adefesio vecinal: el último premio Planeta reinando sobre esas estrepitosas boisseries.
Comentado por: José Antonio el 06/1/2010 a las 11:30
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
Tal vez lo que esta Gran Crisis...
Publicado por: pepedamian
18/5/2012 16:33
Según el nivel de desarrollo de...
Publicado por: Rosita Gracia
15/5/2012 23:48
Publicado por: jorge juan
15/5/2012 23:23
Sigo desde hace mucho tiempo...
Publicado por: Angel Polo
12/5/2012 11:09
Y tras la crisis, ¿qué? Creo...
Publicado por: iluso
10/5/2012 11:56
Desde mi pequeña cueva, apoyo...
Publicado por: quique pastor
10/5/2012 09:05
La racionalidad te hace buscar...
Publicado por: Seth Knight
07/5/2012 21:01
Si afirmara que el hombre no...
Publicado por: + o -
07/5/2012 12:09
Que la narrativa flaquea no es...
Publicado por: El Pozo y el Numa
02/5/2012 20:54
Estoy de acuerdo con lo que...
Publicado por: Marta
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