El espejo
Desaparece el espejo tanto más cuanto menos refleja a lo otro, lo que viene a ser su excelente e interminable paradoja: su entidad resulta tanto más tonante cuanto más fielmente acapara la identidad exterior y, en consecuencia, muere lozanamente en el reflejo.
El suicidio de Narciso viene a ratificar este don puesto que su experiencia especular en las aguas del arroyo no es otra que la experiencia de vivir en la cárcel de sí mismo reflejándose en sí mismo eternamente, sin posibilidad de fuga y condenado a la imagen que el espejo fija para él, siendo el espejo, a la vez su retrato, su rostro, su personaje y su persona, tres designaciones para las cuales los antiguos griegos empleaban un único término. Pero ¿eternamente?
Lo peor del espejo viene a ser que mientras él permanece, posiblemente en posición invariada a lo largo de los años del mismo hogar, el habitante va desfilando ante él en una secuencia gradualmente desfavorecida, al punto de que hay hombres, especialmente, que llegados a una edad no se miran durante los minutos que emplean en afeitarse.
Enemigo de la fealdad y amante de la belleza, el espejo forma parte del orden del lujo, por pobre que se sea puesto que el espejo está concebido para la exaltación personal. De hecho, no cabe imaginar objeto tan relacionado con nuestro porte como el espejo porque él mismo al accionar se convierte en efecto de nuestro físico, se hace retrato antes de que llegara la fotografía y juez severo antes de que intervenga la lenidad del amor.
En general, el tipo con quien vamos y venimos, nos despertamos y nos acicalamos, nos revisamos y nos dormimos es el tipo del espejo, máquina que actúa como la máxima verdad fisonómica.
Algunos días bien, en su mayoría mal o muy mal, el espejo nos califica sin trampas ni pretextos a pesar de los visajes que le presentamos, los perfiles que escogemos y las muecas que le hacemos para obtener su aprobación, aún escasa y superficial, en la mayoría de las ocasiones.
De hecho él representa, en otro sentido, la superficie por antonomasia. Toma a su cargo nuestra piel y sus menudos accidentes, las anfractuosidades y los regueros del rostro pero también del cuerpo en general si se le solicita. Diferentes psicólogos, interesados en los problemas de autoestima, recomiendan mostrarse desnudo ante un espejo de cuerpo entero y una vez ubicados en esa tremenda tesitura aceptarse tal y como se es. Es decir, en la imperfección, la fealdad, la desarmonía, la birria.
Tras esta dura experiencia, el trauma preparará para un desdén de la propia catadura y, como efecto, para presentarse en sociedad liberado del miedo al desdén exterior. Otras funciones del espejo en el terreno psicológico son igualmente importantes, tanto en lo positivo como en lo negativo también, simplemente porque el espejo es un yo limpio de trampantojos. El espejo no miente, es pulido, dice la verdad y toda la verdad al punto de que a lo largo de los años, la casa ha ido desprendiéndose de tanto espejo en el salón, en los armarios, en el vestíbulo o en el fondo del corredor para reducir su ubicación al cuarto de baño. Un elemento, por tanto, de la intimidad en cuyo ámbito él nos ve y nosotros nos vemos en él, lo vemos y nos ve tal como si su naturaleza se realizara en la fatídica misión de designarnos. Y de concluirnos en un diagnóstico privado de apelación.
Esta sería la parte terrible del espejo pero humanamente -puesto que los espíritus y los vampiros o cuerpos sin alma no se reflejan en él- también cuentan sus raras aportaciones de vida o muerte, tanto o más decisivas que las afines a la estética, la belleza o la fealdad exterior.
En el espejo, por ejemplo, se comprueba a través del pequeño empañamiento que el moribundo aún respira y que en los delitos no conduce tras nosotros el asesino o la fuerza policial. Pero, de otro lado, ¿qué decir de la desvelada asistencia que a las mujeres procura su espejo del bolso o el espejo de mano, sea para el maquillaje, la coquetería o la depilación. El espejo siempre nos juzga pero, en ocasiones, sometido a nuestro dominio, agarrado por el mango o encerrado en la polvera y ahora también en algunos móviles, es coaccionado para operar como un colaborador. Espejo o cómplice son dos aspectos tan inherentes como extrañamente compatibles de este objeto que a ningún otro se parece y donde la apariencia y sus máscaras halla su habitat regular. Un habitat especular fácilmente pecaminoso al punto de que durante la alta Edad Media se eliminó de la sociedad. Por el contrario, el Renacimiento introdujo el gran espejo como mueble de habitación, ampuloso en el dormitorio o en el salón. En la alcoba, donde escenas voluptuosas quedan reflejadas en su plano o en el salón donde, como en las películas, vaya recibiendo y recreando el movimiento de escenas mundanas.
Una ristra de lentejuelas, un racimo de espéculos, una sarta de espejuelos se asocian con la lujuria y el engaño.. Allí donde hay grandes espejos, sean palacios o burdeles, el gran angular de su haz remite a transgresiones de gran talla. La grandiosidad es casi inconcebible sin la asistencia multiplicadora del grandioso espejo pero incluso el espejo menudo, de bolsillo, incluye una particular inclinación al mal. Una complicidad con el mal a través de la autocontemplación que en sí conduce a un egotismo, una egolatría o un ensimismamiento que prevalece sobre el amor a los demás y el olvido de sí mismo.
Más allá del espejo se encuentra el mundo de Alicia, el mundo inverso que deshace las ataduras del más acá. Pero más acá, ante el espejo, discurre la escena del mundo real, nuestro rostro en primer lugar que ya, dentro del cuarto de baño se une al acicalamiento pero también, ¿quién puede dudarlo?, a la frustración y al suicidio. El espejo que corta las venas, clínico y forense, bruñido y marca de la máxima limpidez, la extrema limpidez igual a la nada, igual al fulgente pulimento de la abdicación o la última condena.
[Publicado el 30/11/2009 a las 09:37]
Sociedades espejiles las nuestras,especulares,espectaculares,espectrales;occidente descubridor de la magia blanca,la magia del ser sacado de la nada como por arte de magia:sociedades de fantasmasgorias hechas real.
Esta fantastica acumulación de imageneria que nos constituye es la que nos tiene sumidos en la mayor de las incertidumbres; queriendo buscar lo seguro, lo más preciso,hemos ido a desembocar en el caos .
Cultura edípica:queriendo toda la plenitud del ser, del poder, de la visibilidad hemos acabado perdiditos,ciegos,errabundos;queriendolo ganar todo, estariamos a punto de todo perderlo.
Podría ser esta la forma perfecta del eterno retorno.
Los angeles parecen retirados definitivamente.
Formula anticrisis:olvidemonos de nosotro@s mism@s,olvidemos el ser, el sentido y todas sus consecuencias;seguramente que nos iría bastante mejor.
Comentado por: aliceresfri el 01/12/2009 a las 14:21
Comentado por: notascerradas el 01/12/2009 a las 07:15
Interesante, como todo lo que escribe, pero innecesariamente largo. Mantendré los espejo limpios para que usted se mire en ellos.
Comentado por: http://www.envy-online.net/arcades/articles/images/windex.JPG el 30/11/2009 a las 19:58
El espejo es un artilugio humano:inauguración del ser.
Narciso se reflejaba en un charco,
en aguas muertas,sin movimiento,
se reflejaba en lo muerto,en la Muerte.
¿No serían todos los espejos (tanto los reales como los simbólicos, los del
sentido)simples lugares de la muerte, de la nada; signos de la absurda pretensión del sentido de mostrarnos la vida del Mundo,donde en verdad, en su fondo sin fondo, no habría nada que ver?
Espejo creado por la fantástica,pretenciosa y loca aspiración de crear Real,de crear El Ser.
Ahí radicaría la inauguración de todo este absurdo mundo en el que nos hayamos inmersos;la interminable carrera en pos de un fantasma :la verdad del Mundo.
De nuevo la cita de Goethe:"corremos como locos tras la felicidad, mientras la felicidad corre muertecita de risa detras nuestra".
¿Historia interminable,o simple accidente, parte del juego del Mundo?
Foucault:"el Hombre no sería mucho más que las huellas de unos pies en cualquier
playa".
creyendonos eternos, "naturales",parece que nos concedemos el lugar de Dios, el centro de todo lo existente;la ilusión de la Verdad nos daría un sostén,una seguridad donde poder agarrarnos en ese discurrir continuo de las cosas de la nada
a la nada (y tiro porque me toca).
No poder vivir sin algo entre las manos,sin algo que nos consuele de la nada y el caos primigenio y eterno.
Animalitos debiluchos,debilitados en los instintos,perdidos en las selvas de la existencia.
De ahí el Dios (los dioses) salvador,
de ahí las artes y las literaturas,las economias,la filosofia,.....las alicias salvadoras...
La verdad mata;la verdad que creiamos redentora es lo que en verdad nos ha llevado a lo imposible,a la Muerte, a la nada.
Millones de alicias necesitaríamos;mundos aliciacos para tal vez encontrar lo perdido,la perdida primigenia,El mundo de los mundos.
Así que aires y aguas mil,soles y lunas,mundos y más mundos tras, al lado ,delante de lo real,rodeando a lo real.
¡Alicia vive en cada un@ de nosotr@s!
Comentado por: alasombradelasaliciasenflor el 30/11/2009 a las 15:28
El espejo no nos devuelve nuestra imagen real, pues no existe tal cosa, ya que la imagen que vemos en el espejo es el resultado de lo objetivo (?) + la filtración que realiza nuestra subjetividad. De hecho, no nos percibimos igual que nos ven los demás, y, en el extremo, tenemos el caso de las anoréxicas que, aún en estado de caquexia, se ven gordas cuando se miran en el espejo.
Entre la egolatría y el olvido de sí mismo, extremos ambos de un continuum de largo recorrido, nos podemos encontrar, por ejemplo, con un amor a uno mismo sano, moderadamente auto-exigente y auto-gratificante que necesita amar a los demás, excepcionando a quien le inflija un daño que no sea ético ni obligado soportar, en cuyo caso se alejará de él sin autoimponerse la herida de devolverle el mal.
Comentado por: Asun el 30/11/2009 a las 12:04
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
Tal vez lo que esta Gran Crisis...
Publicado por: pepedamian
18/5/2012 16:33
Según el nivel de desarrollo de...
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