El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 24 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

La luz de la decadencia

Los geriatras aconsejan a sus pacientes que procuren no aislarse puesto que esta tendencia, tan natural a todos los seres que se acercan a la vejez, lleva a un empeoramiento de la decadencia.
¿Un empeoramiento de la decadencia? La decadencia al igual que la ascendencia mejoran tanto más cuanto más sustancia posean. El vigor de la juventud y el saber de la experiencia se abrillantan con una superior porción de la misma sustancia que les permitió nacer.
Una incremento de la decadencia, una intensificación de su naturaleza, su grado más avanzado de su desarrollo coincide con el punto máximo de su belleza. Concretamente, la edad, en conjunto, discurre a través de periodos y aderezos más o menos luminosos, pero decide su excelencia en la cima misma de la juventud como en la misma cima de la ancianidad que viene a ser, al cabo, como una juventud cocinada sabiamente y preparada meticulosamente para ser saboreada por el celestial paladar del más allá. En definitiva, el punto óptimo de la juventud que no es necesariamente su principio, sino al cabo de los treinta años, remite al momento idóneo de la vejez que se registra necesariamente en su apogeo, cerca de su fin donde recibe el incomparable relente de la muerte.
No aislarse para no entristecerse o marchitarse suena como la prescripción rutinaria, funcional o elaborada pragmáticamente desde la estúpida idea de tomar al cuerpo humano como un artefacto. La vejez, la decadencia, la edad proterva no permiten vivirse con entereza si se tratan como empeoradas versiones del pasado. De ese modo se convierten en enfermedades tan reticentes como aversivas. La condición de ser mayor e ingresar gracias ello en el mundo de la decadencia forman, en cambio, sin mediar comparaciones, como cualidades propias de la existencia, para bien y para mal, para una degustación exclusiva del tiempo y de las artes, de la luz, del amor y de los alimentos.

[Publicado el 28/4/2009 a las 14:17]

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Comentarios (16)

  • Sr Verdú,

    Le sigo desde hace mucho, con su Planeta Americano o Días sin Fumar.

    Hoy he descubierto su blog, que voy a seguir, una vez haya leído todos sus posts, al menos los más recientes.

    Gracias por su escritura, que me sirve de espejo e inspiración. Salud!

    Albert

    Comentado por: betuli el 14/5/2009 a las 12:15

  • A Caballero Bonald en elpais.com

    'Aunque repite que "la gran certeza es la muerte", Caballero Bonald no pierde la sonrisa. La edad le ha hecho distanciarse del mundo, pero no desentenderse de él: "Cuando uno se hace viejo cree cada vez en menos cosas. Te vuelves escéptico". Con todo, La noche no tiene paredes es un libro optimista: "Es la celebración de seguir vivo. Y los buenos recuerdos ayudan. No quiero desprenderme de eso". Y pensando de nuevo en aquellos muchachos de la foto, añade: "De nosotros se ha dicho que éramos partidarios de la felicidad, ¿no? Pues es verdad".'

    http://www.elpais.com/articulo/cultura/gran/
    literatura/han/hecho/siempre/desobedientes/
    elpepucul/20090502elpepicul_4/Tes

    Comentado por: entrevista el 02/5/2009 a las 12:51

  • Degustación amorosa,intensa,de los actos vitales:del aire,del viento,de las plantas,de los seres todos;degustación del amor a la vida, de la vida como amor toda.En etapas anteriores los negocios no lo impedirian,hoy ya algo más libres del afán y de las estupideces del dinero, del poder,la imagen, etc,estariamos en condiciones de acercarnos a las fuentes de la vida, a beber en la sencillez de sus aguas y panes mil.
    Seguir engañandonos querrian,con sus ordenamientos "científicos",pero no, que no,que los ordenes y desordenes son nuestros y que no nos lo quiten.
    El del amor seguirá siendo el más potente de todos los virus habidos y por haber.
    Amores,mil.

    Comentado por: lasformasmenublanaveceslavista. el 01/5/2009 a las 20:40

  • Me ha parecido leer que "el momento idóneo de la vejez se registra NECESARIAMENTE -el virus hegeliano que sigue ahí, duro y tras que te pego- en su apogeo, ¡cerca de su fin!, donde se recibe EL INCOMPARABLE RELENTE DE LA MUERTE!".
    Joer, señor VV, hay que ser lírico, sin ningún lugar a dudas para indagar en esa brisa heladora. Creo que Sandor Marai no lo veía exactamente así. Ni el Dr Montes tampoco. Menos mal que luego el espíritu se eleva y celebra, si bien un poco arrugadiros,lo de la arruga es bella de los Schelmjier de toda la vida, celebramos, digo, las artes, la luz y el amor -Valencia, que es la tierra de los mares y lo que sigue- ah, y los alimentos, que tengo hoy una paella mental que no me aclaro mucho: la ansiedad engorda, el criminal sistema y eso, el incomparable relente de la muerte, que sólo en la belleza consonante de su escritura torna, VV, NECESARIAMENTE brisa vivificante de lo duro que es vivir que dijo el Señor de las moscas schopenhauerianas

    Comentado por: Jose Antonio el 29/4/2009 a las 17:48

  • La edad madura me ha proporcionado una gran lucidez, qué buen regalo, pero se me han hecho más flagrantes las injusticias y las desigualdades, qué mal regalo.

    Comentado por: francisco el 29/4/2009 a las 13:00

  • Aislarse segun de que cosas y segun de quienes es no solamente saludable, sino muy recomendable.
    En la edad joven uno tiende a ser permisivo y por ende se suma a casi todas las opciones que la vida le ofrece. Yo, a punto de cumplirlos 50, me encuentro con una madurez que me invita a elegir, a pensar que tengo poco tiempo y que no estoy dispuesta a perderlo (disculpenme ,en boludeces ). Por cierto a esta edad me voy a vivir a Quito, a comenzar una nueva vida y porque no, a aislarme por lo menos "en kilometros". Besos Verdú .Te segiré lleyendo cada día , aunque ya no nos cruzaremos en el portal

    Comentado por: marta el 29/4/2009 a las 10:33

  • Qué poética descripción. Las ciudades hablan de sus habitantes, y a veces son como un traje demasiado almidonado e impoluto para ser habitado cómodamente por otro dueño. Si no me confundo sobre el país que ha tenido la delicadeza de no mencionar, recuerdo que un par de veces me paré con expresión dubitativa en medio de una calle, y sin necesidad de decir nada rápidamente alguien se acercó a preguntarme si necesitaba algo. En la segunda ocasión ví como a una señora tan atildada como sus calles se le ensombreció fulminantemente la expresión cuando le dije que era ¡española!, sin embargo continuó amablemente indicándome. En esa ciudad los bombones podrían cogerse directamente de las aceras sin miedo a pillar ninguna gripe.
    No para ud, María. Menos mal que siempre regresa, encantada de volver a leerla.

    Comentado por: escarola el 29/4/2009 a las 09:44

  • Vuelvo de un viaje a un país minúsculo, triste, anodino y muy, muy rico poblado de bancos y aburridos funcionarios de hinchadas nóminas a prueba de crisis. Los Condenados de la Tierra del post del lunes de VV parecen no existir dentro de sus fronteras, en las que los trenes discurren con una puntualidad que a nadie sorprende y cuyas calles impolutas, festoneadas de flores, borduras y parterres son tan ordenadas en su esencia que hasta se las arreglan para agrupar en montoncillos simétricos los pétalos rosados caídos de los árboles que flanquean sus aceras. Las torres acristaladas de las instituciones vigilan una ciudad atildada y pueblerina en la que uno podría pasarse el día mordisqueando bombones. Helás! Sin nada que decir contra la Maldición de la Crisis salvo la reflexión de oponer a los negros presagios y a las incontestables cifras de parados la solidez gris de ese pequeño artefacto funcionarial y financiero enquistado en el corazón de la vieja Europa y, a juzgar por su aspecto, inmune por ahora al levantamiento de veda a los paraísos fiscales.

    ¡Qué diferente y luminoso el post de hoy de VV! Cómo alumbra la vejez sin teñirla de esa luz sepia que todo iguala y difumina despojándola así de toda existencia al desdibujar sus contornos. Magnífico Verdú, un acierto.

    Es muy tarde, me alegro de que siga aquí,certera y rápida, Escarola, y les dejo con unos versos de Valente
    Buenos días noches




    Al lento sol que baja hacia la tarde
    ceder, abandonarse.
    Declinación.

    El flujo de vivir
    se ha ido deteniendo imperceptible
    como el borde del vuelo o la caricia.

    Aún dura leve lo que fuera huella
    de su tacto tenue.

    No sé si salgo os si retorno.
    ¿Adónde?
    El fin es el comienzo.

    Nadie
    me dice adiós. Nadie me espera.

    Entrar ahora en el poniente,
    ser absorbido en luz
    con vocación de sombra.

    Y tú, que me has amado, sacrifica
    a las divinidades de la noche
    lo más puro de mí
    que en tu secreto reino sobreviva.



    Valente (Luces hacia el poniente)

    Comentado por: María el 29/4/2009 a las 01:53

  • Vicente, inspirado estás,
    Quizás sea ese periodo que antecede a lo desconocido, y que no siempre coincide con la edad sino con el instinto que nos anuncia que no hay que perder el tiempo.
    Un privilegio seguir leyéndote.

    Comentado por: me el 28/4/2009 a las 23:41

  • Con la edad lo que hay es generalmente más tiempo para cultivar esa interioridad. Y tampoco me parece que él hable del aislamiento como aconsejable, sino que elude recetas adocenas que conducen a los ancianos a una sociabilización frenética. Algunas personas viven hoy en día una tercera edad casi estresante. Pienso en esos clubs sociales de la tercera edad que se apuntan a todos los bombardeos culturales, en los autobuses del inserso y en esos jubilados que viven una segunda paternidad ocupándose de sus nietos con mayor o menor entusiasmo y gran desgaste de energía. Puede que él demande como un privilegio de la edad librarse todo compromiso superfluo, para disponer plenamente de su tiempo y dedicarse a lo que esencialmente más le satisface. Pero aislarse es también un peligro. Hasta mañana.

    Comentado por: escarola el 28/4/2009 a las 23:07

  • Escarola, la interioridad, pienso, no tiene nada que ver con la edad. Cultivar y cuidar cierta sensibilidad, supone una gran libertad de pensamiento y multitud de sensaciones muy agradaables. Bien asimilado e interiorizado, se comparte con plenitud con todos quienes son receptivos. Simplemente es maravilloso.
    Gracias y Saludos para todos...

    Comentado por: Juan Bernardo (montejb) el 28/4/2009 a las 22:47

  • Supongo que con la edad se incrementa la tendencia al aislamiento, cuando ésta ya existe previamente. Me parece propia de personas con un mundo interior más rico y difícil a veces de compartir, en el que tienden a refugiarse. O propio de la misantropía, de la aversión por el género humano.
    Pero no creo que hable de un aislamiento completo, no puedo creer que no sepa que algunos placeres si no se comparten saben insípidos.
    En cuando a Rita, a mí me parece que le falta una dimensión, la afectiva. (Aún así, yo también firmo.)

    Comentado por: escarola el 28/4/2009 a las 20:37

  • Gracias infinito mil por mostrarnos tú maravilloso jardín Vicente Verdú.

    A menudo, nos ofreces flores, que merecen ser cuidadas con mimo y buen ánimo por quién sepa apreciar y reconocer.

    El Edén promete muchos jardines con bellas y perfumadas flores desconocidas, solo se trata de saber mirar. Es esencial cultivar y desarrollar ciertas actitudes de modo que iluminen y muestren el camino.

    Todo logro obedece a una innata inercia que se despierta como el destello de una estrella y provoca una intención que es la semilla de la creatividad que se tiene que regar sin descanso con esfuerzo y tesón a lo largo de la vida.

    Una palabra, una frase, el encuentro con otro ser humano excepcional, con quien se intercambia una empatía, simbiosis emocional y conocimiento, añadido a la curiosidad por conocer y aprender, enciende la chispa de la única libertad.

    Necesariamente la intención tiene que ser clara, firme y sincera, y supone como principal reto personal, aceptar y prever por anticipado la debilidad de la propia arrogancia y los límites del conocimiento para mejor saber mirar, interpretar, aprender y actuar conscientemente.

    Naturalmente, todo lo anterior, sólo se puede llegar a sentir y tocar en la punta de los dedos, en su máxima grandeza, dimensión y esplendor, si se dispone de la sensibilidad y fortaleza necesaria de los valores, que proporcionan el equilibrio de los sentidos y el alma.

    Así pues, seguiré disfrutando entre mis manos la belleza de las flores de personas como Vicente Verdú, mientras espero que la naturaleza siga su curso y destino.

    Gracias y saludos para todos…
    http://montejb.blogspot.com/

    Comentado por: Juan Bernardo (montejb) el 28/4/2009 a las 20:27

  • Estoy de acuerdo también, un buen punto de vista el de no considerar la vejez "como empeoradas versiones del pasado". Una definición muy bella, por cierto, la de "la ancianidad que viene a ser, al cabo, como una juventud cocinada sabiamente y preparada meticulosamente para ser saboreada por el celestial paladar del más allá".

    Claro que esta es una lección que creo se va aprendiendo por propia experiencia, porque la sensación de pérdida de la juventud y de plenitud, además de la decadencia, también nos muestra el horizonte de la muerte como una realidad más palpable, y requiere cierta dosis de lucidez y perspectiva.

    Lo que no veo tanto es lo del aislamiento, ¿aconsejable en la ancianidad? La soledad, como suele decirse, es perfecta cuando es elegida, no tanto cuando viene impuesta, y la ancianidad no solo es una "degustación del tiempo", hace falta tener cierta autonomía física y mental para degustarla como plantea. Lo que hablamos en otras ocasiones, si me dicen que a los cien años estaré como Rita Levi-Montalcini (deseo inalcanzable además por la distancia intelectual que nos separa) ¡encantada de la vida!

    Comentado por: agridulce el 28/4/2009 a las 19:57

  • Ojalá que así sea: la vejez como una antesala del paraíso, un tiempo detenido para degustar más despacio los placeres más hermosos. Como hermoso y brillante es este post que se saborea, pleno de jugosa sabiduría.

    Comentado por: escarola el 28/4/2009 a las 19:40

  • Qué buen punto de vista. Da gusto leerlo

    Comentado por: gloria el 28/4/2009 a las 15:19

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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