El vaso de agua
De un u otro modo, en uno u otro estatus, el vaso de agua representa en cada casa un mismo aforismo y un aforo similar en donde cabe el amor y el plomo de la muerte, la ingrávida amnesia y la insoportable presencia del dolor. O también, la ausencia absoluta y su mismo reverso encandilado en un recuerdo sin ningún color ni sabor. Pero el agua es además de incolora e inodora, insípida, dice la química, aunque quién podría pasar por alto su invisible potencia, su influencia decisiva, su saber indecible o su amenaza inscrita en su consolación?
En la mesa, el vaso de agua cumple una función menos simbólica que sistemática, menos conceptual que orgánica, más apegada a la costumbre que al ritual. Por el contrario, el vaso de agua que se lleva hasta la mesita de noche se erige como un imponente monumento a la muerte o a la salvación. En medio de la noche, a lo largo de ella, el vaso de agua vela el sueño y su pasaje interior. El resto de los objetos abandonan al ser que duerme o dormitan juntos a la vez que él. Sólo el vaso de agua, al estilo de las palmatorias, queda en plena vigilia, inmóvil y alerta, a mano de quien padece la pesadilla o el insomnio, la indigestión o la frustración.
Los vasos de agua que llegan para aliviar un sobresalto o un desvanecimiento a lo largo del día son versiones menores del vaso de agua nocturno cuando la solicitud de su auxilio trasciende a una vicisitud previsible y su intervención no tiene límites ni clara determinación. Ese vaso de agua que llega a los labios del enfermo es también el vaso de agua que, sin moverse un ápice ni variar un mililitro su capacidad actúa como amuleto ante el posible mal. Un mal a su vez indeterminado e incalculable al que deberá dar respuesta esa transparencia quieta, cristal sobre cristal, agua líquida sobre el material cristalizado, especie de fanal ecuménico que atiende a todas las razas y condiciones siendo a su vez tan simple y crucial, La elementalidad extrema con su característica de fatalidad.
Porque ese vaso de agua inocente es de otro lado la cara banal del mal mortal. El mal que asola y anula. El mal irreversible que se bebe sin antídoto posible, la medicina de la nada que se traga como inocua y como la última desolación. De este modo culminante ese vaso de agua nos preside, nos atiende o nos disuelve en él. Nos hace, en suma, iguales a él, una nada bendecida de piedad pero, simultáneamente, tan indicativa de nuestro final inminente como representa su mística infinita: el vaso que contiene un contenido sin diferenciación, que acumula un líquido sin coloración, que concluye su identidad en la adición de lo parecido, simultaneidad del mundo contenido y de su apariencia, del significado y el significante, conclusión final de un mundo más allá de lo que se ve, más allá de lo que pesa y no puede verse, de lo que se toca pero no se apresa, de lo que se ingiere sin degustación, de lo que colma o nos ahoga sin guía ni una elección.
El sueño duerme junto al agua del vaso y esa línea se reproduce cada vez que en la vigilia se sacia la sed. El vaso de agua allana, aplaca, lleva la vida en su seno como un pecho sin relieve ni ondulación o en el mar sin horizonte que disuelve tanto la esperanza como el odio, la reverencia como el extremo rencor.
[Publicado el 26/11/2009 a las 11:41]
Caramba sr.Verdú,están las cosas como para animarse con Vd un poco.
Pero sí,hace observaciones lúcidas y reales.Esas interpretaciones hay que tenerlas en cuenta si queremos encarar con aplomo el plomo de la vida.Y su banalidad.Y su desdicha.Y su sin sentido.
Bueno como verá,ya puestos....
Sin embargo,hay que ir a por todas dicho de la manera más coloquial.Tenemos que hacer la mejor función posible y dentro de ella hay momentos que la justifican y nos parece que vale la pena.Procuremos abordar ese pequeño margen de libertad y sueños.Como el horizonte que se pierde engañosamente inabarcable en la inmensa agua o como el nivel del vaso de agua que vitalmente nos ayuda.Para aplacarse,para serenarse y para pensar mejor en la ¿banalidad? de todo lo que nos puede suceder.Con y sin sobresaltos.
A partir de esta noche me uno al ritual.
SALUDOS. ANGEL.
Comentado por: ANGEL el 26/11/2009 a las 23:42
Tiene aires funerarios y lúgubres este post. La mesilla de noche, la enfermedad, la muerte…
El agua siempre ha tendido a la duplicidad es la vida y por tanto, por contraste, siempre asoma tras ella la muerte.
El agua puede llegar a ser un placer, uno de esos placeres olvidados de tan accesibles, que son proporcionales a la necesidad -sin una necesidad previa, no hay gusto alguno en tomar agua. Después de cultivar tanto el placer superfluo, saciados ya de todas las necesidades, cuando desprevenidamente la necesidad nos apremia, volvemos a lo elemental, a lo puro, que no añade ni quita : volvemos, pues agua somos, a nosotros
Comentado por: la repostera el 26/11/2009 a las 20:51
Comentado por: alice el 26/11/2009 a las 20:37
Sí, pero cuidado con no ahogarse en un vaso de. Como a los oradores en el Congreso, venga a llevarles vasos de, como si fueran congrios un poco moribundos a los que reanimar o alakranas tumefactas.Casi mejor que no dejaran de llevarles vasos de... güisquie (por lo de la subversión, digo)
Comentado por: José Antonio el 26/11/2009 a las 17:57
Comentado por: consecuencias de la falta de lógica el 26/11/2009 a las 13:47
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
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2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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