Lo lento y lo otro
Entre las malas condiciones que se atribuyen a esta época, una es la de la velocidad. La velocidad en forma de fast-food o de felicidad express, de amores fugaces o servicios inmediatos, dibuja una esfera en la que nos decimos atrapados y contra ella aparecen movimientos considerados de salvación con nombres como slow-food o slow-cities en cuyo prontuario siempre reina el elogio de la lentitud.
Lo lento es bueno y lo veloz es malo. No siempre fue así y mucho menos hace exactamente un siglo cuando la velocidad llegaba para redimir el atraso de la sociedad, la ciencia, el pensamiento y los aburridos estilos de la vida. Ahora, sin embargo, la lentitud, devuelta a los altares de lo humano aparece como la manera de regenerarnos Y, sin embargo, qué decir de la celebración de los trenes de alta velocidad, el apremio para la máxima instantaneidad de las comunicaciones, los veloces progresos en la biotecnología o las aportaciones de cualquier tecnología.
Entre lo lento y lo veloz no parece haber un sistema intermedio. Cuando la lentitud es un paradigma del tiempo histórico todo, más lo menos, desde la vida laboral a la doméstica, desde el paso de los días, al ritmo de los libros responde a la misma pauta. Ahora, ni las novelas o las películas, las relaciones o los videojuegos son lentos. La aceleración se inscribe en el sistema de vida no como un mal del sistema sino como su sustancia.
De la materia prima de la morosidad pasamos hace más de medio siglo a la materia prima de la velocidad. Quien quiera entender que entienda. Su no aceptación es sólo mandanga.
[Publicado el 01/10/2009 a las 10:49]
La verdad es que me he reído con pinito de oro (supongo que la pituitaria sería la glándula). Su muerte me ha recordado a la difunta Escarola. Supongo que nadie habrá pensado que ella iba a consentir en abandonar este mundo sin la perspectiva de una reencarnación ventajosa. De hecho, la última vez que la ví en la otra vida se encontraba haciendo un curso de repostería.
Comentado por: samsara el 02/10/2009 a las 21:39
fe de erratas:
era Pinito del Oro, no Pitita Ridruejo.
Por cierto, ahora que veo el peinado de la Pitita, ¡viva la república!
Cerdos. Hay cerdos en las piaras. Los he visto. Vivos y muertos. Son rosas. África empieza en los pirineos. Lo he visto desde el avión. También lo llaman construir casitas a pesar de la orografia. Ortogtrafía. Orzofaría. Y la venus de Millet.
Comentado por: Wilma el 02/10/2009 a las 00:51
Te haces viejo cuando pasan los años, asier. Déjate de tonterías y llama a las cosas por su nombre. Y lo otro. Lo otro es la muerte. Déjate de orgullos y curiosidades, que los perezosos están enterrados junto a los ex-curiosos. El tema es otro. Es esta insoportable verborrea diaria por todos lados, incluso hablan del silencio que no practican. Hablan de la lentitud o velocidad como mañana pueden anudar corbatas en la boca del estómago. Pero nunca hablan ni hablarán de la glándula de Pitita Ridruejo, ni de su muerte adoquinada. Yo estoy por la mandanga mandanga. Y el resto es jauja. Que me interesan más ciertos muertos que el ejército imbécil de los, así llamados, vivos.
Comentado por: Wilma el 02/10/2009 a las 00:36
Todos somos unos mediocres.
Te haces viejo cuando el orgullo sustituye a la curiosidad. A mí me parece que Verdú es más orgulloso que curioso, si no, ¿por qué pontifica (como has dicho, Wilma) desde su atalaya machaconamente, pero nunca se digna a responder a los comentarios?
Lo que dice no se corresponde con lo que hace. A pesar suyo, sigue siendo de la vieja escuela.
Comentado por: asier el 01/10/2009 a las 22:51
Supongo que lo otro debe ser escribir cuando a uno le apetece y sin plazos de entrega. Me olvidé: yo, en plenas condiciones mentales y bla bla bla etc., aprovecho para maldecir aquí y ahora el ejército de los grafómanos diarios o casi diarios, que hablan de todo, sin que aparentemente nadie los empuje a hacerlo. La lentidud debe ser escribir un libro en la vida y que alguien lo publique tras la muerte. O tal vez todo sea relativo. Tendemos a olvidar y bla bla bla... es mentira. Olvidamos la mediocridad. Esa es la verdad.
Comentado por: Wilma el 01/10/2009 a las 21:14
Cada vez estoy más convencido de que la gente que piensa, con la edad deja de escribir. Pues a cierta edad es ya imposible hacer el indio con nimiedades que no se cree ni usted. Si la escritura no es una avanzadilla ¿para qué escribir? Hoy da la sensación de que usted es más inteligente que su texto, y eso es muy extraño. Usted se dosifica. En público. Pontificar en fascículos no es creíble en su caso. Saludos cordiales.
Comentado por: Wilma el 01/10/2009 a las 20:56
Acaso la sustancia del sistema, su desquiciada aceleración centrífuga en la que todo se nos escapa entre las manos, sea, claro, la falta de sustancia del mismo, reducidas las cosas a su mismo envoltorio fugaz y brillantoso, que permite decir un día una cosa y al siguiente la contraria sin que nada pase, que los paradigmas del win-win y del internet todo lo aguantan, y hasta los más divinizados pensadores que aman/odian el sistema, según lo que se lleve esa temporada, pueden despacharse, con torero desplante, como soberbios mandarines, quien quiera entender que entienda, que no aceptación de la fast-life es sólo mandanga, mandanga katanga de la bocamanga, pero ya Diógenes,que se lavaba bien poco, al que por tanto también debía cantarle lo suyo la axila, hace la tira, cuando Alejandro Magno le ofreció la pastizara de su paradigma para que con él partiera, desde su barril le dijo que nones, que él se quedaba con su aburrida vida, que se apartara tanta acelerada majestad, que le estaba quitando el sol, y el caso es que este sol lentísimo y de escaso prestigio que aún trae octubre es una bendición para el cutis, dicho lo cual David Lynch, después de hacer veinte mil engendros, filmó Una historia verdadera, para mí la mejor de sus pelis,es decir la más humana, en la que las cosas transcurrían a diez por hora,que al fin y al cabo legiones de almas cándidas proclaman contra el viento y la marea ásperos del paradigma reinante que otro mundo es posible, porque a esta velocidad quién es el guapo si no que se traga un tostonazo de baudrillard.
Comentado por: José Antonio el 01/10/2009 a las 18:46
Comentado por: asier el 01/10/2009 a las 17:13
Tampoco hay que tener tanta fe en los avances tecnológicos. La culpa de la crisis financiera hay que echarsela a la avaricia humana, pero también a la velocidad de calculo de los procesadores paralelos. Hacer el pricing de muchos productos derivados super complejos cuesta segundos. ¿Y a qué nos ha llevado tanta velocidad? a la ruina...
Ahora se quiere que los bancos vuelvan a ser los elefantes grandes y lentos de antes, y no los agiles depredadores que han sido los últimos años.
En fin, que entre lo lento y lo veloz si parece que hay algo intermedio.
Comentado por: asier el 01/10/2009 a las 17:11
No hace falta ser un científico, sólo hay que seleccionar una parcela de la realidad, mantener una atención constante y ahí están los cambios, pequeños y grandes.
Comentado por: tal cual el 01/10/2009 a las 16:09
...es una pena que una mente del calibre de Verdú no mencione la catástrofe medioambiental de nuestra época. Aquí sí que el problema es la falta de velocidad del deterioro medioambiental. Es decir, si el deterioro fuera más rápido estaríamos mucho más preocupados. Lo mismo ocurre con la crisis económica, las alarmas saltan justo cuando hay un cambio drástico a peor (como justo hace un año), pero hasta que llega este momento, pocos se preocupan.
Es un problema psicológico que tenemos las personas. Somos incapaces de preocuparnos por cosas que cambian lentamente.
Comentado por: asier el 01/10/2009 a las 14:30
Dejo otro enlace donde puede verse como no hay que remontarse años atrás, que Verdú cambia de opinión a la velocidad de un rayo:
http://www.elboomeran.com/blog-post/11/7132/vicente-verdu/lanzarote/
Tal vez le echaron del slow-club valenciano (le caducó el carné), no recibió del patronato de turismo canario la comisión correspondiente, o no desea “formar parte de ningún club en el que haya sido invitado” En todo caso a mí me parece que estos movimientos slow no son más que una parte del movimiento contrario y no tendrían ningún sentido sin él. En realidad forma parte de la vida de nuestros tiempos lo de relajarse en los balnearios, sacar a paseo la bici o el perro (quien lo tenga), la ludoexperiencia gastronónica etc, como oasis dentro de la vorágine. Antes la gente soñaba con visitar lugares exóticos y cosas así ahora a un golpe de clic lo pueden encontrar, y con un billete barato pueden comprobar fácilmente si lo que han visto en sus pantallas se ajusta a la realidad. En cuanto a los souvenirs, se pueden comprar en el corte inglés más cercano: sabores del mundo. La paradoja es esa de la que habla Asier: la velocidad ha hecho inútil el movimiento –el desplazamiento- Y si hablamos de sentimientos, ahora en una sólo vida corriente caben las experiencias de unas cuantas anteriores. El caso es que el futuro, el progreso parece un dispositivo lineal y ciego que crea nuevas realidades a las que tendremos que adaptarnos (nuevos deseos, frustraciones y felicidades), sin olvidar el sentido crítico, pero sin olvidar tampoco nuestra capacidad para reprogramarnos.
Comentado por: la repostera el 01/10/2009 a las 13:47
Es absurdo ir contra la dirección y sentido que marca el tiempo que nos ha tocado vivir. Roba demasiadas energías y convierte a los anti- en aburridos protestones, cuando no patéticos victimistas .Sí se pueden personalizar, reducir o paliar algunos males e inconvenientes de la época, lo que será más sencillo si partimos del amor a lo nuestro, entre lo que están los meses y años en que transcurre nuestra siempre corta vida.
Comentado por: Asun el 01/10/2009 a las 13:20
Se entiende perfectamente.
Un comentario breve:
La velocidad lo genera la tecnología, las personas apenas hemos cambiado desde el siglo pasado. Algunas evoluciones tecnológicas nos estimulan e incrementan nuestra calidad de vida. Se puede vivir perfectamente en el culo del mundo y asistir a todas las conferencias de la MIT (http://mitworld.mit.edu/) o, vivir en BCN y trabajar en Madrid o en Londres.
Ok, dicho esto, sí creo que pecas de snob y que estos posts tuyos perderán vigencia con el tiempo. Estoy seguro que el coche fue otro gran adelanto en su día que imprimía velocidad y encanto a nuestras rutinas, y ahora, en cambio, el lujo es caminar o montar en bicicleta para ir trabajar.
Comentado por: asier el 01/10/2009 a las 11:24
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
Tal vez lo que esta Gran Crisis...
Publicado por: pepedamian
18/5/2012 16:33
Según el nivel de desarrollo de...
Publicado por: Rosita Gracia
15/5/2012 23:48
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