El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

¿Los otros?

Sin seres humanos en torno no sucedería nada, esa es la verdad o sucedería de tal manera que sería indiferente lo que sucediera. Uno con uno mismo, sin importar un resumen social como sujeto interior, tiende a derivar en una entidad sobre la que todo gozo rebota sin sonido o sobre el que todo sufrimiento acaece desnudo, falto de argumentos o concatenación. El sufrimiento siempre llega embuchado de la existencia de otros u otros, trufado de carne emocionada de la especie exterior. Sin ese nutriente pierde una gran cantidad de su sabor y de su toxicidad para seducirse como, entre animales, a un envite sin intencionalidad ni nombre. Sin nombre e intencionalidad, dos de los factores que más duelen o complacen. La calidad del nombre, la clase de la intención, deciden terminantemente el grado o la categoría de muchas emociones. Pero también debe decirse que siempre lloramos por nosotros y nos compadecemos no tanto del otro que ha muerto sino de nosotros que lo hemos perdido.

[Publicado el 29/5/2008 a las 12:00]

Compartir:

Comentarios (15)

  • De acuerdo que el pensamiento de la muerte y el suicidio es una constante en el adulto, sin embargo, sin datos estadísticos de por medio, la mayoría no los lleva a cabo.
    Me pregunto: ¿qué fuerza interna nos empuja a la vida?
    Mi respuesta: el instinto de supervivencia.
    Seguro que hay algo más. Me alegro.

    Comentado por: me pregunto el 30/5/2008 a las 12:48

  • Sólo soy un pobre pajarillo ,un alma asustada ,que un día así como de pronto se encontró con la Parca cara a cara. Nunca había soñado con ella pero en aquel momento , y dado que mi amiga la VIDA me estaba poniendo los cuernos y que día trás día sólo me mostraba la espalda , me sedujo cantidad la idea de agarrarme a sus faldas y dejarme arrastrar por sus negras promesas de felicidad oscura.
    En estas estaba cuando de sus azules labios escuché estas palabras:
    " Tu haz lo que quieras ,encantada de acogerte en mi seno , pero que sepas que lo que deseas y que aún no has encontrado , no lo vas a hallar conmigo . Yo soy la Nada y tú aún lo eres TODO. Y perdona que te diga ,pero ni me amas ni eres un verdadero suicida, porque el que de veras me quiere, ni se cuestiona , ni se entretiene tanto en pensar el como ,el donde y el cuando .
    Anda , anda... mirate que aún tienes luz suficiente para ver que no sólo YO es lo que hay en la vida. Me has dado lastima y te concedo la oportunidad de pensarlo ,pero no te entrentengas mucho que puedo arrepentirme.
    Al alba, sin gallos y sin maitines , abrí los ojos,sentí como un corazón redoblaba en mi pecho y como alguien muy blanco y muy bello llorando, sonreía a mi lado .
    " Yo soy AMOR y es lo que tu siempre has buscado y que hasta ahora nunca has encontrado. Yo soy la belleza y la fuerza que todo lo mueve en el mundo": esas fueron sus palabras.
    En ese preciso momento cerré los ojos y me entregué y sentí como me hacía plenamente suya .Y bye , bye negra ..

    Comentado por: alguien el 30/5/2008 a las 12:26

  • dígame alguien, y sé que no viene al caso, qué puedo hacer para criticar a ese pésimo (o muy "bueno", si su profesión es parcializar la línea de una entrevista) conductor de José María Calleja. me refiero al video que hay en la página principal del Boomeran(g) acerca de la cuestión del Tíbet.
    qué vergüenza de gente.
    es una pena que me haya perdido todo lo que le quedó por decir a Marcelo Muñoz, admirablemente desapasionado y lúcido. al cerrar el programa, ojalá, en mi imaginación lo pido, le haya dado al tal tipejo José María ese el golpe que se merece (en mi imaginación, aclaro).
    ah, ya sé, la cuestión es aprender a vivir con la diferencia de los otros, pero no es tan fácil, no qué va.
    y pensar que tanta gente se deja pasar elefante y hasta dinosaurio por liebre, es una pena, demasiada pena.
    perdonen y gracias por la paciencia, qué pena que en la página principal no se puede comentar.

    (a lo mejor el conductorcillo ese es muy famoso en España, es evidente que no soy ni vivo en la Península, y semejante teatro me ha molestado lo que no se pueden imaginar)

    Comentado por: aspasia el 30/5/2008 a las 07:35

  • ( es casi un ahogo hablar de la atmósfera..)

    por qué? porqué yo no puedo entender porqué la Tierra no tiene barreras al salir al espacio, no puedo entenderlo, pero lo haré!
    porqué podemos salir al espacio! eso me agobia tanto, porqué, no es el otro, es la necesidad de saber porqué se sujeta la Tierra

    Comentado por: Enea el 30/5/2008 a las 00:19

  • Sin seres humanos en torno no sucedería nada,

    ... es tan bello su texto....
    no sucede nada, así es, pienso
    qué bello!

    por eso me gusta tanto el Náufrago, porque pintarían las paredes...
    ay! qué bello!
    yo me los imagino fieras ( así eran) cazando fieras para comer y vivir los genes que les impusieron, m!
    sí, las fieras cazaban fieras para comer, m, animales, pues, bellos no?
    y de repente, pintaron las paredes, por qué... m! el otro.. ( elemento químico del cerebro humano que que le peregunta qué hago!... es entonces cuand pintanlas paredes...
    mmmmm. me paece tan bello, es como una calle... unos compran y hablan constantemente con el celular para decir que sí, que le han dicho, que el otro dice, que ya ha hablad
    o con...

    y?
    o ?

    sí, está el otro...
    no creo que ninguno sea más bello que ..
    está el otro...
    ( el pensamiento que es una forma de hablar con el tiempo ... otros van de compras... ay! qué bello!, no tiene espera, es un almidón sind ientes... )
    realmente es el tiempo que hace de la edad una visagra ...sólo con otros...
    m!
    sin otros.... sí... para eso está el mar
    sin ptrps

    qué bello es sentir como lo expresa ( usted) así es la vida fieras comiendo a fieras y si queda un espacio un móvil o ...
    no sé...
    miyodice que puesto a... pues prefiero el mar y sentir la arena antes de que la hunda ella...
    ( esos ratos después del trabajo, son ... tan inmensos, como pintar en la piedra)
    qué bello
    Yo me imagino así la Tierra, pensé el otro día que .. ( uy! casi me ahogo pensándolo, pues) que ( me cuesta entenderlo) dicen que en el centro de la Tierra hay fuego, y que es redonda, y ( es casi no respirar pensar en eso... la atmósfera!)
    la atmósfera se transpasa, van al espacio con naves! y entonces 8 es que aún no encontré la palabra) por q

    Comentado por: Enea el 30/5/2008 a las 00:15

  • El primer requisito, condición ineludible, al que debiera someterse todo heroico voluntario que decide salvíficamente adentrarse en una ONG –algunas lo hacen- es el de responderse con honestidad a la pregunta de qué beneficio busca obtener de su generoso acto.

    Porque sólo de la conciencia de que cuando hacemos algo por los demás lo hacemos por nosotros mismos, puede surgir una ayuda honesta, franca y mutua. Siendo conscientes de qué huimos, nos evadimos, qué sentimiento de culpa purgamos, qué carencia buscamos satisfacer… surge la consideración del otro como un igual que nos complementa y en la consciencia de lo intercambiable del papel nos convertimos en útiles y ese acto concreto nos otorga un sentido.

    Para dar es necesario que alguien esté dispuesto a recibir y en este viaje de ida y vuelta el otro nos concede la posibilidad de desarrollar nuestro potencial, crecer en la medida que el otro cree, aprender con él. Sólo partiendo de la conciencia de nuestra propia fragilidad podemos acercarnos al otro. El paternalismo, tan frecuente en estos casos, encubre una quebradiza autosuficiencia y una desubicación vital que suele acabar en resentimiento o reproche.

    El otro somos nosotros en otra circunstancia, con otra biografía, sometido a padecimientos que en cualquier momento serán los nuestros. Y nos da la oportunidad de descubrirnos, conocernos, ser más fuertes, no protegiendo al otro, sino acompañándole en la búsqueda y el descubrimiento de su potencial de recuperación y aprendizaje, de reconstruccción y de felicidad que es o será la nuestra en cualquier momento.

    Comentado por: Kubelik el 30/5/2008 a las 00:04

  • nosotros no hemos perdido nada, nada.

    no tanto del otro que ha muerto sino de nosotros que lo hemos perdido.

    (la DGT, dice que ..., m, y va de fentre!, iba...
    no nosotros no hemos perdido nada, lo debió perder el otro cundo iba de frente!

    m, lo debió perder el otro que iba de frente, la DGT,m !
    no, no hemos pedido nada, el cuerpo, es tan imperfecto, las sensaciones que desprende, la pausa ... la pausa,,, iba de frente!
    ...
    es fascinante su texto, no hemos perdido nada, hemos añadido la necesidad de... saberlo..
    sí,
    hemos añadido la necesidad de saberlo,

    hemos añadido, es una suma en la vida, es eso!
    hemos añadido una pérdida, es una suma, no un desemcuentro con nadie, es tan bello saberlo!

    ( es tan bello, saberlo, entonces es añadir...)

    Comentado por: Enea el 29/5/2008 a las 23:56

  • De acuerdo, pueees.
    Pensar en el suicidio, dudo que la acción misma ocurra en plena facultad mental, es una cobardía; lo difícil es vivir y en ello reside la fuerza. Unos minutos de dicha compensan por días de tedio y desesperación. No se crea único. Quizás tiene lo que necesita más cerca de lo que cree. Tampoco quiera lo que sabe que no está dispuesto a alcanzar. La imaginación se le concede a algunos para algo; a usted le sobra.

    Comentado por: volver el 29/5/2008 a las 22:14

  • Respecto al escrito del suicida,

    1) diga lo que diga será utilizado (metafóricamente hablando) en mi contra, puesto que un circunloquio tan bien tramado no permite argumentación: si digo 'x', es que no lo he entendido, si digo 'y' es que estoy tan alienado como el resto de la humanidad, y no digamos 'z', te haces el empático cuando no has entendido una mierda. Solo diré que lo he leído entero, entonces.

    2) si es 'real', le deseo que el suicidio haya colmado sus expectativas.

    Comentado por: pueeees el 29/5/2008 a las 19:49

  • la verdad transmisible es que camino
    sin mis pasos, con otros,
    allá lejos

    P.S.

    Comentado por: almas cortas, aseguran el 29/5/2008 a las 19:39

  • “2 de Febrero – Tras enviarle a usted una carta que recibirá en dos o tres días (el cuatro, el cinco de Febrero) una carta que usted recibirá –con total seguridad- estando yo ¡ya muerto! acometo con toda firmeza la tarea de MATARME.
    Procedimiento para ello – somníferos potentes que ingeriré en suficiente cantidad como para provocar mi muerte.
    Causas. Por qués – Las causas de este “acto total” resumidamente hay que atribuirlas al hecho de haber perdido yo por entero mi condición animal. Antes de acometer mi nihilación ni un sentimiento animal habita en mí, ni una emoción animal habita en mí, lo cual, tras una reflexión fría, me hace valorar la “opción muerte” como la más sensata y exacta de las opciones para un ser de mi idiosincrasia, esto es “un ser estricto, disciplinado y bien estructurado”. Por lo cual fríamente me decido a abrirle la puerta a la muerte para que la muerte “pase hacia aquí” y me envuelva o para que yo “pase hacia allá”, hacia el otro lado, hacia el ámbito de la muerte que es también el ámbito de la perfección de la existencia, el ámbito de la potencia total de la poesía de la naturaleza.
    Reflexiones al respecto – Naturalmente los animales no se suicidan por lo cual para suicidarme “perfectamente” planeo este acto como un acto en el que yo no he de tener conciencia del más mínimo dolor –lo cual podría dotarme de reminiscencias corporales “animales”. Así pues en este acto no ha de interferir a ningún nivel ninguna “presencia animal desagradable”, ni el más mínimo atisbo de “dolor corporal animal”, y ha de ser un acto que una vez iniciado no ha de permitir ninguna posible marcha atrás, ningún posible retroceso hacia la “animalidad”, en plan: “Dado que al estar cortándome las venas a tajos me duele el brazo detendré todas las hemorragias, me vendaré todos los cortes y dejaré estar mi suicidio...” No. No ha de poder haber ningún posible desdecimiento. Esto ha de estar totalmente bien controlado y bien supervisado por mi cerebro y de manera definitiva y no ha de haber ningún posible espacio para el dolor en este acto. Y así mi muerte totalmente lógica es (¡y va a ser!) un “hecho exacto” e “insensible”, esto es, una muerte “cerebral” (y la muerte de un cerebral) al estar planeada totalmente desde el cerebro, una muerte perfectamente planeada desde el cerebro ¡como “solución” para mi cuerpo!, solución exacta y perfecta planeada y planteada desde mi intelecto dictador, esto es, desde mi cerebro “antinatural” y “anticorporal”, como ¡solución total a todo!, esto es, solución y respuesta al universo, por lo cual cualquier observador inteligente que quiera profundizar en “los por qués” de mi suicidio ha de abandonar por entero todas las hipótesis que remitan mi nihilación al descontrol o la solución al dolor corporal, ya que no se trata de eso en absoluto sino que sencillamente matarme es para mí solucionar mi vida y así descubrir el verdadero nombre de la incógnita despejada de la vida (que es la muerte), incógnita que, por otro lado, una vez que uno se sumerge en ella es una superación de “todo lo posible”. Para mí así como en un sistema complejo el todo es siempre algo superior a la suma de sus partes así también para mí “lo más sencillo” puede ser la solución a todas las complejidades; “lo más sencillo” (el suicidio) en tanto que solución total y general a todo. Por lo cual me mato y punto. Y no es una tragedia. Es sólo un hecho ponderado en su espiritualidad que deseo diseccionar ante ojos inteligentes una vez que está consumado. Pudiera haberme grabado también en una cámara de video y decir más o menos esto que digo en este dossier ante la cámara oralmente, esto es, que me mato y que estoy muerto y así dejar plasmado en imágenes mi testimonio y mi testamento humano así como también el propio suicidio, el propio hecho de morir durmiendo, ¡la propia muerte! etcétera, pero prefiero hacerlo por escrito. ¡Las palabras son para sabios! ¡Las imágenes no son nada más que para buitres carroñeros! ¡para seres sin “imaginación”!, así que yo explico mi suicidio y dejo constancia de mi suicidio ¡por escrito! ¡porque aún creo en el poder de la palabra! ¡creo en el poder de la palabra en un mundo que sólo balbucea! Es cierto. En un mundo en el que ya está todo “masticado” yo creo aún en el poder de la inteligencia. Creo en los esfuerzos lógicos, creo en las frases con sujeto y predicado, creo en las operaciones matemáticas con principio y fin, creo en esto que escribo y así creo también ¡en mi suicidio! que explico mediante estas palabras. No obstante “para redondear” la explicación de mi suicidio es cierto que usted puede asimismo ver también el cuerpo cadáver que escribió todas estas palabras...”

    Es cierto. Miro el cadáver de Carlos mientras voy leyendo el dossier. Por un momento tengo la sensación de que ante mí se interpreta la sinfonía de la muerte y de que el dossier que tengo entre manos no es más que “el programa de mano” de “la sinfonía de la muerte”. Sigo leyendo.

    “...el cuerpo cadáver que escribió todas estas palabras, el cadáver como prueba material, como imagen suficientemente sugerente para acompañar estas palabras, y así usted puede verlo y sentirlo “todo” ¿entiende usted?, usted puede verme, usted puede ver mi cadáver y mi cadáver es una conclusión y es una simplificación y es a la vez ¡una alegría! ¡una alegría en la superación de todos los pensamientos! por lo cual que yo esté muerto no ha de extrañar a nadie y menos a usted. Ya que usted y yo, sé, tenemos contemplada siempre la muerte como “posibilidad de perfección” ¿verdad? Y es así que “intelectualmente” siempre está ahí ... ¡la muerte! ¡La muerte! Sea como sea éste es un suicidio “realmente adulto”, un suicidio ejemplar, aleccionador, un suicidio en el que se contempla todo lo que significa ser adulto. Y ser adulto significa por un lado aceptar ¡la posibilidad del suicidio! Por otro lado ser adulto significa reconocer ¡la posibilidad del amor! Por otro lado ser adulto implica “saber lo que es” ¡el pesimismo y el optimismo! comprende, y así optar por el pesimismo o por el optimismo ¿sabe usted? ¡El pesimismo o el optimismo! Esa es la cosa. Pero qué es el pesimismo y el optimismo para alguien (artístico, intelectual) como nosotros ¿no? Qué es. Bien, señor, ahora se lo aclaro a usted –porque quiero así que usted “lo vea como yo”- y usted (¡al menos usted!) me entenderá:
    PESIMISMO: El arte y la ciencia están al servicio del poder económico de los hombres, nada más (son malignos instrumentos serviles al servicio del poder (¡político!) en un mundo de capitalistas arribistas por entero hipócrita y malvado y manipulador).
    OPTIMISMO: El arte y la ciencia están sólo al servicio ¡de ellos mismos! esto es ¡están “sólo” al servicio del espíritu! (¡del ser!) prescindiendo de la “política”, y son ellos –el arte y la ciencia y el “espíritu”- los que mandan ¡fatalmente! en el mundo.
    Bien pues, mi apreciado señor músico, al respecto de esto le diré que yo opté y he optado siempre ¡por el optimismo! ¿sabe? ¡por el optimismo! ¡por la fe! ¿sabe? Pero creer en el “espíritu” en el mundo (¡en la “inteligencia” en el mundo!) ¡es algo difícil! ya que el espíritu (del “arte”, ¡del ser!) en el mundo es demoledor y devora a sus hijos y a veces parece que es idiota o ciego ya que arremete ¡como una fatalidad! contra quienes quieren “realizarlo”, y naturalmente ahora no estoy hablando ni de Beethoven ni de Hitler ni de Novalis (aunque también)... ahora estoy hablando siempre de otra cosa. Siempre estoy hablando de otra cosa diferente a la que se piensa, otra cosa siempre intangible, y así nunca nadie sabe encontrarme donde ha de encontrarme. En fin. Era bonito cuando el mundo era al menos un teatro ¿verdad? Pero ahora ya sólo es ¡una carnicería! ¡el mercado de la carne sin alma! ¿sabe? eso es lo que es el mundo. Una carnicería totalmente idiota para animales y regida por animales. Un apelmazamiento de toneladas de carne sin sentido. Una “simplificación fetal” es el mundo. Al menos en otros tiempos los individuos creían en el arte y se lo tomaban “en serio” y así ¡se entusiasmaban! ¡se esforzaban! ¡creían en el destino! ¡en la fuerza! ¡en la inteligencia! ¡en la belleza! etcétera. Pero ahora ya la gente sólo lucha para perpetuar sus roles de “instalación en el latrocinio” ¿sabe? “pesimistamente” (“políticamente”), y así se sumergen en el útero de la banalidad ¿sabe usted? El mundo como el útero de la banalidad. Y los habitantes del mundo como partículas de un feto banal en el útero de la banalidad. Un feto que nunca verá la luz. Y el “hombre” como algo ¡que nunca nacerá! ¡algo que nunca se realizará! Sabe usted, el mundo y “la vida humana” es algo que todavía no ha nacido, ya que el mundo aún permanece en la muerte y así el mundo no es más que una posibilidad abortada de la vida. No es más que una “posibilidad abortada” de la vida al ser ¡la quintaesencia de la muerte! por lo cual ¡sólo desde la muerte puede uno creer en la perfección del mundo! ¡sólo desde la muerte puede uno creer en la exactitud del mundo! ¡sólo desde la muerte puede uno entender el mundo! Y así yo me suicido, tiene usted que saber, y me suicido “adultamente” para estar en sintonía con lo más perfecto y lo más exacto y lo más absolutamente sincero y verdadero que hay en la tierra y bajo la luna (que es la muerte). Mi suicidio es la realización de una humanidad “a-histórica” que se balancea en el trapecio de la muerte. En fin. Sea como sea yo desde hace ya bastantes años “sigo pensando” donde todos ya se han agotado; allí donde todo el mundo ya se ha agotado, allí donde todo el mundo ya se calla yo todavía conservo unas pocas palabras, unos pocos pensamientos para explicar ¡lo que pasa! ¡lo que hay! ¡lo que sucede en ese lugar al que nadie se atreve a llegar! ¿sabe? Pero lo que hay allí, lo que hay allí donde todo el mundo ya es cobarde e innoble y ya ha sido vencido no es más que la soledad y el frío, es decir ¡la humanidad! ¡el hombre! Allá donde toda la masa vulgar no llega y no sabe, allá donde toda la masa vulgar no puede más o ya se ha muerto, allá es donde habita el hombre y allá es donde estoy yo ¡absolutamente solo! y pregunto a la masa humana que puebla el mundo, pregunto a todos los que están detrás de mí ¿por qué me abandonáis? ¿por qué me dejáis solo? y no responden, y nadie sabe de lo que hablo, y todo el mundo tiene miedo y todo el mundo es absolutamente débil y estúpido y es por eso que me mato, sabe usted, porque no soporto ya esta soledad terrible en la que yo soy el único hombre. Y así quiero identificarme con la muerte y es por eso que me he matado y que ahora ya estoy muerto y le explico esto póstumamente. Sabe usted, hace ya más de veinte años que me afiancé en mi integridad, esto es, “mi ser exacto”, “mi ser adulto”, mi “hiperconciencia”, mi “soledad”. Desde hace veinte años todo es claro para mí siempre y así siempre veo las cosas tal y como son y nadie me puede engañar en ningún ámbito, en ningún aspecto, a ningún nivel; claro que “este tipo de perfección” que yo tengo implica renunciar al contacto con los hombres, implica renunciar al trato humano, sabe usted. Así pues desde hace veinte años vivo en un universo “perfecto” ¡creado por mi inteligencia! en el que no obstante “¡también!” –y mayormente debido a la soledad- se ha de contemplar ¡el miedo! ¡el suicidio! ¡la muerte! ¡la angustia! y ¡la psicopatía! como factores posibles allí, como “tropezones” en la gran sopa de la “inteligencia pura”, “la pura razón” ¿sabe? ¡el miedo! ¡el suicidio! ¡la muerte! ¡la angustia! y ¡la psicopatía! como invitados “ocasionales” al banquete real de la “inteligencia humana” etcétera (¡venidos desde un mundo imbécil!) ¿sabe usted? Y así, sabe, la verdad (de uno mismo en tanto que inteligencia) no es la angustia, pero en el ámbito de la verdad se puede dar la angustia. La verdad no es el miedo, pero en el ámbito de la verdad se puede dar el miedo. La verdad no es la muerte, pero en el ámbito de la verdad se habla de la muerte, se habla forzosamente de la muerte, es más ¡se ha de poder hablar una y otra vez de la muerte! Verá, en un mundo elevado cohabita la tragedia y existe la posibilidad de la tragedia. En un mundo elevado existe la posibilidad de la tragedia pero existe también la posibilidad de lo elevado. Lo elevado en lo que usted y yo (¡seres elevados!, no lo olvide, señor barítono) creemos. Pero nosotros, usted y yo, en la sociedad en la que vivimos no vivimos en un mundo elevado en absoluto sino que vivimos en la basura, por lo cual no existe la posibilidad de la tragedia ni del “suicidio trágico” en nuestro mundo-basura, sólo la posibilidad de la ridiculez y el “suicidio ridículo”, y así “aquí” todos somos potencialmente o de facto nada más que “suicidas ridículos” y así aquí nuestros suicidas no son más que payasos que tras toda una vida de “inmersión en la mediocridad y en la tontería en tanto que sociedad” se suicidan –si se suicidan- haciendo un ridículo espantoso, como en un mal número de circo ¿entiende? (¡ya que tendrían que matar y destruir a toda su sociedad!) Sabe usted, tendríamos que arriesgarnos a la posibilidad de la tragedia para salvaguardar ¡la nobleza! de nuestro mundo pero no nos “arriesgamos” a la tragedia en nuestro mundo y así vivimos en un universo mediocre e innoble en el que el dolor no existe y en el que la realidad no existe y en el que todo no es más que ¡una comedia atroz! ¡una comedia inhumana! ¿sabe?, un universo mediocre en tanto que sociedad ridícula en el que no se representan más que “pantomimas nepóticas simiescas” y en el que todo lo elevado desemboca una y otra vez en su “imposibilidad flagelada”. Vivimos en una sociedad cómico-ridícula en tanto que sociedad que niega el dolor y miente una y otra vez. Pero el dolor “realmente” existe y así el dolor ¡ha de poder ser expresado! Y así ha de poder existir ¡la belleza de la tragedia! ¡el arte elevado! ¡los grandes pensamientos! Ha de poder existir “algo más elevado que la muerte” en la vida. Pero es sólo muerte lo que hay en la vida. Por lo cual, sabe usted, tras veinte años de curiosidad resuelta, curiosidad que –desde que me hice adulto- me ha hecho moverme de aquí para allá, viajar, leer libros, escuchar sinfonías, ir a la ópera, ver obras de teatro, mirar películas, etcétera, y una vez que mi curiosidad se ha agotado y me ha hecho –finalmente- desembocar en la decepción, en ¡una decepción incontenible! ¡una decepción infinita! ¡una decepción inagotable! ¡una decepción que se desparrama por todos lados y desborda todas mis expectativas! digo que basta. ¡Basta! ¿sabe? ¡Basta! Es sencillo. He podido ir diciendo cosas más o menos locuazmente o lacónicamente en la vida y he podido ir viendo cosas sorprendentes o previsibles en la vida, y ahora que ya no quiero decir nada más ni ver nada más lo único que quiero hacer y lo único que quiero “saber hacer” es construir un “punto y final”. Un “punto y final” definitivo ¿sabe? Un punto y final digno en tanto que suicidio digno. Un suicidio digno, un suicidio frío, un suicidio sin ni un ápice de “sentimentalidad” ni de ridículo. Así pues llevo ya meses pensando en ¡materializar mi desaparición! ¿entiende? Como suicida digno. Aunque yo siempre he sido –de una manera u otra- un suicida digno, sabe usted. Un elucidador en el ámbito de lo humano extremado. Un “visitante regular” de lo obvio alienado. Alguien que “interpreta” su muerte (“su propia muerte”) ¡perfectamente! en la gran sinfonía del universo. Desde que soy “adulto” ¿entiende? me muevo en el ámbito de lo ineluctable y lo sólido, y así desde hace veinte años yo “sé” que me puedo matar ¡cuando quiera! Puedo decir adiós a una sociedad que no está preparada para ningún tipo de cosa elevada, una sociedad que no es apta para la belleza ni para la vida ni para la muerte ni para nada. Puedo matarme. Puedo poner fin a la farsa que es el mundo y que es a la vez “mi farsa” y “mi inadecuación” cuando quiera. Y ahora ha llegado el momento, sabe usted, en el que el curso de la naturaleza desemboca en su imposibilidad y en su disolución en el vacío, cerrando el ciclo ¿comprende? En fin. Desde que soy adulto soy un perfecto suicida. Soy un perfecto suicida en tanto que “hombre en esta sociedad”, igual que soy un perfecto anarquista en tanto que “racionalidad pura y sin concesiones”, un perfecto anarquista en tanto que “perfecto político de la matemática humana” así como también en tanto que “suicida”. Realmente cuando miro todos los hechos de mi pasado no puedo más que navegar una rabia retrospectiva y así instalarme en conclusiones apocalípticas que son terminaciones nerviosas de lo más terrible de las mitologías, lo más terrible de todas las cosmovisiones, sabe usted. Si me instalo en el odio y miro mi pasado y mis causas y las causas de todo desde los ojos del odio puedo caer fácilmente en “el laberinto de las crispaciones justificadas”. Puedo enfadarme cuando recreo una “hiperconciencia de mi pasado” igual que puedo enfadarme al ver “la asfixia” general y totalizadora en la que se basa “el mundo de mi pasado” cuando miro mi pasado. Reflexionando sobre mi pasado llego a los derroteros más salvajes de un intelecto totalitario, “totalizador”, que ve que todo lo que le rodea es feo y malo y tendría que ser ¡necesariamente! “transformado” o “destruido”, tanto en el pasado como en el presente, ¿sabe usted? No obstante no quiero incidir en el mundo. No quiero incidir en el mundo “ya”. No quiero incidir, no quiero probar a manipular a nadie desde la falsedad, ni para bien ni para mal. Ni a masas ni a individuos. Ni a colectivos ni a carácteres. Sabe usted, se podría manipular y tratar y maltratar “a cualquiera” desde la falsedad pero nosotros optamos por la opción difícil, por la opción elegante, por la opción superior que es “el amor total (¡a la humanidad!) en la exactitud” y que es un tipo de amor que supone ¡no aceptar intermediarios! entre nosotros y “todo lo demás”, comprende. Y así no hay intermediarios en nuestro amor. Sólo estamos nosotros y “todo lo demás”. Y así por un lado estamos nosotros, esto es, por un lado está el individuo, y por el otro lado está el mundo como “inteligencia”, sabe usted. Pero el mundo “como inteligencia” nunca está a la altura de uno. El mundo sólo está “a la altura” de uno en tanto que enemigo y como quintaesencia del mal ¡no como inteligencia! ¿sabe? Como inteligencia jamás. Realmente ¿sabe? desde una perspectiva matemática “la verdad” ocupa el mismo espacio que una “teoría conspiratoria”, exactamente el mismo sitio ¿entiende? (¡es “lo mismo”! ¡lo mismo! ¿entiende?) y así la verdad es “una dificultad” que supera los límites de la vida. En fin, sabe usted, yo ya he navegado como un barco ebrio todos los derroteros del lenguaje. Tanto mi lenguaje como el lenguaje del mundo. Pero el lenguaje en sí no es ningún valor ni tiene ya ningún valor en el mundo. Y el mundo no tiene ya ningún sentido. Hoy en día lo que manda en el mundo es el “diletantismo humano”, que no es otra cosa que “lo artificial demente”, lo cual es algo que nadie se atreve ni siquiera a empezar a pensar ni probar a explicar de ninguna de las maneras. Hoy lo que manda en el mundo no es otra cosa que “las enfermedades lingüísticas”, el mundo no es más que una enfermedad del lenguaje. Así pues el mundo no es más que una amputación de la lengua del mundo y el mundo no sabe nombrarse y el mundo no sabe lo que le pasa, por lo cual el único futuro posible para el mundo es la muerte, la muerte como sistema político cumbre en el que todo desemboca en el mundo. La muerte, el silencio. Llevo ya dos meses pensando en serio en suicidarme ¿sabe usted? (y “en serio” significa “cómo”, esto es: ¿salto desde un ático? ¿me tiro al tren? ¿me ahorco? ¿me tomo “ya” los somníferos?) pero antes he querido probarme a mí mismo desde “la frivolidad” , comprende, de tal manera que antes de matarme he realizado cosas extraordinarias probablemente, y lo que para mí son disparates probablemente, para probarme, sabe usted. Para comprobar y corroborar que nada ni nadie pueden desdecirme de mi determinante decisión de matarme, mi decisión de “poner fin”, ¡poner fin!, sabe usted.

    Comentado por: Suicidio el 29/5/2008 a las 19:11

  • El que ama la vida más que a sí mismo llora por lo que el muerto pierde, sobre todo si ama al que muere. La vida para esta persona son los otros, luego sin ellos tampoco puede vivir.

    Comentado por: golondrina el 29/5/2008 a las 16:41

  • Me gustaría leer algún comentario del Sr. Verdú sobre la soledad. La soledad elegida por desencanto, por decepción y (peor imposible) por autosuficiencia. Ciertamente la toxicidad que produce el contacto social crea dependencia y a su vez, el rechazo. Pero estamos en la era de las comunicaciones y gracias a la tecnología continuamos con el contacto virtual (que no hipotético),aún que creamos estar aislados. Disfrazado todo de opción personal, ¿será que el listón está tan alto que no lo vemos?

    Comentado por: Colibri el 29/5/2008 a las 14:19

  • El final me ha traido a la memoria el poema de Miguel Hernández, famoso por su interpretación de Serrat:

    A Ramón Sijé, con quien tanto quería

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumentos,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.

    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler, me duele hasta el aliento.
    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.

    No hay extensión mas grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.

    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes,
    sedientas de catástrofes y hambrienta.

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte a parte
    a dentelladas secas y calientes.

    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte.

    Y volverás a mi huerto y a mi higuera
    por los altos andamios de las flores
    pajareará tu alma colmenera
    de angelicales ceras y labores.

    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.
    Alegrarás la sombra de mis cejas
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.

    A las aladas almas de las rosas
    de almendro de natas te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas
    compañero del alma, compañero.

    Miguel Hernández.

    Comentado por: José Luis el 29/5/2008 a las 13:27

  • ... Pero también debe decirse que siempre lloramos por nosotros y nos compadecemos no tanto del otro que ha muerto sino de nosotros que lo hemos perdido.

    (Comparto la reflexión totalmente)

    Nuestro ego es un ser social en el sentido que expones. Vivimos juntos por necesidad, está en los genes como en los de cualquier otro animal.

    Un saludo. Se le lee con fruicción.

    Comentado por: José Manuel (Badajoz) el 29/5/2008 a las 13:25

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres