El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 24 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

El café

El café es de los alimentos que peor sientan a todo el mundo. El café cae como una bomba y no se diga ya del café con leche que añade mediante la lactosa un surtido de inconvenientes que los médicos relatan como sevicias que estragan el  sistema digestivo de principio a fin y pueden prepararlo para males mayores y más graves.

 Sin embrago, todo el mundo toma café y cuando alguien lo soslaya o escoge sustituirlo por una infusión de yerbas el grupo asume silenciosamente que su salud debe ser es delicada. Efectivamente, quienes han sufrido demasiadas veces las inconveniencias del café tienen registradas orgánicamente sus corrosiones como llagas y en consecuencia pueden haber desarrollado una justificada aversión que les impulsa a rechazarlo con rotundidad y en cualquier momento.

Se trata de los individuos que fueron más afectados por este elemento consuetudinario pero también por aquello mejor instruidos. Con todo el café sigue siendo central en numerosas reuniones de todo género, de la fiesta al funeral, desde la familia a la empresa, y acostumbra a erigirse en obligado colofón y resumen tras los

 Antes, hace más o menos medio siglo, la peor fama del café radicaba en que quitaba el sueño y que producía taquicardia o incluso una subida de tensión. No se le reconocían perjuicios de verdad importantes pero en cuanto a los aportes  positivos, como levantar el ánimo, incrementar los rendimientos, disfrutar de reuniones, favorecer la conversación, no podía disfrutar de una reputación más oportuna y brillante.

Con los años y la medicalización ciudadana al café se le atribuyen una serie de males reflejados especialmente en las gastritis que si antes constituían un mal casi general, particularmente  frecuente entre hombres  fumadores, no se tenía por un desorden sino un atributo social correspondiente a la especie paterna que echaba continuamente del bicarbonato.

El desprestigio en que vino a caer el bicarbonato, coincidiendo con la muerte de Franco,  abrió las puertas a antiácidos más cabales como el almax pero este mismo almax de carácter farmacéutico ha actuado no sólo médicamente sino contagiando de su simbolismo medicinal a la patología del café y del tabaco. La gastritis fue así perdiendo condición masculina o paternal hasta secularizarse en el universo de la clínica.

Aunque, con todo, el café apenas ha perdido audiencia. No posee el prestigio literario, liberal e intelectual de antes pero no hay casa donde no se guarde café y se halle siempre dispuesto para sus gentes y las visitas. Ahora, desde luego, con la reserva, cada vez más frecuente, de te y de otras yerbas.

Las hierbas son suaves y muchas de ellas incluso medicinales. Poseen la desventaja, frente al café de aún despidiendo aromas fragantes que no huelen tan bien y con tanta autoridad como el café. Y ahí radica, sin duda, la persistencia social e histórica del  café y su aura. Más aún, el café es de aquellos productos que como el perfume mismo huelen mejor que saben.  Tradicionalmente su olor emite un mensaje de concordia y persuasión donde se juntan tanto su espesa condición masculina y, de otra, un aire maternal que nace de la cocina, planea sobre la casa y llena los pasillos en una suerte de envoltura de bien y verdad que remite al pacífico corazón de un hogar mítico, al gozo de la tertulia, o a la pausa en el trabajo.

El rato del interludio el rato del café convertido no sólo en una bebida central sino en un hito de la cadencia del tiempo cotidiano. Café para negociar, café para hacer tiempo, café para amar, café para vivir más allá del decaimiento o del sueño.

En Manizales, en Colombia, donde se extienden hermosas  plantaciones de café sobre una orografía  ondulaciones, quebradas y frunces complejos,  los agricultores plantan unas palmeras junto a los cafetos para que su sombra proteja y conceda un matiz de sombra al grano. Los cafetos o árboles del café producen frutos carnosos, en general rojos o púrpura llamados "cerezas de café". y dice la Wikipedia: "Cuando se abre una cereza se encuentra el grano de café encerrado  en un casco semirrígido, de aspecto apergaminado, que corresponde a la pared del núcleo. Una vez retirado el grano de café verde,  se le observa rodeado de una piel plateada y adherida que se corresponde con el tegumento de la semilla".

El color primario de la cereza, el carácter apergaminado y el muaré plateado se presentan colmatados cuando el café se manifiesta. De esa fuerte impresión se aprende que el café posee un ser interior acaso desbocada,  acaso tan fuerte como una droga. De hecho el café considerado  por una droga, fue prohibido tanto en  Asia como en Europa, por los protestantes, los católicos o los islamistas, pero las cafeterías no dejaron de crecer hasta a rondar el millar en 1630 en El Cairo

A Europa llegó el café en torno al 1600, gracias a los mercaderes venecianos y pronto los consejos del Papa Clemente VIII le propusieron su prohibición vistos los efectos "desatados" que provocaba en los diferentes  consumidores y atribuyendo a los infieles la promoción de esa pócima diabólica. El Papa Clemente VIII, sin embargo, tras haberlo probado bendijo la bebida, la legitimó religiosamente, alegando que dejar sólo a los infieles el placer de esta bebida sería una lástima.

Los mismos monjes lo alababan con el argumento de que aumentaba sus fuerzas y la longitud del tiempo para sus rezos místicos. A mediados del siglo XVIII todas las ciudades europeas tenían ya cafeterías y poco a poco fue infiltrándose en las casas.

Su vida concentrada significa otra fuerza nuclear alternativa a la potencia de la coca o la avalancha de la anfetamina. En ese grano se aloja un manojo de nervios para desarrollarse más como un ovillo eléctrico que como un alijo. Este excitante es droga a escala de la familia que  traspasa las diferencias de sexos o edades y  hasta al muchacho  se le prepara una taza de café con leche para que salga pitando a su escuela.

 Desde la infancia hay café y  permanece presente a lo largo de toda la vida. Quizás su color evoca un mundo funerario pero efectivamente, mansamente, viene a ser así: café más café, miles o decenas de miles de cafés en la vida horadando el cuadro de colores, cubriéndonos el interior de  oscuro o de un negro biológico que finalmente lleva a un cadáver yerto,  colado por el café.

[Publicado el 03/12/2009 a las 11:12]

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Comentarios (10)

  • Podría dormir muchísimas horas seguidas si no tomara café-me digo. Mi tensión baja, bajísima, mi atolondrado despertar lo necesitan, y es que pareciera que quiero seguir soñando, tal vez-pienso yo.
    Buenas Noches,

    Comentado por: MCarmens el 09/12/2009 a las 00:26

  • Comentaba un aspecto concreto forma/fondo de Verdú. Sólo uno. Podrían sumarle, superponerle o lo que ustedes consideren, otros mil como su gusto por la PROVOCACIÓN, por ejemplo.
    Encantada de saludarles. Hasta otra.

    Comentado por: Vera el 03/12/2009 a las 21:47

  • Realmente eres bueno, Verdú.

    Comentado por: Sara el 03/12/2009 a las 20:51

  • Un rasgo personalísimo de la escritura/mente de Vicente Verdú es su osadía al penetrar la realidad y distanciarse de ella, observarla desde el interior y, sin tránsito, explorar con la propia piel su cuero externo o alejarse de él. Un modo peculiarísimo de entender el mundo.
    Su mirada es descarnada porque pasa necesariamente por la entraña y para ello parte de una crítica cuyo punto de partida es el cuestionamiento de la propia mirada, la feroz autocrítica del yo/nosotros aliviada por su consustancial humor.
    Animales, objetos y humanos ¿somos en verdad tan diferentes?, Vicente Verdú se adentra en los seres y más que cosificar, animar, animalizar, humanizar, parece lo suyo una voluntad de honestidad en su indagación, en su búsqueda de entender y explicar la realidad. Y emplea la emoción y los sentidos para arrastrarnos con él en el recorrido de su mirada, sin darnos respiro, sin tránsito, de la asepsia y frialdad del escalpelo a la pura pasión por el continuum del que él mismo forma y se sabe parte.

    Comentado por: Vera el 03/12/2009 a las 20:34

  • Mi paladar ignora al café; insensible a procedencias, matices, finuras; máquinas, cafeteras tradicionales o tarteras. El café llegó tarde, en mi caso, garantizando insomnios y estados nerviosos y no falta puntual a su promesa. Esta insensibilidad que me cuestiona como ser sintiente se compensa volviéndose toda sentidos ante el agua de los tés, de combinaciones y matices infinitos según su grado de fermentación, mezcla, prepación u origen, sus colores y aromas, negro, rojo, verde, cítricos, canela, helado, templado o ardiente… hasta hallar el clímax del placer con un té negro, suave y fuerte, evanescente, en la boca madera y humo.
    El té puede acompañar durante todo el día, amistoso y solitario, sin riesgos, nunca extremado, nunca amenazante, apaciblemente sano.
    Ahora bien, para mí, degustadora de tés, ninguna yerba mojada en agua podrá equipararse a la solidez del café, a la intensidad de su invariable aroma, a la vitalidad que promete entorno a él, a su energía, a su presencia de ánimo en el estómago, en la cafetería o en casa, a media tarde o de sobremesa; acogedor en su pequeña taza, con leche o sin ella, insuperable entre cigarrillos, el café sabe a familia, amor y amistad, acoge sin interponerse, no acapara la atención, se convierte en puro ambiente, pura unión, el café huele a conversación, huele a otros.

    Decía, sigue sin gustarme el café, sin sentarme bien, pero no me imagino nada que invite más ni mejor a la intimidad de un encuentro.

    Comentado por: Vera el 03/12/2009 a las 20:24

  • Café es lo que se está tomando mi ordenador esta tarde. Es la tercera vez que intento entrar un comentario y antes de redondear mi perorata, ya se lo ha sorbido, glups, de un solo trago desparece mi bonito recuerdo de las flores del café que son primas hermanas del jazmín común blanco y se parecen hasta en el aroma hasta que del ovario de la flor del cafeto se desprende la corola con sus estambres y se empieza a formar la cereza del fruto, que no tiene na-da que ver con el grano de café procesado para su comercialización que conocemos. Así como el jazmín es flor de un día, la flor de café es de dos días (al tercero desprende la corola). Aquí lo dejo, que esto algo alterado anda. También el autor ha dejado una frase inconclusa; a saber si también se le mandó el ordenador a tomar café.

    Comentado por: marisol el 03/12/2009 a las 19:48

  • Pues sí, algo de droga puede que constituya desde el momento en que el cuerpo te lo está pidiendo... claro que sin esta droga se puede uno pasar y no ocurre nada más que uno esté algo más amodorrado que si no lo tomara y eso.
    En fin, que uno o dos cafés diarios son maravillosos: es uno de esos placeres sencillos, baratos, que hace amigos... y lo demás es buscarle los tres pies al gato. Que hombre, tampoco está mal, buscárselos, digo. También tiene su aquél. ¿O no?

    Comentado por: Ana el 03/12/2009 a las 17:06

  • Pues a una servidora le sienta muy bien el café. Hasta me desaparece el dolor de cabeza en caso de que lo tuviera. Vamos, el mejor remedio, mucho mejor que cualquier analgésico.

    Comentado por: Ana el 03/12/2009 a las 16:48

  • el puritanismo es el temor espantoso de que alguien pueda ser feliz en alguna parte (h.l.mencken)
    dos países con régimen teocrático, es decir, el paraíso en la tierra : irán&arabiasaudí -curiosamente, nuestro peor enemigo y nuestro fidelísmo aliado, respectivamente- demonizan -y prohíben tajantemente- todo vestigio de bebida alcohólica
    café, leche, lactosa, sevicias -¡sevicias!- , malesmayoresymásgraves
    qué horror
    viene en camino la prohibición de amamantar a los bebés

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 03/12/2009 a las 15:12

  • Sin duda se precisa talento poético para extraer tantos matices humanos de las cosas, pero paradójicamente, ese talento se complementa justo con la operación intelectual inversa: esto es, cosificar a las personas, convertirlas en algo simple fácil de manipular y someter, en lugar de tratar de comprenderlas en su complejidad - cosa sin duda mucho más difícil. Humanizar los objetos y deshumanizar a las personas, reduciéndolas a una única de sus facetas, convirtiéndolas en cifras, en caricaturas, en el fondo estar ciego para verlas. Pues es una pena que no sea amante del café como del jabón para extraer de él todos sus aromas, todas sus sensaciones placenteras, y a cambio nos haya hecho con los posos amargos de un mal recuerdo esta especie de histórico aguachirli.

    Comentado por: la repostera cafetera el 03/12/2009 a las 13:38

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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