El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 24 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

La justicia

No debe discutirse, ni incriminar ni siquiera argumentar en provecho propio cuando se está cansado, deprimido, decepcionado aún ligeramente achispado. La situación del cuerpo se corresponde mucho con el diagnóstico de la realidad y toda referencia a esta estampa enrarecida que vemos perjudicarnos o desdeñarnos, provoca juicios muy aberrados sobre la otra parte o sobre el mundo entero.

Todos los juicios humanos, ciertamente, se hallan inmersos en cierto grado de aberración. Basta con que los enuncie soberanamente el yo para que la objetividad gire hacia la arbitraria toxicidad del ego, pero un grado de parcialidad, algún sesgo subjetivo, puede aceptarse o darse por descontado. Lo malo viene a ser cuando las partes no se encuentran en el mismo estado de normalidad relativa y el peso de un factor determina en exceso el amor propio, la agresividad, el egoísmo y el estrago. En tales circunstancias desiguales lo mejor es no decir nada. No decir es medicina. El reposo de la palabra, la admisión de su más que probable error nos hace tan dignos como inteligentes y nada hay mejor para el entendimiento del otro que la inteligencia y el respeto. Sin ellos siquiera es posible la más elemental empatía ni, en consecuencia, el acuerdo de los juicios. Es decir, hasta donde se pueda, la justicia.

[Publicado el 18/2/2009 a las 09:36]

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Comentarios (43)

  • Dejé hace no mucho poemas de ese libro en el blog. Que lo disfrute.

    Comentado por: nolenciosa el 20/2/2009 a las 17:06

  • .





    CON ESA MANÍA DE PREGUNTARME


    Había nacido simultáneamente al beso
    y lo reconocía
    cada tarde pidiendo
    que la llevara al cine
    a dónde tú quieras
    y no hacía más que estarse a mí
    o se desdecía
    sin importarle nada.
    A pocos días del final,
    cuando reflexionaba,
    quedábase hasta el cuello en el agua de las eles
    y se le hizo corriente mirar
    y no saber lo que miraba.
    “pues claro que no
    ¿por qué tiene que pasarme algo?”
    Por las mañanas llegábamos hasta la playa
    y las cosas discurrían mejor;
    estaba el sol con su fusiles
    el mar completo
    y se acidulaba besando
    o con esa manía de preguntarme
    si de verdad me gustaba mucho.
    “pues tú también, de veras”.
    Entre la ropa tenía un sexo de dieciocho años
    y no pidió nada a excepción de su orgullo.
    Desde allí yo observé cómo extraía
    manzanas y lágrimas grandes
    así que no tuve otro remedio que quererla,
    o sobre todo, cuando se ponía:
    “¡pero cómo va a ser esto
    lo mismo para ti que para mí!”



    Así empieza “Poleo Menta” de Vicente Verdú
    en Indicios.
    Lo inauguro en estos momentos, aquí se lo dejo.

    Comentado por: poema el 20/2/2009 a las 16:25

  • Es una alegría leerle de nuevo en el País, gracias por el aviso.
    Yo por lo menos sí sigo comprándolo todos los días. Y no se disculpe tanto que parece un monje tibetano.

    Comentado por: nolenciosa el 20/2/2009 a las 13:05

  • María: emocionante y aleccionadora historia la suya de Zimbawe: con los mareantes dígitos de la inflación,con la caja de zapatos y con la máquina de fotos de usar y tirar, y esos rostros que en las mismas sin ver imaginas se nos hace un nudo en la garganta que no se deshace así como así

    Comentado por: Jose Antonio el 20/2/2009 a las 13:01

  • Aquí está el enlace

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ludica/lucidez/elpepusoc/20090220elpepisoc_2/Tes

    pero es que la gente tendrá que seguir comprando los periódicos ¿no?

    Comentado por: perdonen el 20/2/2009 a las 11:12

  • Sí:

    "el juego promueve la creatividad, la lucidez se gana o recupera con aquello más lúdico"

    Vicente Verdú
    EL País, viernes 20 de febrero de 2009
    p. 30

    Comentado por: juguemos, pues el 20/2/2009 a las 11:07

  • Cuando venía hacia aquí vi escrita esta cita en una pared que me acaba de recordar María:

    "Peregrino del mundo
    si miras con todos los ojos
    amarás con todos los corazones"

    Ramón del Valle Inclán

    Comentado por: provecho el 20/2/2009 a las 11:03

  • Hay un artículo de hoy en elpaís suyo, podría ser, quizás, tal vez. Saludos.

    Comentado por: sugerencia el 20/2/2009 a las 11:02

  • Ni idea ¿alguna sugerencia?

    Comentado por: nolenciosa el 20/2/2009 a las 10:47

  • No, no se preocupe que no me molesto. Cuando utilizo conceptos o expresiones utilizados por otros los suelo entrecomillar y lo hago para seguir el hilo de una conversación, si en este caso no fue así (no lo recuerdo), discúlpeme.

    ¿Qué se contará hoy Verdú? Buenos días.

    Comentado por: sugerencia el 20/2/2009 a las 10:10

  • Sr. Luís, lamento que salieran borrosas las fotos. Reconozco que si le hablo es por eso, porque me encontré desfavorecida y voy a darle unos consejillos a ver si la próxima vez le salen más nítidas. Para distinguir las voces de los ecos, basta con afinar el oído y un poco de lógica. El oído sirve para captar la actitud y el estilo y la lógica para no perderse por otro camino. Los conceptos en el blog se usan como una pelota que se pusiera en juego pero que luego cada uno lanza con un estilo y un empuje diferentes. Así, por ejemplo “sugerencia” usó algunos que yo había usado antes como “imagen aglutinante” pero con un sentido muy diferente al que yo le puedo dar. “Sugerencia” es una bloguera que se cambia de nick todos los días y tiene un estilo un tanto enbarullado y disperso –espero que no se ofenda, que a mí me cae bien- .Si capta el espíritu de la persona, es decir, su estilo, ni le hará falta la lógica para no perderse.

    Comentado por: nolenciosa el 20/2/2009 a las 09:18

  • PELIGROS DE HABLAR Y DE CALLAR Y LENGUAJE EN EL SILENCIO

    Bien, he rebuscado entre lo más moderno de mis libros para ver si hace siglos lo de hablar y callar también era polémico y, como me ocurre con frecuencia, he dado con una buena respuesta en una descuajeringada edición de bolsillo del 81 del más moderno de los modernos.


    PELIGROS DE HABLAR Y DE CALLAR Y LENGUAJE EN EL SILENCIO

    Soneto

    ¿Cómo es tan largo en mí dolor tan fuerte,
    Lisis? Si hablo y digo el mal que siento,
    ¿qué disculpa tendrá mi atrevimiento?
    Si callo, ¿quién podrá excusar mi muerte?

    Pues, ¿cómo, sin hablarte, podrá verte
    mi vista y mi semblante macilento?
    Voz tiene en el silencio el sentimiento:
    Mucho dicen las lágrimas que vierte.

    Bien entiende la llama quien la enciende;
    y quien los causa, entiende los enojos;
    y quien manda silencios, los entiende.

    Suspiros, del dolor mudos despojos,
    También la boca a razonar aprende,
    Como con llanto y sin hablar los ojos.

    Francisco de Quevedo
    .

    Comentado por: María el 20/2/2009 a las 04:59

  • Como dice el refrán, “de bien nacido es ser agradecido”, y no quisiera embolicarme en los comentarios del nuevo post del viernes sin darle las gracias, José Antonio, por sus amables palabras, y a usted también Sugerencia, y a modo de agradecimiento, me gustaría contarles un ejemplo de en qué consiste para mí el “tender puentes” que decía José Antonio, así como algunas de las razones que dotan de significado el decir lo que pienso en este blog y cuáles son las sinapsis que este virtual - ¿precario e imaginario?- contacto con los otros, ustedes, precipitan.

    No sé nada de economía, y lo digo sin ningún tipo de jactancia, pues a quien nada sabe se la pueden colar con más facilidad y no deja de ser puro esnobismo pretender ignorar lo que, por otro lado, contemplamos como el motor que mueve el mundo. Desde que me incorporé a este blog, la Gran Crisis, y la Crisis Económica y sus efectos planean sobre nosotros.

    Me enfrento a la pantalla azul brillante de mi ordenador y me deslizo por las noticias; hay una que llama mi atención; “La inflación en Zimbawe llega al 516 trillón (18 ceros) por ciento” Se trata de una cifra intraducible a nuestra realidad, que casi nada dice, por lo que tiene de descabellada e inimaginable, como si me obligara a dar cuenta de las dimensiones de lo que lo que me rodea utilizando una escala nanométrica.( Las restricciones del gobierno solo permiten sacar 50.000$ zimbawenses al día, lo que permite comprar solo dos plátanos) Dicha noticia, podría pasar para mí inadvertida, como otras muchas, si mis ojos estuvieran sin conexión con mi cerebro (corazón) o en posición desconectada; como certeramente apuntaba Escarola “no es que yo crea o no que es posible tal visión (puede que haga falta ser un dios para tener tal perspectiva –desde la posición privilegiada del Norte se pierde el Sur)”
    Los medios de comunicación, la velocidad, el acceso a los lugares más remotos de la tierra en milésimas de segundo, pueden contagiarnos sensación de irrealidad, como si de una película se tratara, pero también nos permiten establecer “vínculos”, “puentes”, tejer historias que sustentan nuestra manera de estar en el mundo por cauces realmente sorprendentes y múltiples. Para mí,
    Zimbawe está indefectiblemente unido a una caja de zapatos y a una maquina de hacer fotos de esas de usar y tirar. Por razones profesionales, y gracias a la existencia de Internet doy con mis huesos en NY y allí conozco una pareja de funcionarios retirados que dedican sus esfuerzos a recuperar libros usados y material escolar de institutos de NY y a organizar su envío a escuelas de Zimbawe en las que falta de todo, hasta las sillas. La historia de esas escuelas rurales a las que no llega, en muchos casos, ni el correo así como el impacto de los envíos, están narrados por los niños y sus profesores en veinte fotos y unas cartas dentro de una caja de zapatos. Desde aquel momento en el que unos amigos me enseñaron el contenido de una caja de zapatos, las noticias de Zimbawe tienen para mí un nuevo significado. Se ha producido la sinapsis, mi cerebro está alerta, ¿microsentido? No necesariamente, pues esas conexiones nos afectan íntimamente y por tanto aglutinan, propician otras nuevas, generan empatía como la que sentí y me llevó a demorarme en el final de su post del día 13, Jose Antonio, pues sus palabras no eran sólo hermosas sino que tenían sentido “y ruido tanto hay que nada significa nada, salvo unos niños africanos atravesando de amanecida el desierto con los libros a la espalda para aprender que siempre la vida sigue, en vísperas del universal diluvio de delirios.”
    Sin renunciar a las grandes preguntas, quizás las soluciones tengan que ser micro, ¿no les parece? microcréditos, microrelatos, microsentido



    Les adjunto el enlace a la página de la ONG creada por los amigos americanos a los que me refería en el post.

    http://www.childrensfellowship.org/Newsletters/Newsletter2Summer2006.pdf

    www.childrensfellowship.org

    Comentado por: María el 20/2/2009 a las 04:51

  • CONSIENTO

    Debo morir. Y sin embargo, nada
    muere, porque nada
    tiene fe suficiente
    para poder morir.
    No muere el día,
    pasa;
    ni una rosa,
    se apaga;
    resbala el sol, no muere.
    Sólo yo que he tocado
    el sol, la rosa, el día.
    y he creído,
    soy capaz de morir.

    (Jose Angel Valente)

    -----------------------------
    La aparición del pájaro que vuela
    y vuelve y que se posa
    sobre tu pecho y te reduce a grano,
    a grumo, a gota cereal, el pájaro
    que vuela dentro
    de ti, mientras te vas haciendo
    de sola transparencia,
    de sola luz,
    de tu sola materia, cuerpo
    bebido por el pájaro.

    (Jose Angel Valente)
    ----------------------
    (Esta última me parece que describe muy bien que hace la poesía adentro).

    Comentado por: Más el 20/2/2009 a las 00:44

  • Los que vivimos de la Justicia sufrimos a veces los dolores de estómago de los jueces y sabemos lo que eso conlleva.

    Comentado por: José Luis el 20/2/2009 a las 00:11

  • mi nick es irónico, por favor, no se crean que va en serio. Uno casi prefiere no ser cuando hay días del blog en los que dialogan con esta calma y este saber hacer, cuando piensan despacito e hilado. Es un placer seguirles.
    no sabemos si Verdú nos seguirá mostrando la cara social, política de la justicia, ustedes lo han ido llevando al ámbito más inmediato al del espacio personal. Han apuntado temas y reflexiones tan interesantes, como por magia, que apetece seguir y volver cuando ya no haya lugar a la interrupción.

    en días como ayer, como hoy, casi mejor ser una vibración de la tierra, un palpitar del aire, un falso silencio

    Comentado por: diagnóstico el 19/2/2009 a las 23:09

  • Y el desaparecerse ¿no desciende también del cristianismo?
    Y me voy.
    Buenas noches.

    Comentado por: vayva el 19/2/2009 a las 22:49

  • Pienso que en este momento
    tal vez nadie en el universo piensa en mí,
    que solo yo me pienso,
    y si ahora muriese,
    nadie, ni yo, me pensaría.

    Y aquí empieza el abismo,
    como cuando me duermo.
    Soy mi propio sostén y me lo quito.
    Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

    Tal vez sea por esto
    que pensar en un hombre
    se parece a salvarlo.

    (Roberto Juarroz)

    Comentado por: vayva el 19/2/2009 a las 22:43

  • Sin aire me ha dejado Antonio Cabrera. Qué bellos los poemas ¿cómo pueden decir que la poesía ha muerto o no existe? La poesía cura, ya lo han dicho. Y aplaca la violencia. Ya saben, si alguien quiere atracarles: la princesa está triste ¿qué tendrá la princesa?

    Comentado por: vayva el 19/2/2009 a las 22:36

  • K pena no haber leído este post antes, trop tard, ya hubo bronquitis. Me gusta lo que dice calladito, aún no he leído todos los comentarios, los últimos sólo, pero no creo que la necesidad de verdad venga sólo del cristianismo, aunque también y mucho; me parece que hay un impulso natural a ello, al menos en algunos seres, en otros es cierto que desde chiquititos tienen otras inclinaciones. Pero para mí, al menos, no es el hecho de decir la verdad sino la necesidad de ser de verdad uno mismo. Y supongo que después de todo, las religiones responden a nuestros anhelos. Aunque renunciar totalmente a la mentira es cortar las garras al león ¿Cómo sobrevivir?

    Comentado por: vayva el 19/2/2009 a las 22:17

  • ¡imaginación portentosa! solipsista

    Comentado por: diagnóstico el 19/2/2009 a las 19:18

  • Me gusta cuando callas
    no porque eso favorezca tu rostro
    no porque te de misterio a la expresión
    sino
    porque
    me gusta más lo que callas que lo que dices

    Comentado por: solipsista el 19/2/2009 a las 18:10

  • Un poco malicioso por mi parte -uno de esos comentarios fruto de un impulso fatal, uan de esas ocasiones en las que la prudencia manda callarse- pero sirvió para que soltara una simpática parrafada. Salud(os).

    Comentado por: ánimo el 19/2/2009 a las 17:57

  • "Pues venga,dilo"
    Pues eso,que a veces,calladitos estamos más bonitos.
    Propulsión de decir,de hablar,de enunciar la verdad.Cristianitos somos, y no dejamos de ser.
    Habla,dí,vengaqueremos claridad,claridades;las sombras nos matan,el silencio nos mata.
    Obligados estamos a ello,a transparentarnos,desnudar nuestras almas ante el nuevo dios de la transparencia.
    ¿Quien eres, de que estas hecho,cuales son tus verdades?, ¿ninguna cierta?.Entonces no vales,no vale.
    El juego es del valor, de la medicion.Sin medicion no llegamos a ningún sitio.
    Dinos el camino hermano, dinosló ó callate.
    Bien, por hoy me callo-estoy más bonito.
    Salud

    Comentado por: calladitosavecesestamosmásbonitos(as) el 19/2/2009 a las 14:24

  • Pues venga: dílo de una vez

    Comentado por: ánimo el 19/2/2009 a las 13:52

  • Hoy parece que sí, que podría decir algo en condiciones.
    "Como no hablar", nos decía Beckett.Todo un programa de sabiduría imposible.
    No nos queda más remedio que hablar-para eso estamos hechos,esnuestra húmana condición.Pero sin ninguna duda tiene razón Verdú al reclamar silencios, pausas;ello entraría tambien en conexion con nuestra condicion de busqueda de lo justo,de lo que hace justicia-con lo propio, y con lo ajeno.Así visto, el silencio sería una forma de decir algo, de tratar de decir que el no poder decir en ciertas circunstancias nos remitiría a la dificultad del decir justamente."A veces, calladitos estamos mejor":más guapos,más justos, más sabios;¿más humanos?
    Hoy parece que sí puedo.Y, de nuevo,gracías por "la Justicia".

    Comentado por: hoysípuedo el 19/2/2009 a las 13:29

  • Hay que agradecerle, creo yo, al menos yo lo hago, a María la dedicación y las ganas y esas poesías tan delicadas que nos pone aquí para que nos acompañen y nos perfumen un poco en el tráfago cotidiano. Además se percibe en ella ilusión y esfuerzo sinceros por pensar y plasmar -y piensa y se explica pero que mu bien- sus vivencias y sus creencias, y esa savia que lo que ella escribe destila es ya en sí... pues eso savia sabia. El silencio extremo a lo cartujo, igual que la cháchara insustancial y cotorra, son para mí en igual medida negadores de lo específico humano. El hablar, el escribir aquí, no deja de ser tender un puente, todo lo precario e imaginario que se quiera, pero puente al cabo entre personas. Lo que ella argumentó en contra del silencio a mí si me convence. Es que la vehemencia comunicativa de María es sana y benéfica, y con indudable raíz de buena intención, y eso es decisivo. En el escrito de VV hay también creo yo una atinada llamada a la autocontención propia en el momento en que durante una discusión la ira sólo puede conducir al denuesto y a la ofuscación. Y justo en ese momento, como tan bien dice VV, "el reposo de la palabra, la admisión del error nos hace dignos e inteligentes.NADA HAY MEJOR PARA EL ENTENDIMIENTO DEL OTRO QUE LA INTELIGENCIA Y EL RESPETO". Ese es todo un programa ético y estético insuperable.

    Con todo, acerca de las virtudes de la palabra y el diálogo, siempre recordaré la anécdota aquella de cuando las "conversaciones de Argel" entre emisarios gubernamentales y etarras, la enorme y penosa cantidad de tiempo que les llevó ponerse de acuerdo, siempre con cierta ambigüedad insoslayable, por acordar los conceptos esenciales con los que poder simplemente hablar, que bajo unos mismos términos encerraban interpretaciones antagónicas. Bueno, pues, con todo, al cabo de todos aquellos inacabables diálogos de besugos en los que no se entendían, el humus invisible que las palabras compartidas abonan fructificó en la coña que espontáneamente a uno de aquellos terroristones etarras se le escapó al fin: "JODER, Y PENSAR QUE SOLO HACE DIEZ DIAS NO ME HUBIERA IMPORTADO UNA MIERDA ORDENAR TU MUERTE". Pues eso. Las palabras nos salven, María.

    Comentado por: Jose Antonio el 19/2/2009 a las 11:20

  • Es curioso, cómo a veces las palabras se nos quedan rondando, dándole vueltas, hasta que las palabras de otro, una imagen , una música o el sueño desvelan el sentido que no éramos capaces de descifrar: debatir, juez, justicia. En eso hay parte de mi propia interpretación, subjetividad y ego, es obvio y no lo niego. Cuando leí la entrada (y aún lo sigo haciendo) pensé en "la justicia": darla, ofrecerla, sentirla, quererla, buscarla, negarla, etc. (lo que prefieran). Pero no pensé en el acto en sí de juzgar, en ser juez o parte o ambas. No me di cuenta hasta que lo mencionó, nolenciosa. Tal vez para eso sirven también las palabras, para entendernos mejor.

    Los dos poemas que dejó María me han impresionado también, zumbido.

    Comentado por: idea el 19/2/2009 a las 11:20

  • Ponía María como ejemplo la comunicación en internet, y yo tampoco he podido dejar de relacionarlo con lo que sucede aquí. Quien pretenda erigirse en juez de los demás tendrá que considerar la propia aberración de sus juicios. Porque cuántas veces no habrán valorado erróneamente el estado particular del ánimo en el que fueron manifestadas nuestras palabras en este medio, cuántas veces no habrán creído que han sido pensadas en un acceso de ira de odio o propiciadas por alguna sustancia cuando realmente fueron escritas con la mayor calma o con una sonrisa en la boca. Por eso este medio en el que la palabra lo es casi todo, en el que nos vestimos y conformamos con ellas, conduce con frecuencia al mayor escepticismo sobre su poder para comunicar, a estados de mutismo y melancolía. Pero no nos hemos callado, Idea. Seguimos hablando. Como era que decía Beckett’ en el Innombrable :” ... Seré yo, será el silencio, allí donde estoy, no sé, no lo sabré nunca, en el silencio no se sabe, hay que seguir, voy a seguir”

    Comentado por: nolenciosa el 19/2/2009 a las 10:19

  • Idea, en mi cabeza han amanecido sus últimos comentarios debatiendo con las palabras de Verdú. Me tienen ustedes pensando.
    Me ha impresionado su poema.

    Comentado por: uno de los zumbidos del silencio el 19/2/2009 a las 08:02

  • Muchas gracias, Idea, por sus comentarios, me han servido para leer el post desde otra perspectiva. Tengo que dejarle ahora, pero volveré de nuevo sobre el tema.
    buenas noches

    Comentado por: Maria el 18/2/2009 a las 23:04

  • Palabras que si no dotamos de significado, si no las "usamos" pierden su sentido, se van quedando huecas como el el texto de "Imaginemos que pido socorro" que colgó esta mañana ".". Si dejamos de creer en el lenguaje, da igual que se borren las palabras o que nos aferremos a la última: si nadie la escucha ni la entiende, entonces si las palabras están huecas. Saludos.

    Comentado por: idea el 18/2/2009 a las 22:47

  • Cuando leí esta mañana la entrada lo primero que me vino a la cabeza es el pensamiento estoico: el término medio, la templanza del ánimo, el control de las pasiones para alcanzar la virtud, para ser justos. Hace ya tiempo (creo recordar que lo dijo en una entrevista) comentaba Verdú que con la edad había aprendido a olvidarse de su ego, a no fomentarlo porque resultaba ridículo, algo así. Y volvía cada vez más la mirada a los demás, al otro que conforma el mundo junto a nosotros. Eran tiempos en que hablaba del amor y del egoísmo en el blog, por ejemplo.

    Si creo que Verdú nos invita a la reflexión y no a la autocensura, tampoco al silencio. Fui injusta al decir que lo suponía, la reacción a la entrada, y si Verdú lo supondría también, mucho suponer me parece que tuve. No lo veo como una llamada de atención, sino como un acercamiento a la empatía, a la comprensión y a la justicia (que no escribiría en mayúsculas en este caso) que debemos a los demás y a nosotros. Lo curioso es que la reacción es el silencio, tal vez porque pensamos con más claridad en su recogimiento, por eso pensé en la poesía, porque no es de no hablar de lo que trata la entrada sino de escuchar.

    Comentado por: idea el 18/2/2009 a las 22:36

  • Decir es medicina


    Primo Levi
    SI ESTO ES UN HOMBRE

    “La necesidad de hablar a “los demás”, de hacer que “los demás” supiesen, había asumido entre nosotros, antes de nuestra liberación y después de ella, el carácter de un impulso inmediato y violento, hasta el punto de que rivalizaba con nuestras demás necesidades más elementales;”


    Si esto es un hombre
    Los que vivís seguros
    En vuestras casas caldeadas
    Los que os encontráis, al volver por la tarde,
    La comida caliente y los rostros amigos:
    Considerad si es un hombre
    Quien trabaja en el fango
    Quien no conoce la paz
    Quien lucha por la mitad de un panecillo
    Quien muere por un sí o por un no.
    Considerad si es una mujer
    Quien no tiene cabellos ni nombre
    Ni fuerzas para recordarlo
    Vacía la mirada y frío el regazo
    Como una rana invernal.
    Pensad que esto ha sucedido:
    Os encomiendo estas palabras.
    Grabadlas en vuestros corazones
    Al estar en casa, al ir por la calle,
    Al acostaros, al levantaros;
    Repetídselas a vuestros hijos.
    O que vuestra casa se derrumbe,
    La enfermedad os imposibilite,
    Vuestros descendientes os vuelvan el rostro

    Comentado por: María el 18/2/2009 a las 22:23

  • Confieso que me siento muy perdida en este juego de justicias mudas a las que nos ha llevado Verdú esta mañana, y no consigo plegarme al “No decir es medicina” que propone como posible vía de acceso a la justicia; por mucha autocrítica a la que someta a mi “yo”. Como apunta Nolenciosa, “como si alguien pudiera fiarse de su propio juicio”. Para poder tener un juicio sobre algo, es necesario formular lo que se piensa y contrastarlo con las opiniones de otros. Buscando un ejemplo próximo, como el de la participación en este blog; Cuando digo algo, lo confronto a la opinión de otros y espero que de la discusión y del intercambio de pareceres salgan mi juicio aberrado y mi opinión sesgada por mi “yo”, en alguna medida, mejorados.
    Cuando VV dice “En tales circunstancias desiguales lo mejor es no decir nada” ¿A qué circunstancias desiguales creen ustedes que se refiere? ¿Es acaso el silencio una admisión del error?
    ¿Qué propone Verdú?: ¿Reflexión?, ¿Autocensura a las reacciones espontáneas teñidas por el enfado o por la indignación?, ¿Purgar lo que se dice de cualquier vestigio biográfico o sentimental, y de todo aquello que nos conforma? ¿Llevar la discusión a terrenos puramente abstractos en los que las palabras sean seres angélicos? En fin, que no estoy de acuerdo. Los que aquí en este blog, discutimos y argumentamos, puede que en mayor o menor grado estemos deprimidos, achispados, decepcionados, eufóricos, pero, siempre que se cumplan ciertas normas de respeto, esas diversas circunstancias personales que tiñen inevitablemente los escritos, son en gran medida el atractivo que nos hace participar en estos foros, al menos, a mi así me pasa.
    Si el título del post no es casual, sería plausible pensar que la referencia a la justicia debería concretarse de algún modo. En su post del jueves, El corazón del Imán, VV dirigía sus reproches a, entre otros, a los jueces, y al concepto de justicia que parecía guiar alguna de las actuaciones de dicho colectivo. En el post de hoy, no acabo de entender por dónde van los tiros.
    Quizás ustedes puedan ayudarme.

    Gracias, Idea, pues, para mí, su selección de poemas de Ángel González y de Antonio Cabrera sí otorga sentido al “reposo de la palabra”, y apunta una interpretación para lo que se me antoja ambigüedad en la llamada de Verdú a “no decir”
    De siempre los poetas dan cuenta de esa incapacidad de las palabras para dar relatar la experiencia, y los poemas son un resultado de ese intento de atrapar el sentido. Me ha gustado mucho el de Ángel González.

    Contribuyo con un poema que me gusta mucho, The Cool web, que también habla de palabras, niños enmudecidos y silencios, lo cual no significa una llamada a la mudez, sino ahondar en la función de las palabras.

    LA TELARAÑA FRESCA

    Los niños son mudos, no dicen qué caliente es el día.
    qué caliente el perfume de la rosa de verano,
    qué temibles los negros vacíos del cielo de la tarde,
    qué temibles los altos soldados marchando al tambor.

    Pero nosotros tenemos palabras para enfriar el colérico día,
    y palabras para mitigar el cruel perfume de la rosa.
    conjuramos a la noche amenazante,
    conjuramos a los soldados y al miedo.

    Hay una fresca telaraña de palabras que nos enreda,
    huye del excesivo gozo o del miedo excesivo:
    nos volvemos verde-mar al final y fríamente morimos
    en salumbre y volubilidad.

    Mas si dejamos nuestras lenguas sueltas,
    arrojando palabras y su abrazo de agua,
    antes de nuestra muerte, en vez de cuando llegue,
    enfrentándonos al ancho resplandor del día infantil,
    enfrentándonos a la rosa, al cielo oscuro, a los tambores,
    sin duda nos volveremos locos y así moriremos.

    Robert Graves

    Traducción de Claribel Alegría

    Pueden ustedes oír al propio Graves leer su poema en el siguiente enlace:
    http://www.poetryarchive.org/poetryarchive/singlePoem.do?poemId=7075




    Alguien fimaba perdiditoandamoshoy y, aunque sé que es un chiste fácil, me apetecería firmar perdiditoandamoshoyperomenosquemañana, yo desde luego así me veo.

    Comentado por: María el 18/2/2009 a las 22:05

  • Cómo si hiciera falta el alchohol o la ira para enturbiar la conciencia. Como si no bastara cualquier emoción o idea preconcebida para distorsionar la percepción del mundo. Como si alguien pudiera fiarse de su propio juicio. Como si la Justicia pudiera permanecer serena y sentada.

    Comentado por: nolenciosa el 18/2/2009 a las 16:44

  • PREÁMBULO A UN SILENCIO
    Angel González

    Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas
    a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol
    en verano
    y se calla.

    (? ¿Dije tranquilamente? falso, falso:
    uno se sienta inquieto, haciendo extraños gestos,
    pisoteando las hojas abatidas
    por la furia de un otoño sombrío,
    destrozando con los dedos el cartón inocente de una caja de fósforos,
    mordiendo injustamente las uñas de esos dedos,
    escupiendo en los charcos invernales,
    golpeando con el puño cerrado la piel rugosa de las casas
    que permanecen indiferentes al paso de la primavera
    una primavera urbana que asoma con timidez los flecos
    de sus cabellos verdes allá arriba,
    detrás del zinc oscuro de los canalones,
    levemente arraigada a la materia efímera de las tejas a
    punto de ser de polvo.)
    Eso es cierto, tan cierto
    como que tengo un nombre con alas celestiales,
    arcangélico nombre que a nada corresponde:
    Ángel
    me dicen
    y yo me levanto
    disciplinado y recto
    con las alas mordidas
    quiero decir: las uñas
    y sonrío y me callo porque, en último extremo,
    uno tiene conciencia
    de la inutilidad de todas las palabras.

    Comentado por: idea el 18/2/2009 a las 15:18

  • Era de suponer, ¿lo supondría Verdú? En lugar de un torrente de palabras, que nos inunden, nos embriaguen, nos conecten, lo que nos sugiere y nos provoca es el silencio. ¿Son inútiles las palabras?

    Comentado por: idea el 18/2/2009 a las 15:16

  • Es cierto, no se debe discutir cuando uno está ligeramente achispado. O bien se deja entonces de beber y más tarde, con la cabeza bien clara, se retoma el ardor y el fragor de la discusión, o bien se toman unas pocas copas más -y es decisivo que sean estas pocas- y que la justicia poética que la libación moderada en común establece acercando a las personas, por distintas que sean sus opiniones, la onda contagiosa de proximidad y cercanía que el ligero achispamiento propicia incluso entre opuestos, disolviendo tras sí muros de timidez,trastueque la discusión en inclusión, y esa moderada embriaguez haga posible el roce y la plenitud aneja al mismo, que hace a los humanos divinos y que, como los de este blog saben, nos arranca del Tiempo para sumergirnos en los márgenes dorados del limbo, a cuya entrada se lee la véritas del vino y el don de la moderada ebriedad, de lo que se colige eso tan archisabido de que sólo los niños borrachitos de Viena dicen la verdad, sea ésta de Agamenón, o de su banquero. Y hágase así justicia, como en Tal como éramos Redford y Streissand, para que inmersos en la pasión amorosa, ahora así, disuélvase el mundo, que, francamente, para nuestro deliquio, estorba.

    Comentado por: Jose Antonio el 18/2/2009 a las 13:28

  • ¿Hace usted referencia al número 10 de mayo del 2007 de la revista Eikasia?
    Gracias

    Comentado por: buscando el enlace el 18/2/2009 a las 12:53

  • http://revistadefilosofia.com/10-10.pdf

    Comentado por: . el 18/2/2009 a las 12:30

  • IDEA

    He anotado esta idea: El silencio no existe.

    La he descubierto en mí mientras miraba
    unas fotografías
    que alguien tomó en un paisaje nórdico.
    Podía ver en ellas la rara condición
    de una llanura en soledad,
    y en soledad también un poste ensimismado
    y un asfalto remoto.
    Bajo la luz raptada, parecía
    que estuvieran presentes en su abandono estricto,
    en el légamo claro de cuando nadie mira.

    El silencio no existe.

    ¿Cómo podría haberlo
    si todo tiene vibración y luce
    y restalla por dentro más allá
    de su apariencia muda?
    En donde estemos ¿no escuchamos siempre
    su murmullo o su pálpito?

    El silencio no existe.

    (Noto cómo la idea extrae de mí
    las líneas de un sentido,
    y busca su espesor, y al mismo tiempo
    apunta al blanco en sombra
    donde está su verdad.)

    Quizá silencio es sólo un nombre,
    un nombre acostumbrado aunque inexacto,
    una palabra errónea que habla, en realidad,
    del sonido terrestre
    que está perdido
    en un espacio ajeno y despoblado
    donde nadie lo escucha.

    El silencio no existe.

    (La idea
    ya es un dardo que está cruzando el aire.
    Su vuelo es pensamiento.
    Mis palabras lo empujan y lo frenan.)

    Antonio Cabrera. De "Con el aire" 2004

    Comentado por: idea el 18/2/2009 a las 12:25

  • Lo ha expresado tan bien Verdú, que decir algo probablemente sea caer en la reiteración, cuando la medicina está ahí como dice. Disociar el yo del ego, buena enseñanza para mirarse uno mismo en el espejo, sin embargo, de entrada habrá que aceptar que es imposible eliminar la subjetividad e incluso es conveniente que sea así: por muy imperfecta que sea nos hace también humanos.

    Buscaré poesía, como bálsamo del reposo de la palabra.

    Comentado por: templanza el 18/2/2009 a las 12:11

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

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