Padres que matan
[Publicado el 06/10/2008 a las 10:30]
Comentado por: Roberto el 07/10/2008 a las 11:23
Comentado por: Buenos días el 07/10/2008 a las 10:54
Comentado por: Adrián/Adriana el 06/10/2008 a las 23:48
Comentado por: vocación infantil el 06/10/2008 a las 23:44
Comentado por: Adria el 06/10/2008 a las 23:35
Ya te contaré. Besos. Me ha alegrado volver a encontrarte (aunque puede que siempre hayas estado cerca).
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 23:33
Yo también me voy, es una pena que éste no sea el lugar adecuado. De todos modos, piénsalo, te vuelvo a animar a que lo hagas. Y volveré a insistir.
Besos, Escarola.
Comentado por: Adria el 06/10/2008 a las 23:30
Mis padres siguieron un modelo autoritario y casi represivo, pero luego, cuando llegó el momento, me dieron libertad para elegir. En fín, no sigo. No es el lugar. Creo que tienes razón, me encantaría regalarle eso en el futuro, pero no sé si podré disciplinarme. Ya te contaré. Ahora seguid. Hasta mañana y un beso.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 23:28
Escarola, no estaba hablando con nadie desde hace mucho rato. ¿Qué decías de tu educación, exigente o permisiva?
Comentado por: Adria el 06/10/2008 a las 23:25
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 23:23
Comentado por: Adria el 06/10/2008 a las 23:23
Pues sigo pensando que sería una buena idea. Piénsalo, sigo pensando que podría ser muy interesante para ti y para ella. Muy interesante; piénsalo. Anda.
(por cierto, la vi debajo de la mesa. Es precioso tu tesorito)
Ya me callo.
Comentado por: Adria el 06/10/2008 a las 23:21
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 23:20
Ay, me has pillado. La verdad es que no. No, pero leí un libro sobre el asunto, sobre el amor en general, en donde se hablaba del tópico del amor maternal y se desarrollaban muchas de las cosas de las que hablamos. No continué. Lo cierto es que invierto en estos blogs casi todo el tiempo libre del que dispongo. Me digo que debería hacer cosas más edificantes pero no consigo dejarlo (no soy la primera que dice esto).
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 23:17
No, no tengo. Pero me gusta tu forma de hablar del tema, parece honesta.
¿Has empezado a escribir aquello de lo que habíamos hablado?
Comentado por: Adria el 06/10/2008 a las 23:12
No sé si he debido preguntar, pero es que en este caso la experiencia me parece determinante. Y no quería volver a introducirme en la conversación, por favor, continuad vosotros.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 23:11
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 23:09
"No es que las mezclemos, es que suelen mezclarse por sí mismas, Roberto. Podemos separarlas para el análisis pero el práctica no hay educación parental que como una infección no contagie a la prole de todo eso: miedos y deseos propios.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:02
Supongo que interiorizas el modelo educativo de tus padres, es más, lo llevas contigo, tú eres el resultado de ello. Puedes afrontarlo de manera crítica (con ellos) o incluso autocrítica, pero no puedes prescindir de esa referencia.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:19
No me resisto a copiar porque hoy, Escarola, no he podido estar más de acuerdo con usted, como si me leyera el pensamiento.
Comentado por: Adrián/Adriana el 06/10/2008 a las 23:07
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 22:37
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:35
Ser padres es una experiencia dura pero inalienable, si no se experimenta es imposible comprenderla. Se extrae de ello una cierta sabiduría. Esa es otra compensación junto a la afectiva, que sin duda es igual de importante. Buenas noches.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:33
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 22:29
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 22:28
Bueno, les dejo, que hablar de educación me cansa un poco, bastante tengo con el día a día, para mí es un poco redundante. En cuestión de límites entre su autonomía y su conveniencia todos los días tengo que resolver un montón de cuestiones prácticas. Hasta mañana.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:28
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:24
Si, lo entiendo. Cuando los niños crecen se va haciendo más complicado. Por mi experiencia con mis sobrinos a veces me preguntan cosas, tengo la sensación de que buscan referentes, y me doy cuenta de lo difícil que es decirles lo acertado para que ellos decidan. Darles argumentos que ellos piensen, valoren, aprendan.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 22:21
Supongo que interiorizas el modelo educativo de tus padres, es más, lo llevas contigo, tú eres el resultado de ello. Puedes afrontarlo de manera crítica (con ellos) o incluso autocrítica, pero no puedes prescindir de esa referencia.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:19
Bueno, Roberto, mi hija tiene sólo 7 años, así que tampoco he tenido que tomar hasta el momento deciones más relevantes que las actividades extraescolares. Y aunque no suele elegir las que más encajan con sus talentos, la dejo. Perteneciendo a la categoría de madres despreocupadas, me ha salido una hija "modelo" con un altísimo nivel de autoexigencia propio. Pero es que en la práctica hay muchísimos factores en juego.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:15
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 22:15
Creo que me he entrometido un poco en vuestro diálogo, siento si he desconcertado a Roberto (yo no soy Adriana).
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:10
Si escarola, me refería a los comentarios en el blog. Soy bastante aséptico en mis opiniones porque como comentaba no tengo hijos, aunque soy hijo y me doy cuenta ahora (no entonces) de esos temores e ilusiones depositados en mi en su momento.
Lo que no sé es si los padres son capaces de distinguirlos, si es posible una reflexión sobre ello al mismo tiempo que se educa. Tarea de las más complicadas que conozco, la de educar, formar a otro ser humano. Me causa un gran respeto y admiración.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 22:09
No es que las mezclemos, es que suelen mezclarse por sí mismas, Roberto. Podemos separarlas para el análisis pero el práctica no hay educación parental que como una infección no contagie a la prole de todo eso: miedos y deseos propios.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 22:02
Otra cosa son los deseos, los miedos, la frustración. La propia o la transmitida de padres a hijos. Creo que son dos cuestiones distintas.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 21:56
Pero creo que estamos mezclando conceptos. A ver, un ejemplo: a un niño le gusta la música, es su pasión, los padres ven que tiene este gusto, lo fomentan o no (depende de las circunstancias) o le hacen olvidarse de ello para que siga estudiando y tenga una carrera. El niño crece y le sigue gustando la música y nada más, o se rebela y le pide a los padres que le dejen estudiar un instrumento. Lo normal es que los padres le dejen estudiar música y al mismo tiempo le piden que siga con los estudios "convenientes". Después, con el tiempo se ve si es su verdadera vocación o no, si sigue con ello a pesar de la opinión de sus padres o deja olvidada la guitarra en un rincón de la habitación. Es una situación simplista, pero más o menos es lo que suele ocurrir.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 21:54
Comentado por: música el 06/10/2008 a las 21:41
Si no se ha luchado con vigor por una vocación será porque no era tan nítida, tan impetuosa con lo que se difuminará.
Comentado por: Ádriana el 06/10/2008 a las 21:39
Bueno, sin llevarlo al extremo, la capacidad de adaptación al medio también es un factor a tener en cuenta, es decir, hacer de su profesión si no su vocación, si su modo de sustento y volcar sus inquietudes en otros aspectos de su vida. No todo el mundo tiene una vocación o un gusto claro por algo, si es cierto que si es lo suficientemente fuerte luchará para salir a flote, y si no se materializa, lo normal es que se adaptará a las circunstancias. Suele ser lo más común.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 21:30
El caso extremo, el más complejo, es el de esa “patología interior” en la que apenas se disciernen los factores que conducen al individuo a seguir su camino, como decía Escarola “Interiorizamos el deseo de los otros, formando unas barreras internas mucho más difíciles de detectar y saltar”, el deseo y con éste sus miedos. Quizás éstos, los miedos, sean aún más determinantes. Si la persona toma consciencia a tiempo lo esperable es que pueda reconducir su vida, si no lo hace probablemente trampee malamente hasta el final, si ocurre demasiado tarde se desatará el drama o lo sacará a flote el autoengaño que le ha acompañado desde el principio.
Comentado por: Adriana el 06/10/2008 a las 21:16
Como las madres, las madres desposeídas de sí mismas, las madres italianas, que ya saben "...lo dan todo... a cambio de todo."
Comentado por: maternidad generosa el 06/10/2008 a las 20:22
http://es.youtube.com/watch?v=kIiYaPGTCmI&feature=related
va despacio, déjenlo un tiempo hasta que se haya completado y después suban el volumen.
Comentado por: para meditar el 06/10/2008 a las 19:39
En fín lo digo porque "Reac" aparentemente sigue una de las líneas de mi argumentación pero se desvía hasta el extremo. Creo que ya he dado mi opinión de sobra (también soy la "parábola de los talentos") así que sigan. Me gustó eso de torbellino
"El viento sopla, desde dentro y desde fuera y, aunque cerremos puertas y ventanas, lo oiremos rugir sin que pueda aplacarlo el sollozo del miedo"
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 19:26
pero si no se obedece a los padres en lo que se debe estudiar o en lo que debe uno trabajar o con quien se tiene que casar no existirían las estirpes, las genealogías de militares, abogados, médicos, profesores, aristócratas, políticos, toreros....y de ahí a la sociedad... actual sólo hay un paso...ah!, no! ¡que no me he dado cuenta!, ¡que ya estamos!; ¡ay, la vieja Europa queda maltrecha y convencida por los USA!...miseria de nuevos mundos!
Comentado por: vic el 06/10/2008 a las 19:25
Bueno que conste que yo no soy reac, sino "remando al viento". Y no sé siquiera si estoy de acuerdo con quienes están de acuerdo conmigo.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 18:55
El de los hijos, por ejemplo, que ya adultos y más lejos de su influencia directa podrán discernir el motivo más descarnado de sus razones
Comentado por: recuerdo el 06/10/2008 a las 18:54
En las decisiones/opciones que toman los niños, y diría que los no tan niños, estan implícitos los padres para asumirlos o para rechazarlos.
Los condicionamientos a que los padres, conscientes o inconscientemente, pueden someter a los hijos marcan, como mínimo, durante décadas en un sentido u otro, dependiendo del carácter del niño y de la capacidad del no tan niño de discernir y discernirse naturalmente. Algunos sólo repetiran esquemas, a lo mejor es que los necesitaban.
Comentado por: de acuerdo con Escarola el 06/10/2008 a las 18:51
Comentado por: Martín el 06/10/2008 a las 18:44
Incapaces de ver que, pretendiendo abrirles las puertas de la vida, les están poniendo sus mismos grilletes. Incapaces de ver que su vida acaba con ellos, que sólo el recuerdo los puede salvar
Comentado por: renuncias el 06/10/2008 a las 18:40
Comentado por: soplillo el 06/10/2008 a las 18:27
Me parece que la misión de los padres debería ser estar atentos para que los batacazos no haban más daño que el imprescindible. Creo que deben ayudar a que sus hijos aprendan a levantarse después de cada caida desde pequeños. De cerca, muy de cerca.
El viento sopla, desde dentro y desde fuera y, aunque cerremos puertas y ventanas, lo oiremos rugir sin que pueda aplacarlo el sollozo del miedo
Comentado por: torbellinos el 06/10/2008 a las 18:24
Reac, vaya. Me gusta su planteamiento. Es cierto, sin la dirección clara y clarividente de los padres los chavales caerían en errores de desconocidas consecuencias de manera absurda teniendo en cuenta que se puede caer en errores cuyas consecuencias ya conocemos y están controladas.
Es un atreviemiento permitir que nuestros caros chavales experimenten con la propia vida, sabiendo como sabemos que los experimentos deben hacerse con la vida de los otros o con gaseosa
Comentado por: chemical el 06/10/2008 a las 18:07
No creo que la experiencia ajena sea comunicable de forma autoritaria, cada uno tiene que cometer sus propios errores y aprender de ellos.
Comentado por: remando al viento el 06/10/2008 a las 17:54
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 17:36
¿Reac-cionario? ¿Reac-ción? Interesante nick y controvertida opinión, en ese caso, si el infante no se revela es que le falta verdadera vocación. Ustedes como padres (si lo son, no es mi caso) ¿qué opinan?
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 17:35
La libertad es un concepto poético en el que solo se cree siendo muy joven o muy ingenuo. Ejercer la libertad no es sino dejarse llevar por un impulso inflamado por vientos mendaces, basado en razones espurias, cuando no mentirosas. Los padres tienen la obligación de marcar el futuro de sus hijos: es su deber, para eso se les paga, podría decirse. Así, los pobres infantes tendrán una dirección clara, marcada por la experiencia, y, además, tendrán la clara oportunidad de rebelarse verdaderamente contra esa dirección, algo muy sano, si su vocación es suficientemente fuerte.
Comentado por: Reac el 06/10/2008 a las 17:25
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 17:24
aunque los padres suelen ser también como esos vientos de los cuales hay que huir. Y justamente casie siempre resulta descabellada la idea, por lo difícil que puede resultar, lo conflictivo y agobiante. Tal vez es mejor dejarse rozar sin dejarse arrastrar.
Comentado por: norka el 06/10/2008 a las 17:23
Como Verdú en la entrada hablaba en plan general, he seguido por esa línea.
EL viento que sopla desde el interior o desde fuera, buena puntualización, solo consideré el exterior. En ambos casos, ese viento no sopla siempre en la misma dirección, vamos que a lo largo de la vida se va racheando.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 17:18
Comentado por: parábola de los talentos el 06/10/2008 a las 17:03
Comentado por: parábola de los talentos el 06/10/2008 a las 16:55
Roberto, si sólo está pensando en España, o Europa, quizás tenga razón. Por experiencia, en EE.UU. los hijos de emigrantes de India y Asia harán lo que los padres quieran – con muy pocas excepciones en que se les rebelan. Serán médicos, abogados u hombres de negocios. Cualquier profesión que sea lucrativa. Lo mismo ocurre con los hijos de padres sujetos a determinadas religiones donde los hijos siguen obedeciendo al patriarca. No hablo de un pequeño grupo sino de una gran parte del país. Si a esto añade el resto del tercer mundo…( y China!) entenderá que casi nadie hace lo que quiere o usa su talento al máximo por la simple razón de que hay que sobrevivir primero.
Yo siempre con mi manía de darle al blog una visión más ‘globalizada’ (¡). No lo tomen como ataque o como crítica, son ustedes demasiado sensibles a que alguien les saque de su guión.
Comentado por: me el 06/10/2008 a las 16:51
Comentado por: parábola de los talentos el 06/10/2008 a las 16:44
Yo creo que nuestros deseos son a veces tan íntimos que no los conocemos. No siempre existe una vocación clara, o un talento que sobresalga entre todos los demás, a veces, ni se sabe lo que se quiere. O se quieren varias cosas a la vez, o ninguna o se duda.
Pero como dice al pairo otras veces es miedo, puro miedo, junto con la inercia y el conformismo, de los demás, nuestro. A veces preferimos malograr y empequeñecer nuestra vida a no exponernos al viento.
Comentado por: parabola de los talentos el 06/10/2008 a las 16:43
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 16:33
Los lunes cuesta más encontrar el viento a favor, por lo menos a mi me pasa. De la cita de Conrad, que no sé a qué libro pertenece, se pueden extraer tantas lecturas vitales: dejarse llevar por el viento, seguir la dirección del viento, seguir el propio camino aunque sea a contraviento...
La continuación de Verdú "El viento sopla especialmente fuerte sobre nuestros íntimos deseos." me resulta controvertida, no siempre el viento sopla en dirección a los deseos. ¿Íntimos deseos? ¿No son íntimos todos los deseos?
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 16:22
Supongo que debe ser esa o alguna muy similar , Roberto. Gracias por echar una mano.
Lo de al pairo no me gusta, me estiro un poco
Comentado por: Tensando velas el 06/10/2008 a las 16:02
La frase que recuerdo es la de Lennon que dice "La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado en otros planes". Pero creo que no es ésta a la que se refiere usted.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 15:44
“Una vida fuera de la íntima dirección del viento, una dedicación extraña al impulso de la vocación nos mata”
Vivir la vida, eso que pasa ahí mientras nos resistimos a que pase -sé que hay una frase similar pero no la recuerdo literalemente-. Dejar escapar la fuerza del viento sin siquiera despeninarse, resistirse a vivir por miedo a morir y contagiar a aquellos sobre los que influimos
Somos bobitos tantas veces
Comentado por: al pairo el 06/10/2008 a las 15:28
Comentado por: Adrián el 06/10/2008 a las 13:50
Muy interesante lo que plantea, escarola, si los límites propios o externos actúan en nosotros como estímulos u obstáculos. En el caso de un niño, un ser en formación al fin y al cabo, tal vez no sea posible esa libertad absoluta, puesto que las capacidades se van desarrollando con el tiempo, se aprende a discriminar y elegir, hasta llegar a ser un adulto capaz de tomar sus propias decisiones, como dice Adrián. Mantener un equilibrio: estimular y fomentar en el niño su potencialidad, sin ser una imposición de los padres.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 13:19
El post conecta con el anterior, con la necesidad o no de límites. Si los límites nos los ponen desde fuera es fácil luchar contra ellos, a veces se decide más fácilmente lo mejor cuando las peores opciones las vemos encarnadas en los demás. En cambio, abandonados a la libertad absoluta, podemos sentir miedo y para no perdernos, optar por lo que pensamos les gustaría a los padres, en este caso. Interiorizamos el deseo de los otros, formando unas barreras internas mucho más difíciles de detectar y saltar.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 12:47
Ayer en el EPS, en el artículo dedicado a las series TV, comentaba JJMillás la respuesta que le dio a un padre que se quejaba del tiempo que perdía su hijo en verlas: “Total, le he dicho a mi amigo que no se agobie, porque al final, si uno es perseverante, acaba viviendo de lo que le gusta”. Cuando la vocación coincide con el talento –suponiendo que los padres estén capacitados para juzgarlo- no parece muy difícil dejar a los niños libres para que sigan su propio camino. El conflicto puede surgir cuando no es así, pero aún entonces, creo que lo mejor es dedicarse a lo que gusta, porque nunca se sabe qué carambola del destino nos va a colocar en nuestro sitio o bien nos va a hacer saltar de la mesa de juego.
Comentado por: escarola el 06/10/2008 a las 12:30
Después los hijos crecen, se hacen adultos y capaces de responder por sus actos y salvo desgracias mayores podrán tomar sus propias decisiones y hacerse, al fin, responsables de sus vidas sin culpar a papá y a mamá.
Comentado por: Adrián el 06/10/2008 a las 11:42
El título de la entrada presagia augurios más funestos que el contenido, me había asustado. Claro que de lo que habla es una muerte simbólica, una carencia que en ocasiones puede ser tanto o más que la física. Supongo que hay padres así, pero no creo que sea el caso general.
Comentado por: Roberto el 06/10/2008 a las 11:22
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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