El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 24 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

Cambiar o repetir

Cambiar da vida. Este es el tópico: la innovación procura la sustancia de las inauguraciones y con ellas la real fantasía del renacimiento o de la existencia en ebullición.

A ello se opone la repetición. La repetición posee la mala fama de la pesada suma de lo mismo, el apilamiento de lo ya sabido, el túmulo funerario de lo que no ofrece nada más. Y, sin embargo, no poca gente halla en su rutina la materia prima de una eternidad. Lo rutinario operaría en ellos como un blindaje que protege lo preexistente para no arriesgarlo, perderlo o deteriorarlo en la danza de la variación. La rutina, supuestamente, reafirma o afianza mientras lo cambiadizo puede llevar a atmósferas contaminadas donde virus incontrolados mordisquean la entidad. De otra parte, confinar la entidad ¿no es la manera correcta de neutralizar la muerte?

Sin pausa, la muerte mordisquea y cada día se lleva una porción de nuestra entidad. Frente a este roedor que vive a nuestro lado ¿qué táctica adoptar? Huir con el ratón encajado en los talones o mantenerse quieto y terne para obstaculizarle la blandura del bocado. ¿Nos endurece pues la rutina mientras la novedad propicia su contrario? ¿Verdadero? ¿Falso? ¿Indiferente? ¿No se tratará, al cabo, de una controversia sin consecuencias?

Amigos que trabajan viajando de un lado a otro sin cesar opinan que en el tránsito constante descubren su necesidad de fuga, su respuesta al miedo de asentarse en un lugar determinado y ofrecerse como objetivo inmediato. Su pánico, también, a envejecer en la estabilidad.

Por el contrario, los otros que se refugian, en el cumplimiento diario de lo mismo, perciben que su comportamiento imita el giro de un tornillo que sin moverse de su eje profundiza su trayectoria hasta el límite de la superficie y, en ese instante mismo, acabarán. Unos y otros nos vemos acabando con nosotros mismos, cavándonos en el segundo supuesto la analogía del enterramiento y desapareciendo en el primer caso a través de la traslación. Cada uno de nosotros piensa en la opción del otro como la peor, la muestra de su anticipada mortalidad acentuándose mediante la presión del ritmo reiterado o estimulándose por el movimiento errático que fatalmente conduce a tropezar con el fin.

[Publicado el 01/12/2008 a las 10:30]

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Comentarios (41)

  • Gracias por la referencia, terne. Me lo compro esta tarde.

    Comentado por: Buenos días el 03/12/2008 a las 09:20

  • Buenas noches, jotape. No, todavía no la he visto, pero tiene buena pinta, me la apunto.
    Un poco de todo eso y más, ¿no? quizás los ingredientes y la mezcla la hace cada uno.
    Saludos y buenas noches.

    Comentado por: terne el 02/12/2008 a las 22:44

  • Buenas noches terne: Agradezco todos sus comentarios y el envio de la reseña. Expresa lo que intuía, que el amor necesita mucha disciplina y mucho arte, algo de ceguera también y es algo nada común, por lo tanto algo muy raro. Ha visto la pelicula "La Ola"? La ruptura de la pareja de profesores me ha impresionado muchísimo.

    Debo decir que me ha encantado compartir con ustedes pensamientos y opiniones. Ha sido una experiencia muy buena. Fue un buen día. Seguiré un poco el blog. Quizás hasta pronto.

    Comentado por: jotape el 02/12/2008 a las 22:26

  • Yo sí leí el libro –hace aproximadamente un año, cuando lo reseñó Verdú- pero francamente se me ha olvidado, vamos, que no me ha dejado poso aparente. ¿Debo deducir por ello que no ha tenido ninguna utilidad para mí? No lo sé, puede que aportara algo a la microestructura de mi pensamiento, por decir algo, o, en otras palabras, que me sirviera en entrenamiento-entretenimiento intelectual. No suelo plantearme estas lecturas filosóficas en términos de utilidad práctica. Para eso, están los manuales de autoayuda según se proclaman a sí mismos, al menos. Puede que un libro como éste como el de Luhman, “sirva” para que un grupo de intelectuales, especialmente economistas se expliquen en la terminología y orden conceptual en que se explican el mundo, el hecho amoroso. Vuelvo a animarle a que deje en el blog esas frases que le gustaron, siento auténtica curiosidad por conocerlas. Y si ud nos lee JP sabrá que a estos comentaristas eso de divagar sobre el amor nos encanta aunque no sirva para nada útil. Ah, y buenos días a Terne y a los demás. Y hasta luego, que ahora voy a dar mi rutinario paseo.

    Comentado por: escarola el 02/12/2008 a las 10:30

  • No me olvidé del enlace, es para que se viera mejor, la reseña es de Bernabé Sarabia

    http://www.elcultural.es/HTML/
    20080320/LETRAS/LETRAS22717.asp

    Comentado por: terne el 02/12/2008 a las 09:52

  • ¡Buenos días! Bonita entrada y bonita conversación la de ayer ¿qué nos deparará hoy?

    Jotape, no he leído el libro de Niklas Luhmann: El amor como pasión, ni el prólogo de Verdú. ¿Qué he leído entonces y sobre qué puedo opinar? jajaja Bueno, he encontrado una reseña del libro y hay un párrafo que enlazan bien con los comentarios:

    "La génesis de la intimidad, base del amor, la va trazando Luhmann a lo largo de las páginas que componen este volumen sobre una advertencia: en sus aspectos esenciales, la intimidad requiere un comportamiento atípico, un comportamiento que no se puede prever. La intimidad no puede ser rutinaria. En el código del amor del siglo XVII ese requisito fue postulado como “exceso”, en el del siglo XVIII como refinamiento, y en el siglo XIX como fuga del mundo del trabajo. La génesis de la intimidad no puede ser entendida en todas sus dimensiones si se analiza desde el esquema egoísmo/altruismo, aunque este esquema pueda ayudar a entender aspectos elementales del desarrollo del amor. Se equivocan también, en opinión de Luhmann, las teorías que contemplan la idea de la gratificación mutua.

    No se ama por el regalo sino por su significado. Esta significatividad no se encuentra, como señala Luhmann, en el traslado de la gratificación ni en la satisfacción directa o indirecta de las necesidades propias. Se ama en la interpenetración en sí misma. No en los rendimientos, sino en la complejidad del otro que se gana como momento de la propia vida mediante la intimidad. Esta y no otra es para Luhmann la semántica del amor, una realidad que atraviesa el mundo ordinario y crea su propio mundo."

    Comentado por: terne el 02/12/2008 a las 09:50

  • Creo que tanto una actitud como la otra son dos mecanismos que solemos adoptar como engaños frente a la pulsión de muerte: Se refugie uno en la pura repetición (que nunca es tal), o en la pura ruptura (que no deja de ser una repetición en sí)

    Comentado por: faladomi el 02/12/2008 a las 05:42

  • El tema es fundamental. La rutina mata lentamente a la persona. Uno pierde la ilusión de vivir, se harta, toca fondo. Lo novedoso es lo que a uno le estimula, rejuvenece, le invita a disfrutar de la vida. Coincido en que el arte está en permanentemente balancear lo rutinario (ej. trabajo, hogar) con lo opuesto (un emocionante viaje, hazaña, aventura, una experiencia extraordinaria). Yo concuerdo en preguntar, por ejemplo:¿vale la pena dejar al cónyuge que nos ama, con el que hemos convivido tantos años felices, a quien alguna vez le juramos amor eterno, quien nos dio hijos maravillosos? ¿vale la pena dejarlo porque lo identificamos con la rutina que hemos creado a nuestro alrededor? ¿vale la pena dejar todo aquello y más por un nuevo amor que se nos presenta como la manera de huir, de hacer las cosas de manera diferente, porque en un principio nos hace sentir jóvenes, llenos de vida?
    En cuanto a hacer un balance final de nuestra vida, de las decisiones tomadas para salir o permanecer en la rutina, cito a Alejandro Dolina: "Expresados en fórmulas, los episodios más dramáticos de nuestra vida son irremediablemente banales"

    Comentado por: max el 02/12/2008 a las 05:22

  • En el trabajo me va el cambio, no soporto las repeticiones. Cuando monto un engranaje, un año o dos, y el procedimiento ya empieza a repetirse empiezo a buscar otro asunto. El gusto de montar procedimientos o adaptar sistemas o iniciar nuevas vías, o estrenar un asunto piloto, de pruebas, es lo mas satisfactorio.
    Sin embargo, la incapacidad para trasladar esto a lo personal, cambiar y experimentar para mejorar, arriesgando, llega a superarme a la intención.
    Pienso que cada vez me parezco mas a los hombres, son capaces de innovar-arriesgar en su trabajo pero luego son tan cotidianos y aburridos en su casa.....

    Comentado por: M.CArmens el 02/12/2008 a las 00:35

  • Me encantó el tema de hoy. Escarola tiene mucha razón en cuanto a los rutinarios creativos. A mí me encanta la aventura y odio la rutina pero desde que soy padre he dejado de viajar aunque mi mente no para de hacer fantasías sobre futuros viajes. Esto me produce cierta insatisfacción. El buen padre de familia frente al aventurero. Es un dilema personal y me alegra ver que no soy el único.

    Comentado por: José Luis el 01/12/2008 a las 23:36

  • Se cuenta hasta 100 en un pis-pas y solo llegamos a los ochenta. Pobre él que no haya acumulado un poco de rutina con el fin de obtener tiempo para el vacio, para lo que pueda ocurrir y para crear y recrearse. En fin, repetimos muchas cosas muchas veces en la vida hasta que al final se hacen rutinarias. Cuanto mas años más rutina y más creatividad, espacio para recrear o para repetir los mismos errores una y otra vez hasta aprender. Aprender que lo que un día fue grave, serio, tremendo llega a ser algo gracioso insignificante pero nada inquietante. Al final queda la esencia. La esencia es el humor reirnos y superarnos. La rutina de vivir es una gran aventura, si se quiere. Duele, pero después solo pica y al final desaparecen las cicatrices. Lo que era grande se hace pequeño. Esencia.

    Para qué o para quién sirve un libro como "el amor como pasión"? O preguntado de otro modo: Existe la burbuja de la ciencia?

    Comentado por: jotape el 01/12/2008 a las 22:51

  • A mí también me ha gustado mucho hoy el post y el debate. ¿Seguirá en su cabeza la danza? Gracias a Terne y a ud, y hasta mañana.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 22:45

  • Sí, creo que sí. Qué lunes y qué entrada. Menudo modo de empezar la semana, le seguiré dando vueltas. Gracias por la conversación de hoy. Buenas noches.

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 22:39

  • Sí, es posible, cuando la entrega a esa actividad es intensa, de corazón, huyendo de la mecanicidad, que esas vidas se vean colmadas. De alguna manera también son personas creativas, hacen de su vida un arte.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 22:23

  • No estoy de acuerdo, Escarola, hay personas que no poseen una creatividad excepcional ni vidas especialmente intensas o con emociones fuera de lo común pero saben entregarse en cada labor, en cada ocupación. Se cumplen en cada una de ellas.
    O así se percibe desde fuera.

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 21:42

  • Las vacaciones suponen una ruptura con la rutina que mucha gente no soporta ¿no? Precisamente porque les hace reflexionar sobre el vacío de su existencia, les enfrenta consigo mismos.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 21:28

  • Yo creo que sí, que la mayoría vive así, en estado de alineación, aunque fastidie pensarlo.
    Unos pocos privilegiados se salvan, a través de su creatividad o de experiencias vitales emocionantes.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 21:26

  • ¡Vaya, escarola! Entonces nos petrifica la rutina a casi todos, teniendo en cuenta que gran parte de la vida es repetición, sin imaginación ¿estamos condenados al aburrimiento existencial?

    Si, danza, ese es un buen consejo. La disyuntiva no es tal, como planteaba antes, más bien es un conocerse mejor.

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 21:05

  • Sí, Escarola, hay momentos en los que uno se cuestiona verdaderamente la actitud existencial mantenida hasta el momento, es muy curioso porque no parece estar muy relacionado con la razón. No es que pensemos de modo diferente a dos, tres o cuatro años antes, pero ocurre y en ese momento el cambio irreversible; puede que no sepamos hacia dónde nos lleva pero se produce.

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 20:54

  • Terne, huir o resistirse es lo mismo porque la realidad es implacable. Aunque intentemos engañarnos con la actividad continuada o con cualquier otro tipo de escapatoria tendremos que enfretarnos, queramos o no. De ahí el horror vacui de muchos en las vacaciones o cuando se produce algún estancamiento no previsto.
    Relajarse y observar es una buena opción (cuando se es capaz)

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 20:33

  • Mi idea es que toda experiencia física se transforma en experiencia intelectual, todo placer o dolor físico se transmuta en una sensación mental, por tanto al cabo no se diferencian tanto las experiencias vividas de las imaginadas. Aunque entre escritores y artistas se dan personalidades de todo tipo rutinarias y aventureras, pienso que de la rutina sólo puede sacar partido sin incurrir en la petrificación del espíritu una persona creativa, con un mundo propio suficientemente rico, que sin necesidad de salir físicamente al encuentro de la novedad, la encuentre en en los mundos imaginarios propios y ajenos

    En cuanto a la relación de la necesidad de cambio con la vejez, apunto una hipótesis muy obvia, que la idea de la muerte se hace más visible, más amenazante. Se puede por ello sentir el deseo de apretar el acelerador como cuando cambia el semáforo a rojo. Pero no sólo en la vejez, las crisis que se dan cuando se llega a una edad simbólica que marcan el paso de una etapa de la vida a otra, suponen una reflexión sobre la actitud existencial mantenida hasta el momento y propulsan a veces su cambio.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 20:12

  • Ya somos dos, Escarola, estoy también intrigada. Jotape, si pudiera se lo agradeceríamos.
    Estoy en desacuerdo con usted, la espontaneidad tiene que tener su espacio dentro de la rutina, no puede ser un lujo. La rutina tiene que prever, dejar un margen, un espacio para que surja la espontaneidad, de no ser así ahogará a la vida.

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 20:07

  • Cuando somos jóvenes se prima el cambio, la acumulación de experiencias nuevas y excitantes, aprendemos a vivir viviendo. Pasado el tiempo, y como comentamos, el conocimiento que adquirimos de nosotros nos hace desear o encontrar placer en el ritmo pausado de los acontecimientos: el disfrute de nuestra conciencia de la experiencia (como decía escarola) y nuestra propia observación (danza) y el lujo de la espontaneidad (jotape). ¿Por qué huir entonces, a qué tenerle tanto pánico? A la vida, a la muerte, es lo mismo. No pensar es la consigna de los tiempos, la etapa de la juventud se alarga y somos adolescentes durante más tiempo. Probablemente produce descompensaciones en nosotros, en quienes somos, la vida que tenemos, los deseos y pulsiones, etc. Curioso que Verdú habla de sus amigos, personas que deduzco que por su profesión tienen un ritmo vertiginoso, sin mucho tiempo para descansar y reposar. Esto pasa también en una época de vacaciones demasiado largas, es entonces cuando al frenar y tomar aire, ¡ah, cuidado! la crisis acecha. ¿Huir o resistirse? En esto Verdú es irónico: es igual, es lo mismo.

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 20:01

  • Los siento JP, le pegué unos cuantos mordiscos a ese libro en su día, pero tuve que devolverselo a ellos, los de la biblio.
    Si quiere, ponga en el blog esas frases que rescató para que las discutamos.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 19:54

  • No sé exactamente si en desacuerdo con Verdú, me suele ocurrir que le doy vueltas al texto hasta ver si lo entiendo, si le puedo sacar más lecturas, y si mi punto de vista es el de los demás. Es muy enriquecedor porque al final, te vas nutriendo de las opiniones de los demás y de las propias para acabar después en el punto inicial o a veces en el contrario. A ver dónde acabo...

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 19:50

  • VV: Yo querria comentar que me esperé una respuesta contundente del libro 'amor como pasión' de Lukas Luhmann en alemán, al que descubrí a través de tí, pero me temo que me tendré que leer el prólogo tuyo de la traducción española para sacarle algun provecho real, si cabe. Le saqué tres frases interesantes, no muy inovadoras por cierto. Agradezco cualquier comentario.
    Referente a la rutina: Cepillar los dientes etcetera? El arte de vivir es ni huir, ni perder el control sino controlar el descontrol para lo cual es imprescindible conocer una rutina diaria y cumplir la misma, luego permitirse el lujo de la espontaneidad es un gusto. El tiempo nos come a mordiscos a todos y a cada uno le muerde en otro sitio. Lo ruin es tropezarse con el fin. Reconocer los polos opuestos sería lo ideal: noche-día, caliente-frío, órden-desorden, rutina- espontaneidad. Hay que buscar el equilibrio para sanar y llegar al fin sin tropezar.
    jp

    Comentado por: Jotape el 01/12/2008 a las 18:36

  • Terne, deduzco que Verdú y usted no están de acuerdo. Para los que se hayan entrenado en la práctica de aprender a conocerse y dosificarse, de identificar lo que se ha de cambiar y llevarlo a cabo, la edad madura supondría un mayor disfrute y paz interior. Si surge la necesidad de cambio y huida en este momento, el individuo que haya recorrido ese camino poseería los resortes para afrontarlo, ¿es esperable ese pánico entonces?, ¿podría surgir la necesidad de una revolución?, ¿en qué sentido iría esa transgresora necesidad de cambio y huida de la que usted habla?

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 18:06

  • A mí me parece que ejerce en este post una defensa de lo rutinario, como esa forma de ser que permite ahondar en uno mismo, cultivar su propio jardín.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 17:24

  • Probablemente sitúa la necesidad del cambio dentro de su perspectiva actual, la edad madura, pero no veo que lo haga exclusiva de ella sino más bien extensiva a ella. Yo creo que la tendencia se da a lo largo de toda la existencia. Personalidades más rutinarias, otras más aventureras. Y momentos de ruptura y cambio dentro de la rutina, y de rutina dentro de la aventura.
    No me parece que en nigún momento identifique rutina y soledad, como tampoco lo cotidiano con la rutina. Lo cotidiano puede ser para algunos la aventura. Lo rutinario es el circuitio fijo y repetitivo, es tratar de ser lo mismo aún cuando todo empezando por uno mismo esté en perpetuo cambio. Por eso a veces las personas rutinarias sufren un desajuste entre la realidad cambiante y su necesidad de estabilidad, tratan de que su vida siga igual aunque todo sea ya diferente.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 17:11

  • Seguramente, escarola, pero creo que nos estamos dejando llevar por una analogía a la que nos induce Verdú y no es exacta: que la rutina es soledad, que la estabilidad, lo cotidiano es estabilidad, pero también impermeabilidad, estancamiento y aislamiento. ¿Es así por completo? Igual que se mitifica el cambio, se hace lo mismo con su contrario. Lo transgresor de este texto para mi, es que Verdú sitúa la necesidad de cambio y la huida en la edad madura.

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 16:56

  • Yo tampoco creo que me haya puesto tan radical, lo que sucede es que he planteado casos extremos, como la neurosis obsesiva. Hablé de tendencias, que pueden manifestarse en diversidad de grados en cada ser y como ud dice, alternarse a lo largo de la vida, en función de las oportunidades y facultades para desarrollarlas en cada momento también.

    A la pregunta de Verdú:"¿Nos endurece pues la rutina mientras la novedad propicia su contrario? ¿Verdadero? ¿Falso?"
    Yo creo que sí, que esos seres en perpetua fuga y cambio tienen por lo general un yo más permeable a lo ajeno, una personalidad menos rígida, más adaptable y elástica.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 16:37

  • Bueno, ¿y quien le dice que no es posible? Difícil, complicado pero no imposible, al menos de vez en cuando o casi siempre, y no para todo el mundo (aquellos que no lo necesitan no creo que se lo planteen).

    Volvemos al tema de la semana pasada, Verdú: la divinización del cambio y conocer qué cambiar y cómo.

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 16:30

  • Sí, es cierto, pero porque se planteaba como una dicotomía y me resisto al planteamiento en términos de disyuntiva.
    Quizás debiéramos estar atentos a las señales, a las pulsiones internas que recibimos sea cual sea nuestra tendencia natural y después utilizar esa información. Interpretar el malestar como una posible alerta. Si estuviésemos acostumbrados a observarnos nos llevaríamos mejor con nosotros mismos, sería cuestión de que cada uno descubriese cómo administrarse las dosis según necesidad.

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 16:15

  • ¡Pero si he sido muy poco radical en mis comentarios!, al contrario, buscaba el término medio. ¿Cómo que si estoy recapacitando? jajaja, danza, la que habló de huida y estímulo fue usted, ¿no?

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 16:05

  • Caray! Escarola. Les veo a ambos extremados, casi me superan a mí, o todo o nada. Puede que no les entienda bien pero volviendo por mis fueros, ¿entre la huida y la rutina no es probable que existan otras posibilidades?
    Terne, le leo, ¿está recapacitando? Bien.

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 15:50

  • Pero, ¿es que no se pueden dar ambas al mismo tiempo? Mejor dicho, alternando, fluctuando entre el lento devenir de los días con repetición, monotonía... y una alteración de ese ritmo, un tono discordante que cambia la rutina y aligera el tedio. Con huidas y fatigas y armonías, porque de todo hay, y nuestro espíritu es inquieto por naturaleza y no se acomoda fácilmente a lo existente. Qué sería de nosotros sin imaginación.

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 15:46

  • Me encantó el post de hoy. Sí, son dos formas distintas de conjurar la muerte, dos grandes tendencias existenciales: unos huyen de la muerte, incluso de sí mismos buscando la renovación perpetua y otros se embalsaman en vida. Los actos rutinarios actúan a modo de conjuro, propiciando la fantasía de que nada cambiará y por tanto la vida no será interrumpida. Freud estudió este fenómeno en la neurosis obsesiva. Una actitud conserva, la otra se arriesga y fluye por circuitos imprevistos. Pero ya se sabe que las aguas estancadas apestan y las conservas caducan. Exponerse uno mismo ante la contaminación de la vida es también dejar que nueva savia nutra nuestras venas. Pero esa búsqueda de la novedad perpetua también parece abocar a la pérdida de la identidad y de la propia conciencia. En ese cambio perpetuo hacia el final de la escapada, es el tiempo el que se escapa, sin pausa para la reflexión, para saborear los momentos. Al fín y al cabo toda experiencia acaba por ser un suceso dentro de la conciencia, y una vida aparentemente pacífica y sin acontecimientos puede transcurrir por las montañas rusas de una frenética imaginación.

    Comentado por: escarola el 01/12/2008 a las 13:10

  • Si que es muy estimulante y curioso, porque como dice, habla de la huida, pero creo que centrándola en relación con el envejecimiento. Cuando se supone que en la vejez se ansía más la estabilidad y se atempera el ánimo, Verdú habla de pánico en la estabilidad y huida constante.

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 12:54

  • Buenos días, terne, me precipité.

    "Huir con el ratón encajado en los talones o mantenerse quieto y terne para obstaculizarle la blandura del bocado."

    Mäs tarde menciona a amigos en tránsito constante que cumplen así "su necesidad de fuga". Opone estabilidad, rutina y repetición a huida, asocia estímulo a movimiento errático, innovación a renacer. Estimulante el texto de hoy.

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 12:31

  • Buenos días, ¡vaya, Verdú! ¿A usted los lunes también le ponen de un humor raro, no?
    Muy bueno su escrito de hoy, una "controversia sin consecuencias": cambio, huida, rutina, repetición, transformación... ¿cuál es la fórmula, la que equilibra nuestro ser?

    Pensaré en lo de si existe el estímulo sin huida, ¿considera usted el cambio como huida? le pregunto por si no lo he entendido bien.

    Comentado por: terne el 01/12/2008 a las 11:35

  • ¿No existe estímulo sin huida?

    Comentado por: danza el 01/12/2008 a las 11:17

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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